martes, 29 de diciembre de 2015

Caso Sergi Guardiola: por si quedaban dudas acerca de la catadura del independentismo

   Supongo que todos estaréis enterados del asunto Sergi Guardiola, el joven jugador al que el Barcelona C. F. rescindió contrato fulminantemente y pocas horas después de haberlo fichado, al enterarse de que, en octubre de 2013, o sea, hace más de dos años y cuando el chaval tenía 22, dejo escritas las siguientes blasfemias:
   Puta Cataluña.
   Hala Madrid.
   Además de la lejanía en el tiempo, tan grave ultraje se plasmó, como sabéis,  en uno de esos intercambios de tuits entre amigos en los que la gente escribe sin inhibiciones las cosas que se le ocurren cuando está -o cree estar- entre los suyos, por lo que se toma la libertad de hablar en serio, en broma o como le dé la gana, y tampoco debe echarse en saco roto que este muchacho, como millones de personas en el mundo, dos años antes de fichar por el Barça, no le debía la menor fidelidad, pero, aun en el supuesto de que se la hubiera debido, ¿tan graves son esas palabras, inscritas en un contexto indiscutiblemente jocoso, como para que el Barcelona haya actuado de forma tan desmesurada? A mí me parece que no, pero es evidente que en Can Barça se toman muy en serio el sacrosanto nombre de Cataluña y la saña contra el Madrid, que, por lo visto en este asunto, es requisito indispensable y con retroactividad para lucir la camiseta blaugrana.  
   Dichas estas cosas, recordaré que yo soy del Barça de toda la vida, incluso desde aquellos tiempos en que  perdíamos hasta el apellido. Y también soy catalán y español, por lo que este asunto, a pesar de que no deja de ser menor, para mí (que soy de esos catalanes y españoles que se indignan por la división, el miedo, la confusión y, ya últimamente, hasta el esperpento en que el independentismo ha sumido a Cataluña y que se abochornan del secuestro a que este totalitarismo ha sometido al F. C. Barcelona), tiene un trasfondo muy inquietante. ¿Por qué? Primero, porque demuestra la intolerancia que reina en este gran club, reflejo inevitable de la del independentismo que lo tiene en un puño; segundo, porque, al recordar ahora la cantidad de veces en que el himno, la bandera y hasta el jefe del Estado españoles han sido sometidos a ultrajantes pitadas por parte del hooliganismo futbolero-catalanista -ante el silencio circunspecto de los sucesivos presidentes de la entidad y hasta, en cierta memorable ocasión, la estúpida sonrisa de un tal Artur Mas-, me pregunto esto: si a una pequeñez como la de Sergi Guardiola el club le ha dado tanta importancia, ¿no habrá que concluir que, medidas por su rasero, las pitadas de que hablo fueron una ofensa colosal?
   En conclusión, viendo lo desproporcionada que es la veneración de los nacioanlistas hacia sus símbolos, podemos ver lo brutal que es su carácter excluyente y el desprecio que deben de sentir hacia sus adversarios. Y me hago esta pregunta: visto lo de Sergi Guardiola, ¿qué le pasaría en esa pretendida Cataluña independiente al que un día osara silbar al himno y a la bandera? Que nos lo digan el presidente del Barcelona, Raúl Romeva, Carmen Forcadell o Neus Munté, que van por ahí dando lecciones de democracia. 

lunes, 28 de diciembre de 2015

Edzar Ernst y la pseudomedicina

   De todo lo que he leído hoy en la prensa, lo que me ha parecido más notable ha sido un artículo de "El País" titulado El hombre que derribó con ciencia las terapias alternativas, el cual habla del médico alemán Edzar Ernst y de su lucha de décadas contra las mentiras de las terapias alternativas, la cual lleva a cabo con armas tan nobles como la constancia, el amor a la verdad y a la ciencia, el conocimiento científico y la experimentación. Su propósito era y es demostrar el nulo valor curativo de esas terapias, cuya peligrosidad es aún mayor a causa de la aceptación y buena prensa de que gozan. Sorprende, sin embargo, enterarse de que, a pesar de denunciar un mal que representa engaño, enriquecimiento fraudulento y el grave perjuicio de apartar a los enfermos de procedimientos que sí podrían curarles, Ernst haya tenido que arrostrar durísimos enfrentamientos no solo con los embaucadores que se enriquecen con este colosal negocio, sino también con sectores políticos, informativos e incluso científicos. Uno de sus principales adversarios fue el príncipe de Gales, fervoroso adepto a la homeopatía, que se valió de su considerable poder para causar serios perjuicios a Ernst en el terreno profesional: ¿serán este tipo de conductas el motivo de que Isabel de Inglaterra no parezca tener el menor deseo de abdicar en la persona de su hijo?
   En artículo de "El País" viene también un enlace a este interesante texto que os enlazo yo directamente:
  Sabéis que en el mundo de la educación tenemos también la desgracia  de padecer la plaga de los vendedores de soluciones mágicas, algunos de los cuales han aparecido en este blog, pero el que verdaderamente los tiene muy estudiados y los ha radiografiado en múltiples artículos es Alberto Royo, en su blog Profesor Atticus. Páginas que se dediquen a desenmascarar las mistificaciones de pseudoconocimientos de diverso pelaje hay muchas, aquí os dejo algunos enlaces:
4. Scientia
   Quisiera teminar este artículo con las palabras que cierran el de "El País", que son cita de unas del propio Edzar Ernst y señalan muy bien el compromiso ético y humano que representa la defensa permanente de la verdad:
   Cuando se abusa de la ciencia, secuestrada o distorsionada con el fin de servir a sistemas de creencias políticos o ideológicos, las normas éticas patinan. La pseudociencia resultante es un engaño perpetrado contra los débiles y los vulnerables. Nos lo debemos a nosotros mismos, y a los que vengan después de nosotros, permanecer en lucha por la verdad sin importar la cantidad de problemas que esto pueda causarnos.

martes, 22 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 5: Pablo Iglesias debería echar el freno

   En la misma noche electoral, tuvo un detalle Pablo Iglesias que ni me gustó -lo cual, a última hora, afecta solo a mi persona-, ni le retrata bien, ni favorece a su formación. Cuando ya estaban prácticamente asegurados los resultados de las elecciones, salió a hacer la valoración que en tales circunstancias hacen siempre los líderes de los partidos. Además de transmitir el lógico mensaje de satisfacción por los buenos resultados obtenidos por Podemos, el señor Iglesias hizo algo totalmente fuera de lugar y que jamás antes había yo visto en ese tipo de valoraciones: atacar -y con bastante saña- a un adversario, concretamente, al PSOE. No sé si Pablo Iglesias tendrá algo en particular contra el PSOE o contra Pedro Sánchez, pero lo que sí sé es que demuestra muy mal estilo tomarla con un adversario en la misma noche electoral, llegando incluso -como hizo- a aludir  a sus no muy satisfactorios resultados.
   Ayer mismo, empezó el señor Iglesias a dar otra muestra -y esta vez, ya muy importante y hasta preocupante- de que le conviene serenarse y no perder los papeles: su absurda pretensión de que se celebre inexcusablemente un referéndum en Cataluña. Habría que empezar por hacerle unas preguntas: ¿es el señor Iglesias uno de los pocos españoles que no se han dado cuenta aún de que esa guerra del referéndum y la subsiguiente de la segregación ya están resueltas y perdidas por quienes las declararon? ¿Tampoco se ha dado cuenta de que se declararon con propósitos inicuos y que han sembrado únicamente una gran discordia y a ratos crispación en las sociedades española y catalana? ¿Todo un diputado europeo y líder de un partido ya grande no se ha dado cuenta de que un referéndum de tales características es un inadmisible e injustificado privilegio que persiguen algunas élites políticas catalanas para obtener ventajas igualmente inadmisibles e injustificadas? 
   Pues debería darse cuenta. Y también debería darse cuenta de lo siguiente: de que Podemos ha obtenido en España 5.189.333 votos, de los cuales solo 927.940 proceden de Cataluña, y aun de esos, estaría por ver que sean todos favorables al referéndum, como seguro que tampoco lo son todos los que se le dieron en otras comunidades con ínfulas independentistas, pero lo que sí tiene que tener muy claro es que la inmensa mayoría de los 750.477 votantes que le respaldaron en Madrid, o de los 749.081 de Andalucía, o de los 135.763 de Aragón, etc., etc., etc., tienen que ser contrarios por completo a la celebración de ese referéndum y a que sus millones de votos sirvan para que quienes los dieron acaben haciendo de tontos útiles de Mas, Junqueras, Munté, Romeva y compañía.
   Sería una pena que Podemos acabase estrellándose contra el mismo árbol de la cháchara independentista en el que históricamente se han estrellado tantos ingenuismos "progres" en España. Voy a dar un dato: en las generales de 2008, ese PSOE que tanto parece obsesionar a Pablo Iglesias obtuvo en Cataluña 1.689.911 votos; en las de hace dos días, ha sacado 589.021, o sea, ha perdido de unas a otras 1.100.890 votos, casi dos tercios de los que tenía. ¿Qué ha pasado en esos ocho años? Está claro: José Montilla, Zapatero, los coqueteos serviles con el nacionalismo, el inicial apoyo al referéndum de todo el PSC o parte al menos... No hay lugar para la duda: un partido de izquierdas de ámbito nacional no puede travestirse de nacionalista, porque lo acaba pagando y acaba haciendo mucho daño a sus potenciales votantes, como sucede en Cataluña, donde los delirios del PSOE han sembrado la confusión entre millones de ciudadanos que se sienten a la vez de izquierdas, catalanes y españoles. ¿Quiere reproducir este guión Pablo Iglesias? Él sabrá.      
   Pablo Iglesias debería entender que ya dejó hace mucho tiempo de ser un tertuliano: ya es un político activo y, en las circunstancias actuales, de gran peso, ya que es el líder de una formación con muchos votos y escaños. No puede permitirse alegrías. El voto mayoritario de Podemos es de gente que quiere verle haciendo política de izquierdas y luchando contra la corrupción, no haciendo de títere del independentismo. Si es para lo primero, sí que podrá ser útil en la tarea de forjar entre todos lo que podría ser un nuevo tiempo; lo segundo, aparte de ser una política ya vieja, desatrosa y podrida, le va a llevar tarde o temprano a la marginalidad y luego, al olvido.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 4: obviedades

   Después de buscar por todas las páginas, ha sido en "El País" donde he encontrado un mejor reflejo de los datos de estas elecciones, por lo que aquí os dejo el enlace del que los saco. Las obviedades que se obtienen de ellos son las siguientes:
   1. El bipartidismo se ha roto. Le han dicho NO 5.172.776 ciudadanos que votan a Podemos (69 escaños) y 3.489.220 que votan a Ciudadanos (40 escaños), es decir, el 33'59 % de los votantes y el 31'14 % de los diputados. Ya no se podrán hacer esos enjuagues del PPSOE con la complicidad de los nacionalistas que apestaban desde hace tanto tiempo. Hoy, en esas tertulias de las cadenas televisivas, era patético ver a unos cuantos tertulianos a sueldo queriendo negar esta realidad avalada por datos tan contundentes.
   2. El PP ha ganado las elecciones y ha sufrido un serio descalabro. Es paradójico pero cierto. Lo primero se demuestra con un vistazo a esos entre 121 y 123 (o quizás llegue a 124) escaños que le van a dar el mayor número de diputados; lo segundo es también incontestable: en el mejor de los casos, habrá perdido 62 diputados (es decir, un tercio) con respecto a las anteriores elecciones, además de la mayoría absolutísima que tenía y que ha utilizado de un modo que explica este hundimiento, y, en cuanto al número de votos, ha bajado en 3.634.705 (dato al 99'75% del escrutinio; mis cálculos tendrán pequeños vaivenes, porque los saco de unas tablas que están en movimiento). Espero que esto represente el fin de la tiranía en cosas como política de empleo, política medioambiental, privatizaciones, derechos civiles o impunidad de los corruptos, por mencionar las que me vienen a botepronto a la cabeza. Y  su catástrofe podría haber sido mucho peor, porque el injusto y antidemocrático sistema electoral que padecemos le ha beneficiado sustancialmente.
   3. Los emergentes han quedado muy bien y pueden sentirse los verdaderos ganadores, pero... Podemos puede estar muy satisfecho, ya que tanto su número de votantes como los escaños obtenidos le señalan sin la menor duda como la formación que ha obtenido el balance positivo más abultado, mientras que Ciudadanos, que también ha obtenido un excelente balance positivo, tiene razones para sentir un sabor agridulce, ya que, si miramos a lo que se hubiera podido esperar tras sus resultados de la autonómicas, no hay duda de que lo conseguido al final ha sido menos; un ejemplo: después del encuentro Ribera - Iglesias ante Jordi Évole, ¿quiénes hubieran dicho que Podemos iba a quedar por delante de Ciudadanos y a tanta distancia? El partido de Ribera tendrá que reflexionar sobre esto; personalmente, aunque ahora se oye mucho que el bajón se debe a ciertas declaraciones sobre el aborto o la ley de violencia de género que hicieron en campaña, yo pienso que esto es secundario y que las verdaderas razones de sus pérdidas se deben sobre todo a las alianzas que han hecho tras las elecciones o a lo poco convincentes que, en algunos sitios, resultan los grupos reconvertidos que se han presentado bajo su nombre.
    4. El asunto PSOE. Escaños obtenidos en las elecciones de 2004: 164. En 2008: 169. En 2011: 110. En 2015: 90. Y esto, contando con el fuerte desgaste que inevitablemente tenía que sufrir el PP. Creo que sobran comentarios.
   5. El sistema electoral español no es sostenible en un país que se pretenda democrático: hay que cambiarlo ya. En la noticia de "El País" que os enlazo, se pueden obtener muy bien los números de votos obtenidos por cada formación, con lo que cualquiera puede comprobar lo injusto e inadmisible que es nuestro sistema, yo me voy a limitar a poneros algunos ejemplos de gran calibre: con 7.206.432 votos, el PP obtiene 123 escaños: ¿cómo es posible que Podemos y Ciudadanos, que entre ambos suman 1.455.564 votos más, obtengan 14 diputados menos? Esta desproporción es un serio atentado contra el derecho de representación de los votantes de las formaciones desfavorecidas. Veamos más; PSOE: 5.527.204 votos y 90 escaños; Podemos: 5.185.788 votos y 69 escaños. ¿Y el escandaloso beneficio obtenido por los partidos nacionalistas? Unidad Popular: 922.337 votos: 2 escaños; Bildu: 218.467 votos: 2 escaños. Esto es como decir que el voto de un elector de Bildu multiplica por 4'22 el valor del voto de un elector de Unidad Popular. No podremos decir que nuestro sistema es justo y democrático mientras no sea igual el valor del voto de todos los electores.      

viernes, 18 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 3: propuestas educativas: y de los problemas reales, ¿qué?

   Ayer estuve echando un vistazo a las propuestas educativas de UPyD, IU, Ciudadanos, Podemos, PP y PSOE y llegué a la conclusión de que todas tenían algo en común: ninguna animaba a que les votase. Para quien quiera mirarlas sin salir de este blog, recuerdo que en la columna de la derecha hay enlaces a todas esas formaciones, pero diré que, básicamente, el problema es el de ya hace muchos años: las propuestas educativas de nuestros partidos políticos son propuestas de escaparate, es decir, elaboradas no pensando en la auténtica situación y los problemas reales de nuestra educación, sino en conseguir una oferta de conjunto agradable a lo que ellos, a juzgar por los temas educativos de moda en los medios y por lo que estiman que complace más al público, consideran que va a cosechar más votos. De este modo, en la temporada electoral otoño-invierno 2015, parece que se van a llevar mucho el MIR profesoral, el bilingüismo, lo emocional (pinchad aquí para ver unas lúcidas consideraciones acerca de este timo), la innovación, los proyectos, la atención a la diversidad y la escuela inclusiva, por ejemplo. Del antedicho cóctel, sabéis que condeno radicalmente esos engaños del bilingüismo y las monsergas emocionalistas y que, en cuanto a las otras cuestiones, mantengo una postura fundamentadamente crítica, no tanto hacia ellas como al modo perverso en que suelen abordarse. De cara a las inminentes elecciones, mi objeción es la siguiente: la cuestión profesoral, los proyectos, la innovación, la atención a la diversidad y la escuela inclusiva aparecen en buena parte de las propuestas educativas, pero yo creo que de manera un tanto ociosa, ya que (cada una, según sus circunstancias) no hay ninguna razón de peso para resaltarlas, ya sea por  su importancia, por su necesidad, o por los problemas a los que hoy se enfrentan. 
   ¿Por qué, entonces, estas seis cuestiones y alguna otra similar tienen tanto éxito en las propuestas electorales? Muy sencillo: porque son resultonas y comercialotas, o sea, lo que digo: que se está buscando más seducir al público que proponer soluciones necesarias a problemas reales. Y en esto nos han salido tan demagógicos los experimentados PP y PSOE de toda la vida como las supuestas almas cándidas de Ciudadanos y Podemos. Con respecto a esta última formación, diré que debería entender que el edenismo "progre" está ya bastante rancio y que, en un partido tan de última hornada, sorprende que no se haya enterado de que la mayoría de sus "soluciones" estaban ya en los idílicos fundamentos de la LOGSE, ley cuyos planteamientos buenistas han sido triturados por la realidad. Por cierto y hablando de Podemos: en el punto 138 de su programa, se pueden leer estas palabras:
 La formación continua del profesorado en metodologías pedagógicas
 innovadoras e inclusivas será de obligado cumplimiento.
   ¿Catecismo metodológico innovador por obligación? La barrera de la libertad metodológica, que es la única que unánimemente se reconoce protegida por la libertad de cátedra, no se había atrevido a saltársela nadie: ¿lo va a hacer Podemos? Veremos. ¿Cómo, además, se le ocurre a Podemos imponer la innovación por decreto cuando muchas de sus propuestas pedagógicas están implantadas desde hace 25 años y fracasadas desde hace 24? Hay que afinar más.
   Otro caso particular es el de UPyD, partido cuya propuesta me parece la más razonable, aunque solo sea porque es el único que aún conserva el término "esfuerzo" y que defiende abiertamente el derecho a ser educado en español en cualquier punto de España, propuesta que, por insólita que parezca su formulación precisamente en España, no solo no es una perogrullada irrisoria, sino que resulta precisamente en la España de 2015 tan razonable como la exigencia de que se erradique la corrupción, me temo que no hace falta explicar por qué. El pero que tengo hacia lo que plantea UPyD va dirigido contra lo del esfuerzo y procede de los años en que pertenecí a ese partido, en los cuales dicho principo ya figuraba entre sus propuestas. En septiembre de 2011, en plena efervescencia del conflicto educativo en Madrid, los profesores afiliados a UPyD fuimos convocados por un importantísimo miembro de la dirección para que le diésemos ideas que pudieran utilizarse en la Asamblea de Madrid frente a los planteamientos de la hoy imputada por corrupción Lucía Figar. Para mi sorpresa, desde el principio, aquel importante miembro solo tuvo oídos para dos compañeras que se explayaron en la exposición del núcleo reivindicativo de la marea verde, o sea, una serie de asuntos marginales muy en la línea "resultona" de lo que se sigue llevando hoy y alejados por completo del mensaje de seriedad, esfuerzo y contenidos supuestamente defendido por UPyD. Esperé pacientemente hasta el final y entonces le dije a ese importante miembro de UPyD:
   -Todo esto está muy bien, pero lo que tenemos que hacerle llegar a la consejera es que es inexcusable la readmisión de todos los despedidos, ya que ello permitirá que se reduzca el número de alumnos por clase. 
    Su respuesta fueron estas palabras:
    -Es que, según los expertos, eso no es beneficioso para la educación. 
   Y yo -sorprendido, pero, tras lo visto en la reunión, menos de lo que habría estado dos horas antes- le dije:
   -Tráeme a esos expertos y lo discutimos.
   No hubo más. Unos días después, tuvo lugar el pleno de la asamblea madrileña en que se discutieron estos asuntos. Lo que UPyD le dijo allí a Lucía Figar se redujo a esto: que no había sabido gestionar el conflicto de la educación en Madrid. Esa misma noche redacté la carta en la que comunicaba mi baja en el partido.      
    Dejando aparte el verdadero mal que ha reventado a UPyD y que pocos conocemos: sus contradicciones internas, sus purgas repulsivas y la flagrante manera en que de puertas para adentro ha contravenido sistemáticamente lo que predicaba de puertas para afuera, lo que vengo a decir -volviendo al tema que nos ocupa, lo de la educación- es lo siguiente: que la educación está perdida, que no merece la pena que nos preocupemos de lo que los políticos propongan en este campo, porque a ellos se la pela, porque ninguno tiene ni puta idea de lo que a ella concierne (perdonad las groserías, motivadas y creo que justificadas por la indignación que me produce este asunto), porque, al final, desecharán -por muy razonable que sea- toda advertencia que les llegue tan pronto como represente no halagar al clientelado/electorado oligofrénico que insultantemente han forjado en sus perfiles, al que suponen capacitado solo para digerir estupideces buenistas y placebos político-educativos que de ningún modo señalen hacia la autocrítica social, el desenmascaramiento de los enjuagues del conglomerado de ineptos y ambiciosos que llevan  lustros cargándose la educación y la asunción de compromisos que en algún momento puedan exigir sacrificios y responsabilidad a esos gestores, esos papás y esos niños a los que quieren persuadir de que van a permanecer eternamente entre algodones. 
   Dentro de cuatro o cinco meses, vamos a disfrutar de unas cuantas ocasiones para reírnos hasta reventar: a propósito del cuarto centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes, ¿cuántos actos solemnes vamos a presenciar? ¿Cuántos discursos floridos? ¿A cuántos memos con cargo vamos a tener que soportar una retahíla de tópicos, o de frases sacadas de un prontuario elaborado por asesores o (en el caso de los más ocupados, menos apoyados o más desvergonzados) sacado de Wikipedia? ¿Cuántos de ellos lo más que conocerán del Quijote será una edición adaptada para lectores de doce años? Ya tuvimos un adelanto con el asunto aquel de los restos del escritor, a mi juicio, un tanto esperpéntico, desde el momento en que ni siquiera es seguro que lo que se guardó en un discreto monumento -cuya humildad deja muy claro lo fallido de la operación- sean en realidad los verdaderos restos. Aquella ocasión se frustró, pero, a partir de marzo de 2016, van a menudear, no hay que preocuparse. Allá cada cual con sus lecturas, pero lo que me subleva esto: que los políticos y los partidos que en esos actos estarán figurando para beneficiar su imagen de impulsores de la cultura, en realidad y a escondidas se la estarán cargando por el procedimiento de sacarla a patadas de los programas educativos, solo hace falta ver cómo está arrinconada en ellos desde hace años, precisamente, la literatura.
   Y ese colectivo es el que ha elaborado las propuestas educativas de los actuales programas, de manera que es completamente lógico que hayan eludido el dar relevancia o incluso el hacer mención de los problemas reales, los que habría que encarar si de verdad se quiere que nuestra enseñanza mejore. Esos problemas reales los percibimos muy de cerca los profesores, los alumnos (los colectivos que sin duda importan en la educación) y hasta los padres que de verdad quieren enterarse de las cosas. La Administración y los políticos, en general, no los ven o prefieren no verlos, porque hacerles frente estropearía la atractiva  apariencia de sus planes y propuestas.  Aquí tenéis, sucintamente presentados, algunos de esos problemas:
   1.- La creación de un sistema verdaderamente diversificado que haga frente a las necesidades reales del alumnado. Uno de los problemas mayores de nuestro sistema es que lo que ofrece a los alumnos de catorce años en adelante es demasiado unívoco. Como ya propusimos unos cuantos hace años, la primaria debería terminar a los catorce años y la posterior secundaria tener tres salidas: para los aprobados, una vía hacia el Bachillerato y la universidad y otra hacia la FP; para los suspensos, una vía que incluyera adquisición de conocimientos básicos e iniciación profesional. El programa debería completarse con una amplia oferta de pasarelas bien reguladas.
   2.- El tratamiento temprano de los problemas de aprendizaje. Los problemas de aprendizaje existen y los alumnos que los sufren tienen derecho a que sean adecuadamente tratados y con el personal y los apoyos pertinentes. Esa adecuación exige que se detecten y se aborden ya en la primaria, cosa que, a juzgar por los muchos que se afrontan en secundaria, no sucede en la actualidad, lo cual es gravísimo, porque el éxito en la erradicación de estos problemas está casi siempre relacionado con la atención temprana.
   3.- La erradicación de la presión sobre el aprobado. Los bajos niveles que en determinadas pruebas obtienen los estudiantes españoles tienen sobre todo una causa: que aquí es muy asequible la opción de aprobar sin estudiar, lo que induce a demasiados alumnos a elegir esa vía. En los centros españoles, tenemos muchísimos estudiantes muy capacitados que estudian y aprenden mucho, junto a los cuales hay un porcentaje nada despreciable que no estudian porque no quieren o porque saben que muchos profesores les van a aprobar con apenas exigencia por temor a las presiones de: padres, directivos, equipos de orientación, inspectores o, incluso, otros profesores o los propios alumnos. Aunque pueda parecer una simplificación, nada de esto es una fábula: llevo años viéndolo, y aún más: en los últimos, se añade una nueva vuelta de tuerca: cada vez hay más alumnos que, aun sabiendo que están justamente suspendidos, encolerizan a sus padres con mentiras para que estos vayan a ejercer sobre los profesores una presión feroz o algo más que feroz, y esto no es que lo haya visto, esto es que lo he sufrido. Estas prácticas abusivas deberían verse imposibilitadas, no solo por lo que tienen de inicuas, sino porque son la principal causa de las "bajadas de nivel" en nuestros institutos. Ayudaría mucho que el sistema de elección de los directores fuese más democrático, en contra de lo que impuso el PSOE en la LOE y lo que prefieren el PP y Ciudadanos. 
  4.- La limitación clara de las atribuciones de los departamentos de orientación. Los departamentos de orientación, y lo siento por los profesionales serios que hay en ellos, han tenido mucha culpa de lo anterior. Casi desde su creación, parecen haberse arrogado el papel de defensores del alumno que ninguna falta hacían. En más de uno de los centros en los que he estado y en decenas de reuniones y juntas de evaluación, he presenciado la escena de un orientador o un profesor de apoyo abogando por el reblandecimeinto de la exigencia, o criticando a un profesor porque a su juicio suspendía mucho, o intentando colar adaptaciones curriculares no preceptivas, hasta el punto de que hoy en día ya podemos hablar, gracias a su acción, de un cierto nivel de patologización de la enseñanza en los centros españoles, es decir, de la aparición de alumnos a los que se atribuyen males inexistentes -o se magnifican algunos irrelevantes que de verdad tienen- con el fin de que se les dé un tratamiento benévolo. ¿Cuántos profesores han trivializado las enseñanzas que estaban obligados a dar por contagio con estas posturas o por evitarse líos con los departamentos de orientación, entre cuyos miembros hay algunos que no se andan con bromas en este capítulo (podría dar unos cuantos nombres)? Me temo que la cifra es elevada, lo cual ha perjudicado al sistema en general y a muchos alumnos concretos y particulares que, por culpa de esto, han recibido una educación peor de lo que hubiera correspondido.
   5.- Cuestión lingüística. Poco que añadir y ya lo he dicho antes: es vergonzoso y repugnante que haya sitios en España donde se dificulte que un alumno pueda aprender en español. No tiene nombre la canallada totalitaria que han impuesto en este terreno los partidos nacionalistas, con la penosa complicidad o pasividad de los que no lo eran y de sucesivos Gobiernos centrales.
   6.- Bilingüismo. De esto ya he hablado en muchos artículos, alguno de los cuales figura en la columna de la derecha. Es un engaño de grandes dimensiones que va a perjudicar mucho a muchísimos alumnos. Y aquí va lo gordo: los partidos, sin una sola excepción, o lo apoyan o se callan.
   7.- Religión. Un país aconfesional no debería tenerla en sus programas oficiales. Que el PP le haya dado mayor importancia para el expediente del alumno es un auténtico abuso. La actual conversión al laicismo del PSOE resulta de película de Berlanga. He querido enlazaros un par de vídeos que tenía en los cuales el señor Fernández Vara se retrataba acerca de esta cuestión en un asunto de crucifijos que ocurrió en Extremadura hace unos años, pero ya han desaparecido de la red.
   8.- Conflictividad. No es un problema menor y algunos partidos la mencionan en sus propuestas, pero siempre envuelta en la vitola de la corrección política; así, se habla de planes contra la discrimanación racial o de opción sexual o contra la violencia de género, lacras que, si miramos los datos objetivos, no son un problema significativo en la convivencia de los centros, por lo que lo más adecuado sería establecer programas educativos de prevención contra esas conductas, los cuales ya existen, pues, por fortuna, vivmos en un país muy sensibilizado contra ellas. La desidia, la sumisión ante la corrección política y el empeño en no molestar en campaña hacen que los partidos tengan este comportamiento tan hipócrita y absurdo: ¿por qué hablan sobre todo de esto? Por una razón muy sencilla: ¿qué persona sana y normal va  a estar en contra de que se actúe contra esos males? Pero sucede que la conflictividad que sí es un problema generalizado en los centros educativos es especialmente otra: la que se produce a veces en aulas, pasillos o patios, la que ejercen algunos alumnos carentes de límites contra otros alumnos e incluso contra profesores. Sobre este problema real algunos evitan hablar y otros, como el PSOE o Podemos, formulan absurdas propuestas obstinadas en evitar toda disciplina firme (imprescindible en muchos casos) que solo funcionan en su imaginación y que, allá donde se han impuesto (sí: impuesto) lo único que han hecho ha sido agravar el problema.
   9.- Eso de los 18 años. Menos mal que recientemente el PSOE, creador y principal impulsor de esta propuesta, ha aclarado que no representa alargar la educación obligatoria hasta los 18 años -cosa que yo juraría que sí fue lo que propuso Gabilondo-, ya que esto crearía un serio conflicto con la edad laboral mínima. De lo que se trata, según dicen ahora, es de ampliar la oferta educativa para que tenga alicientes para cualquier persona de hasta esa edad. ¿Por qué se empecina el PSOE en proponer cosas que de hecho ya existen? Las ocurrencias y las cortinas de humo de siempre.
   10.- El Bachillerato y la FP. Una de las múltiples catástrofes de la LOGSE fue hacer obligatorio el aprobar el Bachillerato para acceder a la FP de grado superior, ya que ello supuso casi convertirlo en una etapa obligatoria y degradarlo hasta los penosos niveles que hoy se están viendo. Hace falta diferenciar las vías Bachillerato-Universidad y FP; en honor a la verdad, esto es algo que la LOMCE está intentando.
   11.- La concertada. Tema de amplio alcance del que también he hablado ya mucho y que se puede reducir a una formulación muy sencilla: una red privada y que ofrece los programas educativos regulares sostenida con fondos públicos es algo que no procede. Debería desaparecer, es puro ventajismo que la derecha ha aprovechado para favorecer a sus sectores afines, muy en especial, a la Iglesia.
   12.- Las competencias. El pacto global. La estabilidad. La financiación. La realidad ha demostrado que la educación, aunque aquí sea maltratada, es importantísima, tanto que algunos la han aprovechado para fines espurios, aberración que podría al menos mitigarse si se devolviera su competencia al Estado central (las autonomías también son Estado... español, pero autonómico) y se estableciera un sólido pacto global pensado para durar y ser respetado por todos. Naturalmente, este pacto debería dejar a tan importante servicio público a salvo de ultrajes económicos.
   13.- Revisión de los currículos. Debe decirse ya abiertamente: ¿son los contenidos de los actuales programas adecuados a la actualidad? A lo mejor sería pertinente abordar una amplia revisión de los currículos, un acuerdo parecido al del punto anterior. Lo que no procede es lo que estamos viviendo, por ejemplo, los profesores de Lengua: una constante puesta en tela de juicio de la gramática, la ortografía o la literatura. ¿Pa qué sirve eso?, se preguntan algunos, no pocos de ellos, inspectores o consejeros. ¿Genera dudas? Revísese, pues, pero lo que no es de recibo es meter los pronombres, la H, Góngora y El sí de las niñas en los programas oficiales y luego pretender que los profesores, bajo cuerda y bajo nuestra responsabilidad, arrojemos esas antiguallas a la basura y convirtamos nuestra asignatura en una especie de Español para extranjeros meramente comunicativo en el que enseñemos a los alumnos los iconos de internet, los paradigmas de las conversaciones en el autobús o cómo se redacta una solicitud de beca. El que quiera empobrecer los programas, que se responsabilice y se atreva a ponerlo en los boletines oficiales; mientras lo que haya ahí sea lo otro (que es lo que yo creo que debe estar), los profesores tendremos que darlo. Una solución por la que ha optado la LOMCE ha sido dejar lo que ya había y añadir además ese batiburrillo de competencias diversas que tenía la señora Gomendio en la cabeza, con lo que los programas han quedado más inabarcables de lo que ya eran. Urge poner un poco de orden aquí.    
   14.- La consideración del profesorado. De un tiempo a esta parte, y con especial intensidad en los últimos cuatro o cinco años, primero como estrategia de justificación de las tremendas injusticias que se nos infligieron y después como parte de un plan de profundización en la guerra contra los contenidos y el predominio del psicopedagogismo, a los profesores se nos ha traído a un primer plano con el pretexto de que se iba a mejorar nuestra figura y el sonrojante y reiterado embuste de que se nos consideraba superdignísimos y se nos concedía una importancia esencial, coreado por casi todos los partidos al mismo tiempo que proponían MIRES y PIRES cuya sola enunciación ya equivalía a proclamar que somos una gavilla de inútiles, cosa que es una flagrante mentira, la enésima injuria a la que se nos ha sometido últimamente. Sería hora ya de que esto cambiase y de que se dejase de utilizarnos como chivo expiatorio. Me parece que es UPyD quien propone en su programa que se tenga en cuenta nuestra voz y que se cuente con nosotros a la hora de elaborar futuros planes, ya que nosotros somos los verdaderos expertos en educación. Creo que es una propuesta muy sensata (omito aquí el extenderme sobre los "méritos" de buena parte de los que hoy en día están pasando por expertos en educación). Quizás, si se escuchase al profesorado, los responsables educativos conocerían mejor los problemas de la enseñanza y podrían llevar a cabo políticas más eficaces para atajarlos. Huelga repetir que una cosa son los profesores y otra los sindicatos y que para llegar a la verdadera voz de los primeros, no es obligatorio pasar por los segundos, ya que hoy en día existen multitud de medios que hacen viable la comunicación con colectivos amplios.  

lunes, 14 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 2: el renacer de la natalidad

   Últimamente, están apareciendo en los medios noticias, reportajes y entrevistas relativas al problema de la baja natalidad en España, moda que se ha intensificado estos días al aparecer la noticia de que, entre enero y junio de 2015, por primera vez en mucho tiempo, en España ha habido más defunciones que nacimientos. El problema es ya antiguo e importante, porque el envejecimiento de la población trae consecuencias negativas en todas las parcelas de la vida de una nación. Si los políticos, los periodistas y los gobernantes, en lugar de perder el tiempo con sus bobadas, leyeran La garita del guachimán (véanse las notas 1 y 2), haría ya mucho que habrían estado al tanto de esto, no habrían necesitado esperar a que llegase la campaña electoral de 2015 para enterarse y ya tendríamos bastante avanzadas algunas políticas para atajar este problema, con lo que no nos veríamos abocados a lo de siempre: correr y chapucear. 
   Durante muchos años, en lugar de hacer políticas de fomento de la natalidad, aquí hemos padecido prácticas de auténtica antinatalidad, prácticas tales como no conciliar en absoluto la vida familiar, no dar ayudas económicas o darlas insultantes y convertir a las mujeres embarazadas en población de alto riesgo de despido. Y como no hay duda de que las mujeres han sido grandes víctimas de este mal, algunas de ellas han formado un grupo llamado Malasmadres y, a través de Change.org, están difundiendo un vídeo que pretende concienciar a la sociedad y al empresariado. Desde luego, es un asunto que nos afecta a todos, y mucho. Aquí tenéis el vídeo:

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Sobre el libro blanco de Marina: niego la mayor


   Acaba de salir en los medios la noticia sobre la finalización del famoso Libro blanco de la profesión docente y su entorno escolar de José Antonio Marina, la cual es prácticamente igual en todos ellos, lo que me hace pensar que reproducen una nota oficial, precisión importante, porque no sería extraño que, en los próximos días, ante las previsibles críticas, Marina se defienda diciendo que se han reproducido o entendido mal sus palabras.  Esta presentación permite ya hacer algunas  consideraciones.
   1.- Es una incongruencia que el Gobierno actual publique un libro blanco.- Se supone que un libro blanco es un análisis general sobre el estado de una cuestión (en este caso, la profesión docente) como paso previo a introducir mejoras en ella. Con arreglo a esto, es condición sine qua non de todo libro blanco el ser presentado por quien puede llevar a cabo tales mejoras, requisito que ni el ministro ni el Gobierno actual reúnen, ya que estamos a pocos días de unas elecciones. Habría tenido lógica presentar un libro blanco en 2011 o 2012; presentarlo ahora, cuando sus auspiciadores están con un pie en el estribo, es una operación cosmética tan demagógica como ridícula, a la que no entiendo cómo ha podido prestarse alguien con el prestigio de José Antonio Marina.
   2.- Las propuestas que se han hecho públicas muestran serias lagunas.- Aunque el título de este artículo hace que esté un tanto fuera de lugar el entrar a valorar lo que en concreto propone Marina, voy a permitirme unas breves observaciones. Una de las principales diferencias de la propuesta de Marina (están muy bien esquematizadas en la imagen de arriba, sacada de ABC) es que dificulta el acceso a la docencia mediante estas novedades: un examen nacional después del grado universitario, un numerus clausus y dos cursos de prácticas después del máster. Es inobjetable la idea de que, endureciendo las condiciones de acceso, se orientará el sistema hacia la selección de los mejores, por lo que esta parte de la propuesta me parece plausible, y más si una de sus aportaciones -los dos años de prácticas- constituye un factor encaminado a mejorar en un terreno donde las respuestas actuales son bastante deficientes: la formación didáctica. Insisto en que esta parte de la propuesta me parece  buena, aunque ya de entrada tiene un pequeño lunar: se presenta sin avanzar su finaciación, y ya sabemos que estas cosas luego tendrán que llevarlas a cabo unos dirigentes políticos poco amigos de gastar en educación. Hay después otros aspectos donde ya las cosas no están tan claras. El primero es el de la formación docente de esos futuros docentes en los másteres de docencia. ¿Quién la va a llevar a cabo? ¿Qué se va a enseñar en ellos? Esta es una verdadera patata caliente que Marina, conocedor del actual estado de esta cuestión, elude "recomendando" sin demasiadas precisiones que la lleven a cabo personas con experiencia de aula, sin duda porque sabe muy bien que los actuales másteres son el coto privado de los psicopedagogos, los cuales enseñan allí sus eternas memeces, que solo han servido para una cosa: cargarse la enseñanza, y cuando hago estas rotundas afirmaciones me limito a reproducir las palabras que he oído a otros profesores universitarios y a un buen puñado de jóvenes profesores de instituto recién salidos de los másteres que se quejan amargamente de cómo han perdido el tiempo y les han estafado el dinero en los cursos de didáctica de sus especialidades, donde les han bombardeado con inútil y discutible doctrina pedagogista, pero les han dicho muy poco o nada acerca de cómo enseñar sus asignaturas o conducir un grupo. Si, después de las recomendaciones de Marina, se consigue arrancar de las garras de estos implacables señores la presa que tienen férreamente atrapada, empezaré a creer en su propuesta, mientras tanto... 
   Algo parecido sucede con otra recomendación de Marina de la que ya he hablado en alguna otra ocasión: su propuesta de que los directores decidan a la hora de elegir a los profesores: si esto no se hace erradicando antes el clientelismo ante los padres que actualmente domina la enseñanza y delimitando muy bien las atribuciones de los directores, no solo no será una mejora, sino que representará un serio factor de empeoramiento, ya que solo con lo que él propone no se garantiza que los directores no vayan a utilizar esa capacidad de selección dejándose llevar por sus filias y fobias personales; muy al contrario, situaciones así están siendo cada vez más abundantes, ¿o acaso cree el señor Marina o pretende hacernos creer a los demás que el colectivo de directores de centros educativos está compuesto exclusivamente de almas puras?
   Otro punto débil de la propuesta es la obligación de que los docentes se sometan a periódicas evaluaciones: esta es una condición muy exigente y de la que carecen muchas profesiones, por lo que endurecería tanto la práctica de la docencia que, para ser justos, tendría que tener la contrapartida de una sustancial compensación en el sueldo; dicho a lo llano: es un esfuerzo que debería pagarse, a no ser que el señor Marina piense que a los docentes, al contrario que al resto de los colectivos profesionales, se les pueden remunerar el trabajo y las tensiones adicionales con alabanzas y sonrisas. ¿Se podrían reflejar en los sueldos esas evaluaciones? ¿Se querría hacer? ¿Se haría? ¿Lo podría quitar el primer ministro o consejero al que se le antojase? No son incógnitas baladíes. 
   3.- Niego la mayor.- ¿Y cuál es la mayor? Pues muy sencillo: que lo que la educación española actual necesita sea un libro blanco sobre la docencia. Llevamos años en España percibiendo que algo falla en torno a nuestra educación, cierto, y vea el señor Marina de cuántas cosas hubiera podido hacer libros blancos: de la falta de estudio, de la presión sobre los profesores y la consecuente lacra del aprobado regalado, de la conflictividad escolar, de la falta de medios (agravada con los recortes), del insuficiente número de profesores en muchos centros, del intrusismo de los padres más energúmenos, de farsas como la enseñanza bilingüe, del desparrame producido por la transferencia de competencias a las comunidades autónomas, de los abusos que se cometen en algunas de ellas en materia lingüística u otras, de la necesaria revisión de los currículos (¡esa demencial unión de la Lengua y la Literatura!), de las terribles fisuras del sistema, de los disparates perpetrados por cargos incompetentes, prepotentes e ignorantes, de la inadecuada oferta educativa, del zarandeo a que se ha visto sometida la educación al llevar lustros regida por las ocurrencias de gobernantes y "expertos" que raramente han pensado con sensatez, honestidad y exclusividad en la enseñanza, e, incluso, de la mala práctica profesional de algunos docentes, por mencionar solo algunos de nuestros problemas. Si la situación es esta, ¿no hubiera sido más lógico, por ejemplo, abordar El libro blanco de la la educación y su entorno en España? No es sostenible que nos centremos solo en una cosa cuando hay tantas, no tiene ningún fundamento pretender que ahora toque precisamente el libro blanco del profesorado, no cuela, señores Marina y Méndez Vigo.
   Porque, además, el núcleo de la propuesta de Marina es la formación y selección del profesorado y este guachimán no es la primera vez que se ve obligado a hacer una precisión: no solo no son tan malas como inicua e interesadamente se está queriendo hacer creer desde determinados sectores, sino que, además, en el contexto general de este país, son de las mejores. Plantearé algunas preguntas: ¿para cuántas profesiones es requisito imprescindible el tener una titulación universitaria? ¿Cree alguien que los títulos universitarios se regalan? A mí no me regalaron ninguno de los dos que tengo. ¿Cuántos de los que nos critican saben siquiera de lejos lo que es prepararse bien una oposición? ¿Cuántos españoles saben lo difícil que es ganarla? ¿Cuántos se han enfrentado a la culturización suplementaria -dejando aparte las horas de estudio- que representa eso de carrera + oposición: las lecturas, el enriquecimiento a través del contacto con las diversas disciplinas del saber y de las artes, la información sobre cómo está el mundo...? ¿Cuántos profesionales tienen la cantidad de horas de formación permanente que tienen los profesores? ¿Cuántos, además del control de sus jefes, trabajan sin trampa ni cartón ante los ojos de sus alumnos y pueden ser supervisados por un cuerpo de inspectores? Muchos oficios están sometidos a exigencias muy duras, lo sé, porque a nadie se le da un sueldo por su cara bonita, pero todas esas cosas que he mencionado forman hoy parte de la formación, selección y control del profesorado: ¿a alguien le parece poco? Bueno, pues, aun así, desde ciertos sectores sociales, políticos e informativos se nos anatemiza sin ningún pudor, se nos está señalando, desde hace ya demasiado tiempo, como los causantes de los males de la enseñanza.
   Y no lo somos, claro, somos solo la cabeza de turco elegida por unos cuantos: ciertos expertos y pedagogos envueltos ya sea en el fracaso del actual sistema o en una pícara pesca de río revuelto consistente en presentarse ellos como salvadores y a nosotros como culpables; ciertos políticos ignorantes, corruptos o de intereses inconfesables que han utilizado los ataques contra el profesorado como maniobra de distracción o coartada para sus desmanes de todo tipo; los sectores más cavernícolas de la opinión pública... Por eso considero especialmente desafortunada esta iniciativa de José Antonio Marina: porque, se quiera o no, el elaborar hoy un libro blanco sobre la profesión docente equivale implícitamente a señalarnos como culpables del fracaso del sistema. Y no lo somos, niego la mayor, no se le puede hacer el juego de manera tan ingenua a la demagogia peor intencionada.               

viernes, 4 de diciembre de 2015

Desmán totalitario de la Generalitat contra los profesores

   Hará un par de semanas, se produjo un cierto malestar entre algunos sectores del profesorado por una noticia relativa a la Ley 26/2015, una norma que, básicamente, pretende reforzar la protección de los menores en diversos ámbitos. El malestar procedía del titular de esa noticia de eldiario.es que os he enlazado arriba, el cual decía exactamente esto:
Educación va a exigir a todos los profesores de España 
un certificado de antecedentes por delitos sexuales.
   Supongo que más de uno os habréis echado las manos a la cabeza, porque, si es cierto lo que acabáis de leer, de aquí a nada las autoridades educativas españolas van a exigir a todos los profesores del país que acrediten que son delincuentes sexuales. Quiero espantar vuestra lógica zozobra: no es que la perversión sexual se haya adueñado de la Administración española, es solo que los redactores de eldiario.es no anduvieron muy finos y se olvidaron de poner la palabra "negativo" después de "certificado", lo que habría dejado claras las intenciones de Educación, o, mejor dicho, las que el medio le atribuye, de cualquier modo, mucho más sanas que las que se desprenden del titular. Hasta aquí, el malestar e indignación de esa parte del profesorado parece cosa absolutamente lógica, pero... ¿eran esas realmente las intenciones de la Ley 26/2015? Como no lo tenía muy claro, vuestro amigo el guachimán procedió a leerla y pudo así encontrar el punto del que procede la interpretación del periódico, que es exactamente el número 5 del apartado 8 del artículo 12, que se ocupa de las actuaciones de protección. Dice esto: 
    Será requisito para el acceso y ejercicio a las profesiones, oficios y actividades que impliquen contacto habitual con menores, el no haber sido condenado por sentencia firme por algún delito contra la libertad e indemnidad sexual, que incluye la agresión y abuso sexual, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, prostitución y explotación sexual y corrupción de menores, así como por trata de seres humanos. A tal efecto, quien pretenda el acceso a tales profesiones, oficios o actividades deberá acreditar esta circunstancia mediante la aportación de una certificación negativa del Registro Central de delincuentes sexuales.
   A la vista de su contenido y, muy en especial, de la parte subrayada, interpreté y sigo interpretando que esta norma solo impone tal acreditación a quienes pretendan acceder a cualquier profesión o actividad (no solo a la de profesor) relacionada con menores. En consecuencia, en el contexto de la polémica que ya se había suscitado, yo sostuve que esta norma no podía interpretarse como otra agresión al profesorado en ejercicio, colectivo al que nada demandaba, pero he de decir que me quedé solo ante otros colegas que, con diversos argumentos, afirmaban que sí lo era, real o potencialmente. 
   Ha hecho falta poco tiempo para que la realidad les diera la razón a mis oponentes. Ayer, mi amigo Xavier Masó, en un artículo titulado Bajo sospecha de sambenito, daba cuenta de la publicación, con fecha de 25 de noviembre, de una instrucción de la Secretaría de Administración y Función Pública de la Generalitat de Cataluña en la que se establecen los términos en que este organismo pretende concretar para el ámbito catalán la aplicación de la Ley 26/2015. Sobrepasando (o quizás habría que decir: retorciendo canallescamente) ese mismo artículo 5, que cita casi al principio y casi con los mismos subrayados con que yo lo reproduzco, la secretaría esa de la Generalitat, con respecto a las personas que ya están en puestos de trabajo relacionados con menores (caso en el que, por supuesto, sí estarían los profesores), pretende nada menos que esto:
   1.- Que presenten una declaración jurada de no haber sido condenados por sentencia firme por delitos de carácter sexual (apartado 2b). Preguntas del guachimán: ¿qué entiende la Generalitat por presunción de inocencia? ¿Van a tener, con arreglo a esta basura de instrucción estalinista, profesores o pediatras, por el mero hecho de ejercer tales profesiones, que jurar que no son pederastas?
   2.- Que, a dicha declaración, adjunten una autorización expresa que permita en cualquier momento a la Administración comprobar la veracidad de tales datos (apartado 2b).  En otras palabras: que la Generalitat pretende arrogarse el derecho de fisgar en las vidas de las personas, y además, obligándolas a que sean ellas mismas quienes les den el permiso. ¡Qué gran papel habría hecho en la Gestapo el inventor de esta norma!
   3.- Que tanto esas declaraciones como las certificaciones negativas tengan una validez de un año, lo que equivale a decir que tendrán que ser renovadas periódicamente. O sea que, a partir de ahora, todo aquel que trabaje con menores en Cataluña se ha convertido en un sospechoso habitual que tendrá que demostrar cada año eso de antes: que no es un pederasta. Se me ocurre una sugerencia para la Generalitat: ¿por qué no usa esas estrellas amarillas que llevan algunas esteladas para ponérselas en el pecho a profesores, pediatras, etc.?
   ¿Cuál de estas pretensiones es una burrada mayor, cuál es un atentado más denigrante a derechos ciudadanos elementales en cualquier país mínimamente civilizado? Bien es verdad que cosas como estas, si ocurren  en Cataluña, no resultan extrañas. ¿Cómo van a extrañar en una comunidad cuyo gobierno lleva años empeñado en una ofensiva separatista que apesta a golpe de estado? ¿Cómo van a extrañar viniendo de una Generalitat que lleva años malgastando en oligofrénicos planes separatistas el dinero que debería usar para el bien común? ¿Cómo van a extrañar en una comunidad cuya política de los últimos años ha estado guiada por objetivos y actuaciones delirantes, líderes inanes, corruptos, mesiánicos y/o fanáticos, asociaciones estrafalarias y partidos que eran sentinas de corrupción o sucursales de la nave de los locos? ¿Cómo va a extrañar que se pretenda estigmatizar a los profesores (entre otros colectivos igualmente honorables) en una comunidad cuya consejera de educación despreció a un profesor recién asesinado y ejerció una cobarde y ladina presión sobre los directores en aquella payasada del referéndum? ¿Cómo va a extrañar un desprecio a los derechos ciudadanos en una comunidad donde el nacionalismo lleva años cometiendo abusos?
   No puede extrañar. Y este último desmán totalitario, para mayor repugnante vergüenza, se lo permite un gobierno interino y en apestoso estado  de descomposición, y encima, a través de tan sólida norma como una instrucción nada menos que de una secretaría y firmada por una tal Meritxell no sé cuántos, rubricada con su altísima autoridad... de secretaria: la típica mezquindad cobarde que lleva años exhibiendo el gobierno catalán: eludir las responsabilidades dejando el trabajo sucio en manos de "mandaos", de botarates, de esbirros o de voluntarios a la fuerza.
   Amigo Xavier: ¿vas a decirme que os vais a tragar este sapo? Negaos a cumplir semejante vulneración de vuestros derechos, coged esa instrucción y llevadla al juzgado más próximo, no os dejéis patear por la indecencia.  

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Elecciones 2015. 1: el PP se ha ganado un severo correctivo

   El tiempo corre sin que nadie pueda pararlo y por fin, desde aquellos convulsos 2010 y 2011 en que se produjeron los definitivos estallidos de la crisis y el PP obtuvo una mayoría absoluta en las urnas, nos ha traído hasta las puertas de las duodécimas elecciones de la democracia, las cuales, no sin razón, están siendo ya valoradas como uno de los procesos electorales más importantes desde la Transición. ¿El motivo? España necesita un profundo cambio que ponga fin a muchos males de nuestra vida política, tales como la corrupción, las puertas giratorias, el injusto modelo electoral o las abusivas leyes laborales que sufrimos, y está muy claro que ese cambio será más o menos posible en función de quién gobierne a partir del 21 de diciembre y de la representatividad que las urnas otorguen a las distintas fuerzas políticas. 
   Sinceramente, pienso que, cuantos más escaños obtenga el PP, más difícil será que aquí cambie nada, por no decir que, si vuelve a gobernar, habrá que reputar como imposible cualquier posiblidad de evolución hacia un futuro optimista. Aunque ha llevado a cabo con milimétrica disciplina su plan de comenzar estrujándonos sin piedad en 2011 para empezar a darnos palmaditas en la espalda de finales de 2014 en adelante (lo dije hace un año en un artículo sobre González Pons, el cual, significativamente, ha aumentado estos días su número de visitas), lo cierto es que los méritos contraídos durante su mandato (os recuerdo, que para analizarlos, el guachimán, siempre pensando en sus lectores, elaboró en su día unos criterios de evaluación) son tan nefastos que, por puro sentido de la supervivencia, los ciudadanos españoles deberíamos facilitarle unas sanas y merecidísimas vacaciones en la oposición.
   Como, de todos modos, existe el peligro de que el PP repunte, ya que, entre otras cosas, ha afrontado con más sensatez que otros la cuestión catalana y ello le ha valido un ascenso en las encuestas, no estará de más que os anime a que volváis vuestros ojos hacia lo hecho en los últimos años para que entendáis lo merecidísmo que tiene un castigo electoral. Yo hoy me voy a limitar a dejaros algunos ejemplos de cosas bastante recientes, para que veáis hasta qué punto incluso esa apariencia de regeneración que intenta transmitir ahora es absolutamente falsa.
   1. Lamela, Cañete y el vergonzoso tráfico de influencias. El solo hecho de que Manuel Lamela haya tenido tantos altos cargos con el PP da idea de lo que puede esperarse de este partido. Su última hazaña anda hoy en los medios: el 1-XI-14, Arias Cañete fue nombrado comisario de Energía de la UE; el 26-XII-14, Lamela entró al servicio de una empresa minera llamada Berkeley, a pesar de que sabía de minas lo que yo de sánscrito; unos meses después, el departamento de Cañete concedía a Berkeley la explotación de unas minas de uranio en Salamanca. Trabajo en equipo, vaya. 
   2. En la cárcel o imputados. Francisco Granados, Salvador Vitoria, Lucía Figar: era ya 2014 y, en ese martillo de la corrupción que es el PP, saltaban los casos de estos consejeros metidos en la Púnica. De Granados ya está todo dicho, de Figar... ¿habrá dinero más malgastado que esos 80.000 euros que se dilapidaron en la inútil tarea de elevar su popularidad? ¡Y pensar que esta señora ha estado años triturando la enseñanza pública madrileña!   
   3. Los "logros" de la reforma laboral. Estas son las cifras del empleo en noviembre de 2015: afiliados a la seguridad social: 17.223.086 (en noviembre de 2011, eran 17.248.500); desempleados: 4.149.300 (en 2011, eran 4.512.100). O sea, 25.000 empleados menos que con Zapatero y, en lo relativo a los parados, ciertamente, también menos, unos cuatrocientos mil, aunque, si hemos de creer lo que dice la noticia, el descenso del paro se debe a la reducción de la población activa, lo cual supongo que debería tener un reflejo en los porcentajes, pero no se facilitan. Y esto, al precio de las tremendas condiciones que ha impuesto la reforma laboral y con un sensible descenso en la calidad del empleo. Desde luego, no es una mejora como para presumir (como se está haciendo) de despegue económico. Y no olvidemos una cosa: hay claros indicios de retorno del ladrillo. Lo dicho: si esperamos mejoras, del lado del PP no van a venir.