martes, 27 de julio de 2010

Veneno nacionalista

Si no hubiera sido porque me lo contaron amigos serios y bien informados, no me lo habría podido creer: en un campamento de vacaciones infantiles situado en Orio (el campamento Churruca, es de suponer que controlado por el amable nacionalismo vasco en cualquiera sabe cuál de sus versiones), no les permitieron a los niños ver la final del Mundial de fútbol. Al parecer, esa pequeñez deportiva interfería con las gimkanas y las piñatas que tenían programadas para ese día. Pero lo que realmente demuestra hasta qué punto llega la bajeza del nacionalismo vasco es que, además, los monitores, una vez terminado el partido, mintieron a los chavales diciéndoles que España (¿usarían esta palabra?) había perdido. Os parecerá una tontería, pero, para mí, detalles ínfimos como este dan muy bien la medida de lo que se puede esperar de una persona o, en este caso, de un credo político, y de quienes mienten a unos niños de manera tan miserable y malintencionada no puede estar más claro. Y por cierto que, si os metéis en un blog llamado http://www.contralosgigantes.es/, podréis ver una serie de lamentables episodios como este protagonizados por nacionalismos de todos los colores. Pues nada, un golito más de la selección española: el haber desenmascarado a ciertos energúmenos nacionalistas y haberles fastidiado un poquito; chincha rabia, que les habrían dicho los niños a sus provectos monitores de Churruca.

miércoles, 21 de julio de 2010

No entiendo nada

Y llevo varios días así. El Tribunal Constitucional dicta una sentencia acerca del culebrón del Estatut y, cuando lo normal en estos casos era que cada una de las partes dijera "Sentencia recibida y acatada", esta vez parece que no, esta vez parece ser que el pronunciamiento de tan alta y respetable instancia judicial está a la altura de los pronunciamientos del abuelo Cebolleta. Hoy, por ejemplo, he visto en el telediario al señor Montilla mostrándose muy dolido porque al parecer lo que hay que hacer ahora es desagraviar cuanto antes a la sensibilidad del pueblo catalán (o a lo que él quiere hacernos creer que es el pueblo catalán), lo cual solo se conseguirá, por lo visto, dejando en papel mojado el dictamen del Constitucional. Al parecer, la tesis de este señor es que hay que hacerles mimitos a él y a todos los que no aceptan la sentencia y que sería una ofensa contra Cataluña hacerla cumplir. Si en el resto de España se piensa que el funcionamiento del juego democrático exige que esa sentencia se cumpla, eso no importa, porque aquí solo cuentan las sensibilidades que  valora Montilla, un alto representante institucional que hoy no ha podido dejar más claro su desprecio al Constitucional y su llamada a ningunearlo, así están el país en general y el PSOE en particular. Y, contra lo que sería lo lógico y esperable, el Gobierno, en lugar de decir que aquí ya está todo resuelto, no hace más que lanzar mensajes muy poco tranquilizadores que hay que interpretar como que está dispuesto a ponerles paños calientes a Montilla, a ERC y a otros "demócratas" y seguir las llamadas a la insurrección institucional que lanza este nacionalismo catalán, en el cual hay que inscribir a Montilla, véasele hoy diciendo memeces altisonantes como eso de que Cataluña es una nación, y, para más inri, con la bandera constitucional española como fondo, lo de este demagogo no tiene nombre. Y ya en el paroxismo, aparecía por ahí la vicepresidenta De la Vega haciéndose un auténtico lío para intentar convencernos de que sí pero que no, de que se iban a hacer las cosas que pedía Montilla sin violentar nada, porque la sentencia del Constitucional dejaba mucho margen, ¡qué risa, encima, tomando al país por un corral de imbéciles! Y, a todo esto, ¿el PP qué hace? La única que se ha pronunciado claramente pidiendo a Zapatero que cumpla la sentencia es Rosa Díez. Pero no nos preocupemos, porque este año la aprobación de los presupuestos volverá a depender de un pacto con el PNV, así que lo que estamos viendo hoy mañana puede parecernos una simple idiotez. Que no nos pase nada. 

jueves, 15 de julio de 2010

¿El peor presidente desde que volvió la democracia?

Voy a ser muy breve. Acabo de leer por encima una noticia acerca del actual debate del estado de la nación y esto es lo que me encuentro: al presidente del gobierno poniéndose digno y diciendo que hará cosas que juzgue necesarias aunque duelan. Parece ser que Zapatero se siente un héroe capaz de recortar los sueldos de los funcionarios, de congelar las pensiones, de retrasar la edad de jubilación y de aumentar el periodo de cálculo de esta. No le he visto, en cambio, gestos grandiosos para hacer pagar más a los que tienen muchísimo o para meterle mano al fraude fiscal, auténtica sangría de la recaudación en España. Miró para otro lado mientras sectores empresariales y bancarios se forraban durante los años de bonanza, aun a pesar de asuntillos como la corrupción, la economía sumergida o las calificaciones de terrenos demenciales y/o ilegales. Fue luego muy diligente para inyectar dinero en una banca de la que chupan muchos y de qué modo, pero que pidió socorro a las primeras que vinieron mal dadas, aunque, eso sí, casi al mismo tiempo que ayudaba a la banca, cargaba los platos rotos de la crisis sobre sectores que ni la habían producido ni habían sacado beneficio durante las vacas gordas. Y todo esto, como líder de un partido llamado socialista: ¿de verdad este señor es socialista? Entre sus logros están los matrimonios homosexuales, que eran una petición a gritos de todo el país, la ley de dependencia (algo es algo) y la ley de violencia de género, que ha criminalizado "un poquito" a todos los hombres, hasta el punto de hacer efectivos aquellos versos de Calderón que decían: "pues el delito mayor/ del hombre es haber nacido" (hombre, naturalmente). Se ha empeñado en el berenjenal del estatut con el que parece dispuesto a arrastrarnos a todos a vaya usted a saber qué nuevo disparate; es ciego al desastre educativo y refractario a toda reforma que represente cargarse la LOGSE - LOE, es decir, que represente mejora, etc., etc. etc. ¿Estamos seguros de que este no es el peor presidente de la democracia? Lo que parece claro son dos cosas: que debería irse cuanto antes y que los repuestos en perspectiva tampoco es que entusiasmen. 

miércoles, 14 de julio de 2010

La forja de un rebelde

Acabo de cumplir -y en verdad que con mucho gusto- un deber que vergonzosamente tenía postergado: leerme La forja de un rebelde, la extraordinaria novela en la que Arturo Barea, al hilo de su autobiografía, nos hace un retrato impagable de lo que fue España entre los primeros años del siglo XX y aquellos momentos intermedios de nuestra Guerra Civil (calculo que hacia 1938) en que episodios como la batalla de Teruel hacían prever ya el signo final de la contienda. Esta colosal trilogía tiene pequeñas pecas, como el resentirse del hecho de haber sido primero escrita en inglés y luego traducida al español o una leve sobrecarga de episodios en el tercer volumen, las cuales en modo alguno restan interés a la obra: La forja de un rebelde es un libro esencial que debe ser leído por sus virtudes literarias y por su riqueza testimonial, tanto en las cosas que nos cuenta como en la viveza con que Barea las pinta. Que yo recuerde, allá por los años ochenta fue publicada y a la vez llevada a la televisión en una versión muy lograda, mientras que en la actualidad viene siendo editada desde el año 2000.
¿Por qué recomiendo tan encarecidamente su lectura? No me voy a andar con rodeos: lo más bonito de este libro es que es pura vida, por la sencilla razón de que el autor se lo sacó del alma. La intensidad con que Barea narra los episodios, el dinamismo de las escenas, la diversidad y autenticidad de los personajes y la circunstancia de cada cual, el colorido que da a ese Lavapiés (que en los primeros capítulos aún llama Avapiés) íntimo, amistoso y miserable, a ese Brunete profundo y atávico calcinado por el sol, a ese Marruecos de muerte y tragedia, soldados piojosos, revueltas cabileñas y militares corruptos, a ese Madrid heroico machacado por las bombas y los "paseos"... confieren a la novela una fuerza y una autenticidad que la hacen extraordinaria. Y para quienes conozcan en la actualidad alguno de esos escenarios y su vida de hoy en día, el compararlos con la imagen que de ellos nos deja Barea aporta no solo una visión histórica, sino un indefinible sentimiento de nostalgia (os juro que no voy a sobrepasar este límite de cursilería).
Bien, a leer La forja de un rebelde se ha dicho, basta ya de retórica. Sí, ya sé que es más bien larguito, pero el verano también lo es, y no todo va a ser playa y verbena, vamos, digo yo. Una cosa más: en los manuales de literatura, este libro ha ocupado siempre un lugar marginal (y a veces, ni eso); esto puede obedecer y obedece de hecho a motivos diversos, pero algo me hace sospechar que uno de ellos es que Barea es un autor incómodo, alguien a quien no le importa hablar tanto de los atroces bombardeos nacionalistas como de los inicuos "paseos" dados por republicanos, o bien dispuesto a criticar ferozmente a los curas y a la iglesia y al mismo tiempo sacar a dos sacerdotes como algunos de los personajes más dignos de su relato. Eso le pone al margen de las ortodoxias y de la corrección política y ya se sabe que los heterodoxos y los incorrectos tienen una pertinaz tendencia a no salir en la foto.

martes, 6 de julio de 2010

ME COMUNICAN POR AQUÍ número 3 (6 de julio de 2010)

En el día de la fecha, me comunican por aquí los siguientes asuntos:

1.- Malawi experimenta un gran avance en la lucha contra el hambre... desobedeciendo al Banco Mundial y otros "organismos benéficos". Leed lo que dice la interesante noticia de la que saco este extracto, la cual no tiene desperdicio:   Pero es que Malawi dio un paso más y saltándose recomendaciones de organismos como la Organización Mundial del Comercio o del Banco Mundial reinició un programa de subsidios de fertilizantes y semillas para los pequeños agricultores, -suspendido en el pasado por presiones del Banco Mundial y de los donantes internacionales-, que han logrado producciones récord: "Ya estamos exportando y la media de consumo diario ha pasado de 608 a 2000 kilocalorías por día". ¿En qué consiste exactamente la ayuda internacional a los países pobres? ¿Son siempre así de imparciales y desinteresados los organismos que rigen la economía mundial?

2.- ¡Vuelve el vinilo!  ¡Ahora mismo me voy a quitarles el polvo a mis discos viejos! Lo malo es que el "tocata" ya no está para muchas aventuras, habrá que ver lo que cuesta uno nuevo.

3.- Malos vecinos antes que ruidosos, así parece que somos los madrileños. Un 27'4% de los hogares de Madrid sufre problemas de ruidos, pero lo chocante es que, en una comunidad (sobre todo, en la capital) torturada por las obras y los coches, ese porcentaje se desglosa así: obras, 1'7%; tráfico, 12%; vecinos, 13'7%. Da que pensar en torno a nuestro civismo. Por cierto: la comunidad madrileña no es la más ruidosa.

4.- ¿Debería ir al psicólogo? Los futboleros que estamos siguiendo el mundial estamos asombrados con el errático comportamiento del señor Jabulani, el balón oficial del campeonato. Yo estoy convencido de que lo que tiene es una inestabilidad emocional como un piano y ahora ha venido a darme la razón nada menos que la NASA, que ha hecho un estudio tras el cual concluye que el caprichoso baloncito es impredecible, para desgracia de porteros y chutadores.

Y no habiendo más asuntos que comunicar, se cierra el ME COMUNICAN POR AQUÍ número tres en Madrid a seis de julio de 2010, día de santa María de Goretti.