martes, 15 de noviembre de 2016

Petición a IKEA de que retire su anuncio de los deberes

   Hola, amigos:
   Acabo de crear una petición en change.org para pedir a IKEA que retire el anuncio ese que juega con el asunto de los deberes y termina diciendo: "Menos deberes y más cenas".  A lo mejor el anuncio puede tener su gracia, pero no en un momento como el actual, en el que parece que todo vale contra la escuela, se ataca sin demasiado fundamento a los deberes, se convocan huelgas contra ellos y los profesores que nos decidimos a defenderlos a menudo recibimos el pago de inmerecidas descalificaciones.  Creo que la enseñanza española no se encuentra hoy para estas alegrías, así que hay que empezar ya a hablar muy en serio. 
    Este es el enlace para firmar la petición:

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La guerra de los deberes: dos cartas en "El País"

Resultado de imagen de josé luis pazos presidente de ceapa
Homework War.  Episode 100.000: La CEAPA contraataca
   En el contexto de esta saga en que se ha convertido la cruzada que algunos paladines han desatado contra los deberes, últimamente ha publicado "El País" dos cartas, una ayer de un firmante llamado Gabriel Moisés y otra hoy de vuestro amigo el guachimán. Paso a reproduciros ambas, empezando por la del señor Moisés, que se titula Deberes sí, deberes no:
   Quisiera hacer una pregunta desde mi ignorancia sobre el tema. Se trata de los deberes escolares: ¿tanto ha cambiado la educación?  Yo fui estudiante y no recuerdo que los deberes pesaran tanto. Recuerdo que los profesores explicaban la lección y la preguntaban aclarando dudas e incluso en la clase siguiente se hacía un examen. Y todo durante unas clases que duraban 40 minutos. Con esto quiero decir que los padres en lo único que se tenían que implicar en la educación de sus hijos era en motivarlos y animarlos a que cada día aprendieran algo nuevo.
   Con esto quiero decir que al colegio se va para aprender, que es esa pequeña obligación que debemos inculcar desde casa. Que no se pierda esa competitividad del saber.
    En cuanto a la mía, la titulé ¿Huelga de deberes o huelga general?, pero voy a reproducir la versión que yo mandé, ya que el diario la ha sometido a recortes ligeros pero significativos, empezando por el título, que ellos reducen a ¿Huelga de deberes? Aquí la tenéis:
    A juzgar por el eco que los medios de comunicación le están dando a la convocatoria de huelga de deberes lanzada por la CEAPA, se diría que lo que se convoca es una movilización de la que va a depender el destino del país. Particularmente las televisiones, llevan ya varios días sin dejar de concederle una considerable atención y, además de ello -siento decirlo-, en general lo han hecho de una manera tan parcial, tan proclive a la huelga, que a veces uno no sabía si informaban o animaban a secundarla; una cadena de gran difusión ha llegado a relacionar el abandono escolar con el supuesto exceso de deberes. Como profesor, solo puedo decir una cosa: si queremos una enseñanza de calidad, los deberes son imprescindibles, en nuestra mano está. Extraña, además, otra cosa: después de siglos haciendo deberes, ¿ha hecho falta llegar a 2016 para descubrir que eran letales para la vida familiar? Algo no cuadra, por lo que sería deseable un poco de racionalidad y yo creo que no la hay en una ¿huelga? convocada por los padres para que la efectúen los hijos, bastantes de ellos, de edades que convierten este asunto en un auténtico disparate.
    Don Gabriel Moisés, en su breve y atinada carta, incide en algunas ideas esenciales y de sentido común, ese preciado bien que cada día escasea más: que a la escuela se va a aprender, que eso cuesta esfuerzo y que a eso es a lo que tienen los padres que animar a sus hijos, por bien de estos. En todo ello estoy con él al cien por cien y ambos coincidimos en negar la mayor: eso de que los deberes representen un cataclismo en la vida de escolares y familias: es sencillamente una mentira, una interesada manipulación sobre la que gente como doña Eva Bailén (B1, B2) o el señor Pazos y la CEAPA (Hoguera) han montado contra los deberes (y, en parte, contra el profesorado) una cruzada tan furibunda y perjudicial como carente de fundamento, ellos sabrán por qué lo han hecho, a ver si algún día tenemos la suerte de que encuentran una causa a la altura de su enconado celo (una buena causa, como el control de natalidad de las hormigas o la recogida de firmas contra el tupé de Donald Trump) y dejan en paz a la escuela.
    Agradezco a "El País" el espacio que nos ha dado a un par de voces críticas con este penúltimo sarao antiescolar; le agradezco también a este como a otros medios (por ejemplo, "El Mundo") que, particularmente tras el recrudecimiento de las pretensiones de la CEAPA, se hayan pronunciado en contra de su aberrante propósito; agradezco igualmente al señor Méndez de Vigo que también lo hiciera muy claramente, aunque esperase para manifestarse a pasar de ministro en funciones a ministro a secas, pero me pregunto una cosa: ¿tan difícil de ver era que esto constituía un colosal despropósito? Esta hidra no hubiera crecido sin el apoyo de los medios de comunicación en los que germinó, los cuales han estado meses poniendo alfombra roja a sus impulsores; también la ha favorecido mucho el silencio de los políticos o incluso el apoyo de grupos como Ciudadanos y el PP de Madrid, que incluyen en su propuesta educativa para Madrid un demagógico guiño a los que se rasgan las vestiduras por el problemón de los deberes. ¡Qué decir de los sindicatos, de los que solo ANPE se ha manifestado inequívocamente en contra de los ataques a los deberes! ¡Nunca sabrá la escuela pública lo mucho que tiene que agradecer a las ñoñerías de CCOO, UGT y demás progresismos escolares!
   Sería bueno que medios de comunicación, gobiernos, partidos y organizaciones ciudadanas actuasen mirando más a la racionalidad y sensatez y menos a los "megustas" de las redes diversas. Por internet circulan centenares de propuestas, muchas de las cuales resisten un análisis y son sólidas y por tanto merecedoras de apoyo, pero hay también un buen número que son majaderías, trampas o engaños estúpidos, peligrosos o ambas cosas a la vez. Nada impide que a estas se les adhieran un millón de seguidores, lo cual, desde luego, no las hace buenas, acordémonos de aquel chascarrillo que decía: "Cien millones de moscas no pueden equivocarse, ¡coma m _ _ _ _ _!"
     

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La cobra de Bisbal y algunos asuntillos menores

Resultado de imagen de cobra
La cobra de Bisbal haciéndole los coros a su jefe
   Por pura casualidad, el reencuentro de los triunfitos que Televisión Española nos endilgó el pasado lunes me pilló cenando con unos amigos y familiares, y todos los presentes coincidimos en dos cosas: primera: que aquello era una birria; segunda: que tal calificativo se amplificaba si se tenía en cuenta además la inmisericorde machaconería con que se había anunciado el evento. Al día siguiente, gran parte de los medios de comunicación coincidían con nosotros, pero lo estropearon sacándose de la manga otro suplicio inane con el que marearnos: la cobra de Bisbal. Que nadie espere que explique en qué consiste esto, porque, además de que me niego, voy a dar un dato: la imagen de ahí arriba la he sacado de Google - imágenes: he escrito la palabra "cobra", he pulsado BUSCAR y... adivinad quiénes salían en seis de las ocho primeras imágenes. No tenemos arreglo.
    Parece ser que, dos días antes de que tengamos por fin el Gobierno que se ha demorado casi un año, aquí lo que importa son cosas como la cobra de Bisbal, los disparates de Rufián (a cuyo demencial discurso alguien le ha puesto un cuatro en gramática) o el simpático intercambio de tuits entre parlamentarios de esa izquierda que me temo que no va a tardar en saborear los amargores de la automarginación a la que se ha arrojado ella solita.
    Con mi enfermiza obsesión por lo educativo, yo le concedería más importancia, por ejemplo, a lo que dice Alberto Royo en ABC:
                        Solo el esfuerzo en el aula puede compensar la desigualdad social.
     O a lo que señala Xavier Massó en sus dos últimos e interesantísimos artículos sobre ese pacto educativo (¿qué nueva catástrofe nos estarán preparando mientras nos hallamos hipnotizados por los ofidios?) que se nos viene encima, de uno de los cuales entresaco esta cita:
        Pero no asistiremos, mucho me temo, a ningún debate sobre la mercantilización de la enseñanza, o sobre el engaño de la escuela inclusiva, o sobre la cultura del esfuerzo, o sobre los charlatanes educativos...  Esto, todo esto, ya está tácitamente consensuado y, perdón por la expresión, "maricón el último".
    Perdonado, Xavier, y me temo yo también que, en efecto, no asistiremos a ningún debate sobre esas cosas, faltaría más, teniendo como ya tenemos la cobra de Bisbal para entretenernos. Otro debate al que no asistiremos, quizás por aquello que mencionas tú de la mercantilización, es el del papel real de las nuevas tecnologías en la educación, sobre el que pone el dedo en la llaga Manfred Spitzer, otro señor al que quizás deberíamos prestar alguna atención, quien dice:
                               Móviles y ordenadores en las aulas dificultan el aprendizaje.
   Son cosas serias, sí, pero, no seamos cenizos: ¿a quién le va a interesar lo que decís tú, Alberto o el señor Spitzer en un país que ya tiene la cobra o se halla empeñado en una cruzada que cuatro irresponsables han levantado para acabar de una vez con los deberes? Y ya sabes el respaldo que les están dando los medios comunicativos más poderosos: hoy mismo, en el telediario de TVE 1, ha vuelto a salir pontificando el señor ese de la CEAPA, que sin duda es quien más sabe del tema. La noticia la han cerrado con una frase que, sesgadamente, ponía el abandono escolar en relación directa con la cantidad de deberes, una manipulación sonrojante.
    La cobra de Bisbal, las insensateces de Rufián, los tuits envenenados y la cruzada contra los deberes: ¿no nos estaremos pareciendo cada vez más a la España de Goya? O a lo mejor es que nunca habíamos dejado de parecernos: seré yo el que, como siempre, se equivoca.