viernes, 5 de mayo de 2017

"La sociedad gaseosa", de Alberto Royo

   El pasado mes de marzo, se publicó La sociedad gaseosa, segundo libro de Alberto Royo, del que hará una presentación aquí en Madrid el próximo jueves 18 a las 19:00 horas, en la Casa del Libro de la calle Fuencarral, os adjunto abajo el cartel.  
   Entrando ya en el libro en sí, se trata de un volumen no muy extenso (189 páginas), encabezado por un prólogo de Enrique Moradiellos y compuesto de una introducción, veintitrés capítulos de diversa extensión y dos epílogos. En lo referente al contenido, se concreta en tres ejes temáticos fundamentales. En primer lugar, el autor adopta un decidido posicionamiento en favor de todo lo que represente cultura y conocimiento, ya sea de ámbito científico, humanístico o artístico, posicionamiento que a menudo adquiere un tono de defensa, parece mentira que hayamos llegado a una situación en que cosas así necesiten ser defendidas, pero los hechos no dejan lugar a dudas. En este eje nos habla también de lo imprescindibles que son el esfuerzo, el interés y la dedicación para alcanzar frutos tan excelsos como el conocimiento profundo o la producción de belleza artística. En segundo lugar, y en coherencia con el título del libro, aborda Alberto el penoso panorama de baratija intelectual que se está imponiendo en nuestra sociedad y lo hace a través de una serie de reflexiones y ejemplos, que van desde Operación Triunfo como máximo exponente del escaparate musical hasta la variada gama de "expertos" educativos que, con sus esperpénticas recetitas milagro, están embaucando a la sociedad con una (interesada) mentira tan repugnante como funesta: que se puede alcanzar un conocimiento que valga la pena con tontorrones postureos lúdicos, sin necesidad de apurar el cáliz del esfuerzo, el interés y la dedicación. En tercer lugar, se interesa por algo que va implícito en lo que acabo de decir: las repercusiones -sin duda, muy nocivas para la sociedad- que la invasión de la estupidez gaseosa tiene en la enseñanza y sobre lo que representa hoy ser profesor.
   Cada uno de estos tres pilares es imprescindible en el discurso de La sociedad gaseosa, pero creo que el último es el más importante, y no voy a engolfarme en las múltiples razones que avalarían esta apreciación, sino que voy a ir a una sola muy explícita: el hecho de que la frase "Los profesores tenemos que enseñar y no entretener" se repita casi de forma literal al principio y al final del libro (páginas 23 y 187). Por algo será. Y, sin perjuicio de la altísima dignidad de los otros dos (de los que, por otra parte, difícilmente podría ser desligado), lo celebro, porque son muchas las afinidades que me unen a Alberto, pero esta cruzada quijotesca en favor de la afligida causa de una enseñanza merecedora de tal nombre es sin duda la más grandiosa. Estoy con él; estoy con él en esto y en lo demás, y más, en un momento como este, en el que algunos percibimos quizás no una conjura de los necios, pero sí una época de bonanza de la necedad, en la que cosas tan sagradas como la cultura, el conocimiento, las artes, la belleza o el tormento y el éxtasis de la verdadera creación están siendo asediadas, minusvaloradas y hasta ridiculizadas, mientras se manipula y entontece a la sociedad con orwellianos productos de masas que entronizan lo vano y lo ligero hasta la náusea. Releo el último párrafo y me hago una pregunta: ¿no estaremos en realidad asistiendo a una conjura de supermegalistos para convertirnos en necios a todos los demás? Ahora de quien me acuerdo es de Huxley.
   Todo lo que he dicho lo presenta Alberto en un libro a la vez rico y ameno, con el estilo limpio y ligero a que nos tiene acostumbrados. La composición en capítulos breves facilita una variedad en la que están presentes nuestros amados "expertos", una conferencia sobre sus embustes, múltiples y sustanciosas referencias a autores de diversas épocas y también apelaciones a diversas artes, en especial, la música, esa en la que el libro nos deja ver que Alberto ha experimentado el difícil camino de tormento y éxtasis que desemboca en el excelso logro de la belleza artística. Que habla por experiencia, vamos, justo lo contrario del 99% de los que, en el mundo educativo de hoy, se cuelgan la medalla de "expertos".  
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6 comentarios:

  1. Muchas gracias, Pablo. Me alegro de que el libro te haya gustado. Un abrazo.

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  2. Es que el libro es muy bueno, Alberto, además de que cada vez se hace más necesario el señalar la superficialidad y falta de principios en que hemos caído. Un abrazo.

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  3. No hay de qué. Navegamos en el mismo acorazado (el Potenkim, por supuesto).

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  4. Respuestas
    1. Estupenda idea, ya verás como te gusta. A lo mejor te gustaría también "Contra la nueva educación" (también en Plataforma), que es muy divertido (como escrito que ha sido por Alberto) y además una guía ideal para identificar a los muchos embaucadores que circulan por el mundo educativo haciéndose pasar por innovadores.

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