viernes, 22 de diciembre de 2017

Importantísima victoria

   Con el 99'59% de los votos escrutados, es decir, sin discusión posible, las elecciones AUTONÓMICAS del 21-D las ha ganado Ciudadanos, y de manera contundente, pues gana en votos (1.098.376, es decir, 159.180 más que el segundo, el partido de Puigdemont) y en escaños, 37, o sea, tres más que Junts y cinco más que ERC. Y, por si esto fuera poco, hay un dato subyacente que a la larga puede acabar siendo más decisivo aún: la formación naranja gana en Barcelona y en las nueve siguientes ciudades más pobladas de Cataluña. 
   Añado de mi cosecha otro dato, este cualitativo y discutible como toda opinión personal, pero que yo considero de mucha enjundia: Ciudadanos es un partido que ilusiona mucho, pues ofrece para Cataluña un mensaje positivo, integrador y de progreso, de trabajo en común para mejorar todos. De los líderes que han hablado a botepronto tras el escrutinio, Inés Arrimadas ha sido de lejos la que ha dado un mensaje más presidido por la concordia. Alguien me dirá que con la propuesta de Junts o la de ERC también hay mucha gente que se ilusiona, y no lo voy a negar, pero lo que ya no es sostenible es que lo que estas formaciones proponen sea integrador o persiga la concordia: es indiscutible que la hoja de ruta del independentismo está envenenada por la beligerancia y la segregación, por no hablar de que ya es un hecho probado que conduce a la catástrofe. 
   En cuanto a los perdedores netos y reconocidos hasta por ellos mismos, diré simplemente que lo del PP era esperable por muchas razones, pero no se puede negar que este partido ha sabido estar a las duras en Cataluña con más coherencia y dignidad que otros. Lo de los podemitas lo era también, porque en una situación tan crispada como la actual de Cataluña su mensaje confuso no es el adecuado, por no hablar de la poca confianza que inspira Ada Colau. Si les ha ido así en Cataluña, no sé lo que les va a pasar en otros sitios, donde no se les va a perdonar su apoyo a un plan tan aberrante como el independentista. Por último, está el PSC:  Sanchiceta solo podrá ser presidente por carambola (cosa no descartable), pero, en tal caso, con muy poca solidez. Personalmente lo celebro: creo que un PSC fuerte, lo mismo que un PSOE fuerte, aportaría muy poco beneficio a la resolución de un problema como el de los separatistas, porque, como el propio Iceta ha dejado muy claro en su campaña, lo afrontaría dándoles lo que pidieran y más. 
   Paso por fin a los que se han apuntado a la costumbre postelectoral de declararse ganadores sin haber ganado. Lo de la CUP me parece alucinante. Con cuatro miserables escaños obtenidos, el tal Carles Riera se ha dedicado a vender la victoria de los republicanos y la izquierda en las elecciones, no sé qué cuentas se hará, porque a los dos minutos ya me tenía roncando: este individuo está a la esperpéntica altura de su partido.
   Llego por último a Junts y ERC: una de las cosas que corroboran la importancia de la victoria de Ciudadanos es que estas dos peñas golpistas la han sometido a una ominosa omisión, usando ambas el mismo pueril recurso: declararse vencedoras sobre Mariano Rajoy, quien, por cierto, no concurría a estas elecciones. Eso solo significa una cosa: miedo. A una formación que nació declarándose contraria al nacionalismo y sus abusos; a una formación que ilusiona con un mensaje positivo; a una formación que tiene una líder que está muy por encima de los tocados y muy pronto hundidos Puigdemont y Junqueras o de las embusteras Rovira y Forcadel (unidas ambas por estos tres méritos: ineptitud, histeria y cobardía); a una formación que crece de forma vertiginosa y que no tiene el horizonte agotado que tienen ellos; a una formación a la que el independentismo solo ha opuesto insultos, mentiras y violencia. Hoy han recibido la mala noticia de que Ciudadanos está ahí; ya pueden ir acostumbrándose a su presencia, ya pueden ir acostumbrándose a que en Cataluña se va a ir perdiendo el miedo a declararse español.
    ERC y Junts se han autoproclamado ganadores porque han hecho esta suma: 34 (Junts) + 32 (ERC) + 4 (CUP) = 70: ¡ya está! ¡Mayoría absoluta independentista! Pero esta suma es demencial, y lo sabemos todos, sorprende que haya habido periódicos y comentaristas que la han hecho también. ¡Esta suma ya no suma! ¿O alguien cree que los iluminados de la CUP valen ya para nada que tenga recorrido? ¿O acaso algún otro piensa que Junqueras y Puigdemont suman? ¡Pero si dentro de dos días van a estar a puñaladas entre ellos para conseguir la presidencia de la Generalidad! Es que los muy estúpidos todavía se creen que con eso se van a librar de la cárcel, y eso ya... ya no es posible. Porque esa es otra: en el supuesto de que fuera realizable esa suma que da 70, ¿para qué la querrían usar? ¿Para vender la moto vieja y averiada de la DUI? ¿Otra vez? ¿Con el proceso por rebelión en marcha? ¿Con Cataluña dividida, abandonada y amenazada por la ruina? No sé, no sé. En todo caso, mirad esta imagen:
Puigdemont: «La república catalana ha ganado a la monarquía del 155»
Puigdemont: "La república catalana ha ganado a la monarquía del 155"
    Supongo que muchos lo habréis visto y oído: esas han sido las palabras de Puigdemont acabado el escrutinio: este hombre sigue aferrado al discurso belicista y revolucionario, definitivamente, yo creo que ha perdido el juicio, pero que no se preocupe, porque tarde o temprano se va a ver metido en uno de los buenos. Ahora bien, si patéticas han sido las palabras, más patética ha sido aún la escenificación: primero las ha dicho medio alterado, pero después las ha gritado desencajado. Y si alguien duda del patetismo, que mire detenidamente la foto: son las caras de la derrota y la frustración, y es que Puigdemont esperaba mucho de estas elecciones, confiaba en ganarlas para volver a España entre vítores y con ilusiones de hacerse intocable, pero ahora...
    ¿Quién quiere hoy a Puigdemont en Bélgica? El refugio belga, al final, se va a convertir en una cárcel, va a acabar volviendo a España el solito, ya lo veréis. Pero entonces, hay un problema: ¿quién lo quiere en Cataluña? ¿Quién quiere hasta en su propio partido al cobarde que declaró la independencia y luego escapó? Que no se preocupe: en la cárcel de Estremera sí le querrán, ahí tendrá techo, cama, comida y viejos amigos.  

2 comentarios:

  1. Y, nostálgico del pastel, algún gitano le enseñará el cimbel...

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    1. ¡Qué malos sois! ¡Qué inhumanos deseos tenéis para los pobrecitos Junqueras y Puigdemont!

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