sábado, 18 de noviembre de 2017

Pinocho revisitado: cuando la nariz les crece a los adultos

   Cuando en enero de 2016 El Vaticano, en un alarde de acomodaticio puritanismo, decidió tapar las estatuas desnudas de su colección con el fin de no herir la sensibilidad del presidente iraní, Hasan Rohani, que estaba allí de visita, en nuestro país se levantó una ola de general rechazo por la hipocresía y la falta de entereza del estado papal. Otro aspecto muy criticado fue la traición que se cometía contra el patrimonio cultural: ¿acaso esas excelsas obras de arte no habían sido concebidas y creadas como tales incluyendo entre sus virtudes esa desnudez tan mezquinamente censurada solo por no colisionar con los gustos de un señor un tanto estrecho de ideas? Las obras de arte -¿quién puede dudarlo?- se crean como se crean en el momento en que se crean y se inscriben en la historia de la humanidad tal y como son, y así debe respetarlas, asumirlas, interpretarlas y entenderlas la posteridad: ofendería a la inteligencia, la sensatez, la honestidad, la comprensión hacia nuestro pasado y la sensibilidad artística pretender modificarlas siquiera en un átomo en virtud de los particulares gustos o pareceres de cualquier época. Prueba de lo que digo es que, cuando se ha hecho -porque, por desgracia, más de una vez se ha hecho- nos ha parecido aberrante: aberrantes han sido los irreparables estragos que los talibanes o ISIS han hecho en grandes testimonios del arte antiguo, pero también aberrantes han sido, aunque no alcanzasen tal envergadura, actos como la censura y prohibición que durante siglos sufrió el Lazarillo de Tormes o aquellos grotescos cortes con que los censores franquistas mutilaban los inocentes besos de las películas.
    Sospecho, no obstante, que el gusano de la censura y del desprecio del arte anida en todas las épocas y culturas, incluso en una tan supuestamente liberal como la nuestra, en la cual se materializa bajo los ropajes de esa nueva inquisición llamada corrección política. Y parece que sus dómines la tienen especialmente tomada con los cuentos infantiles, a los cuales algunos se empeñan en mutilar y tergiversar so capa de que son excesivamente crueles o abundan en ellos reprobables conductas que no pueden reproducirse ante nuestros tiernos infantes, pues corremos el riesgo de traumatizarlos. La última andanada nos la obsequia la editorial Cuatro Tuercas, que ha lanzado una colección llamada Érase dos veces, en la que aborda una temible tergiversación -ellos la presentan como una actualización- de algunos de los más famosos cuentos clásicos, con este resultado: el protagonista de La bella y la bestia es un maltratador, El patito feo es una víctima de acoso, La ratita presumida es lesbiana y, por lo que parece, el príncipe de La bella durmiente, cuando la besa al final (sin su consentimiento, argumentan los editores), lo que está cometiendo es un abuso sexual.  
    Escandaliza semejante orgía de bobadas y manipulaciones; independientemente de los innegables horrores que encierran los cuentos clásicos (propios de la época en que fueron producidos), sus mensajes no esconden para nada la sordidez que repulsivamente les encasqueta la editorial Cuatro Tuercas con el fin de reducirlos a su conveniencia: La bella y la bestia es una historia en la que se ensalza el poder del amor, la virtud y la paciencia, mediante las cuales se consigue hacer bondadoso a un ser malvado y violento; en El patito feo no hay acoso, sino exclusión y rechazo, y estos no son el eje principal de la historia, la cual gira en realidad en torno a la idea de que las personas, aunque se encuentren excluidas y perseguidas, deben confiar en las virtudes que es posible que oculten sin sospecharlo y que quizás algún día serán sus poderosas alas; lo del lesbianismo de La ratita presumida es una memez oportunista como un piano y, por último, resulta una auténtica vileza atribuir lascivos móviles sexuales al príncipe de La bella durmiente, el cual lo que hace es besar a la mujer que ama para liberarla de un hechizo y, si la cosa tiene efecto, es porque la ama de verdad (¡y bonita estupidez es esa del no permiso, teniendo en cuenta que ella está con su voluntad anulada!). Estos son los verdaderos mensajes de esos cuentos, que se reducen a lo que se han reducido siempre las moralejas de los relatos infantiles clásicos: el triunfo del bien, faltaría más, a ver si ahora va a resultar que unos actualizadores advenedizos les van a dar lecciones de moral a la tradición centenaria o a los autores clásicos.
    Pero lo que realmente me deja perplejo es el sesgo que se da a Pinocho, en el que se da la vuelta a la tortilla y es a los adultos a quienes les crece la nariz. Ni conozco ni me importa la versión que la editorial Cuatro Tuercas hace de este relato, pero aquí sí que es de rigor reclamar un respeto, no solo porque nos hallamos ante un gigantesco clásico de la literatura infantil universal, sino porque difícilmente se le pueden poner objeciones a la enseñanza moral de Pinocho, que es un resuelto alegato nada menos que contra la mentira y una seria advertencia que ha sido, es y será siempre crucial para niños y adolescentes: cuidado con tus compañías, porque, si las eliges mal, podrán hacerte mucho daño; cuidado con tus actos, porque todos tienen sus consecuencias. Llevo años poniendo este libro como lectura obligatoria a mis alumnos de segundo de ESO, a los que creo que les benefician mucho esos consejos y a los cuales, puedo garantizarlo, les encanta esta historia de ritmo cautivador y plena de aventuras, de fino humor y de fantasía: no frivolicemos con algo de tan alto valor educativo. 
    Si la editorial Cuatro Tuercas quiere escribir cuentos contra el maltrato o el acoso, no seré yo quien le ponga la menor objeción, pero creo que debería tener la sensatez de dejar en paz a los clásicos: que hagan el esfuerzo de inventar ellos sus propias historias, que tengan la honestidad de no explotar los argumentos ajenos y de no falsear su interpretación. Aquí cabemos todos; si quieren sacar a la luz sus ideas, háganlo, pero que dejen en paz las ajenas; está muy mal dar una interpretación torcida del discurso de los clásicos para desacreditarlo y hacer así brillar el propio, eso se llama manipulación ideológica. Por otra parte, los clásicos son imperecederos y es por algo: en el momento actual, no solo es por su calidad literaria o por la vigencia de sus advertencias, sino también porque, al contrario de las ñoñas producciones de la corrección política, no tienen reparos en mostrar el lado malo de la realidad, la violencia, la mentira, el dolor, la muerte, el peligro, pero siempre con el ánimo de resaltar cuáles son los caminos rectos. Siempre será mejor hacerlo sin ocultar una parte de las cosas que uno puede encontrarse por el mundo. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Hit the road, Jack

   Como ya estoy de prusés hasta los..., hoy voy a hablaros de música, y voy a hacerlo con una canción de 1961 que yo conocí algo así como diez años después y que es de esas tan buenas y pegadizas que te enganchan desde el primer momento y ya no las olvidas jamás, me refiero a Hit the road, Jack, ese temazo popularizado por Ray Charles que en realidad es obra de Percy Mayfield, como muy bien se explica en el blog Historias de una canción. Si veis la letra de la canción (aquí en inglés y aquí traducida al español), comprobaréis que la cosa consiste en una escena de pareja de lo más corriente: una mujer está hasta la coronilla de su compañero sentimental y le dice no precisamente con cortesía que desaparezca, a lo que el hombre responde de forma bastante plañidera. Esta es la razón por la cual Hit the road, Jack siempre se interpreta con unas voces femeninas haciendo la parte de jitderoud (o sea, ¡¡¡Lárgate!!!) propiamente dicha y otra masculina interpretando la del apaleado (seguramente, por sus propios méritos) Jack. Voy a poneros tres versiones, empezando, como no podía ser menos, por la del colosal Ray Charles, a cuyos acordes fueron muchas las mañanas que, entre 1971 y 1974, me desperté cuando estaba en la Universidad Laboral de Córdoba. En cuanto pude, me compré el disco, así que tan mala no sería la experiencia. Vamos con Ray:

   ¿Y que me decís de esta orientalizante de Bizimkiler? A mí me parece sencillamente genial.

   Dejo para el final esta de Sweet Sisters, en la que solo aparecen las Furias ofendidas, mientras que el mísero Jack queda omitido por una sonora bofetada que lo expulsa de la escena casi desde el principio, aunque tiene una representación en esos atónitos espectadores masculinos del bar.

   Esto es lo que pasa cuando te portas tan mal como Jack: se cansan de ti y te mandan al cuerno. Hay que reconocer, eso sí, que las chicas de estos vídeos lo hacen con mucho salero.

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Declaración simbólica? ¡Ja, ja, ja ja!

   He aquí una de las mil muestras de prepotencia fanática con que doña Carme Forcadell nos ha estado obsequiando en los últimos años:

  Parece que hoy a esta rrrrrevolucionaria tan tremenda y castigadora, delante del juez, se le han bajado los humos y se ha despachado con esta colosal estupidez: que la declaración de independencia fue solamente simbólica. Me temo que va a tener complicado explicar toda su trayectoria, este "símbolo" y todas las aberraciones segregacionistas que se vieron en él:

Pleno de declaración de la independencia de Cataluña (27 - X - 2017)
    La orgía de abusos e irresponsabilidades que llevaron a esta declaración tiene un precio, como lo tiene esa misma declaración y la catarata de males que ha traído detrás en apenas dos semanas. Esos que como Forcadell han estado cinco años llevando el prusés adelante con insultante arrogancia ahora no quieren pagarlo. Última táctica de ratonil escape: decir con humillante cobardía que todo ha sido una broma o poco menos, un montaje teatral al aire libre. Están empezando a resultar patéticos, pero más patético aún es comprobar el daño que pueden llegar a hacer un puñado de idiotas inconsistentes.    

viernes, 3 de noviembre de 2017

Ley del embudo

   Ha tenido hoy cierto eco en la prensa un vídeo en el que se oyen los comentarios de algunos policías acerca de Junqueras y otros exconsejeros cuando salían trasladados desde el juzgado hacia la prisión, helo aquí:

   Ciertamente, las frases que les dedican no son un modelo de urbanidad, consideración ni respeto, por lo que no pueden defenderse en absoluto, ahora bien, como en otras ocasiones ha sucedido, debo señalar que este tipo de conversaciones y frases groseras, si se producen en el ámbito particular (y está claro que los policías estaban hablando entre ellos) no pueden extrapolarse a la categoría de la injuria. Si las vejatorias expresiones se han hecho de dominio público, es culpa del que se afanó en grabarlas y difundirlas sin permiso, no de quienes las pronunciaron. Si quien hizo esto no se hubiera tomado esa molestia, hoy no podrían darse por ofendidos ni los exconsejeros ni sus defensores, entre ellos, La Vanguardia, diario del que saco este vídeo.
    ¿Quién podría negar que las ofensas y los desprecios duelen? Por esta razón, es una elemental ley de prudencia, inteligencia, civismo, educación y talante democrático el no recurrir demasiado alegremente al uso de la ofensa. ¿Cómo se ha conducido el independentismo en lo referido a este principio? Creo que no cabe el menor asomo de duda de que sencillamente lo ha ignorado siempre de la manera más grosera y ultrajante, por lo que, ahora, las quejas que por este irrelevante asuntillo de los policías se lanzan desde sus filas y las del penoso coro de papagayos que las apoyan son una muestra más de cínica aplicación de la ley del embudo, manipulación y (en el ridículo caso de sus tontos útiles) aquilatada estupidez. 
    No es ocioso recordar aquí que en España el independentismo tiene muchas marcas, y no solo la catalanista, pues independentistas son también, si no me equivoco, el PNV, ETA y su versallesco entorno batasuno, en consecuencia, ¿qué habrán pensado las víctimas de ETA y sus familiares cuando hoy hayan visto en los medios el horrorizado pesar que los comentarios de los policías han producido en las tiranizadas filas del catalanismo? Sin duda lo habrán entendido, habrán pensado que ese choteo es de largo mucho peor que la muerte, la mutilación, la amenaza, la extorsión o la vida truncada, ¡dónde va a parar! ¿Y los exiliados del aberchalismo, que se cifran entre 100.000 y 300.000? Es obvio que habrán añorado el fair play y la empatía de esos borrokos y batasunos que los sometieron a un acoso algo pasado de vueltas.  Etarras, batasunos y borrokos formaban el engrasado equipo que zarandeaba el árbol para que cayeran las nueces que recogía el PNV, siempre tan piadoso, el partido del hoy tan celebrado Íñigo Urkullu, sedicente mediador. Y ya que hablamos de exiliados del independentismo, no caigamos en el error de omitir que el catalán también tiene los suyos y que es incontrovertible que no son pocos, se está haciendo ya necesaria una cuantificación y que se proclame a los cuatro vientos su resultado. Lo que durante décadas se ha ejercido con ellos y con los cientos de miles de exiliados interiores que el catalanismo arrincona dentro de la propia Cataluña es violencia pura, dura y permanente, parece mentira que, ante las hipócritas acusaciones de violencia que, especialmente desde el 1-O, han prodigado contra España los independentistas y sus esbirros, los medios de comunicación y los partidos no hayan sabido o no hayan querido esgrimir este argumento, pues creo que es muy contundente, y es necesaria la contundencia frente al desprestigio sistemático de España que se está ejerciendo desde el segregacionismo. 
    La atrabiliaria violencia intimidatoria de los cavernícolas independentistas viene de muy lejos y de ella han participado los del País Vasco y los de Cataluña, con igual saña. Echar a gritos, insultos y hostigamiento al que osaba no ser de los suyos es una práctica que tiene treinta años o más, como demuestra el artículo de Antonio Muñoz Molina titulado La patria gutural, un auténtico clásico, un impecable testimonio que os recomiendo leer de arriba abajo y tener siempre muy presente, porque la memoria es el peor enemigo de los totalitarismos. Ahí se habla de los gritos a medio metro, de las caras enrojecidas de odio, de los mueras, de las banderas y símbolos quemados, esas festivas manifestaciones del "pacifismo" separatista de tradición ya muy larga. Pero todavía duran, aún están ahí, y elevadas al rango de normalidad y de actos justísimos mediante la silenciosa y machacona perfidia con que los separatistas legitiman sus infamias. Es increíble que seamos tan desmemoriados y tan descuidados a la hora de plantear la batalla de la controversia, que es muy importante para crear una buena imagen y ganarse la condición de poseedor de la causa justa, batalla crucial que pocos podrán dudar de que el independentismo está ganando con su machacona propaganda plagada de mentiras. ¿Se quejan ahora de lo malos y lo zafios que han sido esos policías con sus ofensas en privado? Pues bien, no hace falta irse muy lejos para aplastar esas cínicas quejas con muestras de ofensas suyas mucho más graves y hechas además a la luz pública, aquí dejo unas cuantas:

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Empar Moliner quema en TV3 la Constitución Española

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Quema de la bandera española


Pitada al himno de España

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Hostigamiento al Gobierno y al rey en una manifestación antiterrorista

    ¿Hacen falta más muestras? Pues las hay por decenas. El odio sistemático a España, vertido durante décadas con la permisividad que al final ha resultado cómplice de los sucesivos gobiernos de la nación, tiene el caudal de un río como el Amazonas, más o menos. Es además agrio, violento y regido por un estudiado propósito segregacionista. Ya he dicho lo que tenía que decir acerca de esos comentarios de los policías elevados hoy a la celebridad. No caigamos en la trampa de los que condenan con hipócritas alaridos a quienes hacen una vez en privado lo que ellos llevan años y años haciendo de manera habitual, pública e infinitamente más grave. No nos dejemos enredar en su pervertido abuso de la ley del embudo. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Ratas

1. Ratas de alcantarilla


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 Josep Dencás
    Seguramente, muchos conoceréis la historia de la proclamación del Estat Catalá en 1934, aquel que duró 11 horas y terminó con el Gobierno catalán entre rejas, como podéis ver en algunas fotos de este artículo, una de las muchas fuentes en que se cuenta ese episodio. Ahí se relata también lo gloriosamente que concluyeron la gesta dos de sus máximos instigadores, Miquel Badía (más conocido como el Capitá Cullons) y Josep Dencás, que era consejero de Gobernación: ambos huyeron literalmente por las alcantarillas, las cuales estaban conectadas con el palacio de la Generalidad mediante un túnel que a propósito se había hecho en las semanas previas al pronunciamiento. Mientras ellos defendían así sus ideales, otros, como su subordinado Enric Pérez i Farrás, jefe de los Mozos de Escuadra, se quedaron luchando y acabaron en la cárcel o muertos.

2. Rata en busca de agujero
   En nuestros días, ese nuevo héroe llamado Carles Puigdemont ha optado también por salir pitando después de haber proclamado una insostenible independencia catalana y provocado con ello un conflicto gravísimo y de considerables consecuencias. Parece ser que el actual autopresidente de Cataluña, como los señores Dencás y Badía, tampoco es amigo de pagar los platos que rompe. Como con este señor nunca se sabe (durante unas horas, La Vanguardia estuvo anoche asegurando que volaba de vuelta hacia Barcelona) y lo único claro es que anda por ahí escondido, creo que se ha hecho merecedor de un homenaje sacado del séptimo arte:

Sal, ratita...

3. La megarrata
   Y, mientras tanto, el que puso en marcha el invento, el verdadero responsable del desastre...
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...va a salir, como todos los indicios parecen señalar, muy bien librado. Sí, ya sé que le han puesto una buena multa, pero ¿qué es eso comparado con lo que se les puede venir encima a las marionetas que él -marioneta a su vez- ha movido? Y además, ya sabéis que está remoloneando o apañándoselas para que se la paguen otros: rata por tacaño y rata -este también- por intentar escabullirse de sus responsabilidades, o sea, doble rata: la megarrata.

    Es curioso: la rebelión independentista de 1934 fue contra la república de 1931 y la de 2017, contra la monarquía constitucional de 1978, es decir, los dos periodos más nítidamente democráticos de la historia de España: está claro que este tipo de roedores le tienen una especial fobia a la democracia. A los que se han pasado años hablando de negociaciones, encajes, consultas pactadas, diálogos y naciones de naciones mientras se gestaba un golpe de estado de las dimensiones que están saliendo a la luz, esto debería hacerles reflexionar muy en serio. 

sábado, 28 de octubre de 2017

Revolución desmontable

    Sabéis que, desde el principio, en todo este asunto de la asonada independentista de Cataluña, tuve claro que era una cuestión muy grave, por lo que siempre emití las valoraciones más pesimistas, las cuales, por cierto, se han ido cumpliendo casi en su totalidad, o sin casi. Paradójicamente, ahora, cuando muchos de los que a mi alrededor han estado años llamándome exagerado y agorero se ponen pesimistas, yo me inclino hacia el optimismo y pienso que toda esta revolución de apariencia gigantesca es en realidad una amenaza desmontable y que es el momento de ponerse manos a la obra, aunque supongo que no va a ser fácil desactivarla. Las principales razones que me llevan a ello son, primero, que la enérgica aplicación del  155, con las inexcusables destituciones de una banda de golpistas y el esperable enjaulamiento de más de un pajarraco que lo ha estado pidiendo a gritos, ayudará a poner claridad, orden y racionalidad; segundo, que confío enormemente en que el manguerazo de realidad despierte a los sectores sensatos de la sociedad catalana y los impulse a reconducir las cosas hacia el abandono y olvido de la orgía de disparates del último lustro; tercero, que, quien más quien menos, todos habrán visto que los desafíos desmesurados e inviables conducen como mínimo a la ruina, detrás de la cual puede haber incluso cosas mucho peores, como ulsterizaciones o guerras civiles: ¿tan oprimida está Cataluña que merece la pena explorar esa vía? No sé, a lo mejor no es para tanto. Hay además otra serie de factores que quiero desglosar.  
1. Desprestigio
    La trayectoria de la revolución independentista y, sobre todo, su patético final, han dejado tan en evidencia la pobreza de sus planteamientos y la inconsistencia de sus artífices que es imposible que esto haya pasado desapercibido a cualquier observador de mediana inteligencia; siendo así, cuesta creer que no vaya a cundir un gran desencanto entre los que les creyeron y un importante abandono de sus filas. ¿Quién puede creer en un Puigdemont o un Junqueras después de la penosa imagen de cinismo, cobardía, deserción, mezquindad y falta de entereza que han dado? ¿Quién puede creer en una Forcadell que solo ha demostrado histeria, desenfreno y un autoritarismo algo más que pasado de vueltas? Un Gobierno y unos parlamentarios que han proclamado una independencia pretendiendo escurrir el bulto con el pueril pretexto de la votación secreta o el declaro/suspendo de Puigdemont han demostrado carecer de dignidad y de credibilidad, credibilidad que ni ellos mismos han demostrado hacia sus propios actos. No hablemos ya del principal artífice de todo esto, que no es otro que Artur Mas, el cual se ha limitado a instigar sin dar la cara, a creerse el más astuto, a intentar eludir el pago de una multa o pretender que la pagasen otros.  ¿De verdad van a seguir creyendo los catalanes que eran nobles los proyectos promovidos por gente tan miserable e indigna? ¿De verdad se han creído que un sueño valioso se puede conseguir con las herramientas del engaño y la supuesta astucia? ¿De verdad hay una sola persona en el catalanismo que crea que una charlotada como el referéndum del 1-O puede legitimar nada? Medios como esos solo pueden conducir a falsedades y miserias, me niego a creer que no se le vaya a caer la venda de los ojos a más de uno.
2. No hay tal mayoría abrumadora
    Otra razón, y quizás la más importante, es esta: desmembrar un país es un acto tremendo, por lo que tiene que tener unas razones poderosísimas, las cuales están a años luz de existir en Cataluña, no es necesario perder el tiempo en absurdos debates y estudios (que, cuando están bien hechos, acaban llegando a esa conclusión), porque las cosas evidentes y que se caen por su propio peso es contraproducente andar razonándolas. Y dentro de esa carencia de razones, la más grande es la de la mayoría de partidarios de la independencia: es más que dudoso que sean mayoría, por no hablar de que, si lo fueran, para justificar una segregación tendrían que serlo en un porcentaje que jamás ha existido ni existirá en Cataluña, basta pasearse una mañana por Barcelona para verlo muy claro. Y el próximo día 29, habrá una manifestación antiindependencia que lo volverá demostrar. Lo único que ha pasado es que, tras años de acoso asfixiante, de propaganda televisiva, de manipulación educativa y de manifestaciones programadas desde el poder, se ha creado una apariencia de mayoría abrumadora que ni aun así se ha conseguido. Lo que sí se ha conseguido es crear la división entre los catalanes, ¿para qué? Para luego no ser ni capaces de declarar la independencia con claridad, otro cargo en el debe del independentismo. 
3. El factor engaño
    Y es que todo ha sido un inmenso montaje, planeado con determinación y sin temor a mentir. Los medios de comunicación y el secuestro de la enseñanza han sido cruciales y se han manejado sin el menor escrúpulo. El pasado 24 de septiembre, publicó "El País" un artículo titulado Mitos y falsedades del independentismo, que es un acertado y celebrado compendio y desmontaje de las más notorias mentiras en que se ha sustentado esta conspiración, habría que preguntarles a los responsables de "El País" por qué han tardado tanto en publicar tan esclarecedor documento. Y si alguien quiere una muestra de los demenciales extremos a que se ha llegado en la falsificación, que vea este vídeo con los disparates de un supuesto profesor de historia que ha sido subvencionado con dinero público por multitud de instituciones regidas por independentistas:
4. Inconsistencia
    La CUP ha anunciado que va a organizar una paella insumisa masiva el día 21 de diciembre, como respuesta a la convocatoria de elecciones. Ya el mero hecho de haber tenido a este particular grupo como soporte para nada menos que sacar adelante un plan de independencia es cuando menos una decisión poco sostenible, pero la verdad es que su activismo callejero no desmerece nada a la política de permanente búsqueda de imágenes de masas enfervorizadas pensadas para la televisión que han demostrado los artífices del procés. No es consistente una independencia sustentada en manifestaciones festivas y mareas de banderas, como no es consistente una paella masiva como contraprograma de unas elecciones en una comunidad que necesita urgentemente centrarse.   
5. Ciertas claves inconfesables del nacionalismo
    Para entender la mentalidad, los planteamientos y los objetivos de los nacionalistas, sería muy útil leer en La Vanguardia este artículo: Urkullu, el mediador que llegó del norte. Su autora es Lola García, directora adjunta del medio y nos cuenta el proceso de lo que ella presenta como intentos de mediación para conseguir un acercamiento entre Puigdemont y Rajoy cuando se hacía cada vez más evidente que iba a haber una respuesta firme del Gobierno de la nación. Es curioso ver como la práctica totalidad de los supuestos mediadores eran de simpatías nacionalistas, lo que automáticamente los desmentía como mediadores por su falta de imparcialidad. Puede verse muy bien en el que la autora presenta como modelo ejemplar, nada menos que Íñigo Urkullu, un político que en todo este proceso no ha podido ocultar sus preferencias y que incluso ha intentado sacar tajada para sus propias reivindicaciones nacionalistas. Así son los nacionalistas (Lola García lo es): tan solipsistas que no son capaces de traspasar los cortos límites de su mundo ni para buscar mediadores. Otro dato muy revelador se encuentra al final del artículo, cuando se cuenta que Urkullu, al comprobar la cerrazón de Puigdemont, se sintió liberado para seguir con lo que le interesaba: sacar tajada de una negociación con Rajoy en los presupuestos: cuando se trata de barrer para casa, no hay inconveniente en cambiar de chaqueta. ¡Ya me imagino el suspiro de alivio que daría el altruista Íñigo! 
6. Cuidadín con los pescadores de río revuelto
    A este banquete se han apuntado un buen manojo de comensales que, francamente, uno no terminaba de creerse que estuvieran agitando la estelada por amor al pan payés y la barretina, una variopinta macedonia con ingredientes tales como Pisarello, Fachín, Podemos, Roures, La Sexta, eldiario.es, los batasunos, el PNV..., quienes, so capa de una desinteresada defensa del derecho a decidir, han ejercido con contumacia el derecho a manipular y crear confusión, cuando no desorden. Y está, por último, el inquietante invitado ruso, del que ya se han ocupado numerosos medios y cuya participación en todo lo que represente debilitar a la UE o a EEUU no es un mito  conspiranoico. Que el prusés  haya gozado de tan decidido apoyo de esta facción dice muy poco a su favor.
7. Y los socialistas ¿qué van a hacer?
    Según parece, el PSC y Miquel Iceta sí se van a dignar a asistir a la manifestación de SCC del próximo 29 de octubre, contrariamente a lo que hicieron con la del pasado día 8, que al parecer resultaba ofensiva para sus progresistas narices, ¡tanta bandera de España...! El PSOE y el PSC deberán medir muy bien sus pasos, porque su interesado postureo en este asunto, que ha resultado demasiado evidente, les puede costar un nuevo desastre electoral, y ya están encadenando demasiados. Al PSOE le convendría dejar muy claro con qué bandera se queda, y en cuanto a Iceta, habrá que ver cómo se le recibe en la manifestación del 29. Cuestión aparte es una especie de momia con remordimientos llamada Montilla, que debería hacerles a sus correligionarios el inmenso favor de esconderse y quedarse calladita.    
8. La reforma de la Constitución
    En definitiva, se abre en Cataluña un nuevo capítulo muy importante, porque hay que empezar a enfriarle los ánimos al independentismo, delicada tarea que, como se ve, no carece de argumentos y que afecta además al conjunto de España. Nada podrá ya ser igual después de lo que ha ocurrido en Cataluña, después de que hayamos comprobado cómo el separatismo no tendría el menor inconveniente en cargarse el país, después de haber visto cómo unos malvados majaderos que han resultado menos listos de lo que se creían han tenido un mes a una comunidad sumida en el desorden y sin que supiéramos quién gobernaba allí. Inevitablemente van a tener que pasar cosas, aunque solo sea por el empeño que el PSOE y su inefable secretario general van a poner en colgarse la medalla electoralista de que se abra un proceso de reforma de la Constitución. Y aquí es donde habrá que poner mucho cuidado, porque los nacionalistas son muy dados a colar las derrotas como victorias y van a pretender sacar con nuevos chantajes en la negociación lo que no han podido sacar con una rebelión en toda regla. Pero la verdad es que han perdido, así que deberían pagar por su derrota y por todo el daño que han hecho, que no es poco. Si se emprende una reforma constitucional, ¿por qué tiene que ser forzosamente en el sentido de mayor descentralización? Al hilo de este conflicto, desde numerosos ángulos se ha señalado que las comunidades españolas tienen más autonomía que nadie en el mundo, así que ¿por qué habría que darles más, cuando quizás el problema es que hay algunos con demasiados privilegios? ¿Por qué tenemos que aguantar regímenes fiscales privilegiados como el navarro y el vasco?  ¿Qué sentido tienen unas policías autonómicas caras, menos eficaces que los cuerpos nacionales y susceptibles de volverse contra la legalidad, como hemos visto que ha ocurrido con los mozos? ¿Todavía hacen falta más evidencias de que es un peligro dejar las competencias en educación en manos de las autonomías, sobre todo, de las que cuentan con problema nacionalista? Porque creo que ya se puede decir en voz alta que el problema real es el nacionalismo, así pues ¿por qué, si se reforma la Constitución, va a tener que ser forzosamente para plegarse a sus exigencias? No perdamos de vista que los que estamos por la recentralización somos cada vez más, hay quien dice que ya representamos un treinta por ciento, así que ya va siendo hora de que los partidos vayan pensando en nosotros, no vaya a ser que salga por ahí alguno nuevo que nos haga caso, se lleve un buen puñado de votos en cualquier convocatoria electoral y nos veamos sometidos al hastío de ver como la clase política lo afronta con el imaginativo recurso de llamarnos populistas y fachas.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Humor panfletario

   Desde ya hace algún tiempo, vengo siguiendo el reflejo que medios de muy distinto signo hacen del desafío separatista. Aunque lógicamente todos tienen su sesgo, que nadie piense que son todos iguales, porque en algunos la tendenciosidad y la manipulación se disparan de forma sonrojante. Es curioso: los medios de inclinación podemita son tan beligerantes en su preferencia por las posturas independentistas y sus críticas de dudosa objetividad contra el sistema actual que casi superan a los propios catalanistas, con lo que uno no acaba de entender la razón de tan encendidos furores secesionistas. Un ejemplo palmario es eldiario.es y donde mejor se aprecia es en los chistes de su principal o no sé si único humorista, Manel Fontdevila. Aquí tenéis un ejemplo:
   Creo que la sutileza y la gracia de esta muestra hacen ocioso cualquier comentario.

domingo, 22 de octubre de 2017

Tres movimientos del PSC

   Una de las claves del recrudecimiento del desafío catalanista desde 2012 ha sido que el separatismo se vio desde el principio fortalecido por la ambigüedad y oportunismo de ciertos grupos mediáticos y políticos, muy señaladamente, el PSOE, que, hasta hace nada, aún creía que maniobrando en este conflicto lo que hacía era debilitar al PP y a Rajoy, cosa de la que esperaba salir favorecido. Cinco años ha estado el PSOE practicando una política miope y abogando por el diálogo, primero con Mas y luego con Puigdemont, al mismo tiempo que acusaba a Rajoy de cerrarse a él y ser así culpable de la crisis segregacionista. Que hayamos tenido que llegar al 2 de octubre de 2017 para que el PSOE se diera por fin cuenta de que con eso estaba cometiendo la tremenda irresponsabilidad de favorecer un plan golpista, segregacionista y totalitario da idea de la sima de incompetencia que domina hoy ese partido. En buena parte esto se debe a su absurda, desigual y cada vez más insostenible alianza con el PSC, por lo que a lo mejor resultan significativas estas tres noticias muy recientes relativas al Partido SocioCatalanista:
    1.- Iceta se reunió con Puigdemont antes de la implantación del 155. Eso ocurrió el pasado día 19 y lo que el socialista le pidió al President fue que convocase elecciones para dar una salida al conflicto, pero llama la atención que le pidiera también que el Govern fuese al Senado para ofrecer un pacto por Cataluña, con lo que podemos preguntarnos si Iceta no se ha dado cuenta de que la situación no está precisamente como para darle a Puigdemont y su Gobierno esos tratos de privilegio (para ver lo que pasó con Iceta, pulse 1).
    2.- El PSC advierte al PSOE que no le dará "un cheque en blanco" con la aplicación del 155. Así lo ha precisado Alicia Romero, portavoz adjunta del PSC en el Parlament. Según ha comunicado, su partido no está ni por el 155 ni por la DUI, sino por el diálogo y por unas elecciones convocadas por Puigdemont, con lo que implícitamente el PSC está legitimando a un personaje que ya ha dado sobrados motivos para despojarlo de toda confianza y representatividad  (para ver lo que ha dicho la señora Romero, pulse 2).
    3.- Nuria Parlón abandona su puesto en la ejecutiva del PSOE. Confieso que para mí esta noticia es enormemente grata, ya que la alcaldesa de Santa Coloma se ha destacado por ser uno de esos miembros del PSC que más obstáculos han puesto a que el PSOE hiciera lo que debió haber empezado a hacer hace ya mucho: colaborar en la tarea de detener los planes  golpistas del separatismo (para ver lo que ha pasado con la señora Parlón, pulse 3).
    Parecen claras dos cosas: que el PSC tiene un alma demasiado catalanista como para no ofuscarse a la hora de decidir en asuntos que nos afectan a todos los españoles y que se está abriendo una grieta importante en su relación con el PSOE. Quizás esto, aunque represente añadir más confusión a la mucha que ahora nos inquieta, sea bueno a la larga y en un balance general, porque tal vez pudiera ser el principio de la separación entre ambos partidos. El lastre que desde hace ya mucho ha supuesto el PSC para la política territorial del PSOE podría pasar a la historia y con ello, además, tal vez se clarificaría un poco en Cataluña el mapa de la izquierda, en el que últimamente lo que impera es un caos de ofertas a cuál más delirante y estéril. 

jueves, 19 de octubre de 2017

El camino más fácil

   Como en los viejos dramas, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. El plazo ya se ha cumplido: pasaron ya las famosas 10:00 de la mañana del jueves 19 de octubre de 2017 y, fiel a su estilo, Carles Puigdemont, en lugar de responder con la claridad nada esperable en un sujeto que ha dado sobradas muestras de inconsistencia personal, de estupidez y de fanatismo, ha intentado una vez más reírse de España entera con una serie de dislates. Así pues, ha llegado el momento de que se pague la deuda.
   A eso de las 10:45, después de que el ministro portavoz anunciase que el Gobierno seguía adelante con la aplicación del 155, oigo a un tal Carles Campuzano, del PDeCAT y muy a la altura de semejante organización, proferir una serie de amenazas contra España por negarse a aceptar eso que los independentistas están llamando oferta de diálogo de Puigdemont y que no es más que un sucio chantaje burdamente maquillado. 
   Parece claro, ante tales muestras de fanatismo, que la mejor solución sería el camino más fácil: coger a ese golpista que preside la Generalitat y mandarlo cuanto antes a Soto del Real a hacer compañía a ese otro par de incendiarios conocidos como los Jordis. Cuanto antes se le encierre, antes dejará de conducirnos a todos a la ruina. De hecho, es lo que debió hacerse hace ya tres años, pero con Artur Mas. Y no habríamos llegado hasta aquí. Y, naturalmente, detrás de él tendrán que ir sus cómplices más señalados.
   Sé que esto asusta y que va a ser complicado que el Gobierno se atreva a hacerlo, y más, si se tiene en cuenta que está obligado a pactar nada menos que con Pedro Sánchez, pero me temo que, aunque quiera demorarlo, no va a tener más remedio que hacerlo en algún momento.
           Malos tiempos nos han llegado.

lunes, 16 de octubre de 2017

¡Pero si Trapero es un "mandao"!

   Leo la noticia de que la  Fiscalía ha pedido prisión incondicional para José Luis Trapero, mayor de los Mozos de Escuadra, en la causa que se le sigue por sedición a raíz de la espectacular pasividad e incluso colaboración de los Mozos en toda esta conspiración para segregar Cataluña. Lo encuentro muy lógico, dado que el señor Trapero -a quien para esta citación de hoy se le advirtió que no fuera de uniforme, una forma de señalarle que se acabó el guiñol- parece haberse tomado sus obligaciones de defensa de la legalidad demasiado a la ligera, con lo que demuestra que ha sido una víctima más del espejismo en que han caído todos los artífices del prusés, sus secuaces y sus comparsas: el de tomarse como un festivo cachondeo lo que en realidad era algo tan grave como una rebelión separatista. Vuelvo a utilizar la palabra guiñol: uno de los pecados más graves que han cometido los nacionalistas ha sido el de la soberbia: durante años, han estado siguiendo una estrategia saturada de trampas, engaños, simulaciones y tergiversaciones con las que imaginaban que eran unos chicos listísimos que estaban burlándose de la legalidad, del estado de derecho, del Gobierno y de esos millones de españoles que no pensaban como ellos y que eran tan cretinos que no se daban cuenta. Parecían decirse: "¡Qué imbéciles son!  ¡Nos estamos riendo de ellos, estamos instrumentalizando sus leyes y sus principios para pisotearlos y no se dan ni cuenta!"
    Quien no me crea, que repase las risillas, los desprecios y las jocosas ocurrencias al hacer declaraciones de sujetos como Homs, Turull o Bosch, o el cínico aplomo de Neus Munté para presentar lo negro como si fuera blanco o viceversa, o todo el rosario de extralimitaciones sustentadas en argumentos insostenibles llevados a cabo por Mas, Junts pel Sí o Puigdemont. Es innegable: el referéndum de 2014, las leyes (?) dictadas por el Parlamento catalán en septiembre de 2017, el referéndum de 2017 y todas aquellas bobadas de las urnas y las papeletas, la inmensa manipulación informativa sobre la actuación policial del 1 de octubre, la declaración/suspensión de la independencia, la absurda respuesta que el supuesto presidente Puigdemont ha dado hoy a un gravísimo ultimátum...: tremendos actos cuyos artífices han estado llevando a cabo con estúpida ligereza, persuadidos de que los conducían como habilísimas estratagemas con las que iban a ganar y a eludir sus responsabilidades. Y me temo que las triquiñuelas de Trapero -su ambigüedad, eso de presentarse en el juzgado vestido de uniforme- formaba parte de este decorado.
    Pero parece ser que el guiñol se ha acabado. Que ni ellos eran tan listos ni los demás éramos tan tontos. Que se está empezando a pasar lista para rendir cuentas. Que ya va en serio.
    En este contexto, a la vista de que a Trapero se le está calificando de mando superior de los Mozos, creo que habría que hacer una precisión: operativamente, Trapero es un mando, de acuerdo, pero, políticamente -y lo más gordo de lo que aquí se cuece es político- es un "mandao": por encima de él está el agresivo y desaparecido Pere Soler, ese al que le damos pena los españoles, y más por encima aún, el consejero Forn, que tampoco se ha distinguido por su moderación: ¿qué hay de estos dos altos cargos? Si a Trapero se le acusa de sedición, ¿qué va a pasar con ellos? Porque supongo que a estas alturas nadie pretenderá que creamos que Trapero iba por libre y que estos dos superiores suyos no le transmitían ningún mandato. Y ya que hablamos del consejero, ¿qué hay del Gobierno catalán? ¿No tiene nada que ver en esa sedición de la que se acusa a Trapero? ¡Este Trapero, la que ha montado él solito! A ver si va a ser porque rima con Tejero. ¿Y del señor Puigdemont, que ha conducido toda la política que ha desembocado en el 1 - O y declaró la independencia de Cataluña, si bien la suspendió medio minuto después? ¿Y de Artur Mas, que puso en marcha la conspiración y convocó el referéndum de 2014? ¿Y de la señora Forcadell, que ha pasado como el caballo de Atila por encima de todas las normas y garantías parlamentarias? ¿Y de los parlamentarios que han votado leyes, referendos e independencias que sabían que vulneraban la legalidad?  
    ¿Qué hay de todos estos? ¿Es que tienen menos responsabilidad que Trapero? ¿Los llamará también un juez? Tendría gracia que los que están en un grado mayor de jerarquía o los que han violado las leyes de manera flagrante fuesen a salir mejor parados que el "mandao", a no ser, repito, que todo esto haya sido tan solo una conspiración de los Mozos, lo cual no parece ser el caso.
     Se acabó la feria: esto no era un guiñol, así que ahora... A la vista de todo esto, se me ocurre, además, una cosa: cuando las aguas vuelvan a su cauce y se aborde esa reforma constitucional por la que tanto suspiran el PSOE y su líder, ¿en qué va a consistir? ¿En buscar el encaje de Cataluña? Sinceramente, creo que eso sería como si, después del golpe de Tejero, se hubiese emprendido una reforma constitucional para buscar el encaje de los pronunciamientos militares.     

miércoles, 11 de octubre de 2017

El país del esperpento

   Que no es otro que España, ya que esa técnica literaria fue creación de  Valle-Inclán. Como sabéis, consiste en una deformación grotesca de la realidad, pero, como ya advirtió el propio Valle, con el paradójico fin de reflejar la realidad tal y como es cuando uno se encuentra en una realidad absurda hasta la náusea. Y esa era la situación en que se encontraba el genial escritor gallego cuando, hacia 1920, inventó el esperpento: ante una España tan ridículamente absurda que solo podía retratarse  con realismo mediante la deformación grotesca. Parece que, un siglo después, nos vamos acercando. 
    La declaración/suspensión de la independencia de Cataluña que presenciamos ayer es el último capítulo del esperpento español. De camino, hago esta observación: el primer Estat Catalá duró once horas; el segundo no ha llegado al medio minuto: ¿no bastaría esto para hacer recapacitar a cualquier persona sensata? Nuevamente Puigdemont nos ha hecho hacer el ridículo internacional: ¿qué estarán pensando a estas alturas sobre España los ciudadanos inteligentes de otros países? Les tendrá que parecer de chiste un país con gobernantes que declaran una independencia y acto seguido la suspenden, un país donde los poderes locales se constituyen en contrapoder estatal, un país donde el Gobierno central no fulmina de inmediato a sujetos que, como Mas en 2014 y Puigdemont en 2017, pretenden romper su integridad, un país donde se puede estar ¡diez días! con dos poderes contrapuestos mandando en una de sus regiones, un país donde se alza una conspiración golpista y no solo no se frena con contundencia, sino que hay partidos supuestamente constitucionales (PSOE, Podemos, PNV) que consideran al líder del golpismo un interlocutor válido para una negociación.
      Sin duda, el prestigio de España está hoy por los suelos, debemos de parecer un país esperpéntico en el que cualquier aventurero puede burlarse de las leyes y de los ciudadanos de bien. Un país con un sistema legal incapaz de autodefenderlo.
    Y eso no es nada: ¿qué pensarían en el mundo si conocieran la larga historia de abusos permitidos que han conducido durante más de 30 años a que el independentismo catalán haya llegado hasta donde está hoy? 
     La palabra esperpento se quedaría corta.
     Puigdemont, la CUP, la ANC y demás golpistas se han estado riendo de España durante mucho tiempo y la declaración/suspensión de ayer fue la última burla. Pero cualquiera puede entender que sus chistes tendrían muy poca gracia si no les hiciesen pagar, sobre todo, para los propios catalanes.
     Hoy, Rajoy ha puesto en marcha el 155 y Sánchez ha dicho que le ha arrancado el compromiso de reformar la Constitución; ya pueden tener mucho cuidado con lo que hacen, porque la credibilidad del sistema está bajo cero y me temo que no seríamos pocos los que no llevaríamos bien que se convirtieran en cómplices del cachondeo independentista. Esperpentos, los justos.

domingo, 8 de octubre de 2017

No es la economía, estúpido

Vista de los participantes en la manifestación.
    ¿Habrán visto esto en el palacio de la Generalidad? Puesto que lo han sacado en TV3, no me cabe la menor duda de que sí, por lo que el ilustre inquilino de aquella casa y sus aliados, aun con toda su cerrilidad a cuestas, por fuerza tienen que tener muy clara una cosa: han perdido.
     La verdad es que evidencias tenían ya en cantidad y contundentes, y en los últimos días se ha hablado mucho de una: la hemorragia de bancos y empresas que se está produciendo en Cataluña por temor a una hipotética independencia, a lo que se está dando una gran importancia. No voy a negar que la tenga, pero a mí me parece que hay cosas que están por delante: Cataluña no puede independizarse porque política, geográfica, histórica, estratégica y socialmente es parte de España; porque lo de la pertenencia social es clarísimo y delicadísmo, como se ha visto hoy: independizar Cataluña sería romperla, como está siendo un malvado empeño en romperla todo el plan indepedentista de los últimos años; porque culturalmente es muy española, como es muy catalana y como es muy universal, tal y como ha señalado hoy muy bien Vargas Llosa, y esas facetas catalana, española y universal no solo no son incompatibles, sino que son inseparables y la engrandecen, cosa que también ha dejado claro el sensacional escritor peruano (que me juego el cuello a que no le hace ascos a sentirse también un poquito español y catalán). Ante esto, la economía es un tanto secundaria, por lo que ha estado muy fino José Borrell cuando les ha dirigido a las empresas que ahora se van esta pregunta: "¿No lo podíais haber dicho antes?". Impecable: de hecho, la reptiliana conducta de la economía en este golpe de Estado de 2017 a mí me recuerda a la de aquellos generales que en el anterior, el del 23 de febrero de 1981, estuvieron desaparecidos durante las horas comprometidas y solo se manifestaron cuando vieron que la intentona había fracasado. ¡Qué mal quedaron, exactamente igual de mal que ha quedado ahora el siempre miserable mundo del dinero!
    Pues eso: no es la economía, estúpido, es la vida de las personas: ¿hasta cuándo vais a seguir jodiéndola tú y los tuyos? 

viernes, 6 de octubre de 2017

Manifestación contra la declaración de independencia

   Aunque sería raro que no lo supierais, os informo de que, para el próximo domingo 8 de octubre, Sociedad Civil Catalana, la agrupación cívica que más resueltamente se ha pronunciado en Cataluña contra los planes del independentismo, ha convocado una manifestación contra la declaración de independencia y en favor de cosas como como la democracia, la convivencia o el pluralismo. Será a las 12:00 en la plaza de Urquinaona de Barcelona. Más información, aquí:

              Todo el apoyo para esta organización, modelo de civismo, coraje y sensatez.

jueves, 5 de octubre de 2017

Aún podría dimitir

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   El personaje que sucedió a Artur Mas en la presidencia de la Generalidad y que ostenta la difícil hazaña de haberle superado en ineptitud, chifladura y, quizás, falta de principios protagonizó ayer una esperpéntica escenificación del parto de la montaña. Iba a desvelar el día en que anunciaría al mundo la independencia de Cataluña desde el balcón de la plaza de Sant Jaume, pero, fiel a su trayectoria de recurrir al engaño, al victimismo y a la finta cínica, ha pronunciado un discursete llorón en que se ha dedicado a culpar al rey (como si fuese Felipe VI el que llevase a sus espaldas una pila de desprecios a las leyes) y a hablar de mediaciones y diálogos. Causa estupor esta frase: "Gent que esperava de vostè un altre to i una apel-lació al diàleg i a la concòrdia". ¿Se atreve a hablar de concordia la cabeza visible del movimiento que ha convertido Cataluña en una revuelta permanente y ha pisoteado cien leyes que debía obedecer? ¿Es Puigdemont tan estúpido y tan cínico de dirigirle esas palabras a un jefe de Estado al que el independentismo que él lidera lleva años ultrajando con pitadas y encerronas como la de la manifestación del pasado agosto?
   Algunos tramos del discurso dan la impresión de que a este prusés y a su líder les ha fallado el cálculo: esperaban con sus mentiras y amenazas, más el concurso del coro de  tontos útiles, crear un clima que obligase al Estado a ponerse de rodillas y negociar, pero no les ha salido. Y ahora se dan cuenta de que la han liao parda y se han metido ellos y nos han metido a todos en una situación muy delicada, porque han llegado ya al callejón sin salida de tener que declarar la independencia en virtud de su referéndum grotesco e insostenible. A una elección muy cruda. ¿Por qué no ha anunciado hoy Puigdemont la fecha? Me temo que porque se ha visto ante el abismo y se ha dicho: "Y ahora, ¿qué?" Y ha pensado en la aventura demencial, en el golpe de Estado impresentable que han puesto en marcha y, ante el último paso, se ha preguntado: "¿Qué vendrá después?" Y no se ha atrevido a darlo, lo que quizás represente que no es tan memo y tan fanático como ha demostrado ser hasta ahora, pero digo solo "quizás", porque este personaje no anima al optimismo.
   Naturalmente, ya sabe muy bien que ha perdido, el problema es que parece que está dispuesto a morir matando y además tiene detrás a muchos a los que ya no les puede fallar, pero debería recapacitar, porque el daño que ha hecho hasta ahora puede ser cosa de risa comparado con los que aún pueden venir. No obstante, tampoco es él el único culpable, aunque sea el máximo responsable: ¿qué me decís de esos ultramontanos de la CUP, de esos fanáticos de la ANC con la Forcadell a la cabeza, de esa víbora apellidada Jonqueras, de ese genio de Tardá, de ese envase de rencor reconcentrado de Rufián? ¿A qué lugar se puede ir con esta tropa sino al desastre? 
   Y luego están los del diálogo y la mediación: Iglesias, Podemos, el PNV, la Coláu, esa perla importada llamada Albano Dante Fachín, ETA, la ultraderecha europea...: ¿puede alguien creer que uno solo de estos esconde una buena intención para nada? Y está también La Sexta, cómo no: ayer, a las 20:55, vi a un comentarista de esa cadena referirse a Felipe VI y Puigdemont como dos jefes de Estado frente a frente, lo juro: ¿qué diablos pasa con La Sexta? Será cosa de Roures, supongo. ¡Ah!, se me olvidaba el PSOE, que aún parece obstinarse en lo del diálogo: ¿cómo han podido, aún hasta ayer, Iceta y Sánchez pretender que Rajoy negociase con Puigdemont? ¿Tanto han tardado en entender que este señor lleva ya mucho tiempo deslegitimado? ¡Vaya linces! Otra escuadra hacia la muerte: con compañías como estas, ¿qué otra cosa podía hacer el president, sino estrellarse?  El problema radica en su empeño en que los demás nos estrellemos con él. 
    Antes de suicidarse y arrastrarnos a los demás, le quedaría otra salida: dimitir. Eso seguro que le ahorraría unos cuantos años de cárcel. 
    Mañana será otro día, a ver qué pasa.