domingo, 31 de diciembre de 2017

Encuentro histórico entre Puigdemont y Rajoy

Exclusiva mundial de La garita del guachimán
Encuentro histórico entre Puigdemont y Rajoy
La reunión se habría mantenido en un lugar secreto de la jungla laosiana, por expreso deseo del equipo de Puigdemont
Se habría preparado desde que, el 22 de diciembre, el Legítimo President se la exigió a Rajoy y le señaló las condiciones
Vientián, 31 de diciembre de 2017.
De nuestro enviado especial en Asia y por ahí 
    No ha hecho falta ni llegar a fin de año. Cuando apenas habían transcurrido unas escasas horas desde el discurso institucional en el que el Legítimo President Carles Puigdemont conminaba al Gobierno español a comportarse como es debido y comenzar a negociar políticamente con el Legítimo Govern de Catalunya, según han confirmado a La garita del guachimán fuentes de absoluta solvencia, Mariano Rajoy habría accedido al ultimátum del mandatario catalán, de tal modo que, al parecer,  la reunión habría tenido ya lugar y de manera urgente, y nada menos que en Laos, es decir, al otro lado del mundo, lo que da idea de la prioridad concedida por el Gobierno español al apremio impuesto por Puigdemont.
    Pero sería un error creer que se trata de un encuentro improvisado, pues -siempre según esas mismas fuentes- se habría estado gestando ya desde hace más de una semana, concretamente, desde el pasado 22 de diciembre, fecha en la que el President verbalizó por primera vez su exigencia a Mariano Rajoy de reunirse con él. Las dudas que sembraron en el Ejecutivo voces discrepantes como las de Dolores de Cospedal y Rafael Catalá se vieron disipadas hacia las 14:30 horas, cuando se confirmó que ni en la peña colectiva ni a título individual ninguno de los miembros del gabinete había sido premiado en la lotería. Las gestiones y contactos se intensificaron a partir de ahí y, fruto de ellas, fueron avanzándose algunas concreciones, como la de situar el lugar de cita en Laos, la cual, paradójicamente, partió del equipo de Puigdemont, quien en principio había determinado que el lugar debería fijarse en territorio de la UE, extremo que al final modificaron ellos mismos, al parecer, por razones de seguridad.
   En cualquier caso, a la hora de publicarse estas líneas, la reunión se habría celebrado ya y Mariano Rajoy estaría volando de retorno hacia España, con lo que podría cumplir su deseo de verse en el programa de José Mota de esta noche. En ella se habría tratado exclusivamente un único tema: las condiciones que el Legítimo Govern de Catalunya ha fijado para llevar adelante el proceso de independencia de esa Nación. Dichas condiciones están dispuestas en un documento muy exhaustivo y madurado que el Govern catalán ha venido elaborando desde hace más de un año y está ya cerrado, por lo que, según habría declarado una persona presente en la reunión, Mariano Rajoy "se ha limitado prácticamente a firmarlo y comentar lo bien encuadernado que estaba".
    El documento es extenso y complejo y los medios tendrán que analizarlo más a fondo en los próximos días, pero La garita del guachimán se encuentra ya en condiciones de adelantar sus puntos más sobresalientes:
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Los dos mandatarios tras la firma del acuerdo

     -La independencia de Catalunya se anunciará en muy pocos días, a través de sendos mensajes de ambos jefes de Estado, o sea, Carles Puigdemont y Felipe VI. Se cree que para Reyes ya será efectiva. 
    -Catalunya pasará a ser una república con el nombre oficial de República Independiente de Catalunya (en adelante, RIC). Su primer presidente será Carles Puigdemont.
     -Los ciudadanos de Catalunya tendrán la doble nacionalidad catalana y española, ambas con todos los derechos. A efectos fiscales, solo podrán tributar en Catalunya. En cuanto a los deberes, solo los tendrán en Catalunya.
    -La Administración española, su Hacienda y todos los bienes de titularidad española en territorio catalán pasarán a ser propiedad de la RIC. Tras la evaluación de los costes del traspaso de soberanía, la RIC le pasará la factura al Estado español.
    -El catalán será el único idioma oficial en la RIC.
    -Los residentes en Catalunya que no acepten la legalidad de la RIC tendrán un mes a partir del día de su proclamación para ejercer su derecho a marcharse a otro sitio.
    -El F. C. Barcelona seguirá jugando en la liga española. El R.C.D. Español será suprimido.
    -Se establecerá un acuerdo de Defensa mediante el cual la RIC pasará a ostentar el mando de las academias de oficiales y suboficiales, la Aviación, la Marina, la División Acorazada, la inteligencia militar, las COES, la Legión, la Brigada Paracaidista, la Infantería de Marina y las fuerzas aerotransportadas del Ejército de Tierra. El resto de unidades permanecerán bajo el mando del Estado Español.
    -Dada la doble nacionalidad de los ciudadanos catalanes, se establecerá un órgano mixto a través del cual la RIC podrá tomar parte de las decisiones del Estado español.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Mierda sobre una víctima (pero no importa: era un hombre)

   Ayer nos llegaba la trágica noticia de que un joven de 26 años había sido asesinado por el marido de la mujer con la que mantenía una relación sentimental. El hecho ocurrió en Medina del Campo y hoy es analizado más a fondo por El Español en un artículo que os recomiendo que leáis, sobre todo, a los que creíais que ya estabais curados de espanto. 
   Los hechos esenciales parecen ser estos: la víctima, cuyas iniciales son J. M. G. G., mantenía una relación sentimental con una compañera de trabajo de 40 años llamada Pilar. Esta seguía viviendo en el mismo domicilio que su marido, Miguel Ángel López, de 41 años, con el que tiene un hijo de nueve, pero ni hacían vida común ni tenían concluida la separación que ya estaba en trámite. La noche del miércoles 27 de diciembre, Pilar, acompañada del fallecido, fue a casa de sus suegros para llevarse a su hijo, pero, mientras estaban allí, apareció Miguel Ángel, estalló una discusión y el final fue que este apuñaló mortalmente a J. M. G. G. 
   Da la triste impresión de que, como a menudo sucede, la peor parte se la llevó el que menos culpa tenía, a no ser que consideremos culpa el entablar una relación con una mujer cuyo matrimonio estaba roto o el querer atemperar la tormenta, como parece ser que intentó la víctima. Y, como también sucede a menudo, da la impresión de que J. M. lleva camino de ser doble, triple o cuádruplemente victimizado, a juzgar por ciertos extremos que encontramos en el artículo de El Español
   El reportaje está focalizado desde el principio en el agresor, ya que el titular comienza con este entrecomillado puesto en su boca: "¿Qué he hecho?" Parece clara la intención de descargarle, confirmada en el hecho de que muy pronto pasa a ser aludido con el sobrenombre de Terre (o sea, ese chavalín un poco alocado que era de pequeño) y también, por ejemplo, en estas palabras:
    “Inmediatamente después de ver lo que había hecho, Terre se asustó y bajó corriendo a la calle, quería ver qué había pasado, no se lo creía, se le había ido la cabeza, él no era así. Gritaba ‘qué he hecho’ y preguntaba qué le había pasado al hombre.
   ¡Pobre muchacho, él no quería! ¿De quién obtiene El Español esos enternecedores matices? De un amigo de la familia de Terre. Deberían ser un poquito serios, pues, sin negar que es muy probable que en efecto Miguel Ángel López sea una víctima de sí mismo, el hecho sustancial es  que ha quitado la vida a un semejante: este es un caso trágico, hay una persona muerta, así que, por ética periodística y, todavía más, por mera decencia, deberían evitar los sesgos, pero ya es el colmo que se inclinen hacia los favorables al personaje que ha matado a otro de una puñalada. Y es que además la cosa no se queda ahí: si avanzamos, descubrimos que resulta que Terre no es así, nos lo dicen sus amigos: es fresador, forma parte de Kain (una banda de música heavy con la que ha dado conciertos), llevaba 15 años casado con Pilar a pesar de los problemas, no tiene antecedentes, no es violento...
    Una montaña de detalles: ¿se pretenderá con ellos tapar el no pequeño hecho de que ha matado a un hombre que no le había hecho nada?  ¿Es posible tal cosa? Si es así, me ratifico en lo de la doble victimización de ese hombre, quien, por cierto, a lo largo del muy extenso reportaje es objeto de una casi completa omisión: más victimización. 
     Y la cosa no se queda aquí, sino que se dispara, mirad esta frase del final del artículo: 
     Lo que creían una reyerta de bar ha acabado con un asesinato. La pareja, que residía en el pueblo colindante, era conocida por todos. Miguel Ángel, Terremoto, mató al amante de Pilar.
     "Reyerta de bar", "el amante de Pilar"...: ¡qué términos, qué encanallamiento de la imagen del fallecido!: ¿es esto echarle mierda encima o no lo es? 
    La última paletada viene a propósito de la violencia de género, ya que, dado el marco sentimental en que se ha producido este suceso, surge una duda: ¿se trataría de un caso de ese tipo de violencia? Sobre ello se especula en el artículo a partir de un encabezamiento aparte. Creo que deberíais leerlo con atención, porque es una muestra muy expresiva del aberrante delirio en que hemos caído en España con este asunto, el cual es sin duda una lacra que debe combatirse mediante medidas de especial protección a la población femenina, blanco muy preferente de estos crímenes, pero lo que ya no es admisible es que nos haya traído a algo que, con la experiencia en la mano, nadie podría negar: la existencia de víctimas de diferente categoría. Miremos, por ejemplo, el análisis de la noticia que llevo hecho hasta aquí: una de las cosas que hemos aprendido con la violencia de género es que, si va a representar que lo retratamos como un pobrecito inofensivo, debemos huir de hacer semblanzas del asesino como una persona afable y normal, incluso aunque lo sea: esto ya hace tiempo que se evita y hasta está mal visto en los casos de violencia de género, pero, por lo que podemos ver con el artículo de El español, si el muerto es un hombre, todavía vale. Y no se trata de ocultar el verdadero perfil del criminal, se trata de evitar que se nos vaya la mano y acabe pareciendo que la víctima es él, cosa que ha ocurrido, me temo, en este artículo: si es un error cuando la víctima es una mujer, lo es también cuando la víctima es un hombre, a no ser que estemos dispuestos a discriminar a las víctimas por razones de género. 
     Pero ya digo que en el artículo vemos cosas que van más lejos y resultan un tanto grotescas y hasta dolorosas. Si os fijáis, desde el momento en que sale a colación el tema de la violencia de género, la víctima real, ese J. M. G. G. que ha perdido de forma efectiva su vida en este episodio, ya pasa definitivamente al olvido, porque a partir de ahí ya solo se habla de los efectos sobre la mujer: de si el criminal quería demostrar su posesión sobre ella, de si lo que pretendía matando a su pareja era hacerle daño a ella, de que sería en efecto violencia de género si la víctima, en vez de ser un amigo de Pilar, hubiera sido una amiga...: aberrante. Pero no debemos preocuparnos: no es violencia de género, como nos deja claro la abogada Ruth Sala, quien explica que la violencia de género "es un concepto jurídico que significa violencia del hombre sobre la mujer".  Y la psicóloga Lidia Mendieta precisa aún más:
    Yo lo llamaría violencia sin más, fue un acto violento, no enmarcado en un escenario de violencia de género, ni machista, ese tipo de violencia se reserva a la que se da del hombre sobre la mujer”
    Aclaro que las negritas no son mías, sino que las pone El Español. Podemos, pues, respirar tranquilos: no se va a tratar como violencia de género lo que fue un acto de violencia sin más, así que la discriminación positiva queda completamente a salvo. Supongo que algun@s se sentirán muy aliviad@s.  

viernes, 22 de diciembre de 2017

Importantísima victoria

   Con el 99'59% de los votos escrutados, es decir, sin discusión posible, las elecciones AUTONÓMICAS del 21-D las ha ganado Ciudadanos, y de manera contundente, pues gana en votos (1.098.376, es decir, 159.180 más que el segundo, el partido de Puigdemont) y en escaños, 37, o sea, tres más que Junts y cinco más que ERC. Y, por si esto fuera poco, hay un dato subyacente que a la larga puede acabar siendo más decisivo aún: la formación naranja gana en Barcelona y en las nueve siguientes ciudades más pobladas de Cataluña. 
   Añado de mi cosecha otro dato, este cualitativo y discutible como toda opinión personal, pero que yo considero de mucha enjundia: Ciudadanos es un partido que ilusiona mucho, pues ofrece para Cataluña un mensaje positivo, integrador y de progreso, de trabajo en común para mejorar todos. De los líderes que han hablado a botepronto tras el escrutinio, Inés Arrimadas ha sido de lejos la que ha dado un mensaje más presidido por la concordia. Alguien me dirá que con la propuesta de Junts o la de ERC también hay mucha gente que se ilusiona, y no lo voy a negar, pero lo que ya no es sostenible es que lo que estas formaciones proponen sea integrador o persiga la concordia: es indiscutible que la hoja de ruta del independentismo está envenenada por la beligerancia y la segregación, por no hablar de que ya es un hecho probado que conduce a la catástrofe. 
   En cuanto a los perdedores netos y reconocidos hasta por ellos mismos, diré simplemente que lo del PP era esperable por muchas razones, pero no se puede negar que este partido ha sabido estar a las duras en Cataluña con más coherencia y dignidad que otros. Lo de los podemitas lo era también, porque en una situación tan crispada como la actual de Cataluña su mensaje confuso no es el adecuado, por no hablar de la poca confianza que inspira Ada Colau. Si les ha ido así en Cataluña, no sé lo que les va a pasar en otros sitios, donde no se les va a perdonar su apoyo a un plan tan aberrante como el independentista. Por último, está el PSC:  Sanchiceta solo podrá ser presidente por carambola (cosa no descartable), pero, en tal caso, con muy poca solidez. Personalmente lo celebro: creo que un PSC fuerte, lo mismo que un PSOE fuerte, aportaría muy poco beneficio a la resolución de un problema como el de los separatistas, porque, como el propio Iceta ha dejado muy claro en su campaña, lo afrontaría dándoles lo que pidieran y más. 
   Paso por fin a los que se han apuntado a la costumbre postelectoral de declararse ganadores sin haber ganado. Lo de la CUP me parece alucinante. Con cuatro miserables escaños obtenidos, el tal Carles Riera se ha dedicado a vender la victoria de los republicanos y la izquierda en las elecciones, no sé qué cuentas se hará, porque a los dos minutos ya me tenía roncando: este individuo está a la esperpéntica altura de su partido.
   Llego por último a Junts y ERC: una de las cosas que corroboran la importancia de la victoria de Ciudadanos es que estas dos peñas golpistas la han sometido a una ominosa omisión, usando ambas el mismo pueril recurso: declararse vencedoras sobre Mariano Rajoy, quien, por cierto, no concurría a estas elecciones. Eso solo significa una cosa: miedo. A una formación que nació declarándose contraria al nacionalismo y sus abusos; a una formación que ilusiona con un mensaje positivo; a una formación que tiene una líder que está muy por encima de los tocados y muy pronto hundidos Puigdemont y Junqueras o de las embusteras Rovira y Forcadel (unidas ambas por estos tres méritos: ineptitud, histeria y cobardía); a una formación que crece de forma vertiginosa y que no tiene el horizonte agotado que tienen ellos; a una formación a la que el independentismo solo ha opuesto insultos, mentiras y violencia. Hoy han recibido la mala noticia de que Ciudadanos está ahí; ya pueden ir acostumbrándose a su presencia, ya pueden ir acostumbrándose a que en Cataluña se va a ir perdiendo el miedo a declararse español.
    ERC y Junts se han autoproclamado ganadores porque han hecho esta suma: 34 (Junts) + 32 (ERC) + 4 (CUP) = 70: ¡ya está! ¡Mayoría absoluta independentista! Pero esta suma es demencial, y lo sabemos todos, sorprende que haya habido periódicos y comentaristas que la han hecho también. ¡Esta suma ya no suma! ¿O alguien cree que los iluminados de la CUP valen ya para nada que tenga recorrido? ¿O acaso algún otro piensa que Junqueras y Puigdemont suman? ¡Pero si dentro de dos días van a estar a puñaladas entre ellos para conseguir la presidencia de la Generalidad! Es que los muy estúpidos todavía se creen que con eso se van a librar de la cárcel, y eso ya... ya no es posible. Porque esa es otra: en el supuesto de que fuera realizable esa suma que da 70, ¿para qué la querrían usar? ¿Para vender la moto vieja y averiada de la DUI? ¿Otra vez? ¿Con el proceso por rebelión en marcha? ¿Con Cataluña dividida, abandonada y amenazada por la ruina? No sé, no sé. En todo caso, mirad esta imagen:
Puigdemont: «La república catalana ha ganado a la monarquía del 155»
Puigdemont: "La república catalana ha ganado a la monarquía del 155"
    Supongo que muchos lo habréis visto y oído: esas han sido las palabras de Puigdemont acabado el escrutinio: este hombre sigue aferrado al discurso belicista y revolucionario, definitivamente, yo creo que ha perdido el juicio, pero que no se preocupe, porque tarde o temprano se va a ver metido en uno de los buenos. Ahora bien, si patéticas han sido las palabras, más patética ha sido aún la escenificación: primero las ha dicho medio alterado, pero después las ha gritado desencajado. Y si alguien duda del patetismo, que mire detenidamente la foto: son las caras de la derrota y la frustración, y es que Puigdemont esperaba mucho de estas elecciones, confiaba en ganarlas para volver a España entre vítores y con ilusiones de hacerse intocable, pero ahora...
    ¿Quién quiere hoy a Puigdemont en Bélgica? El refugio belga, al final, se va a convertir en una cárcel, va a acabar volviendo a España el solito, ya lo veréis. Pero entonces, hay un problema: ¿quién lo quiere en Cataluña? ¿Quién quiere hasta en su propio partido al cobarde que declaró la independencia y luego escapó? Que no se preocupe: en la cárcel de Estremera sí le querrán, ahí tendrá techo, cama, comida y viejos amigos.  

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cataluña batasunizada

   Hace algo más de dos años, con motivo de las demostraciones de victimismo y acoso a la Justicia que los independentistas catalanes organizaron cuando les tocó rendir cuentas por su primer referéndum golpista, escribí un artículo titulado Batasunización, en el cual daba cuenta de mi inquietud ante el uso que esta corriente política estaba haciendo de una de sus formas preferidas de violencia: la intimidación. Esa práctica, junto a otras como el hostigamiento, las manifestaciones o concentraciones con conductas agresivas, el acoso segregador (ese acoso que ha forzado a miles de personas a exiliarse de Cataluña, pero a exiliarse de verdad, y no a fugarse de la Justicia como Puigdemont), el insulto, las quemas de banderas y otros actos violentos de diversa intensidad, han materializado un clima de miedo y amenaza que hoy en día es incontrovertible (en realidad, lo era ya desde hace muchos años) y que permite afirmar de manera rotunda que Cataluña está ya completamente batasunizada. Si Artur Mas pretendió en 2012 incendiar la comunidad que entonces presidía para conseguir sus (des)propósitos, no cabe duda de que en lo primero ha tenido éxito, hay que felictarle. Que organizaciones como la CUP o Arran tengan hoy en Cataluña la notoriedad que tienen no hace más que corroborarlo; ya estamos pagando una factura de zozobra social y política por ello, veremos a cuánto asciende al final. Como siempre, os dejo aquí unos enlaces (alguno, muy recientito) en apoyo de lo que digo:
   -Exiliados por el catalanismo: familias.
   -Exiliados por el catalanismo: 14.000 profesores en los años 80 (y son solo una parte).
   -La guerra sucia del independentismo catalán: la violencia.
   Es necesario recalcar que, en lo tocante a los exiliados, no los ha habido solo en el ámbito educativo, sino que los hay de otros muchos: los que tuvieron que dejar el barrio, los que tuvieron que dejar el trabajo (en el sector público y en el privado), los personajes incómodos como Boadella... ¿A cuántas personas habrá echado ya de Cataluña la imposición del catalán y de la ideología independentista? No sé si estará hecho el cálculo, pero seguro que de los cien mil no bajan. El fanatismo violento, segregador y totalitario de los independentistas es implacable y aun hoy, víspera de las elecciones, quienes lo profesan alardean impúdicamente de que van a seguir con sus planes separatistas a pesar de los pesares, a pesar de que los responsables del 1-O tienen aún que vérselas con la Justicia. Sus actos, sus palabras y sus posturas solo inspiran miedo y pesimismo, hasta el propio Josep Borrell lo manifestó ayer con toda claridad: "Si seguimos erre que erre con la independencia, llegaremos a las manos". Vuestro amigo el guachimán (que no es nadie) lleva ya bastante tiempo diciendo que esto puede acabar en guerra civil, pero ahora se atreve a insinuarlo un personaje de la importancia y el conocimiento que posee Borrell: cuando alguien de su moderación y su proyección pública se atreve a expresar en voz alta este temor, sería una insensatez empeñarnos en la táctica del avestruz que lleva años practicando la sociedad española.
    Ojalá Borrell y vuestro humilde servidor nos estemos pasando de pesimistas, ojalá a partir de mañana la abominable amenaza del independentismo dé un buen paso  hacia el olvido. Sea lo que sea, a Mas, Rovira, Puigdemont, Junqueras, Turull, Rull, los Jordis y demás conspiradores la Justicia no los va a olvidar, que nadie se haga ilusiones con eso.
    

domingo, 17 de diciembre de 2017

Reivindicaciones abusivas

   Me llega esta convocatoria para el próximo martes, promovida por los sindicatos de la izquierda educativa madrileña:
concentración
   Estas reivindicaciones de CCOO, UGT y STEM representan la constatación de que la maquinaria sindical del progresismo madrileño ha decidido ya sin ningún sonrojo lanzarse por el precipicio de la demagogia, el clientelismo y la falta de profesionalidad.
   Digo lo de la demagogia porque -como, por otra parte, suele ser habitual en los llamamientos de estas organizaciones- recurren al reprobable procedimiento de incluir en la tabla un punto que saben que puede interesar a mucha gente, pero por el cual en realidad luego no van a hacer el menor esfuerzo, y se ha puesto ahí solo para atraer a más gente o fingir que se hace más de lo que de verdad se hace. Me refiero, naturalmente, a lo de revertir los recortes: esta es una lucha que los sindicatos ya  abandonaron en el momento en el que tales recortes se impusieron, o sea, en 2011, cuando arrastraron al profesorado a una huelga absurda y planteada con el único propósito de que languideciera, huelga cuyos seguidores solo obtuvimos unos descuentos en nuestros sueldos: si ya cuando movilizarse tenía un sentido nos traicionaron, ¿quién se cree que ahora tengan pensado hacer algo serio?
   Digo lo del clientelismo porque esta concentración está al servicio de los intereses del colectivo que hoy en día hace más caso a los sindicatos, o sea, los interinos, ya que la única reivindicación que favorece nítidamente a alguien es esa de que se valore suficientemente la experiencia, de la que ellos serían los únicos que sacarían beneficio.
   Digo lo de la falta de profesionalidad porque las reivindicaciones segunda y cuarta, o sea, lo de que la fase de oposición no sea eliminatoria y lo de que no se amplíe el temario, están destinadas a suavizar los filtros de acceso, con lo que, si estos son menos rigurosos, podemos caer en el riesgo de acabar seleccionando a un profesorado no muy cualificado, lo que acabaría perjudicando a la excelencia y prestigio del colectivo, y, de rebote, a la calidad de la enseñanza y a la valoración de la escuela pública por parte de la sociedad. Desconozco los temarios, así que admito que tal vez sean ya razonables y, en consecuencia, sea muy lógico demandar que no se amplíen, pero de lo que no me cabe duda es de que eso de las pruebas no eliminatorias en la fase de oposición solo puede ser del gusto de los aspirantes menos preparados, cosa por completo inadmisible en un proceso selectivo.
   Y, desde luego, sumar la "valoración suficiente" (¡genial eufemismo!) de la experiencia con el convertir en no eliminatorias las fases de oposición equivale a decir escandalosamente esto: aquí solo entran los interinos. Sería convertir la oposición en un sucedáneo, un concurso de méritos encubierto. Quiero recordar que esto o algo parecido ya se hizo hace algunos años, con el resultado de una desventaja de quienes entraban sin experiencia tan sangrante que recibió un fuerte rechazo y hubo que quitarlo. Pasaron cosas como esta: gente con examen de 10 se quedó fuera mientras que gente con examen de 3 pero con muchos puntos por la experiencia conseguía plaza: ¿queremos que se repita una cosa así? Siempre he pensado que el sistema más justo es el de turno libre y restringido (que existió y se quitó no sé muy bien por qué), ya que con él no se daba la posibilidad de competencia desigual.
   Es muy legítimo que los sindicatos quieran defender los derechos de los interinos, pero ya no lo parece tanto el querer proteger esos intereses por delante de los derechos ajenos y de la calidad de la enseñanza. Es digno de aplauso el pretender reducir la temporalidad al 8%, pero los puntos de esta tabla parecen querer hacerlo de tal modo que quienes hoy son interinos queden en posición ventajosa para obtener las plazas que se generen: esto no es justo ni decente, sobre todo, tratándose de plazas de carácter público, cuyo acceso debería estar regido por el principio de igualdad de oportunidades. Es, por tanto, inadmisible que los sindicatos intenten presionar a la Administración para privilegiar a un determinado colectivo. A la larga, además, un sistema que no garantizase la selección de aspirantes debidamente cualificados, como sería el que se generaría con las reivindicaciones de esta tabla, redundaría en el ya mencionado descenso de la calidad de la enseñanza, que acabaría perjudicando a la escuela pública y a la propia sociedad. Los sindicatos no tienen el menor derecho a condicionar tales cosas. 

sábado, 16 de diciembre de 2017

Mi calle

   De pequeño, como todos los chavales de mi barrio, tuve verdadera adoración por Mi calle, aquella mítica canción del pop español que apareció en 1968 y se convirtió en el mayor éxito del conjunto barcelonés Lone Star. Aquí tenéis la excelente versión de este temazo que más recientemente ha hecho Loquillo, un cantante al que le pega mucho el aire desesperado de Mi calle

Mi calle (Loquillo)
   Naturalmente y como suponíais, vuestro amigo el guachimán no podía dejar de traer aquí la interpretación original, o sea, la de Lone Star, aquel conjunto pop de los sesenta que se distinguió  por la rareza de demostrar un cierto compromiso, unas ciertas inquietudes que iban más allá del  ¡oh, cuánto quiero a Fulanita! imperante entre los demás de su época. La evidencia más indiscutible es, precisamente, Mi calle, aquí la tenéis:
Mi calle (Lone Star)
   No me cabe la menor duda de que esa ocurrencia que tuvieron un día de apartarse por un momento de las dichas y desdichas amorosas y fijarse en las calles de paredes húmedas, bares oscuros y suelos impracticables en cuanto caían cuatro gotas fue lo que les concedió la admiración y simpatía de quienes vivíamos en barrios con calles de paredes húmedas etc., etc., etc. En 1968, yo tenía once años y vivía en una ciudad dormitorio de las cercanías de Madrid que reunía los mencionados requisitos. Recuerdo muy bien que mis amigos y yo, que a menudo íbamos por las calles cantando las canciones de moda o esos desatinos soeces que solo cantaban los soldados borrachos o los niños que los aprendían de sus hermanos mayores, bastantes veces nos arrancábamos con Mi calle, que cantábamos con entusiasmo y sin saltarnos una coma.  
   Hoy hablaban en la televisión de que Loquillo la había incluido ayer en un concierto, esa es la primera razón de este artículo: el haber tenido pie para hacerle un pequeño homenaje. La segunda va por el lado de la nostalgia. Según dicen, la canción está inspirada en la calle del Trovador, es decir, una de las tantas calles un tanto tristonas que hay en los barrios céntricos de Barcelona, como las calles en que yo viví en los primeros años de mi infancia: Cambios Viejos, Conde del asalto (en la actualidad, Nou de las Ramblas)...: hoy he reparado en la paradoja de que, entre aquellos críos que berreaban Mi calle por unas calles suburbiales madrileñas, había uno que muy probablemente había pisado esa calle suburbial barcelonesa en que se basaba, curioso, ¿no? Cincuenta años para darme cuenta, ya me vale.
    En fin, ironías de la vida y nostalgias de la edad. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Una niña a la que se le ven las bragas, un niño al que se le ve el culo, un señor con lo suyo colgando y una señora a la que se le ve "to"

   Leo en "El País" la noticia de que el Metropolitan de Nueva York ha rechazado una petición de retirar de sus salas una pintura porque aparece en ella una niña a la que se le ven las bragas. Se trata de un cuadro titulado Teresa soñando, el cual fue pintado por Balthus en 1938, aquí lo tenéis:

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Teresa soñando
    Me viene a la cabeza una reflexión: puestos a hablar de cosas que aparecen en los cuadros, es innegable que en ellos se pueden ver muchas: paisajes, reyes, santos, tormentas, dioses, batallas navales, batallas terrestres, autos de fe, caras de personajes famosos o anónimos, caballos, pájaros vivos, pájaros muertos, manzanas, rayas y círculos, girasoles, payasos o niños a los que se les ve el culo, como este que pintó Murillo en su obra Cuatro figuras en un escalón, obra que ha dado pie a interpretaciones de todo tipo, desde la inocentes a las sórdidas:

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Cuatro figuras en un escalón
   Y ya dentro del ámbito de las cosas que escandalizan a los puritanos, también el arte nos ha dejado imágenes de sujetos que exhibían todos sus atributos copulativos, aquí tenemos una, la escultura de Javier Marín titulada Hombre de pie:
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Hombre de pie
   ¿Y qué decir de las señoras? ¿Cuantísimas a las que se les ve "to" habrá producido el arte a lo largo de los siglos? Han sido miles, sin duda, dejo aquí a una de las más famosas, obra de nuestro  genial Francisco de Goya:

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La maja desnuda
   Que la corrección política es la reencarnación actual de la Inquisición es algo que vengo diciendo desde hace ya años y todos sabemos que la Inquisición, como todas las máquinas de represión y censura que en el mundo han sido, tenía una dramática tendencia a ver en cosas inocentes, o bellas, o simples retratos de la realidad, o expansiones del espíritu creador (la más insuperable grandeza humana) una sordidez, un pecado y una porquería que solo estaban en las mentes enfermas de los inquisidores. Un ejemplo muy transparente: ¿qué era más escandaloso, aquellos besos de las películas que cortaban los censores de la época franquista o el que estas personas pudieran ver en ellos pecado alguno? Echemos un vistazo a la motivación que esgrime la vecina de Nueva York que presentó la petición de retirada del cuadro de Balthus (que iba respaldada por 8.700 firmas, cuidadín): según ella, "el Met está, tal vez sin intención, respaldando el voyerismo y la cosificación de los niños". Denota el propósito de ser refinadamente hipócrita, pero, seguramente sin intención, no ha podido salirle una retórica más burda: ¿qué es eso de "tal vez sin intención"? El Met tendría todo el derecho a sentirse ofendido por esa formulación dubitativa, pues induce a pensar que esta señora deja un resquicio a sospechar que el Met haya querido a conciencia respaldar el voyerismo y la cosificación de los niños, niños a los que, muy al contrario, es ella quien ha querido manipular. Allá donde el pintor quiso reflejar luminosidad, placidez, pureza e inocencia, cierta vecina de Nueva York y otros 8.700 puritanos en lo que se han fijado es en unas bragas: ¿dónde están el voyerismo y la indecencia?   


domingo, 3 de diciembre de 2017

La guerra sucia del independentismo catalán. 2: la violencia

   De todos es conocido que una de las grandes virtudes de los nacionalistas es el victimismo y, como ya sabemos, uno de los episodios en que de manera más cínica lo utilizaron fue el día 1 de octubre de 2017, cuando presentaron la actuación policial para detener el referéndum secesionista poco menos que como una matanza, llegando a grotescos extremos (que pronto se descubrieron) como hipertrofiar las cifras de heridos y contusionados, magnificar el alcance de sus traumatismos o contar como víctimas de esa violencia hiperbolizada incluso a personas que sufrieron ataques de ansiedad en sus propias casas. Pero que nadie piense que estas mentiras fueron una manipulación de tono menor y surgida a posteriori, porque debemos recordar que formaba parte del plan -bastante torpe, la verdad- que pretendía usar esa mentida violencia como el detonante de una actuación internacional contra España que abriese el camino al golpe independentista calculado con tanto esmero, premeditación y maquiavelismo como infantilismo y estupidez. Además de esto, no resultó muy difícil encontrar una réplica a los hipócritas lloriqueos antiviolentos de Puigdemont y compañía: bastó con recordarles la actuación de los mozos de escuadra el 14 de noviembre de 2012 o cómo, en junio de ese mismo año, don Artur Mas veía comprensible y legitimado el uso de la fuerza (la fuerza, ¿eh?, no la violencia esa del estado español) que los mozos iban a usar y acabaron usando contra los indignados.  
   Y es que la relación del nacionalismo con la violencia siempre ha estado envuelta en un freudiano cinismo, acuérdense de lo que sucedió en el País Vasco y no pasen de ningún modo por alto ciertas cositas de los autoproclamados no violentos independentistas catalanes, cositas como las quemas de banderas, las pitadas y los hostigamientos, u otras como las agresiones a aficionadas de la selección española o la exclusión. E insisto: esto son solo algunas cositas de las muchas que han hecho. Que, con esta ejecutoria, el 1 de octubre se atrevieran a demonizar a la policía por una actuación más que comedida y que apenas hubiera medios que les recordasen su pasado demuestra lo cínicos que son los separatistas y lo indolente que es la prensa española.
   Se da, en realidad, la circunstancia de que la violencia del independentismo es ya vieja, va en aumento y encierra unos matices cada vez más inquietantes (que incluyen ya riesgos para la vida y alusiones al asesinato), pero, sorprendentemente, ninguna voz de gran audiencia se ha decidido aún a señalar que ya no se puede decir que se trate de hechos aislados. Voy a demostrar lo que digo con algunos ejemplos de sobra conocidos.
    1.- Los carteles amenazando a Albiol, Iceta, Arrimadas y Rabell: pulse aquí
    2.- Una energúmena le desea a Arrimadas una violación múltiple: pulse aquí.
    3.- Otra bestia con obsesiones sexuales le desea algo parecido a Alicia Sánchez Camacho: pulse aquí
     4.- Un malaje que pasa por cómico explica cómo seccionaría y se comería la papada del ministro del Interior. Sobre este prodigio de la humanidad hay que detenerse algo más. Se llama Jair Domínguez y es colaborador de TV3, lo que le señala como alguien muy afecto a la causa soberanista en calidad de paniaguado. ¡Qué triste tener que ganarse la vida diciendo gansadas de este jaez para agradar al que te llena el plato! Pulse aquí
   5.- Muñecos ahorcados. Eso es lo que alguien colgó en un puente sobre una autovía. Llevaban los logos de PP, PSC y C's. ¡Qué grave es esto, cómo recuerda a aquellas fotos con una diana que ponían los batasunos! Pulse aquí. Y también pueden obtenerse interesantes matices aquí, donde podemos ver cómo cuenta la noticia Catalunya Ràdio y entender un poquito mejor el uso que el independentismo ha hecho (y sigue haciendo) de los medios de comunicación.
    6.- Intentan quemar una casa por tener colgada una bandera española. Véalo aquí. Ha sucedido en Balsareny (Barcelona) y los autores del atentado actuaron de madrugada, es decir, cuando los habitantes de la casa dormían: podrían haber muerto si el incendio que se declaró hubiera ido a más.
    Como veis, la veta es grande. La violencia del independentismo catalán, de la que aquí solo registro algunos ejemplos, no es ninguna ensoñación, sino que existe y es de dimensiones  considerables, o más bien, monstruosas, pues su principal manifestación, que es el hostigamiento y la intimidación ejercidos durante décadas contra quienes no eran independentistas para echarlos (miren lo que le pasó a Boadella) o aterrorizarlos (miren lo que les pasa a los jueces y fiscales non gratos), es de una magnitud colosal y, por tanto, fuera del alcance de mis artículos. ¡Y todavía se están permitiendo el lujo de extender la calumnia de que el Estado español practica la violencia!
     A la vista solo de esto, muy pocos podrían dudar de que el proyecto independentista catalán es una amenaza totalitaria gravísima y, de hecho, muchos de los que viven en Cataluña y se han mostrado contrarios a ella han sido tratados allí como se les hubiera tratado en una dictadura, por no hablar de los que ya no viven allí porque esa dictadura ha conseguido exiliarles, pero de verdad, no como al conspirador de Puigdemont, que  es tan solo un cobarde que ha huido para no rendir cuentas, eso lo ha dejado para los más señalados de los tontos a los que engañó.
        Es una cuestión de pura supervivencia acabar con esta situación.

sábado, 2 de diciembre de 2017

La guerra sucia del independentismo catalán. 1: la justificación del odio

   Si algo caracteriza a los nacionalismos que torturan a la democracia española es la pertinacia en sus mentiras y conspiraciones, a lo que les ayuda mucho la debilidad de mecanismos de autoprotección que tiene nuestro sistema: en ningún país democrático se hubiera tardado tanto como se tardó aquí en actuar con firmeza contra las organizaciones del entorno etarra que sostenían a la banda armada; en ningún país democrático se habrían permitido las décadas de abusos que llevan aquí cometiendo los nacionalistas; en ningún país democrático se hubiera permitido la gestación a plena luz del día de un golpe de estado como se ha permitido aquí el atentado contra la convivencia y la democracia que han edificado y siguen construyendo Mas, Puigdemont y sus esbirros subvencionados. 
  Porque el golpe de estado sigue en marcha, por la misma razón que acabo de enunciar: la asombrosa permisividad que nuestras leyes y responsables políticos conceden a estos golpistas que se han propuesto romper el país y sumirlo en la discordia, permisividad que se convierte en abierta, repulsiva y estúpida complicidad cuando hablamos de Podemos y de ciertos sectores del PSOE. Este desafío separatista algunos lo miramos con gran alarma y yo me atrevo ya a decir abiertamente algo que durante mucho tiempo he dicho solo en privado: que, si se dieran las circunstancias (factor imprevisible y que no está sujeto al control de nadie), esto podría acabar en una guerra civil, porque el odio y el fanatismo irracional que están demostrando algunos líderes y sectores del independentismo transmiten síntomas indiscutibles de no ir a agotarse jamás y de no conocer barreras.
   Otro elemento muy inquietante es la posesión de la verdad, no tanto por sí misma sino porque es el combustible del que se están sirviendo los golpistas para arrogarse el derecho a atropellar todo lo que se les ponga por delante, a burlar la legitimidad y las leyes, a hacer su santa voluntad y a estar a tal fin facultados para todo tipo de desafuero: instalados en la legitimidad que se han autoconcedido con su discurso autista y el supuesto mandato democrático de la aberrante bufonada que se produjo el 1 de octubre de 2017, ellos pueden amenazar, mentir clamorosamente, malversar, ofender, o agredir, y aún se permiten el lujo de acusar a los demás de sus propios pecados, entre los que destacan el ser golpistas y totalitarios. Voy a dejar aquí dos ejemplos de esta autolegitimación para cualquier cosa:
   -Ante la declaración de Junqueras y otros consejeros acatando el 155, Artur Mas ha declarado que entiende que se trate de una estrategia de defensa judicial y que los encarcelados digan lo que tengan que decir para salir de la cárcel y hacer campaña. En otras palabras: que es perfectamente válido mentir para presentarse a unas elecciones cuyo marco legal no se respeta. Artur Mas es el gran envenenador de la convivencia española de los últimos años, pero se comprende que siga envenenándola con esta arrogancia, a la vista de que todas las enormidades que hace se le permiten.
   -Rafael Ribó, el equivalente autonómico catalán al defensor del pueblo, se ha permitido cuestionar a la Junta Electoral Central de las elecciones del próximo día 21 por decisiones como no permitir que las fuentes se pongan en amarillo en homenaje a los consejeros golpistas destituidos o que TV3 llame a esta panda de farsantes "gobierno en el exilio", como si no fuesen más que un manojo de alborotadores que no tuvieron ni la entereza de quedarse a sostener lo que preconizaban. Después de semejante alarde de sectarismo, este señor tiene incluso la desvergüenza de exigir a la Junta neutralidad informativa. Sobre este sujeto, un maestro del parasitismo político, de la parcialidad independentista y del transfuguismo que lleva 20 años pegándose la gran vida a base de ¿ejercer? cargos tan superfluos como este de Síndic de Greuges, dejo aquí dos significativos enlaces:
   Estamos ante una tremenda amenaza ejercida por una banda de conspiradores de todos conocidos. No creen ni en la democracia ni el la decencia y siguen dispuestos a reventar el país.  Bueno sería atender a la advertencia de Inés Arrimadas: si obtienen el poder, van a volver a hacer lo que hicieron antes de perderlo.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Sanchiceta

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   ¿De qué se compone la pólvora? De azufre, salitre y carbón, lo aprendíamos de pequeñitos -al menos, en mis tiempos- generalmente en algún tebeo, con advertencia de los letales efectos de este producto. ¿Y la nitroglicerina? Esta se consigue mezclando debidamente ácido nítrico, ácido sulfúrico y glicerina, pero era cosa que ya aprendíamos en clase de Química, porque esto ya eran palabras mayores en lo que a peligrosidad se refiere, tanto por su tremendo potencial explosivo como por su inestabilidad: la nitroglicerina puede pegar un pedo importante al menor meneíllo, como, quien más quien menos, habremos visto todos en alguna película.
    Pues bien, amigos míos, lamento daros una pésima noticia: en el mundo de la pirotecnia política acaba de aparecer una nueva fórmula que deja a la nitroglicerina al nivel de las pompas de chicle: la sanchiceta. Y lo peor es que es muy fácil de conseguir: tómese a Pedro Sánchez como secretario general del PSOE, tómese a Miquel Iceta como sumo pontífice del PSC, únanse sus particulares intereses y ya tenemos una carga de sanchiceta, tan apocalíptica que haría relamerse al mismísimo Kim Jong-un.  
    Cuando, al aplicarse el famoso 155 en Cataluña y en los días previos y posteriores, Pedro Sánchez empezó a poner cara de tipo responsable y a lanzar mensajes cuerdos que hacían pensar en su lealtad a la Constitución, a España y a la estabilidad política, los que a fuerza de desengaños hemos alcanzado un olfato hipersensible a la demagogia, comprendimos sin resquicio para la duda que estaba fingiendo, porque esa pose entraba en abierta contradicción con todo lo que anteriormente había ido revelando acerca de él y de sus intenciones: su propósito de desbancar a Rajoy para alcanzar su puesto a cualquier precio, que le ha empujado a adoptar ciegamente hasta las posturas y políticas más disparatadas; su cerril encastillamiento en disparates como aquel de "No es no"; su incompetencia y su falta de visión política, tan desmesuradas que hacen entender que muy mal tiene que estar el PSOE para tener semejante secretario general; la insensatez aquella de la nación de naciones... Se veía claramente que sus pronunciamientos contra el independentismo eran postizos, que seguramente los había adoptado a regañadientes poco menos que obligado por imposición de los sectores sensatos de su partido, porque él ha dado ya sobradas muestras de ser incapaz de entender por sí solo hasta evidencias como la gravedad del momento político que actualmente atraviesa España. ¿Qué decir de Iceta? El oportunismo, la falsedad, la carencia de principios y la vaciedad personificadas, lo ha retratado a la perfección en frase muy escueta Inés Arrimadas, quien, me figuro que no con placer, debe de conocerlo muy bien: Iceta solo es fiel a sí mismo. 
   Y, para corroborarlo, el propio Iceta nos ha fulminado con las dos primeras andanadas de su propuesta electoral, de las que Sánchez no se ha desmarcado: condonación de parte de la deuda catalana y la creación de una Hacienda particular para aquella comunidad: parece ser que su plan es reconducir la intentona separatista a base de premiar a quienes la respaldaban. Hay, eso sí, un dato en su descargo, y muy importante: mientras existan los privilegiados sistemas fiscales vasco y navarro, a las propuestas como la suya les quedará abierta la puerta a argumentar que buscan el desagravio, no el abuso. Eso hay que replantearlo y solo se me ocurren dos vías: la recentralización o un nuevo pacto fiscal en el que entren todas las autonomías, incluidas esas a las que se les dieron privilegios pensando que con ello se tranquilizaría a los del tiro en la nuca. Nada fue como se pensó, esto hace tiempo que chirría. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Pinocho revisitado: cuando la nariz les crece a los adultos

   Cuando en enero de 2016 El Vaticano, en un alarde de acomodaticio puritanismo, decidió tapar las estatuas desnudas de su colección con el fin de no herir la sensibilidad del presidente iraní, Hasan Rohani, que estaba allí de visita, en nuestro país se levantó una ola de general rechazo por la hipocresía y la falta de entereza del estado papal. Otro aspecto muy criticado fue la traición que se cometía contra el patrimonio cultural: ¿acaso esas excelsas obras de arte no habían sido concebidas y creadas como tales incluyendo entre sus virtudes esa desnudez tan mezquinamente censurada solo por no colisionar con los gustos de un señor un tanto estrecho de ideas? Las obras de arte -¿quién puede dudarlo?- se crean como se crean en el momento en que se crean y se inscriben en la historia de la humanidad tal y como son, y así debe respetarlas, asumirlas, interpretarlas y entenderlas la posteridad: ofendería a la inteligencia, la sensatez, la honestidad, la comprensión hacia nuestro pasado y la sensibilidad artística pretender modificarlas siquiera en un átomo en virtud de los particulares gustos o pareceres de cualquier época. Prueba de lo que digo es que, cuando se ha hecho -porque, por desgracia, más de una vez se ha hecho- nos ha parecido aberrante: aberrantes han sido los irreparables estragos que los talibanes o ISIS han hecho en grandes testimonios del arte antiguo, pero también aberrantes han sido, aunque no alcanzasen tal envergadura, actos como la censura y prohibición que durante siglos sufrió el Lazarillo de Tormes o aquellos grotescos cortes con que los censores franquistas mutilaban los inocentes besos de las películas.
    Sospecho, no obstante, que el gusano de la censura y del desprecio del arte anida en todas las épocas y culturas, incluso en una tan supuestamente liberal como la nuestra, en la cual se materializa bajo los ropajes de esa nueva inquisición llamada corrección política. Y parece que sus dómines la tienen especialmente tomada con los cuentos infantiles, a los cuales algunos se empeñan en mutilar y tergiversar so capa de que son excesivamente crueles o abundan en ellos reprobables conductas que no pueden reproducirse ante nuestros tiernos infantes, pues corremos el riesgo de traumatizarlos. La última andanada nos la obsequia la editorial Cuatro Tuercas, que ha lanzado una colección llamada Érase dos veces, en la que aborda una temible tergiversación -ellos la presentan como una actualización- de algunos de los más famosos cuentos clásicos, con este resultado: el protagonista de La bella y la bestia es un maltratador, El patito feo es una víctima de acoso, La ratita presumida es lesbiana y, por lo que parece, el príncipe de La bella durmiente, cuando la besa al final (sin su consentimiento, argumentan los editores), lo que está cometiendo es un abuso sexual.  
    Escandaliza semejante orgía de bobadas y manipulaciones; independientemente de los innegables horrores que encierran los cuentos clásicos (propios de la época en que fueron producidos), sus mensajes no esconden para nada la sordidez que repulsivamente les encasqueta la editorial Cuatro Tuercas con el fin de reducirlos a su conveniencia: La bella y la bestia es una historia en la que se ensalza el poder del amor, la virtud y la paciencia, mediante las cuales se consigue hacer bondadoso a un ser malvado y violento; en El patito feo no hay acoso, sino exclusión y rechazo, y estos no son el eje principal de la historia, la cual gira en realidad en torno a la idea de que las personas, aunque se encuentren excluidas y perseguidas, deben confiar en las virtudes que es posible que oculten sin sospecharlo y que quizás algún día serán sus poderosas alas; lo del lesbianismo de La ratita presumida es una memez oportunista como un piano y, por último, resulta una auténtica vileza atribuir lascivos móviles sexuales al príncipe de La bella durmiente, el cual lo que hace es besar a la mujer que ama para liberarla de un hechizo y, si la cosa tiene efecto, es porque la ama de verdad (¡y bonita estupidez es esa del no permiso, teniendo en cuenta que ella está con su voluntad anulada!). Estos son los verdaderos mensajes de esos cuentos, que se reducen a lo que se han reducido siempre las moralejas de los relatos infantiles clásicos: el triunfo del bien, faltaría más, a ver si ahora va a resultar que unos actualizadores advenedizos les van a dar lecciones de moral a la tradición centenaria o a los autores clásicos.
    Pero lo que realmente me deja perplejo es el sesgo que se da a Pinocho, en el que se da la vuelta a la tortilla y es a los adultos a quienes les crece la nariz. Ni conozco ni me importa la versión que la editorial Cuatro Tuercas hace de este relato, pero aquí sí que es de rigor reclamar un respeto, no solo porque nos hallamos ante un gigantesco clásico de la literatura infantil universal, sino porque difícilmente se le pueden poner objeciones a la enseñanza moral de Pinocho, que es un resuelto alegato nada menos que contra la mentira y una seria advertencia que ha sido, es y será siempre crucial para niños y adolescentes: cuidado con tus compañías, porque, si las eliges mal, podrán hacerte mucho daño; cuidado con tus actos, porque todos tienen sus consecuencias. Llevo años poniendo este libro como lectura obligatoria a mis alumnos de segundo de ESO, a los que creo que les benefician mucho esos consejos y a los cuales, puedo garantizarlo, les encanta esta historia de ritmo cautivador y plena de aventuras, de fino humor y de fantasía: no frivolicemos con algo de tan alto valor educativo. 
    Si la editorial Cuatro Tuercas quiere escribir cuentos contra el maltrato o el acoso, no seré yo quien le ponga la menor objeción, pero creo que debería tener la sensatez de dejar en paz a los clásicos: que hagan el esfuerzo de inventar ellos sus propias historias, que tengan la honestidad de no explotar los argumentos ajenos y de no falsear su interpretación. Aquí cabemos todos; si quieren sacar a la luz sus ideas, háganlo, pero que dejen en paz las ajenas; está muy mal dar una interpretación torcida del discurso de los clásicos para desacreditarlo y hacer así brillar el propio, eso se llama manipulación ideológica. Por otra parte, los clásicos son imperecederos y es por algo: en el momento actual, no solo es por su calidad literaria o por la vigencia de sus advertencias, sino también porque, al contrario de las ñoñas producciones de la corrección política, no tienen reparos en mostrar el lado malo de la realidad, la violencia, la mentira, el dolor, la muerte, el peligro, pero siempre con el ánimo de resaltar cuáles son los caminos rectos. Siempre será mejor hacerlo sin ocultar una parte de las cosas que uno puede encontrarse por el mundo. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Hit the road, Jack

   Como ya estoy de prusés hasta los..., hoy voy a hablaros de música, y voy a hacerlo con una canción de 1961 que yo conocí algo así como diez años después y que es de esas tan buenas y pegadizas que te enganchan desde el primer momento y ya no las olvidas jamás, me refiero a Hit the road, Jack, ese temazo popularizado por Ray Charles que en realidad es obra de Percy Mayfield, como muy bien se explica en el blog Historias de una canción. Si veis la letra de la canción (aquí en inglés y aquí traducida al español), comprobaréis que la cosa consiste en una escena de pareja de lo más corriente: una mujer está hasta la coronilla de su compañero sentimental y le dice no precisamente con cortesía que desaparezca, a lo que el hombre responde de forma bastante plañidera. Esta es la razón por la cual Hit the road, Jack siempre se interpreta con unas voces femeninas haciendo la parte de jitderoud (o sea, ¡¡¡Lárgate!!!) propiamente dicha y otra masculina interpretando la del apaleado (seguramente, por sus propios méritos) Jack. Voy a poneros tres versiones, empezando, como no podía ser menos, por la del colosal Ray Charles, a cuyos acordes fueron muchas las mañanas que, entre 1971 y 1974, me desperté cuando estaba en la Universidad Laboral de Córdoba. En cuanto pude, me compré el disco, así que tan mala no sería la experiencia. Vamos con Ray:

   ¿Y que me decís de esta orientalizante de Bizimkiler? A mí me parece sencillamente genial.

   Dejo para el final esta de Sweet Sisters, en la que solo aparecen las Furias ofendidas, mientras que el mísero Jack queda omitido por una sonora bofetada que lo expulsa de la escena casi desde el principio, aunque tiene una representación en esos atónitos espectadores masculinos del bar.

   Esto es lo que pasa cuando te portas tan mal como Jack: se cansan de ti y te mandan al cuerno. Hay que reconocer, eso sí, que las chicas de estos vídeos lo hacen con mucho salero.