sábado, 13 de julio de 2013

Malala y los burkas de Lérida

  
 
Un libro y una pluma pueden cambiar el mundo (Malala Yousafzai)

   Nos congratulamos hoy de ver a la niña paquistaní Malala Yousafzai hablando en la ONU, integra de cuerpo y mucho más integra aún de ideas y principios, ideas y principios que incluyen el derecho de las mujeres a estudiar. No hace falta recordar que, por tan pecaminosa pretensión contraria a los planteamientos religiosos de los talibanes, uno de ellos le disparó a Malala un tiro en la cabeza.
   Siguiendo con este asunto de los principios religiosos, hace unos días vimos por aquí cómo el Tribunal Supremo confirmaba una sentencia que hacía posible el uso del burka en los espacios públicos. Recordemos: el Ayuntamiento de Lérida aprobó en 2010 una ordenanza que prohibía acceder a sus instalaciones con el rostro tapado, pero una asociación musulmana recurrió a los tribunales, ya que eso impedía que las mujeres con burka entrasen al ayuntamiento, lo que, según ellos, atentaba contra la libertad religiosa. Se me ocurre una cosa: supongamos que mañana un ateo quiere entrar en un ayuntamiento con una máscara veneciana, pero le niegan el paso por llevar el rostro cubierto: ¿podría ir a los tribunales alegando discriminación por razones religiosas, ya que el Supremo ha dicho que las musulmanas pueden hacer algo que a él no se le permite? 
   Las sociedades se rigen por principios civiles, no religiosos, y aquí un principio civil es llevar la cara descubierta, por razones obvias. Por otra parte, quizás convendría que fuésemos menos ingenuos o hipócritas y más coherentes: tan principio religioso talibán es prohibir que las mujeres estudien como obligarlas a ponerse el burka, así que es absurdo condenar al energúmeno que disparó contra Malala y al mismo tiempo defender el ¿derecho? a llevar burka. La libertad religiosa tiene que tener los límites de los principios cívicos y los derechos humanos.

8 comentarios:

  1. Clarificador artículo y con el estoy en total concordancia. El burka no deja de ser una forma de exclavitud en pleno siglo XXI y quienes lo defienden están anclados en el pasado.
    Los Países, las Naciones tienen sus normas y tradiciones y el respeto a las mismas, por parte de la población inmigrante, debiera ser más escrupulosa aún que la de los propios nativos, precisamente por respeto y consideración. Lo "políticamente correcto" a mi hace años que dejó de interesarme. Un saludo

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  2. Es que, además, Paco, con tanta corrección política, los más avisadillos transmutan todo lo que hacen en un derecho particular suyo, con lo que acaban ni más ni menos que aspirando a ser unos privilegiados para los que no rigen las normas del común de los mortales. Frecuentemente, aquí olvidamos que, allá donde hay derechos, sentaditos a su lado están sus hermanos los deberes. Cuando esté en el ayuntamiento de mi pueblo o en mi instituto o en el hospital, yo tengo derecho a saber cómo es esa persona que está a mi lado haciendo uso de un servicio que es de todos, ¿o acaso no nos mosquearíamos si se nos sentase al lado un tipo con una máscara? Debajo de un burka puede caminar cualquiera y con vete a saber qué intenciones, todos sabemos las cosas que están pasando en el mundo. Si a los fanáticos (sean los talibanes o quienes sean) les permitimos el privilegio de saltarse las obligaciones de todos en virtud de sus extravagancias religiosas o de cualquier tipo, lo que estamos haciendo es vulnerar los derechos de la mayoría que acepta esas obligaciones, más una cosa implícita y aún peor: reforzar a grupos nada democráticos que, si pudieran, no dudarían ni un segundo en imponernos a los demás su yugo, ahí tienes el trato que los talibanes le dieron a Malala y están dando a millones de mujeres anónimas en Pakistán y Afganistán. Saludito para ti, Paco.

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  3. Completamente de acuerdo. Allá ellos con su velo. A las mujeres de aquí intentemos educarlas y el tiempo hará el resto, es una cuestión que también nos afectó/afecta a nosotras (monjas, en las iglesias hace no tantos años)...

    Pero el asunto de la cara tapada es otra cuestión, algo realmente peligroso, un problema de seguridad pública y debemos defenderlo a toda costa. Lo que pasa que hay por ahí mucho patán con responsabilidad que no distingue. (Para que va a pensar pudiendo poner el piloto automático)

    En los aeropuertos nos someten a incomodidades sin fin pero este asunto parece que es banal. ¡Hay que ser estúpidos! Hasta que no pase algo gordo por culpa de un burka no se darán por enterados.

    Muy bueno el ejemplo del ateo con máscara. Deberíamos hacerlo como protesta porque es de una lógica irreprochable.

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  4. El problema no es nuevo en los países democráticos, Molina. El ciudadano medio que no va tratando de imponerse y lo único que pretende es vivir y dejar vivir constituye la mayoría social: es esa gente que solo espera que se le respeten los derechos reconocidos y que cumple con sus deberes. Lo que nos pasa a los que constituimos esa mayoría es que ni montamos pollos ni formamos grupos de presión, lo que en la práctica nos deja a menudo tan indefensos como una minoría discriminada ante esos energúmenos que van pisando fuerte o esos que se organizan en grupos de presión y atropellan a los demás o reclaman privilegios. Ejemplos típicos de lo que digo: el vecino ruidoso que tiene martirizados a los que están a su alrededor y lo hace porque él en su casa tiene derecho a hacer lo que le dé la gana o las sectas y religiones, constantemente reclamando tratos de favor motivados en los dogmas que ellos mismos se imponen. En casos como estos, en efecto, si las autoridades competentes funcionan, como tú dices, con el piloto automático, lo que se produce es una quiebra del estado de derecho, aunque a veces sea individual y prácticamente invisible. Te hago una pregunta: ¿tú crees que estas situaciones tienen mucha o poca tendencia a producirse en España?

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  5. ¡Pufff! Mucha tela. A ver si puedo resumir.

    En primer lugar, yo distingo entre grupos de privilegiados que se hacen las víctimas y grupos que intentan hacer presión para acceder a legítimas reivindicaciones. Entre los primeros situaría al terrorismo foráneo, los controladores aéreos e incluso los traductores (que entran a saco en los blogs como si los pacíficos reseñistas tuviésemos alguna obligación con ellos)

    Entre los segundos mencionaría al 15M y a los afectados por las preferentes, sin ir más lejos, entre otros muchos.

    En cuanto a si el islamismo en concreto podría llegar a tener peso en este país. Bueno, ahora mismo nadie se imagina una península repleta de burkas pero creo que no es por falta de ganas. Tú dales tiempo. Acuérdate de los primeros cristianos: eran pocos y mira. Mejor no dejar que los fundamentalistas (y todas las religiones lo son) metan el codo porque luego se ponen anchos.

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  6. Está claro que hay grupos de presión "abusadores" y grupos con reivindicaciones legítimas. Luego hay una tercera vía, que son los grupos con reivindicaciones legítimas porque son o históricamente han sido perseguidos y/o maltratados (homosexuales, feministas, gitanos...) en los que ocasionalmente surgen posturas de victimismo y explotación de esa marginación que quizás ya ni existe, y así te encuentras con el lobby gay que hay en algunos sectores profesionales, el feminismo ultrarradical o algún que otro gitano hipersensible, por seguir con los mismos ejemplos: las cosas en la vida tienen una pertinaz tendencia a complicarse.
    En lo que dices de las religiones, estoy completamente de acuerdo contigo, y aquí volvemos a lo de antes: lo que es realmente peligroso de ellas son los planteamientos dogmáticos e inflexibles y los grupos que los defienden: no es lo mismo un grupo de familias cristianas que va a misa los domingos que los legionarios de Cristo o los Kikos; no es lo mismo Rouco que un cura de Carabanchel, y no digamos ya, en el Islam, donde sabemos a qué extremos puede llegar el radicalismo islámico, pero hay un problema grande y permanente con las religiones: que los más fundamentalistas siempre están tratando de prender su mecha en el conjunto de los practicantes, siempre están agitando agravios para enardecerlos, por lo que nunca se puede perder de vista cómo evolucionan sus conductas. Un ejemplo claro: cómo el catolicismo más rancio ha conseguido movilizar a grandes masas de cristianos con el asunto del aborto. Esto en el Islam es todavía peor, porque se encuentra aún en una etapa histórica más proclive a maximalismos. Hay que estar siempre en la brecha, estoy de acuerdo contigo. Y no digamos ya si hablamos de esas aspirantes a religiones que son las sectas: algunas de ellas son auténticas minidictaduras, o extraordinarios montajes para explotar a todos: los que se apuntan y los que no, o (más frecuentemente) ambas cosas a la vez.

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  7. Hola guachimán:
    Excelentes entrada y opiniones de tus lectores, con las que estoy totalmente de acuerdo.
    No puedo dejar de pensar en lo que para muchos es el folclor mexicano de la máscara de luchador (El Santo fue el máximo ídolo del cuadrilátero y de la pantalla grande) y que ha sido adoptada por varios luchadores sociales como Superbarrio Gómez sin que la sociedad, así en abstracto, desconfíe de ellos y lo que ocultan tras la máscara. Enmascarados también son el subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, al frente de la lucha zapatista surgida en 1994. Ahora a la mascarada también se ha sumado la de Anonymous para poner en jaque a quienes exhiben sus caras en tiempos de elecciones y terminan por vérselas a los ciudadanos.
    Un abrazo desde México.

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  8. Ciertamente las máscaras, como mínimo, inquietan, María Eugenia. Sé que los luchadores mexicanos son muy populares y hasta hemos llegado a ver por aquí reportajes sobre algunos de ellos en los que comprobábamos que el señor que estaba debajo era un honesto padre de familia, pero luego me consta que esas máscaras se han usado para fines inconfesables, o directamente criminales. ¿Conoces una película muy buena de Nicolas Cage que se tituló "8 mm."? Aquí en España se tituló "Super 8" y trata de un detective (Nicolas Cage) que investiga la muerte de una chica asesinada en una "snuff movie"; el tipo que la mata llevaba una de esas máscaras, que en la vida real se han usado para atracos y cosas peores. Y en cuanto a la máscara de Anonymus (que procede de otra película, "V de vendetta", puede seguir un camino parecido: por influjo de la película, se ha usado como prenda en movimientos reivindicativos, pero ya veremos cómo acaba. En la vida real hay que ir a cara descubierta, porque el que esconde la cara, el 90% de las veces, es porque tiene algo más que esconder; es sintomático que la fiesta clásica de las máscaras, el Carnaval, sea fiesta de transgresión, de ahí que esté limitada y que más de uno la aproveche para fines muy poco lúdicos.
    Cambiando de tema: vi tu artículo de las 117 faltas: parece que por allí también patinan de vez en cuando las autoridades educativas, pero, como tú sugieres, ahora esos libros llevarán un ejercicio más: ¡encuentra la falta! Un abrazo muy fuerte.

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