martes, 24 de abril de 2018

Indignos de ser profesores

   Apareció ayer en los medios (aquí tenéis el relato que hace La Vanguardia) la noticia de que la Fiscalía de Delitos de Odio ha denunciado a nueve profesores de un instituto de Barcelona por haber atentado contra la dignidad de sus alumnos con ocasión de la cencerrada aquella que tuvo lugar el pasado 1 de octubre en Cataluña, a la que los medios siguen empeñados en llamar referéndum, no sé muy bien por qué, habida cuenta de las muchas y grandes irregularidades probadas que se produjeron tanto en su génesis como en su celebración. Otro hecho documentado muy por extenso es la crucial importancia que en la larga elaboración del golpe separatista ha tenido la educación, ya que el independentismo, con la pasmosa pasividad de los Gobiernos centrales y las más poderosas fuerzas políticas, la ha utilizado durante lustros para adoctrinar a la juventud en sus odios, sus mentiras y sus disparates ideológicos, un abuso de extrema gravedad cuyo inequívoco sello totalitario deja meridianamente claro el pelaje del plan edificado por los separatistas. Y duele decir que esto no hubiera sido posible sin la activa participación del profesorado, como duele decir que este parece ser el colectivo profesional más implicado en prusés, ya que supone una sucia mancha para la profesión el que un número elevado de sus miembros se hayan implicado a fondo en algo que constituye sin duda una aberración en la que un profesor jamás puede caer: manipular la realidad y adoctrinar a sus alumnos. Los profesores estamos para transmitir la verdad, no para lavar cerebros; nadie que se salte este sagrado principio merece el rango de profesor, que es algo mucho más solemne que lo que algunos parecen creer.
    Por tanto, puesto que no hay duda que se encuadran entre estos mamporreros del golpe separatista,  estos profesores del instituto "El Palau" no acreditan muchos méritos para poseer tal condición, pero es que, por los hechos que se les imputan, parece que sus mimbres profesionales y hasta personales están tan podridos de fanatismo que resultan absolutamente inapropiados para ejercer la docencia, lo que los convertiría en doblemente indignos. Pasemos revista a algunos de sus actos para entender esto un poco mejor. 
    Según cuentan las noticias, uno de estos profesores, parece ser que de Matemáticas, el día de autos (2 de octubre), decidió no dar una clase porque (según él) el día anterior le habían molido a palos, y en otra posterior adujo para volver a escaquearse de su trabajo que estaba muy triste por la violencia ejercida por la Guardia Civil. Habrá quienes piensen que tan sensible personaje es digno de compasión, aunque yo diría que es simplemente un bellaco que no quería dar clase: esas resobadas mañas de holgazán lo delatan a cien kilómetros. Al parecer, se dedicó también a inducir la apertura de debates (otro inequívoco truco de gandul) sobre el 1 - O: ¿sería de los que luego ante el juez adujeron que fueron los alumnos quienes pidieron los debates? En pocos rasgos de vileza y cobardía podrá caer un profesor más feos que escudarse en sus alumnos para eludir sus responsabilidades: solo por esto,  seguro que el día de mañana estos sujetos serán recordados como unos personajes ejemplares.  
    Pero lo dicho hasta aquí, con ser bochornoso y hasta repugnante, no es nada comparado con otras dos cosas mucho peores. La primera de ellas fue un acto realmente miserable: estigmatizar de manera personal y señalada (mediante procedimientos diversos) a unos alumnos concretos por el simple hecho de ser hijos de padres de una determinada profesión. Hace falta tener unas entrañas muy sucias para criminalizar primero a unos padres mediante unos relatos truculentos y luego señalar a sus hijos para avergonzarlos ante el resto de sus compañeros; hace falta ser muy retorcido para cruzarse con un niño por un pasillo y pedirle cuentas por las supuestas maldades de su padre. Supongo que ahora se cmprenderá algo que dije más arriba: un hecho así ya va mucho más allá de la descalificación ideológica, te retrata como basura en el mero plano personal. Ya no digamos si lo haces siendo el profesor de esos niños, porque, además del escarnio, lleva envuelta la segunda cosa gravísima: el cobarde (¡con cuánta cobardía actuaron estos profesores indignos de serlo!) abuso de tu posición de superioridad institucional, aparte de la que ya tenías como adulto. Y es que estas personas tampoco se quedaron cortas en el abuso, que ejercieron no solo para escarnecer, sino también para insultar a unos padres delante de sus hijos o para obligar a bajar al patio para protestar por la "violencia" policial. Significativo también es esto de las protestas obligadas, tanto de la catadura de estos profesores como de las "libertades" que se pueden esperar de la república catalana que tan ferozmente piensan imponer. 
   Reconforta ver que en medio de tanta vileza hubo alguien que dio muestras de decencia, alguien que, por supuesto y para bochorno de la profesión, no fue ningún docente, sino una alumna que tuvo que recordarle a la insensata de su profesora que no pensaba asistir a esa protesta, porque al instituto se va a estudiar, no a hablar de política. Si simbólico del enloquecimiento que reina hoy en Cataluña fue este hecho de que fuera la alumna la que le tuviera que recordar a su profesora para qué están los centros educativos, no menos simbólica fue la respuesta de la docente: "Ahí tienes la puerta". ¿Puede quedar más claro el plan separatista?: o te doblegas, o te vas. 
    Como profesor, no puedo sentirme más avergonzado de todo este episodio y de esta escenita final; si tuviera delante a esa alumna y a todos sus compañeros (a todos, no solo a los que fueron inmisericordemente apaleados por sus profesores), les suplicaría que nos disculpasen y que tuviesen bien presente que no somos todos así, que muchos, muchos más, no solo en Cataluña, sino en el resto de España y en todo el mundo, tenemos como un principio sagrado el respeto que les debemos a nuestros alumnos. 
    Reitero, por tanto, lo ya dicho: esos profesores del instituto "El Palau" de Barcelona no me parecen dignos de ser profesores, no solo por su complicidad con unos planes políticos que incluyen aspectos tan inadmisibles como las manipulaciones y el adoctrinamiento, sino también porque han dado muestras de nula profesionalidad, de cobardía para asumir sus actos, de abuso de su superioridad y de desconsideración hacia sus alumnos. Demasiadas cosas y demasiado graves, supongo que el procedimiento judicial en el que entran acabará dándoles lo que merezcan. 
    Y supongo también que, con estas cosas, quienes nos gobiernan se estarán dando cuenta de la gravedad de lo que está ocurriendo con la enseñanza en Cataluña, con lo relativo al adoctrinamiento y también con la lengua,  naturalmente, la española, a la que parece que hay demasiados lobos que quieren despedazar. Son muchísimas y muy graves las cosas que están pasando con la lengua española en Cataluña (España) y hay razones para alarmarse en el País Vasco (España), Valencia (España), Baleares (España) y Navarra (también España). De hecho, lo de la lengua española se ha convertido en una patata caliente ¡¡en España!!, patata caliente que, al menos en el terreno educativo, los partidos no quieren ni mencionar, y parecen autoengañarse con la creencia de que esa chapuza de los bilingüismos y los trilingüismos va a servir para enfriarla. Ya veremos a dónde nos lleva en este asunto la curiosa mezcla de autoengaño, pasividad y cobardía con que tan a menudo se conducen nuestros políticos.
    
    

jueves, 19 de abril de 2018

Caso Alsasua: otra manipulación de eldiario.es

   Empecé a leer eldiario.es hará unos tres años, tal vez cuatro, no sé, por su clara denuncia y condena de los casos de corrupción, pero comencé a perder mi fe en este medio cuando vi claramente que mostraba más simpatías de las razonables hacia el golpe de Estado separatista que aún sigue vivo en Cataluña. No hay duda de que sigue haciendo cosas dignas de aplauso, como su reciente descubrimiento del asunto del máster de Cristina Cifuentes, pero un periodismo digno y veraz, virtudes de las que presume eldiario.es, tiene que ser implacable con los abusos, las mentiras, las injusticias y los despropósitos vengan de donde vengan, y en esto eldiario.es peca de una parcialidad grosera y muy militante en favor de ciertas propuestas políticas, la cual lo descalifica por completo. Particularmente lamentable es su alineamiento con los radicalismos independentistas; en lo referido al catalán, resulta agobiante y he hablado de él aquí alguna vez, pero ahora lo demuestra también hacia el vasco, en concreto, con el asunto del gravísimo ataque del que fueron objeto dos guardias civiles y sus parejas en la localidad de Alsasua. La información sobre el caso es abundante y os remito a ella, pero lo que parece fuera de duda es que estas cuatro personas fueron rodeadas, insultadas y brutalmente golpeadas por una horda de energúmenos, que estos actuaron cobardemente y amparados en una abismal superioridad numérica y que su motivación fue el odio hacia la condición profesional de los dos guardias.
    Pero resulta que ahora, al salir la vista oral del juicio, los artífices de tan repugnante agresión quieren, dando una muestra más de su catadura moral, salvar el trasero a base de tergiversaciones como que aquello fue en realidad una pelea entre iguales, un espontáneo asuntillo entre borrachos por un par de multas, algo casual e intrascendente. Y vais a ver de qué manera sutil está eldiario.es apoyando esta versión frente a la mucho más dura de la fiscalía, que califica los hechos de agresión terrorista. Las crónicas sobre el juicio en este medio las firma Íñigo Aduriz. Voy a daros la secuencia de los titulares que les ha dado los días 17, 18 y 19 de abril:
   Día 17: Los guardias civiles de Alsasua hablan de "pelea", aseguran que temieron por su vida y que nadie les socorrió.
   Día 18: El dueño del bar de Alsasua rechaza ante el tribunal la teoría de una agresión organizada: "Para mí no fue algo premeditado"
   Día 19: Un testigo de Alsasua reconoce la agresión pero no identifica a ninguno de sus autores.
   He remarcado estos titulares en negrita para recordaros que el titular de una noticia es lo que más se ve; más aún: muchos lectores de un periódico es lo único que ven. El titular es, además, lo que el autor considera más importante de la noticia o expresión de ello. El titular apunta hacia lo que el periodista y el medio quieren que veamos. ¿Y qué es lo que quiere que veamos esta secuencia de titulares? Pues, sencillamente, que hasta los propios guardias reconocen que aquello fue una trivial riña entre iguales y no una agresión multitudinaria y abusiva (día 17); que fue algo espontáneo y ajeno a planes premeditados de hipotéticos colectivos terroristas (día 18); que, en cualquier caso, fuera lo que fuera, va a ser imposible identificar a los autores (día 19). Me parece que quedan pocas dudas de hacia que lado soplan los vientos de eldiario.es: hacia el que favorece a los inocentes y ejemplares autores de la agresión a los guardias. Y se lo merecen, claro que sí, ¡cómo serán de buenos chicos que uno de ellos, el tal Jokin Unamuno, se ha escudado en el argumento de que aquella noche estaba muy borracho! 
   Resulta jocoso lo de eldiario.es, porque en su misma noticia del día 17 relata que uno de los guardias calificó como linchamiento lo que les hicieron; en la del día 18, no tiene más remedio que reflejar el contundente retrato negativo que hacen de los hechos los policías forales que acudieron a detenerlos; en la del 19, es en el desarrollo de la noticia donde vemos que ese testigo es uno de los presentados por la defensa y que lo que relata está lleno de contradicciones. Pero esto no importa: el desarrollo lo lee mucha menos gente y se compone de las declaraciones de los llamados a declarar; ya dirá ahí cada cual lo que diga. 
   Pero hay algo que pone el propio medio: el titular y focalización que representa, algo importantísimo, porque le va a decir al lector qué es lo importante, en qué sentido debe interpretar el relato y valorar los hechos. Ahora bien, a la vista de esos titulares que ha seleccionado eldiario.es y de los hechos que se van conociendo, bastantes de los cuales están referidos en sus propias noticias, ¿puede afirmarse que esa selección es la adecuada a los hechos reales y a la valoración que merecen?
    Yo diría que no, yo diría que eldiario.es quiere engañarnos, quiere darnos el gato de un linchamiento cargado de odio y violencia colectivos por la liebre de una intrascendente peleílla de fin de semana. Eso no es buen periodismo, no creo que sea el camino para atraerse a muchos socios y socias.

sábado, 14 de abril de 2018

Otro listillo que acabará gimoteando ante un juez

  Desde que accedió al cargo de presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent dio muestras de su insensatez, de su incapacidad para interpretar el momento histórico que vive Cataluña y de su absoluta incompetencia. Y, obviamente, de su fanática militancia separatista. A la vista de todo lo que ha sucedido, a la vista de que fue Ciudadanos quien ganó las elecciones del 21 - D y a la vista de que ya son ingentes las pruebas de que el prusés ha constituido un golpe de Estado que ha sido derrotado y que no puede quedar impune de ningún modo, lo única cosa que hubiera podido hacer alguien que ocupase su importantísimo cargo era reconducir a Cataluña hacia la normalidad, pero este individuo, dando contumaces muestras de las "virtudes" que he señalado, se empecinó en la demencial huida hacia adelante en que el separatismo catalán lleva varios años embarcado. Hasta ahora, como los medios han señalado, Torrent había tenido buen cuidado de no traspasar "líneas rojas" que le acabasen llevando ante los tribunales, pero por fin su fanatismo y su estupidez han podido más y, desoyendo a los servicios jurídicos del propio Parlamento catalán y otras advertencias procedentes de Ciudadanos o del Gobierno, se ha embarcado en la estrambótica aventura de querellarse contra Llarena. Si, como es muy probable, esto termina llevándole ante los tribunales con una seria amenaza de prisión, me temo que acabará como Forcadell, Mas, Sánchez, Turull, Puigdemont, Rovira y demás "héroes" de esta gesta: transmutándose en gallinácea a la hora de la verdad.
   Por si sí o por si no, aquí dejo un par de enlaces acerca de don Roger Torrent:
   -El primero, sobre la empresa mixta AGISSA, para que quede constancia de que tal vez no sea un personaje limpio y puro, más que nada, por esa pretensión que tienen los separatistas de que ellos no son corruptos (lo de Jordi Pujol y su familia es una sucia campaña españolista):
   -El segundo, para cuando llegue el momento que inevitablemente llegará en que diga que él no es violento:

Roger Torrent y la lluvia de hostias 

sábado, 7 de abril de 2018

Champán separatista

Resultado de imagen de euforia en el independentismo

   La decisión del tribunal alemán de Schleswig-Holstein de considerar que a Puigdemont no puede imputársele el delito de rebelión ha desatado entre los separatistas catalanes y sus amiguetes más o menos encubiertos una euforia que hace pensar que imaginan que pasado mañana se va a proclamar la independencia de Cataluña. Supongo que  esto tendrá que ver con la táctica que tan a menudo usan de magnificar todo lo suyo, cosa que se confirmaría con las palabras que ha pronunciado el (ejem) Honorable Puigdemont nada más salir del talego: "Es una vergüenza para Europa tener presos políticos", perogrullada equivalente a algo así como decir: "Cuando llueve, cae para abajo", pero que lleva implícita la enésima tergiversación de este señor (que se autoproclama preso político, exiliado, perseguido y no sé cuántas cosas más), pues no solo es de dominio público que él no es un preso político, sino que además el propio tribunal que le ha soltado dice explícitamente que no lo es.
   Esta es la primera mala noticia para los independentistas que va incluida en el paquete de la liberación de Puigdemont, y va a estar ahí por mucho que ellos quieran taparla con la habitual procesión para arropar al santo y el consabido cacareo de si diálogo, si represión y tal y cual, secundados de nuevo por algún compañero de viaje obtuso, inicuo o las dos cosas. La segunda mala noticia es que el (ejem) Honorable no sale limpio de polvo y paja, sino que lo hace bajo fianza y se le reconoce un cargo por malversación que podría llevarlo a la cárcel por el nada despreciable periodo de diez años. 
   Y todo esto, solo sin salir de esa decisión del tribunal alemán, pero todavía hay más, mucho más. En primer lugar, aunque el separatismo empeñado en su demencial y dañina huida hacia adelante no lo quiera reconocer, Puigdemont es un cadáver político que apesta cada vez más, como evidencia el simple hecho de que, a pesar de su celebrada libertad, él mismo haya decidido señalar a Jordi Sánchez como próximo candidato a la presidencia de la Generalidad, o sea, es un cadáver político del que nadie, ni siquiera él mismo, quiere saber nada, nadie si exceptuamos a la CUP, lo cual tiene una lectura que va más allá del simple bloqueo que esta formación va a imponer sobre la candidatura de Sánchez, esta: por si no lo hubiese demostrado ya de sobra con sus actos, Puigdemont representa el caos, porque en la política catalana los únicos que hoy lo reclaman en voz alta son los de la CUP, es decir, los partidarios del caos. En suma: a guantazos entre sí mismos y con el caos como propuesta, este es el endemoniado laberinto en que hoy está metido el independentismo, como se ve, como para celebrarlo con champán, yo creo que ni ellos mismos desean que sus sueños se cumplan. 
   En segundo lugar, ¿qué pasaría si al final sí se pudiera juzgar a Puigdemont por rebelión? A pesar de sus probadas malas intenciones (siempre he dicho, y cada vez estoy más convencido de ello, que lo que en realidad busca el independentismo es una guerra civil), los separatistas han dado sobradas muestras de infantilismo. Lo que han pretendido llevar a cabo es un golpe de Estado, como demuestran las ya abrumadoras pruebas que se van acumulando día tras día, algo de una tremenda gravedad: ¿acaso imaginan que lo que diga un juez de Alemania puede dar luz verde a un golpe de Estado en España? El disparatado plan del independentismo es inviable e inadmisible, consiste simplemente en una magna y muy deliberada conspiración para romper un país y adueñarse de una de sus partes, pisoteando leyes y legitimidades y sometiendo a los disconformes: ¿acaso creen de verdad que  España y Europa les van a permitir una cosa así? Por supuesto que eso no va a suceder, hay cosas muy importantes en juego, empezando por la credibilidad del sistema democrático, que no es, ni mucho menos, la más grave. Deberíamos todos pararnos a pensar una cosa: por muy alemanes y listos que sean esos jueces de Schleswig-Holstein, a lo mejor son ellos los que se han equivocado, a lo mejor han juzgado sin tener ni idea de lo que juzgaban y a lo mejor resulta que hay procedimientos para evitar que su equivocación nos acarree a millones de ciudadanos europeos unas consecuencias tremendas, muy por encima de lo que ellos pueden o no decidir. Si alguien piensa que aquí la última palabra va a ser que Puigdemont y los suyos nos van a poner la bota en el cuello a todos los españoles, se equivoca. Para empezar, una de las cosas contrarias a sus intereses que ha producido el prusés es el aumento de los partidarios de la recentralización, que ya estamos en el 36%, lo que va a hacer muy impopulares esas beatíficas propuestas que andan en la cabeza de algunos de reformar la Constitución para dar más competencias a quienes ya las tienen excesivas. 
   Eso de vender la piel del oso antes de cazarlo es un gran error; el champán hay que dejarlo para el final, porque hasta el final nadie es dichoso ni desgraciado. El sábado 25 de junio de 1977, el Atlético de Bilbao y el Betis disputaron la final de la copa del Rey en el Vicente Calderón. El Betis había tenido una temporada tan desastrosa que los hinchas del Bilbao estaban convencidos de que su equipo iba a ganar el partido, tan convencidos que hasta se trajeron de casa el champán para celebrarlo. Pero resultó que perdieron, así que, en la soleada mañana del domingo 26, andaban por el césped del Retiro tumbados o recostados sobre las cajas de botellas sin abrir, era patético verlos. Supongo que debieron de beberse alguna que otra botella, que les sabría a amarga decepción. El champán sacado antes de tiempo puede acabar indigestándose.   

  P. S.: Unas horas después de escribir este artículo, leo en "El Mundo" este otro de Francisco Sosa Wagner, absolutamente esclarecedor:
   Siempre agrada que las ideas propias se vean respaldadas por lo que dicen las firmas de gran talla. 
    

martes, 3 de abril de 2018

Trenes musicales

   Hace ya mucho tiempo que apenas hago viajes en tren, me refiero a viajes largos, claro, esos viajes que tienen en la estación de llegada una ilusión o una incertidumbre. Y, sin embargo, durante una buena parte de mi vida, este romántico medio de transporte fue el que me llevó a muchos destinos importantes o el que me trajo de vuelta a casa después de andanzas a veces felices y otras no tanto. En tren crucé España siendo muy pequeño cuando mi familia se trasladó de Barcelona a Málaga. Debió de ser en 1962, y los que no conozcáis lo que eran los trenes de entonces difícilmente os haréis una idea de lo que fue ese viaje. He viajado en tren yo solo desde que tenía trece años, a Valencia o a Córdoba, porque algunos de los desplazamientos a la universidad laboral los hacíamos en ese medio: te daban el dinero para el billete, te lo comprabas y arreando; he montado en el mítico canfranero; he hecho dichosos viajes de más de seiscientos kilómetros volviendo a casa de permiso cuando estaba en la mili y viajes desoladores cuando tocaba volver al cuartel; hice una vez los 240 kilómetros que separan Valdepeñas de Córdoba en un tren que tardó diez horas en recorrerlos... He hecho muchos viajes interesantes en tren.
   Dije antes que el tren es un medio de transporte romántico, y lo es aunque solo sea por haber nacido en el siglo del Romanticismo, pero también porque los viajes largos en tren siempre llevaban envuelto un ingrediente de misterio, no solo por lo que te esperase en su destino, sino por las vicisitudes del viaje en sí, las personas, las incidencias, los paisajes... Los trenes de hoy han ganado en asepsia, velocidad y aislamiento, pero eso es lo que en gran parte les ha hecho perder aquel misterio: no voy a discutir que es una gran ventaja hacer en tres horas el recorrido que antes se hacía en seis, pero creo sinceramente que mirar un paisaje que discurría más calmoso, hablar con la gente del compartimento o del pasillo u observar la vida de las estaciones podía ser una forma no de perder el tiempo, sino de saborearlo y conocer las cosas más a fondo.
   Como compañero de penas y alegrías, de ilusiones y desengaños, el tren ha sido el protagonista de muchas canciones. Voy a dejaros aquí unas cuantas, empezando por este instrumental de Los Pekeniques, Tren transoceánico a Bucaramanga, en el que este sensacional grupo reproduce muy bien con su ritmo el avance de un potente convoy ferroviario:

   Paso ahora a los trenes alegres, los cuales tienen inevitablemente que empezar con aquel En el tren, tren, tren de Marisol:

  Alegre es también este O tren de Andrés Dobarro, de la época feliz de este cantante de final trágico:

     Subamos ahora al que probablemente sea el tren más gamberro del pop español: el de La gallina, de Micky y los Tonys:

   Cerraré este capítulo con un grupo norteamericano al que le tengo una especial simpatía, The Monkees. Aquí tenéis su Take the last train to Clarksville:

   Otro de mis ídolos es Miguel Ríos, de quien me gustan más las canciones de la primera época, como este Vuelvo a Granada, que presenta un viaje de retorno en el que la alegría aparece contenida por un leve matiz de tedio y cierta disconformidad.

   ¿Y qué me decís de este poderoso Never marry a railroad man, de Shocking Blue? El ritmo es brutal:

   Terminaré con la canción ferroviaria que más me gusta: Five hundred miles. Os pongo primero Quinientas millas, la versión en español que hicieron Los Mustang:

   Y ahora, la de Peter, Paul & Mary:

                     Espero que hayáis disfrutado en esta Estación de los Trenes Musicales. ¡Feliz viaje!




miércoles, 21 de marzo de 2018

"Lo que estamos construyendo" en las revistas de ANPE

   En el presente mes de marzo, el sindicato de profesores ANPE ha tenido la gentileza de publicar reseñas sobre Lo que estamos construyendo en dos de sus revistas, la de ANPE - Nacional (Nº 591) y el Buzón de Alcance que edita ANPE - Madrid (Nº 197). Deseo desde este artículo expresar mi agradecimiento a las dos secciones de esta organización sindical.
   En la revista de ANPE - Nacional, la reseña consiste en un breve comentario acompañado de una imagen de la cubierta del libro. Todavía no está publicado en internet el número 591, por lo que la única referencia que puedo añadir es que la nota se encuentra en la última página de la edición en papel, en la sección Biblioteca del docente
  Por lo que se refiere a ANPE - Madrid, el artículo incluido es ya más extenso y aparece en la sección Libros. Presenta, como el anterior, una fotografía de la cubierta, pero profundiza más en los contenidos del libro y añade una semblanza del autor y un enlace a la información sobre los puntos de venta. Podéis consultarlo aquí:
   Una vez concluido y publicado, reflexionando sobre este libro, veo que lo más contundente en él es la defensa de la figura del profesor, cosa que no extraña, pues el principal motivo que me impulsó a escribirlo fue el hartazgo ante el bombardeo de tergiversaciones que padecemos sobre la formación del profesorado y las metodologías usadas en la escuela, campos en los que se dicen muchas mentiras, las cuales, unas veces de forma explícita y otras de forma implícita, nos señalan injustamente como los causantes de los problemas de la enseñanza actual. Esa defensa de la figura del profesor es sin discusión posible una prioridad en los objetivos de ANPE, y quizás sea esta coincidencia lo que les ha animado a publicar las reseñas. Me despido reiterándoles mi agradecimiento. 

viernes, 16 de marzo de 2018

Sobre la escuela feminista de Yera Moreno y Melani Penna

   El pasado 15 de febrero, publicó la revista T. E. (=Trabajadores de la Enseñanza), órgano de la federación de educación de CCOO, un artículo que se titulaba Breve decálogo de ideas para una escuela feminista, en el cual sus autoras, doña Yera Moreno y doña Melani Penna, explicaban cómo quieren ellas que sea una escuela feminista. Como este artículo ha sido la inspiración de un documento titulado Ideas para una escuela con perspectiva de género: haciendo de la escuela un espacio feminista, el cual está editado por una secretaría de políticas de igualdad de CCOO y realizado por su gabinete de comunicación, no puede quedar la menor duda de que esta organización respalda las propuestas de las señoras Moreno y Penna. Creo imprescindible que todos leamos ambos documentos y conozcamos la explosiva carga que portan, porque, si temible me parece que el modelo de estas dos señoras pueda llegar algún día a implantarse en la escuela, alarmante me parece que lo respalde una organización con la importancia, el peso político y la influencia social de Comisiones Obreras.
   El estupor se produce ya desde el mismo título: ¿qué es eso de una escuela feminista? La escuela no puede ser "-ista", no puede tener ninguna orientación ideológica, no puede ser feminista del mismo modo que no podría ser masculinista, ni comunista, ni fascista, ni panteísta, ni islamista, ni metodista, ni papista: ya bastante nos chirría a algunos en España, donde teóricamente es aconfesional, que incluya en sus programas la asignatura de religión, sea la católica o la que sea, pero, aun con eso, ni es la nuestra una escuela cristiana ni sería de recibo pretender que lo fuera. Estamos, además, en plena visualización del desastre que representa el que en algunos lugares, como Cataluña o el País Vasco, se haya convertido en una escuela nacionalista con lamentables muestras de adoctrinamiento, conque por fuerza tendremos que dar la más rotunda negativa a este nuevo invento ideologizador de la escuela feminista. Muy convencidas de su credo tienen que estar las señoras Moreno y Penna para atreverse a proponer su imposición en toda la escuela, pero esa convicción raya en el fanatismo, lo cual, si en ellas no deja de ser un posicionamiento personal para el que son muy libres, en CCOO es inadmisible: esa pretensión de hacer de la escuela un espacio feminista asombra en una organización de carácter público que se define como democrática, porque -repito y no me cansaré de repetir- en una democracia la escuela no puede llevar etiquetas ideológicas y, les guste o no a las señoras Moreno y Penna y a la Secretaría de Mujer, Políticas de  Igualdad y Políticas de LGTBIQ de la Federación de Enseñanza de CCOO (órgano autor del segundo documento), el feminismo no es una verdad absoluta, es solo una ideología más.
   Para empezar a analizar el documento de las señoras Moreno y Penna, señalaré que comienza indicando cómo enseña la escuela. Según ellas, es así:
    Y lo hace bajo esos mismos parámetros sociales que legitima y reproduce, y que, por tanto, son sexistas, racistas, clasistas, colonialistas, capacitistas.
    Desde luego, en lo tocante a la escuela en la que he estado enseñando en los últimos treinta y cuatro años, decir esto es un disparate y un insulto. Esto, atribuido a nuestra escuela, ES MENTIRA, por lo que poco bueno podremos esperar de una propuesta que se basa en tan disparatados fundamentos. Si hay un tema que conozco a fondo -porque lo llevo observando desde hace años-, es el del alud de malintencionadas descalificaciones con que se maltrata a la escuela, siempre con fines inconfesables, y puedo decir que he visto pocas veces que, en tan solo dos líneas, se hayan lanzado tantas injurias y de tal envergadura. Desalienta pensar que tengan el respaldo de un sindicato educativo, haría muy bien CCOO en reconsiderar estos documentos, y sin lanzar cortinas de humo como la que publica eldiario.es, las cuales quedan desmentidas por el segundo de los documentos que enlazo. Creo sinceramente que esa injustificable virulencia procede de que las autoras de esta propuesta están muy convencidas de hallarse en posesión de la verdad, pues solo así se explica que sostengan que el que no entienda o no comparta sus ideas será porque no ha leído a determinadas autoras que ellas recomiendan, y que, si después de haberlas leído sigue sin entender, es que tiene prejuicios sexistas. En pocas palabras: si usted no está conmigo, o es que no ha leído lo que hay que leer o es que tiene prejuicios. Lo dicho más arriba: una autoconvicción que raya en el fanatismo.
    Y si pasamos a los objetivos, resulta que la propuesta está puesta al servicio de una finalidad: convertir la escuela en un espacio para la revolución social, a lo que solo se me ocurre una respuesta: la escuela es un espacio para aprender, no para revolver, dejémosla en este humilde servicio y no pretendamos instrumentalizarla para ninguna cruzada iluminista. Porque, además, si echamos un vistazo a los diecinueve puntos de ese ¿decálogo?, veremos que el puente hacia la revolución social  anhelada lo componen unas medidas que ponen los pelos de punta, señalaré algunas, sin ser demasiado exhaustivo: adoctrinamiento del profesorado en la ideología feminista (punto 1), creación de una neolengua no machista (2), condicionar los programas de literatura, filosofía, historia, arte, música y ciencias por razones de género (3, 4, 5, 6, 15, 17), censurar a escritores (7). En pocas palabras: una manipulación totalitaria de las cosas que se enseñan y hasta de las mentes de quienes deben enseñar de colosales dimensiones. Todo habrá de verse bajo una óptica feminista exclusiva y excluyente. Asusta, de verdad, uno no da crédito a que propuestas así se formulen en la España de 2018, quizás deberíamos hacer una seria reflexión acerca de nuestros fundamentos democráticos.
    Pero no es esto solo, porque eso era nada más que lo referido a las enseñanzas, y queda todavía un aspecto muy preocupante, el que de una forma muy amplia podríamos definir como el de la cuestión del género. Este manifiesto parece un tanto obsesionado con eliminar las diferencias de género: el punto 8 propone "no separar los baños entre hombres y mujeres", disparate contra el que ya me pronuncié en otro artículo cuando la Generalidad valenciana propuso implantarlo en un documento en el que parecía estar muy preocupada por la identidad sexual; resulta curiosa esta obsesión de algunos por defender la identidad sexual a base de difuminar y de meternos a todos en el mismo saco. No creo que sea el camino y repito lo que ya dije en aquel artículo: ojo con meter a niños y niñas en los mismos baños, porque en los baños a veces han pasado cosas, no los convirtamos en juguetes de ninguna revolución social ni sexual, que, como ya he dicho, la escuela no está para eso. Luego, en el punto 9, se propone desheterosexualizar la escuela. ¿Por qué? ¿Existe esto como problema o alguien quiere crearlo? No seré tan malpensado de creer que aquí alguien está intentando convertir la escuela en su particular campo de batalla, pero a veces me da por pensar que algunos muy a gusto prohibirían la heterosexualidad. Vuelvo a pedir respeto para la escuela, a la que, no olvidemos, quienes acuden van para aprender, sin que su condición sexual sea para nada relevante. En este empeño por eliminar diferencias a base de pasarles el rastrillo por encima, insiste también el punto 13, que voy a reproducir completo:
   Eliminar los códigos de vestimenta. Enseñar, mediante talleres y en las clases, tanto al profesorado como al alumnado, a respetar a las personas, independientemente de cómo vayan vestidas. Desechemos ese prejuicio misógino de pensar que ciertas personas visten para provocar a otras. Entiende que la vestimenta, y lo que hagamos con nuestros cuerpos, forma parte de la libertad individual de cada cual, y no tiene nada que ver contigo. Asúmelo.
    Sinceramente, espero que no llegue el día en que haya talleres donde se enseñe a los profesores a respetar la vestimenta de la gente. ¿Será esta la formación por la que claman ciertos sectores innovadores? Sospecho que sí, así que no me extrañaría que, a no mucho tardar, las autoras de esta propuesta alcancen la condición de formadoras de formadores. Quiero llamar la atención también sobre esa paranoia de que el criticar a la gente por su vestimenta sea un prejuicio misógino. Nótese, por último, el tono panfletario de las dos líneas finales: parece que estén abroncando a alguien.
    Pero, en todo caso, intranquiliza mucho el tratamiento del género que se capta en este documento, muy parecido al que impera en el de la Generalidad valenciana que he citado antes. Me temo que en ciertos sectores educativos existen ya grupos muy ideologizados que están llevando a cabo un abordaje de la escuela para practicar un claro adoctrinamiento en materia de hábitos y posicionamientos sexuales. Bajo el paraguas de defender el derecho a la identidad sexual, observo inquietantes propósitos de condicionar conductas como la aversión a la heterosexualidad o la creación de una confusión tendente a la identificación total. Conviene que seamos serios en esto: en la escuela como en la calle, estamos obligados a respetar el género y las preferencias sexuales de cada cual; esto significa que somos todos idénticos en cuanto a derechos, pero no en cuanto a identidad: cada uno tiene la suya y nadie tiene derecho a entrar a la escuela con impulsos desheterosexualizadores o metiendo a todos en el mismo servicio: eso sería una intolerable manipulación de la escuela, y muy sesgada contra la heterosexualidad, que ya sabemos que por algunos es percibida como "lo establecido", es decir, eso que invariablemente quieren cargarse las revoluciones. Insisto en que esto es un asunto serio; imaginemos que un día en la escuela se implantara este decálogo para convertirla en feminista y no olvidemos que, además de los puntos 8, 10 y 13 ya mencionados, está el punto 11, que dice esto:
   Tener asignaturas específicas de educación sexual, así como de equidad de género en todos los cursos de todas las etapas. Estas asignaturas específicas contemplarán, además, la formación obligatoria del profesorado en estas materias. Porque los prejuicios y los estereotipos también nos atraviesan en tanto que docentes. Porque somos parte fundamental en la perpetuación y legitimación de un sistema patriarcal y heterosexista.
   Sigamos imaginando: imaginemos que cuando esta escuela se implante, por algún milagro, yo tengo hijos en edad escolar; pues bien, os aseguro que me echaría al monte: por nada del mundo dejaría la educación sexual de mis hijos en manos de una escuela así. La redacción de este punto delata una mentalidad groseramente totalitaria: esa asignatura se la darían a los niños desde los cuatro a los 16 años y los profesores estarían obligados a formarse en ella, pero no me queda muy claro si esa formación obligatoria no sería más bien adoctrinamiento. El lenguaje de este punto no resultaría extraño en Corea del Norte y no pasemos por alto que de nuevo aparece el sesgo de fobia a la heterosexualidad. Cosas muy serias, ya digo, pero para que nos echemos unas risas, voy a terminar con el punto 12, el que habla de fútbol, que ha sido quizás el más resaltado por los medios, a pesar de las enormidades que había en bastantes de los otros, y quiero llamar la atención sobre este hecho, porque esos medios son los mismos que están condicionando a la opinión pública acerca de lo que es bueno y lo que es malo en materia educativa, así nos luce el pelo. El punto dice esto:
   Prohibir el fútbol en los patios de recreo. Hagamos del patio un espacio amigable, donde todo el mundo pueda ocupar, transitar y habitar ese espacio común. Dejemos fuera esos juegos competitivos que monopolizan los espacios y excluyen a quienes no participan en ellos. ¿Por qué pistas de fútbol y no pistas de baile?
   ¡Prohibir el fútbol en España! Si algo no puede negárseles a Yera Moreno y Melani Penna, es valor. Como suele ocurrir con los innovadores, basan esta propuesta en una mentira: no es cierto que los campos de fútbol monopolicen los espacios comunes de los centros. Los patios de recreo suelen tener unas canchas polivalentes en las que, en todo caso, se puede jugar a fútbol siete, pero la gran y radical verdad es esta: a la hora del recreo, hay en todos los centros espacio y espacios para que todos los alumnos se entretengan como les dé la gana: paseando, charlando, leyendo, estudiando, jugando a juegos tradicionales, practicando mil deportes y no solo el fútbol o... bailando. ¿Por qué, una vez más, han recurrido a demonizar algo que solo es diabólico para ellas? Eso es hacer trampa, y lo hacen a lo largo de todo el documento. Y luego, esto otro: "Prohibir": ¿es que estas señoras tenían ganas de provocar o es que han sido tan necias de no darse cuenta de que prohibir un juego es la cima más alta del talante totalitario? La frase "Prohibir el fútbol en los patios de recreo" no se le ocurriría ni al dictador más adusto, solo con ella, se han desacreditado.
   Parece, en definitiva, un asunto trivial, pero no lo es, primero, por lo descabellado y totalitario de la propuesta en sí; segundo, porque forma parte de una corriente que está ya arraigada y me temo que no es débil. Y repito, además, que asusta: los procedimientos de esta propuesta para hacer su revolución social -mírese su lenguaje- consisten básicamente en eliminar o prohibir lo que disgusta a sus autoras e imponer lo que les gusta por el solo hecho de que es eso, su opción particular: no son modos en una sociedad como la que aspiramos a tener, avanzada y democrática. Hagamos una reflexión: viendo lo que desde determinados sectores se ofrece para la escuela, la sociedad española tendrá que estar muy atenta si no quiere que algunos, envolviendo sus desafueros bajo el aspecto de demandas muy legítimas, le impongan un modelo educativo embrutecedor y adoctrinador, y con esto no me estoy refiriendo solo a esta propuesta, sino a la mayor parte de las que proceden hoy de la innovación y la política.
   No puedo terminar sin una pequeña referencia a CCOO: ¿este tipo de ideas están entre sus convicciones o es que está esa organización trufada de radicales que la utilizan como plataforma de sus planes? Lo primero sería horrible, pero lo segundo no es mucho mejor.