jueves, 14 de mayo de 2015

Ashoka y "El País": ¿han encontrado las sectas pedagógicas un nuevo tonto útil?

   Hoy, leyendo "El País", me encuentro con una artículo titulado "La educación que no queremos", firmado por Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka en España y Portugal, el cual ofrece una propuesta definitiva, única, exclusiva, verdadera y superinnovadora que revolucionará la educación, y lo hace comenzando por un procedimiento nada nuevo en estos vendedores que hoy abundan como sardinas en el océano: descalificar la, según ellos, caduca educación actual con el argumento (mentira novedosa donde las haya) de que es igual que hace décadas y el originalísimo recurso formal (¡estos innovadores!) de que su hija va a estudiar sometida a la odiosa y tediosa educación memorística que padeció su mamá (la de doña Ana). Solo le ha faltado lo de la lista de los reyes godos.
   Seducido por tan interesante comienzo, voy más adelante, para ver los elementos que componen la propuesta que, ¡por fin, esta vez, sí!, liberará al mundo de la tiranía que sobre los educandos se ejerce en escuelas e institutos y, después de unas novedosísimas y originalísimas consideraciones en torno a los avances tecnológicos, me encuentro con esto: creatividad, empatía, capacidad de innovar, liderazgo, espacios abiertos, eso de lo emocional... ¡Qué decepción!, esto ya te lo dicen hasta en las telenovelas. Esto no es nuevo, señora Sáenz, es una moto que ya se lleva vendiendo bastante tiempo, vea usted estos artículos míos: nueva pedagogía, pedagogía blanca, Acaso y Barajas... Y hay mucho más, créame, el blog de mi amigo Alberto Royo contiene una auténtica enciclopedia de estos timos. Porque son auténticos timos, no le quepa la menor duda: ni ofrecen nada nuevo, ni nada bueno (vea una sesión de evaluación de María Acaso), ni cosas como el liderazgo o la creatividad dependen de la escuela, sino de una compleja serie de factores que afectan a la persona, hora es ya de que dejen ustedes de engañar a la gente.  
   El artículo contiene además una lista de nombres de centros educativos que pone como ejemplos de buena práctica docente, ya que están en la línea defendida por la autora, que  es la de la asociación que dirige, Ashoka. Resulta un tanto patético este apartado, pues se jacta de que Ashoka tiene 154 ecuelas en 26 países, en un mundo donde las escuelas se cuentan por millones; curioso resulta también que la autora se enorgullezca de los 34 años que lleva funcionando su asociación: o sea, que si los años los cumplen ellos, el paso de las décadas es un honor, ¿no? Vaya, vaya. Intrigado, busco en internet la palabra "Ashoka", y me sale la página que enlazo más arriba, que tiene un tufillo sectario que tira de espaldas; leo algunos de sus apartados y descubro que el artículo de "El País" reproduce literalmente ciertos párrafos con los que estos señores se presentan en su página: así pues, resulta que, al final, lo que parecía un artículo sobre pedagogía era en realidad un folleto propagandístico insertado en la envidiable plataforma que representa "El País".
    Si pulsáis los enlaces que he insertado en el segundo párrafo, veréis que esto no es nuevo, porque allí encontraréis referencias a artículos de ABC o programas de La 2, en los que, bajo la cáscara de una propuesta pedagógica, aparecían avispados mercaderes vendiendo de manera muy agresiva sus mercancías educativas. Parece ser que "El País" se ha unido al grupo de los ¿ingenuos? medios de comunicación que manipulan algunos espabilados para hacerse publicidad aparentando otra cosa. Pienso que deberían tener cuidado (si es que no se dan cuenta) o ser más honestos (si se la dan), no solo porque la propaganda no debe presentarse disfrazada de información, sino porque estos "innovadores" presentan propuestas de muy poca calidad, y algunas, muy poco tranquilizadoras. Veamos, por ejemplo, el caso de Ashoka. He hablado ya del tufillo sectario que parece despedir su página y voy a ratificarme con unas palabras sacadas del final del artículo de doña Ana Sáenz Miera. Después de desplegar su propuesta, nos dice:
   El objetivo es ambicioso. Nos proponemos que, para septiembre de 2018, ese cambio de mentalidad en el mundo educativo esté extendido en la gran mayoría de los colegios de este país. Septiembre de 2018. Casualmente la fecha en que mi hija Lola, y otros cuatrocientos mil niños más en España, empezarán a ir a la escuela.  
   Ya lo sabemos: dentro de tres años, cuando Lola entre en el "cole", todos a pensar como su mamá se ha dicho. Que nadie se figure que estos ramalazos totalitarios son la excepción entre los innovadores educativos: son la norma. Dan miedo.
  

6 comentarios:

  1. Querido amigo. He tenido una mañana dura, muy dura, y me esperan días muy duros todavía (ya sabes lo que pasa en mi taifa) Así que lo que pienso de las palabras que ha escrito El País, periódico que como otros ya no leo ni en internet, no voy a decirlo porque no es mi estilo en público ni en privado.
    Hay algo que te comenté una vez sobre la respuesta que di cuando todavía era una profesora pipiola a una “experta” que vino a darnos un curso en el instituto y habló sobre la denostada enseñanza memorística. En aquel momento la dejé sin palabras, y eso que para ella se trataba de memoria inmediata a corto plazo.

    Creo que una de las mayores, si no la mayor tragedia individual que puede suceder a una persona es el Alzheimer (porque con la guadaña nos vamos a encontrar todos) Pues doña Ana Sáenz de Miera, que nació hace 35 años cuando funcionaban los primeros móviles (que no valían ni para quien los usaba) quiere condenar a su hija Lola al Alzheimer dentro de 3 años. Bien para ella, que lo disfrute con salud.

    Un apunte: la única persona que he conocido que se sabía la lista de los reyes godos fue mi abuelo…, porque le dio por ahí. Era un hombre de listas y maestro frustrado (la historia sería larga y no es este el lugar) Yo, que estudié la carrera de Geografía e Historia, y tuve como temas duros el Reino Visigodo jamás tuve que aprenderme semejante engendro (pero mis “ovejitas” del insomnio siembre han sido los emperador romanos, que cado uno tiene sus perversiones)

    Me espera una tarde de galeras de correcciones y preparación de materiales. Lo dejo, porque el asunto creo que no merece más de mi tiempo.

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    1. Por supuesto que me acuerdo de esa genial anécdota tuya de la memoria y los conocimientos no susceptibles de ser llevados en el bolso, Hesperetusa, y eso que los bolsos de las mujeres dan para más que el Universo profundo, algún día saldrá el astrónomo que nos explique esto. Y es superapropiada para explicar la estulticia de los fanáticos de las nuevas tecnologías que confunden conocimiento con información, entre los que está la absoluta totalidad de los innovadores pedagógicos, aunque estos lo son más por conveniencia que por otra cosa, porque cada vez veo más claro que, en realidad, detrás de las prédicas de todos y cada uno de estos Mesías de las supuestas innovaciones educativas, lo que hay no es nunca pedagogía, sino conveniencia, ya sea por razones económicas, de dominio ideológico o de ridícula vanidad. Ahora parecen convencidísimos de que, como el smartphone se puede llevar en el bolso o en el bolsillo y se puede conectar a internet, pues ya está: ¡todo dios lleva el conocimiento encima!, España (con tantísimo aparatito) tiene más sabios por kilómetro cuadrado que aficionados al fútbol. Está hecho: el problema educativo lo han resuleto Apple, Samsung y demás. Y lo cachondo es que te lo dicen como si se lo creyeran, para que te lo creas tú y caigas en su trampa del desprestigio del conocimiento, del saber, del estudio, del llevar la información incorporada en tu cerebro porque te has preocupado de adquirirla, acompañada de los recursos mentales y los fundamentos culturales para saber procesarla, con lo que pretenden enmascarar su patética ignorancia de fondo, a ver si cuela. Si las estupideces de esta gente fueran ciertas, con meterse un aparatito en el bolsillo, tanta solvencia intelectual tendría Esperanza Aguirre como Ángel Gabilondo: solo por necedad suprema, mala intención o conveniencia se podrá dejar de entender lo que quiero decir. No es enseñanza memorística lo que damos en la escuela los verdaderos formadores: es educación auténtica, polifacética y en el más amplio sentido de la palabra, la cual no desprecia ninguno de los instrumentos a su alcance, desde la memoria hasta la tablet, siempre que sea el adecuado. Los verdaderos expertos en educación, que somos los que hemos superado las mil pruebas apropiadas para ello y/o hemos dado cientos de clases a cientos de alumnos, estamos abiertos a todo y seleccionamos en cada momento lo que conviene. El cien por cien de estos palurdos fanáticos que predican insensateces fracasarían de manera calamitosa ante un grupo de alumnos reales, de esos de los que tú y yo educamos día a día; lo tengo comprobado, porque he visto la incapacidad clamorosa de más de uno de estos petimetres, que en los institutos y colegios también los hay. Y mientra tanto, los medios de comunicación y la clase política elevando a los altares a cualquier fulano que se presente llevando por delante el cartelito de "yo soy innovador".

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  2. El hombre sin memoria no puede vivir plenamente. No sé porqué se empeñan en destruir esta capacidad. Esto NO funciona. Mi hijo (9 años) estudia por "proyectos" y si no hay refuerzo casero (o sea, conmigo) sería un fracaso total. Y me insisten en que no es necesario estudiar con esta edad y yo digo: "ya, ya, pero si suspende el problema lo tengo yo en mi casa ¿verdad? y encima será porque el crío es un inadaptado" -a sus métodos, claro-.

    Lo que funciona es un pequeño repasito diario a lo que han dado en el cole. Y tiene tiempo de jugar todo lo que quiere (mucho, mucho) y más. Que hay quien piensa que le tengo atado al escritorio tres horas al día. Y encima tiene un puntito de eso que llaman ahora hiperactividad y afirmo categóricamente que es capaz de estudiar, concentrarse (a su manera) y sacar muy buenas notas. No le amarga la vida trabajar un poco y luego me dice "el examen estaba chupao" y le contesto que si no hubiese estudiado no le hubiera parecido tan fácil.

    No me venden la moto por mucho que quieran. Y si no, que dejen hacer los exámenes con la tablet en la mano y así podremos medir otras cosas pero desde luego no los conocimientos. He dicho.

    Saludos.

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  3. Naturalmente, Vega. Aparte de aberraciones como atacar a la memoria y al estudio o vender sistemas que no enseñan (esto, como en las buenas estafas, el estafado lo descubre años desapués, cuando ya no puede reclamarle nada al estafador), los innovadores lo hacen siempre con el preámbulo de atacar a la escuela que sí enseña, que es mucho más rica en enseñanzas y métodos que sus limitadas propuestas. Y no hay un solo ataque que no contenga un considerable número de falsedades. Los muchos problemas de la escuela actual no proceden de los procedimientos y recursos que usamos, ni de la capacidad de enseñar del profesorado, ni, por supuesto, de nuestra falta de conocimientos, proceden de una serie de políticas impuestas (presión por el aprobado, programas no siempre viables, permisividad con alumnos gamberros...) que complican mucho la práctica docente.

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  4. Nunca será bien ponderado el papel del pilón público para escarmiento de charlatanes.

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  5. Pues, tal y como está hoy en día de charlatanes el mundo de la enseñanza, el pilón tendría que tener las dimensiones del Océano Pacífico.

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