sábado, 16 de diciembre de 2017

Mi calle

   De pequeño, como todos los chavales de mi barrio, tuve verdadera adoración por Mi calle, aquella mítica canción del pop español que apareció en 1968 y se convirtió en el mayor éxito del conjunto barcelonés Lone Star. Aquí tenéis la excelente versión de este temazo que más recientemente ha hecho Loquillo, un cantante al que le pega mucho el aire desesperado de Mi calle

Mi calle (Loquillo)
   Naturalmente y como suponíais, vuestro amigo el guachimán no podía dejar de traer aquí la interpretación original, o sea, la de Lone Star, aquel conjunto pop de los sesenta que se distinguió  por la rareza de demostrar un cierto compromiso, unas ciertas inquietudes que iban más allá del  ¡oh, cuánto quiero a Fulanita! imperante entre los demás de su época. La evidencia más indiscutible es, precisamente, Mi calle, aquí la tenéis:
Mi calle (Lone Star)
   No me cabe la menor duda de que esa ocurrencia que tuvieron un día de apartarse por un momento de las dichas y desdichas amorosas y fijarse en las calles de paredes húmedas, bares oscuros y suelos impracticables en cuanto caían cuatro gotas fue lo que les concedió la admiración y simpatía de quienes vivíamos en barrios con calles de paredes húmedas etc., etc., etc. En 1968, yo tenía once años y vivía en una ciudad dormitorio de las cercanías de Madrid que reunía los mencionados requisitos. Recuerdo muy bien que mis amigos y yo, que a menudo íbamos por las calles cantando las canciones de moda o esos desatinos soeces que solo cantaban los soldados borrachos o los niños que los aprendían de sus hermanos mayores, bastantes veces nos arrancábamos con Mi calle, que cantábamos con entusiasmo y sin saltarnos una coma.  
   Hoy hablaban en la televisión de que Loquillo la había incluido ayer en un concierto, esa es la primera razón de este artículo: el haber tenido pie para hacerle un pequeño homenaje. La segunda va por el lado de la nostalgia. Según dicen, la canción está inspirada en la calle del Trovador, es decir, una de las tantas calles un tanto tristonas que hay en los barrios céntricos de Barcelona, como las calles en que yo viví en los primeros años de mi infancia: Cambios Viejos, Conde del asalto (en la actualidad, Nou de las Ramblas)...: hoy he reparado en la paradoja de que, entre aquellos críos que berreaban Mi calle por unas calles suburbiales madrileñas, había uno que muy probablemente había pisado esa calle suburbial barcelonesa en que se basaba, curioso, ¿no? Cincuenta años para darme cuenta, ya me vale.
    En fin, ironías de la vida y nostalgias de la edad. 

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