viernes, 26 de marzo de 2010

Mesa redonda en el Ateneo

    Ayer miércoles se celebró en el Ateneo de Madrid la mesa redonda sobre La república mejor que os había venido anunciando estos días. Que un libro autopublicado llegue a una institución como el Ateneo de Madrid no es nada fácil, y si ha sido posible se lo debo a mis amigos Paco Castañón y Carlos García, a quienes envío desde aquí todo mi agradecimiento, no sólo por el acto en sí, que resultó un éxito, y por la proyección para el libro y la satisfacción personal que representa, sino por algo que, para alguien que escribe libros, tiene una especial importancia: porque, por el hecho de haberse realizado esa mesa redonda en su seno, el Ateneo de Madrid ha añadido La república mejor al fondo de su biblioteca, una de las más importantes de España. Lo que habéis leído: en los anaqueles de esa biblioteca hay ahora un ejemplar de mi libro dedicado por mí al Ateneo, ahí queda eso.
    Pero el acto de ayer me dio otras razones para estar satisfecho. En primer lugar, la sala de conferencias quedó casi llena con los alrededor de sesenta asistentes, cifra bastante elevada para una mesa redonda sobre un libro. En segundo lugar, estaban allí mi padre, más miembros de mi familia y bastantes amigos, además de otras personas a las que desconocía, gran parte de ellas, socios del Ateneo. A todos les agradezo que hayan acudido al acto y hayan hecho con su presencia que fuera un éxito. Como, además, el acto era una mesa redonda, sus intervenciones sirvieron para animarlo.
   Terminaré hablando de un aspecto muy particular. La república mejor es una novela que intenta ser un testimonio, una denuncia y un homenaje. Intenta ser un testimonio fiel de lo que fue por dentro el servicio militar, especialmente, en su cara menos amable. Intenta ser una denuncia de sucesos muy graves -trágicos a veces y muy dolorosos para un número no despreciable de personas- que ocurrieron en la órbita de esa cara menos amable de la mili, y de la actitud de hermetismo cínico y frío que el Ejército como institución sostuvo ante esos sucesos y su esclarecimiento, frente a los afectados que simplemente buscaron verdad y justicia. Intenta ser un homenaje, una especie de monumento de papel, a los soldados que fueron víctimas de esta situación, para que queden en el recuerdo de todos. Involucradas en esta faceta de la novela, en su vinculación con una realidad dramática, están una serie de personas de carne y hueso que padecieron esas injusticias y/o lucharon contra ellas. De estas personas, hubo ayer representación en la presentación. En primer lugar, acompañándome en la mesa, estuvieron los viejos luchadores de la Organización del Defensor del Soldado, los ya mencionados Paco y Carlos más Ignacio Perelló, que fue abogado de la organización, quienes en su día prestaron apoyo a muchos soldados que acudieron a ellos en el auténtico desamparo; en segundo lugar, se hallaban en el acto Antonio, Margarita y Antonia (que acudió acompañada por su nieta), padres todos ellos de soldados que sufrieron trágicos percances y miembros de Corazones Unidos, una ejemplar organización de afectados que en su día tuvo la entereza de pedirle cuentas al todopoderoso Ejército. Fue para mí una satisfacción conocer a estas personas, abrazarlas, hablar con ellas. Sabéis que no soy amigo de hacerle la rosca a nadie, así que me creeréis si os digo que, en lo poco que pude tratar con ellos, me parecieron personas de gran valía. Si La república mejor es un libro dedicado a los soldados desconocidos que no tienen sitio en nuingún monumento, la presencia de Antonio, Margarita y Antonia en el acto de ayer le da un sentido muy especial: el sentido de constatar que el libro ha llegado a las manos más apropiadas. Y que no piensen que sólo quienes estábamos en la mesa entendimos el significado y la importancia de que estuvieran allí anoche: apenas han pasado veinticuatro horas del acto, y ya han sido bastantes las personas que me han hablado de ellos, las que me han dicho que convirtieron la reunión en un acto entrañable, pero entrañable de verdad, con sentimiento auténtico, desprovisto de ñoñerías, un sentimiento de admiración y respeto hacia su integridad, su constancia y su coraje.

viernes, 19 de marzo de 2010

ME COMUNICAN POR AQUÍ número 1 (19 - III - 2010)

Estimados amigos:
   Vuestro amantísimo guachimán, preocupado por mejorar siempre el servicio que os ofrece este su humilde blog, acaba de idear una nueva prestación: unas entradas o "posts" en las que, de manera telegráfica, os llamará la atención sobre cosas interesantes a las que no puede dedicar mucho tiempo o bien os facilitará enlaces para que podáis acudir a ellas. Esta nueva prestación es completamente gratuita. Las entradas tendrán el nombre genérico de ME COMUNICAN POR AQUÍ, irán numeradas y llevarán su correspondiente fecha. Aquí tenéis la primera, es decir, la inaugural.
    En el día de la fecha, me comunican por aquí los siguientes asuntos:
    1.- Indagando sobre el lío que se ha formado con el programa "Generación Ni Ni" y ciertas lamentables escenas de violencia sexual, nuestros servicios informativos han cazado una interesante noticia. Ahí va el enlace:


    2.- El Manifiesto de Maestros y Profesores todavía está esperando vuestra firmas. Presenta unas propuestas serias y que podrían ser muy beneficiosas para la enseñanza. Aquí tenéis un enlace para la firma:


    3.- Para los amantes de los tebeos y del mundo Camp:

    Y no habiendo más asuntos que comunicar, se cierra el ME COMUNICAN POR AQUÍ número uno en Madrid a diecinueve de marzo de 2010, día de san José.

viernes, 12 de marzo de 2010

Manifiesto de maestros y profesores: no nos mires, únete

Queridísimos amigos:
    Después de unos días de ausencia inevitable, hoy quiero presentaros algo importante. Parece ser que algo se mueve en la enseñanza, algo, quiero decir, que grita basta al insostenible desastre actual. Aunque el MEC se muestra empeñado en llamar a su negociación sólo a los invitados habituales -esos invitados que no ponen en duda la continuidad de las líneas esenciales del sistema vigente-, hay quienes piensan de modo muy distinto y empiezan por creer que a la enseñanza le urge un cambio radical que pasa inexcusablemente por mandar el sistema LOGSE al baúl de los recuerdos. Una cosa es que el búnker educativo quiera amordazar al profesorado y otra muy distinta es que nos vayamos a callar. Un grupo de profesores ha elaborado un manifiesto que enuncia una propuesta viable, sensata y esperanzadora. Todo aquel que la comparta puede adherirse a ella en este enlace:

Yo ya he firmado (aunque las instrucciones estén en inglés, la cosa se entiende bien).
Aquí tenéis el manifiesto, que deliberadamente he puesto sobre fondo de color verde esperanza:

MANIFIESTO DE MAESTROS Y PROFESORES




Por un sistema educativo libre, eficaz e independiente





Cuando la soledad de un amplio colectivo de ciudadanos y la falta de representación política de sus argumentos impelen al desencanto y a la irritación, pero también a la sagacidad, es un deber inexcusable de la sociedad civil tomar la iniciativa y exigir que se tengan en cuenta sus reivindicaciones.

 
Sostenemos como incontrovertibles las siguientes evidencias: que el de los docentes es uno de los colectivos profesionales de España más desguarnecido, más irrepresentado, más desengañado, más enfadado y, en última instancia, más capacitado para denunciar el cúmulo de atropellos que se han ido cometiendo desde hace más de veinte años; que las diversas reformas educativas han fracasado estrepitosamente en todos sus planteamientos y han condenado a generaciones de estudiantes españoles a ser de las peor preparadas de la Unión Europea; que las circunstancias económicas de nuestro país obligan a dar, cuanto antes, un giro radical en la política educativa que han venido proponiendo hasta ahora los partidos políticos con representación parlamentaria, ya que, de no ser así, ninguna reforma logrará el objetivo -suponemos que sincero- de sacar a España de la grave crisis en la que se halla inmersa.

 
Por ello, y ante el anuncio de las negociaciones que el Ministerio de Educación está llevando a cabo con diferentes grupos políticos y con los principales sindicatos de la enseñanza, los abajo firmantes (maestros de Primaria, profesores de Secundaria y Bachillerato, profesores de Formación Profesional, profesores de Universidad, padres, madres y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de exigir:

 
1.- Que el Pacto por la Educación incluya el criterio de los profesionales de la enseñanza que están dando clase -y no sólo de quienes dicen ser sus representantes-, únicos expertos hasta el momento y principales conocedores de la realidad de las aulas españolas.

 
2.- Que el Pacto por la Educación se despoje de una vez por todas de la influencia de modas pedagógicas que no valoran el esfuerzo, la disciplina o la transmisión de conocimientos; limite las atribuciones de psicólogos y pedagogos, tanto en la administración como en los centros, a los fines estrictos de su adscripción, y se atenga exclusivamente a la realidad de unos estudiantes que necesitan con urgencia una formación en contenidos exigente para afrontar los retos del futuro.

 
3.- Que el Pacto por la Educación impida todo intento de manipulación ideológica de los planes de estudios, evite cualquier prejuicio partidista o electoralista, se atenga únicamente a los hechos, detecte los problemas más acuciantes y actúe en consecuencia, sin que se vea lastrado o condicionado por intereses espurios que nada tienen que ver con la enseñanza.

 
4.- Que el Pacto por la Educación no confunda, como se viene haciendo desde hace más de veinte años, la igualdad de oportunidades de una enseñanza obligatoria hasta los 16 años con la uniformidad de capacidades, y el derecho universal a una educación de calidad con la obligación de recibir unos mismos contenidos, exigencia que atenta contra los derechos individuales, niega que existan personas con distintas capacidades físicas e intelectuales o con perspectivas e intereses diversos, e impide que el Estado salvaguarde la legítima aspiración de los ciudadanos a promocionar socialmente.

 
5.- Que el Pacto por la Educación conciba una Enseñanza Infantil que no ignore que los niños de edades comprendidas entre los 0 y los 4 años han de pasar la mayor parte del tiempo con sus padres, aun cuando eso signifique que deban reconsiderarse las actuales normativas que rigen los permisos de maternidad y paternidad y los horarios laborales de los progenitores; que no eluda la responsabilidad de iniciar el aprendizaje de ciertas habilidades intelectuales cuando la capacidad o la inclinación de los alumnos así lo requieran; que no se entienda, en definitiva, como una etapa en la que sus profesionales han de quedar reducidos a ser simples nodrizas.

 
6.- Que el Pacto por la Educación considere la Enseñanza Primaria como el ciclo más importante en la formación del alumno, limite la promoción automática a los primeros años de la etapa, no desdeñe el rigor y la exigencia necesarios para afianzar tanto las habilidades primordiales en lectoescritura y cálculo matemático como los conocimientos básicos de otras disciplinas también esenciales, y no eluda la necesidad de plantear una Primaria hasta los 14 años. Pero que, sobre todo, haga de este periodo de aprendizaje el mejor momento para guiar al alumno en su futuro académico demandándole tenacidad, disciplina y esfuerzo, y detectando a tiempo y prestando una mayor atención a los problemas que puedan surgirle mediante una exigente labor de orientación -labor que sólo tiene sentido y es eficiente en esta etapa- que huya de la inútil burocracia actual y, principalmente, a través de programas de refuerzo dentro y fuera del aula.

 
7.- Que el Pacto por la Educación recapacite sobre la conveniencia de mantener, contra viento, marea y estadísticas adversas, la Enseñanza Secundaria, etapa que se ha revelado como uno de los mayores fracasos de las últimas reformas legales; que conciba, en su lugar, la creación de un Bachillerato de 4 años de duración que recupere el valor del mérito académico acabando con la promoción automática y restablezca la especificidad que le da sentido y que lo define como la etapa preparatoria para los estudios superiores; que se atreva a abordar definitivamente una reforma de la Formación Profesional que convierta esta etapa en el motor más importante para transformar el modelo productivo de nuestro país, y que evite que se la continúe considerando una simple alternativa para aquellos que no pueden acceder al Bachillerato, otorgándole, para ello, 4 años de duración tras la Primaria, dotándola de medios y dignificando sus objetivos mediante el mérito y la excelencia.

 
8.- Que el Pacto por la Educación no condene a los alumnos que fracasan a la precariedad laboral y que incluya con carácter de urgencia, para ello, un tercer itinerario de Iniciación Profesional a los 14 años -de 2 años de duración- que armonice la presencia de las asignaturas instrumentales con una atención especial a materias exclusivamente prácticas, procurando así una cualificación profesional temprana y una salida laboral digna y suficiente como para no impedir la promoción social a la que todo ciudadano tiene derecho.

 
9.- Que el Pacto por la Educación plantee un sistema de conexión de los diferentes itinerarios salidos de la Enseñanza Primaria con racionalidad y sentido común, mediante cursos puente o exámenes de ingreso que huyan de la excesiva condescendencia que existe hoy día.

 
10.- Que el Pacto por la Educación evite la impostura de los actuales procedimientos de evaluación del sistema de enseñanza y plantee la urgente necesidad de unas reválidas estatales y vinculantes al final de cada etapa que hagan de los resultados el único y principal indicador fiable de la realidad de alumnado y profesorado.

 
11.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente modificando, para ello, la actual estructura de los centros de enseñanza, facilite su labor rebajando el número de alumnos por aula, restablezca su autoridad devolviendo al claustro de profesores las competencias disciplinarias y restituya su autonomía confiriéndole la competencia para elegir a los directores y otorgando a los diferentes departamentos didácticos la libertad real para elaborar los planes de estudios.

 
12.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente confiando a su único criterio las cuestiones derivadas de la enseñanza, despojándole de atribuciones ajenas a su cometido, acabando de una vez por todas con el absurdo sistema de promoción horizontal, incentivando su carrera mediante la búsqueda del estímulo académico y laboral, que, en todo caso, nada tiene que ver con los cursillos que actualmente organizan sindicatos y centros de profesores y recursos, dignificando el menoscabado Cuerpo de Catedráticos de Bachillerato y concibiendo un sistema de acceso a la función pública docente diferenciado para cada etapa educativa y basado exclusivamente en la excelencia.

 
13.- Que el Pacto por la Educación proponga por fin respuestas serias y contundentes a los graves problemas que sufre la Universidad española, que recorte el número de universidades a fin de evitar la actual infradotación y la mediocridad a las que están expuestas, que reconduzca la vigente política de títulos a patrones de sensatez científica y económica, que racionalice los planes de estudios, que modifique los actuales modelos de gestión administrativa y emprenda una desburocratización en masa, que solucione los antimeritocráticos estándares de selección y de evaluación del profesorado, que reconsidere y adapte a la realidad de nuestro país los dudosos procesos que se han seguido para adoptar los nuevos requisitos de Bolonia, y que potencie programas de investigación con dotación suficiente evitando por ley la influencia política que hoy día impide o pone en entredicho, no sólo la eficiencia y la utilidad de éstos, sino el libre debate de ideas y, sobre todo, el concurso de toda disidencia crítica.

jueves, 4 de marzo de 2010

Más LOGSE no, por favor

Acabo de leer el segundo borrador de la propuesta educativa ministerial. Si nos fijamos en sus objetivos generales, que son la espina dorsal de ambos documentos, la primera diferencia que se observa es que esta segunda propuesta tiene doce, en lugar de los diez de la anterior. De éstos, nueve permanecen -ya sea sin cambios o reformulados- en el nuevo documento y el único que desaparece es el que ocupaba el número 7, que hacía referencia al aprendizaje a lo largo de la vida. Con estas operaciones, el resultado es que en el segundo borrador los objetivos generales nuevos son tres: el número 2, que habla de garantizar la equidad y la excelencia en todos los niveles educativos, el número 7, que se refiere al propósito de garantizar la calidad, la autonomía y la disponibilidad de medios para los centros sostenidos con fondos públicos, y el número 11, que está dedicado al profesorado y que me hace sospechar que el señor Gabilondo lee La garita del guachimán, ya que, como puede que recordéis, vuestro humilde servidor echaba en falta la mención explícita de los docentes entre los objetivos generales del anterior documento. Agradezco este altísimo honor, pero, a pesar de ello, tengo que decir, sin animo de censura ni de ofensa, que la redacción de ese objetivo es un poco deficiente. Si nos fijamos en estas tres nuevas aportaciones, el contenido del artículo 7 es algo que se cae por su propio peso y, en cuanto a los otros dos... ya veremos lo que sale hoy.
¿Por que digo esto? Porque juego con desventaja; mi propósito con este artículo es hacer una valoración del nuevo documento del MEC, lo cual es tremendamente difícil, porque yo siempre pretendo no extenderme demasiado en las entradas y lo que juzgamos es un documento de 38 páginas y que contiene 137 propuestas, aparte de una importante cantidad de preámbulos explicativos. Por tanto, digo ya de antemano que me va a resultar imposible reflejar todo lo que se me ocurre y que hoy tendré que limitarme a poner las cosas que considero esenciales. Y entrando en éstas, hay que empezar por conceder una gran importancia a lo que aportan esos dos objetivos nuevos, el 2 y el 11.
El anterior documento del MEC me produjo la misma impresión que éste: conforme lo leía, iba pensando: es más de lo mismo, no ofrece nada nuevo, huele demasiado a LOGSE, no va aservir para nada. ¿Por qué? la respuesta está diluida en 137 puntos; quizás la manera de explicarme sea proceder yo también por puntos.
1. El MEC se niega a entender que el primer paso para resolver un problema es identificarlo y definirlo. 
Resulta curioso: en la página 5 del documento, se habla de la acción conjunta de todos los agentes a los que el MEC convoca "para resolver los principales problemas de nuestro sistema educativo". Lo coherente hubiera sido decir a continuación cuáles son esos problemas, FORMULARLOS EN VOZ ALTA, para que todos sepamos cuáles son y podamos atacarlos. Y también, para que todos sepamos si todos tenemos la misma idea de cuáles son los problemas: no se pueden pedir acuerdos para resolver cosas si antes no estamos todos de acuerdo en cuáles son las cosas que hay que resolver; la frase podrá parecer digna de Groucho Marx, pero todavía más marxista es la elegante omisión del MEC; ¿será por miramiento o por temor a que no todos veamos los problemas donde ellos los ven? En cualquier caso, o se dice claramente cuál es el problema o no hay nada que hacer y, miren ustedes, a mí no me importa decirlo:
2. El problema es la LOGSE
Desde mil rincones se les está diciendo esto a Gabilondo, al MEC, al PSOE y a las fuerzas vivas del paidocentrismo: la LOGSE ha fracasado. El fracaso está sobre todo en la secundaria, pero afecta a todo el sistema y la solución debe venir de un cambio radical de todo el sistema educativo. El paidocentrismo no sirve. Es hipócrita, irrealista y pernicioso, casi veinte años de LOGSE lo han demostrado. A los primeros que perjudica es a esos alumnos a los que cínicamente dice defender; su empeño en dar a todos lo mismo hasta los 16 es nefasto; la idea de segregación que tienen los logsianos y que fundamenta el empeño anterior es hipócrita, huele a sacristía, es clasista, es errónea y ha resultado probadamente catastrófica. La oferta educativa es monolítica; los resultados formativos han sido lo que todos sabemos. Y además están los problemas de convivencia. Esto es la LOGSE, éste es el problema, éste es el sistema que hay que erradicar para poner uno diferente por completo.
3. Las ofertas ministeriales llevan implícita la continuación del sistema LOGSE
Y como la LOGSE es el problema, esas propuestas no valen. Aquí es donde aparece ese objetivo general número 2 del que hablaba al principio, que empieza diciendo: "Garantizar la equidad y la excelencia en todos los niveles educativos...". ¿Se acuerdan ustedes de los dos pilares de la LOGSE? Esta ley pretendía suministrar una enseñanza "comprensiva y de calidad" (¡Virgen de los Desamparados!), a lo que voces sensatas objetaban que esos términos eran antagónicos y quizás sería mejor plantearse objetivos más flexibles, más realistas y más adaptados a la diversidad (otra de las grandes mentiras de la LOGSE: siendo un sistema más rígido que un corsé de cemento, siempre ha alardeado de "atender a la diversidad"). Pues bien: a poco que nos esmeremos, descubriremos que esta "novedad" de la equidad (=sistema comprensivo) y la excelencia (=enseñanza de calidad) no es más que una reformulación torpe de aquel maridaje imposible, destinada a perpetuar un sistema que nadie honesto, desinteresado e informado puede negar que ha sido un fracaso. Si alguien duda de esto que digo, que se moleste en echar un vistazo a las páginas 13-15 del documento, donde se desarrolla el objetivo número 2. Allí podrá ver las homilías de estos úlrtimos veinte años, la adopción de medidas individuales, el desarrollo al máximo de las capacidades propias de cada alumno y todos esos eufemismos angélicos tras los que se ocultaba la persecución de los contenidos, del trabajo serio, del esfuerzo por enseñar, del esfuerzo por aprender... en suma, de todo aquello que estorbase al aprobadillo regalado, a la obsesión por que todo el mundo aprobase que los logsianos han entendido como éxito del programa (el objetivo número 1 sigue siendo "el éxito educativo de todos los estudiantes"). No estoy en contra de que los estudiantes tengan éxito; de lo que estoy en contra es de lo que este objetivo ha significado durante años de LOGSE: el eslogan al que había que sacrificar toda verdadera enseñanza. Un sistema serio no se propone el éxito del alumno como objetivo, ya lo he dicho en alguna otra ocasión: un sistema serio se propone abrir las vías adecuadas para que todos los alumnos puedan buscar ese éxito según sus capacidades, necesidades e intereses: el sistema pone la vía y el alumno pone el fin, con toda la ayuda que sea precisa, pero con sus méritos, porque, si el fin lo pone el sistema, alguien podría correr el riesgo de forzar las cosas o maquillar los resultados. Mirad esta perla sacada del la página 13:
Tenemos que instaurar la cultura de la evaluación como un elemento fundamental para conocer tanto el funcionamiento general del sistema educativo, como la adquisición de las competencias básicas por parte del alumnado. 
Por supuesto, los que no seáis profesores os habréis quedado a uvas, pero los que llevamos veinte años oyendo hablar de evaluación a los orientadores reconocemos aquí una excelente muestra de la pringosa retórica logsiana. Seguimos en las mismas: frases como ésta significan que hay que aprobar a todo el mundo, que eso de la cultura del esfuerzo son bobadas. ¡A otro perro con ese hueso! E insisto: no hay cambios sustanciales, el MEC piensa mantener la ESO con un 4º orientador que es una auténtica pantomima, podéis verlo en la página 12.
4. La principal preocupación del MEC (y de Zapatero) es la formación profesional
No tengo nada contra que así sea, pero así es. Esta preocupación se demuestra en el hecho de que los objetivos 3 y 4, que se dedican a la FP, van desde la página 15 hasta la 22. No olvidemos que las primeras referencias a este pacto proceden de mediados del año pasado, cuando el gobierno y su presidente, preocupados por la crisis y -sobre todo- por las encuestas, emepezaron a hablar de un cambio de modelo económico, que afectaba a la educación. De ahí viene todo; me parece estupendo que se quiera modificar el modelo económico y potenciar nuevas vías a través de la formación, pero que no nos tomen por bobos: ya parece muy claro que el resto de la cuestión educativa no les importa, que les parece que la LOGSE-LOE son el mejor de los mundos posibles, que no están de acuerdo en que haya problemas y que piensan mantener las cosas como están, aunque cambiando las apariencias.  
5. La conflictividad se merece un tratamiento serio
Y no una insistencia insultante en los mismos planteamientos de ahora, que han llevado a muchos centros a ser verdaderos territorios apaches. Leed esto (página 31):
105. Promoveremos que las administraciones educativas, a partir de los datos obtenidos desde el Observatorio Estatal de la Convivencia, junto con los de las diversas Comunidades Autónomas, elaboren propuestas, materiales de apoyo y actividades de formación que faciliten la elaboración en todos los centros de Planes de Convivencia que tengan en cuenta la diversidad cultural e ideológica, la igualdad entre hombres y mujeres, la mediación y la resolución pacífica de conflictos.
Cierto que el documento tiene puntos con enfoques más severos, pero éste es un tanto patético, sobre todo en lo referido a lo de la mediación y la resolución pacífica de conflictos, sistemas maravillosos sobre el papel que, en la práctica, han producido alguna que otra aberración.
6. Los profesores no somos el problema
Lo digo por el objetivo 11. Cada vez que se habla de los profesores desde las instancias oficiales y desde las huestes logsianas, se dejan caer los téminos "preparación" y "formación". Sean bienvenidas ambas, pero siempre diré que pocos colectivos debe de haber más preparados y más formados que el docente. Por ello, quiero dejar claro aquí que el fracaso del sistema no se ha debido a la falta de preparación de los profesores; esto es una solemne paparrucha, una vileza más de los pedagogos.
7. Los profesores no somos los sindicatos
El nivel de afiliación del profesorado es bajo; el nivel de confianza en los sindicatos, más bajo aún. Por ello, sin querer por esto que se aparte a los sindicatos de este proceso, digo que no se debe caer en la falsedad de decir que, consultándoles a ellos, está consultado el profesorado. Todo el mundo sabe que eso no es así. Siguen faltando propuestas de consulta directa con el profesorado. Sistemas para hacerlo sobran, desde las encuestas y cuestionarios hasta los medios informáticos, pero mucho me temo que lo que no sobra es voluntad política: la voz del profesorado parece que da miedo. Una cosa: en la página del MEC, hay un procedimiento para mandar sugerencias y comentarios, me parece bien, pero quizás no sea suficiente, aparte de que es para todo el mundo.