jueves, 30 de enero de 2014

La letra perdida

   La letra perdida es un excelente libro de poemas publicado por Ediciones Vitruvio en el año 2012. Su autor es Fernando López Guisado, escritor cuya ya larga trayectoria podéis consultar, entre otras muchísimas páginas, aquí:
   A los que queráis saber más acerca dé él -más y más a fondo-, siempre os quedará París, digo su blog, Buenas noches, Nueva Orleans, que es realmente recomendable.
   Tengo el placer de conocer personalmente a Fernando. La primera vez que lo vi fue en uno de esos sensacionales episodios que la fortuna nos brinda a quienes nos animamos a meter las narices en el mundo cultural que está fuera de los grandes circuitos. Fue en junio de 2012, en un recital que Fernando daba en el café El despertar, calle Torrecilla del Leal, 18, en pleno barrio de Lavapiés (ya te vale, tío, diréis algunos). Mentiría si dijera que allí estábamos más de cuarenta asistentes, ahora bien, igualmente mentiría si dijera que el resto de los 6.000 millones de almas que actualmente componen la humanidad se perdieron algo digno de verse, y mira que, además, era gratis. ¿Por qué lo digo? Porque si la poesía de Fernando es muy buena, verle a él recitarla ya es de esos eventos impagables que suceden y cuando acaban ya no puedes guardarlos en la estantería para volver a abrirlos. "Bueno, bueno, pero puedo grabarlo en el móvil, o bajármelos de YouTube", me dirán algunos. "¡Venga, hombre!", les diré yo. A propósito de YouTube, os informo de que el pasado mes de diciembre volví a ver a Fernando nada menos que en ese Olimpo de la poesía española que son los viernes de la Cacharrería del Ateneo de Madrid. Ahí queda eso para quienes no fueron y quieran verlo, juzguen ustedes.
   Pero el asunto era La letra perdida y, de un tiempo a esta parte, como sabéis, cuando hablo de poetas, prefiero dejar que sea su voz la que se oiga, porque con ellos corres el riesgo de hablar y hablar para que, al final, los árboles no dejen ver el bosque, así que reduciré al máximo lo mucho que podría decir de La letra perdida y dejaré que sea ella misma la que hable. Vamos a los poemas.
  En primer, lugar, ¿qué es eso de la letra perdida? Yo la he encontrado en tres lugares del libro:
  -Página 28:
                     La letra perdida.
                     Lo que no pudo ser, encallado entre las estrellas.   
  -Página 36:
                    Así comprendes que debes volver al latir del principio.
                    La letra perdida.
  -Página 57: 
                    Así, juntos
                    (incólumes, desnudos, despedidos)
                    seguiremos respirando
                    aquel aroma rojo de tu cabello
                    entre las flores de la memoria;
                    meciéndonos en lo que fuimos:
                    la letra perdida.
   Ya me imagino que todos lo habréis pillao, ¿no? La nostalgia del absoluto inalcanzable, la implicación constante entre el principio y todo lo que viene después, el amor como plenitud y de nuevo como nostalgia...: mil cosas inabarcables en un puñado de versos, así son los poetas.
   Empieza el libro (primer verso, página 13): Bajo los tilos. Termina el libro (último verso, página 57): Bajo los tilos. Un mensaje redondo, o sea, según como lo queramos ver, indefinido.  
   -De la página 13 (comienzo):
                                         Eso es el poema:
                                         preservado momento;
                                         siempre rebrotando
                                         incombustible,
                                         aguardándote.
                                         Reconstruyéndose en cada futuro.
                                         Deconstruyéndose en cada sonido.
   -De la página 57 (final):
                                 Así, juntos
                                 (incólumes, desnudos, despedidos)
                                 seguiremos respirando
                                 aquel aroma rojo de tu cabello
                                 entre las flores de la memoria;
                                 meciéndonos en lo que fuimos:
                                 la letra perdida.
 
                               Así, juntos,
                               cogidos de la mano,
                               bajo los tilos.
   Termino. Me ha llamado la atención la sombra de angustia existencial que se manifiesta en algunos poemas. ¿A qué me refiero? Leed estos versos de la página 48:
                              Me vigila todo el puño,
                              la garra impasible y blanca del Universo:
                              estoy desnudo,
                              expuesto ante aquello que ha visto morir
                              a cientos de mundos y palabras.
                              Minúsculo curioso, reclamando su atención.
                              Ha sido transmutado en pieza y piedra,
                              en figura entretenida de espiar,
                              en puerta para lo que no debe,
                              en origen del desastre y mecha de bomba;
                              en risa de los borrachos.
   
   Esto no es todo, ni mucho menos.  
    

sábado, 25 de enero de 2014

Praxis educativa. 11: sobre móviles y niños

   En el transcurso de tres días, he tenido esta semana dos incidencias en las que andaban envueltos los móviles, ambas con alumnos de 3º de ESO. Han sido cosas sin apenas importancia, pero que tienen detrás un hecho que es motivo de reflexión para muchos: ¿estamos usando los móviles, smartphones y demás aparatitos en una medida ajustada? Sobre el impacto general que están produciendo en la sociedad se ha escrito mucho y por gente especializada en comunicación; lo que yo haré aquí será una breve reflexión relacionada con la enseñanza y los jóvenes.
   Será lógico que empiece por decir que yo soy una persona bastante escéptica en cuanto al uso de esta tecnología: siempre he tenido móviles de esos que, cuando los sacaba en clase, producían literalmente las carcajadas de mis alumnos, ya que suelen ser aparatos baratitos y de los más básico, útiles exclusivamente para llamadas y mensajes. Por el contrario, ellos, con la afición a la novedad propia de la juventud, siempre tienen aparatos de rendimientos y precios muy superiores, que les compran sus padres. Se me ocurren algunas preguntas, todas ellas relacionadas con situaciones habituales o hechos concretos con los que me he encontrado:
   -¿Es lógico que un adulto que se paga con su sueldo su móvil y su consumo esté rodeado de niños de 16, 15, 14, 13 y hasta 12 años y sea él el que tiene el móvil más barato y el gasto más bajo con diferencia?
   -¿Es lógico que las familias hayan asumido como cosa establecida que chicos de esas edades tengan un móvil con una factura corriente de llamadas que pagan los padres? ¿Tan imprescindible es que personas de esas edades se comuniquen permanentemente con sus amistades para decirse bobadas que, transmitidas por teléfono, cuestan dinero? ¿Es lógico que el móvil se haya convertido prácticamente en un juguete con factura mensual?
   -Conocí a una chica de 16 años que estaba en 2º de ESO y suspendía las asignaturas de siete en siete. Su padre se quejaba de que, de 7 a 11, la niña se pasaba todos los días enganchada al móvil. ¿Es lógico que siguiera teniéndolo y le siguieran pagando el consumo? Y lo de no saber si, cuando estudian, los niños están en realidad estudiando o colgados del móvil es algo bastante extendido.
   -A una alumna mía le robaron un día un móvil de 400 euros. ¿Es lógico llevar al instituto un objeto tan extremadamente caro? ¿Es lógico que, ya que lo llevaba, no lo tuviese muy vigilado? Otra gracia del asunto: ante este suceso, los padres cargaron contra el instituto, al que culpabilizaban del robo. ¿Es lógico esto?
   -Cuando empezaron a ponerse de moda los móviles con cámara de fotos, un alumno mío me enseñó el que le habían puesto los reyes: 500 euracos de 2003 o 2004. Por cierto, el chico había suspendido seis en la primera evaluación. ¿Es lógica tanta generosidad de los reyes?
   -Y ya que dudo de la lógica de que cientos de miles de niños anden por el mundo con un móvil en el bolsillo, me voy a permitir también dudar de que sea necesario que vayan con una cámara, con una conexión permanente a Internet, etc.
   -¿Son lógicos casos como el de Nora y las otras niñas que estaban en las garras de la red que las prostituía? Esa red las "premiaba", entre otras cosas, con carísimos móviles (robados, por supuesto) que servían para controlarlas y ponerlas en contacto con los clientes. Tampoco parece muy lógico que los padres de estas niñas no las hubiesen obligado a confesar de dónde habían sacado esos móviles.
   Soy un tipo chapado a la antigua, no puedo remediarlo, y a veces me hago reflexiones como esta: para las compañías telefónicas, la irrupción de los móviles debió sin duda de suponer un antes y un después, porque me figuro que sus ingresos se multiplicarían de manera exponencial: ¿de verdad era necesario el incremento también exponencial de las llamadas que ha debido de llevar aparejado? Los objetores o medio objetores a esta tecnología como yo, no parecemos habernos quedado anclados en el Jurásico, y algunos son cosas tan irrelevantes como presidentes de comunidades autónomas o premios Nobel de Física. Quizás no fuera necesario hablar tanto ni mandar tanta foto que a los dos días se destruye, quizás mucho de lo que ha habido aquí ha sido una habilísima política comercial de las telefónicas, que, en el caso de España, añade el inri de unas tarifas abusivas, de puro oligopolio, que siempre ha contado con la pasividad cómplice de los gobiernos, tal vez por aquello de la puerta giratoria.
   Y esto ha sido especialmente perverso en el caso de los niños. De manera sutil, se extendió muy pronto una supuesta ventaja: que los móviles serían muy útiles para saber dónde estaban los niños, para tenerlos en todo momento controlados. Convencidos de esto, los padres y sobre todo las madres cayeron muy pronto en  la trampa y no pusieron obstáculos para que sus hijos tuvieran móvil. Era su tranquilidad. A la vista de lo que llevamos experimentado, ¿realmente están sirviendo los móviles para que los padres puedan controlar a hijo alguno? ¿No estará siendo más bien que son los móviles los que tienen esclavizados a muchos hijos? Y puede que también a un buen puñado de adultos. Pensemos en ello.
   

jueves, 23 de enero de 2014

Falta de empatía

   Debemos congratularnos de que Francisco Javier Colorado haya salido vivo del ataque del que ha sido víctima en  Pakistán, pero tampoco creo que sea menor el detalle de que ese mismo ataque les haya costado la vida a siete policías paquistaníes que estaban allí custodiándolo. Eso es una auténtica tragedia, de la que supongo que los familiares de esas personas no se estarán congratulando.
   Supongo otra cosa: que lo que voy a decir a partir de ahora no caerá en gracia, pero creo que no debe callarse. Acabo de leer la noticia en la edición digital de "El País" y observo en las declaraciones de este joven una desafortunada falta de empatía, pues se muestra muy preocupado por sí mismo, pero no dice una sola palabra acerca de esas siete personas que han perdido la vida (y, probablemente, se la hayan salvado a él) escoltándole en su viaje, a mi juicio, bastante prescindible, más aún si se tiene en cuenta que Exteriores aconseja no viajar a esas zonas si no es absolutamente necesario. Tampoco el ministro Margallo dice en esa noticia una palabra de agradecimiento. Pakistán, un país con mucha pobreza, ha invertido mucho en medios para arropar al señor Colorado y un puñado de paquistaníes han perdido la vida con ese mismo fin. ¿Tendrá ese país asuntos más importantes que proteger a un cicloturista? Supongo que este viaje de placer no habrá dejado allí una buena imagen de los españoles.

martes, 14 de enero de 2014

Praxis eductativa. 11: un logro de la educación no sexista

   Esta mañana les he hecho a mis alumnos de 2º de ESO un examen en el que figuraba una redacción sobre este tema: LAS RELACIONES ENTRE HIJOS Y PADRES. Aunque os parezca mentira, a mitad del examen ha habido un alumno que me ha dicho que no entendía, que no sabía de qué tenía que hablar. Como la pregunta me parecía un tanto absurda, le he respondido en tono jocoso, diciéndole, más o menos, que los niños tienen un papá y una mamá y que lo que tenía que hacer él era contarme lo que pensaba acerca de las relaciones entre los hijos y ese papá y esa mamá, dándole el enfoque que le pareciera: general, hablando de uno o varios casos particulares que le parecieran significativos, personal suyo...: como quisiera, ya que las redacciones son ejercicios muy libres en cuanto a formas y enfoques.
   Su respuesta ha sido esta:
   -¡Ah, yo creía que era solo con el padre, no con la madre!
   En el mismo sentido se han pronunciado dos o tres más.
   Desde aquí quiero transmitir mi enhorabuena a los artífices del lenguaje no sexista: cinco lustros de machacarnos con los padres y las madres, los hombres y las mujeres, los alumnos y las alumnas, los vascos y las vascas, los niños y las niñas o los ciudadanos y las ciudadanas, o incluso con l@s alumn@s, l@s niñ@s o l@s ciudadan@s, han conseguido el fin que al parecer se perseguía: sembrar la confusión entre los hablantes. Atención a l@s profesor@s tutor@s: si un día le dicen a uno de sus alumn@s frases como: "Me gustaría tener una entrevista con tus padres", que no se extrañen de que el/la chico/a, al día siguiente les diga: "Me ha dicho mi madre que quiere venir también".
   Y es que los lavados de cerebro, particularmente, si cuentan con el impulso demagógico de polític@s descerebrad@s y medios de comunicación de gran alcance, son extremadamente eficaces.

domingo, 12 de enero de 2014

Un lamentable engendro patriotero

   Acabo de ver El único superviviente, película que me ha parecido bastante patética, y no porque me haya llegado al alma, sino por lo mala. Ni que decir tiene que los talibanes son una gente odiosa y que están causando mucho daño, pero eso no significa que, por el hecho de que una película se monte en torno a una operación contra ellos, ya tengamos que tragarnos disparates, sensiblerías y patrioterismos. Particularmente en lo referido a estos últimos, me figuro que tendrán su público en el país originario de la cinta, pero inevitablemente habrán de rechinar en cuanto esta rebase sus fronteras: ¿se imaginan con qué entusiasmo recibirían creaciones como Raza, Los últimos de Filipinas o A mí la legión en los patios de butacas de EEUU, Inglaterra, Dinamarca, Malawi o Mongolia? Pues no veo por qué los norteamericanos pueden contar con que aquí puedan conmovernos ciertos aspectos que contiene El único superviviente. Películas como esta, si se produjeran en cines sin el poder exportador del estadounidense, estarían sin duda amarradas al consumo interno, pero observo últimamente una cosa que me preocupa: tanto en el cine como en ciertas series televisivas (por ejemplo, Homeland), la producción norteamericana ha adoptado una parcialidad muy militante, lo que a menudo les lleva a una glorificación de lo suyo que a veces roza lo grotesco y a una presentación no ya acrítica, sino incluso orgullosa de sus andanzas más dudosamente éticas, consecuencia de lo cual es que las exporten sin ningún rubor, como esperando que el mundo comparta su enardecimiento y/o su cinismo. Vistos estos defectos de carácter general, vayamos a otras deficiencias concretas, algunas de las cuales tienen que ver con lo dicho hasta aquí.
   -La historia consiste básicamente en esto: a un jefe talibán asesino y sanguinario (o sea, normal en su género) lo ha localizado el mando yanqui en una aldea perdida entre montes y ha dispuesto enviar un comando de cuatro supersoldados para darle la boleta (normal también). Las primeras escenas nos presentan a esos muchachos acuartelados y cuando no están en combate, para que veamos que, en realidad, son unos chicos sanos y normales como usted y yo; a tal fin, se nos castiga con una sustanciosa ración de sandeces y horteradas cuartelarias que, volviendo a lo de antes, para que te hagan gracia, tienes que ver a esos chicos como los tuyos.
   -Llegados a su destino, la cosa se tuerce, porque a los cuatro chicos los descubren antes de tiempo y se ven envueltos en el cerco que les montan los talibanes. Se produce entonces un combate más largo que un día sin pan (otro de los defectos de la película, que, por cierto, dura 121 minutitos), el cual está destinado a demostrarnos lo valientes, lo duros, lo eficaces, lo indestructibles y lo buenos soldados que son los nuestros, a los que no matan ni las balas, ni las bombas ni los trompazos contra pedruscos o pinos centenarios, lo mismito que a Mortadelo y Filemón, vamos. Para el que no esté predispuesto a mitificaciones, esta pesadísima escena es infumable e inverosímil: los afganos, (gente que lleva décadas guerreando) cometen más fallos que el recluta Patoso, no hay un elemental error de combate en que no caigan: desde subir la montaña armando más ruido que cien mil hinchas ingleses, hasta parapetarse siempre detrás de amapolas o cardos borriqueros, al contrario que los nuestros, que saben muy bien que las rocas son más duras y siempre se esconden detrás de ellas, pero hay mucho más, sería muy prolijo ahondar en los mil descosidos de este delirio de escena.
   -Finalmente, el único superviviente se salva, gracias a otro giro demencial e incongruente: la intervención de un afgano antitalibán, un auténtico buen salvaje que no vacila en llevárselo a su aldea, aun a riesgo de que ocurra lo que hasta un oligofrénico supondría y que, en efecto, acaba ocurriendo: que llegan los talibanes y no dejan piedra sobre piedra. Esta parte presenta un menosprecio hacia los no americanos difícil de digerir.
   -¿Creían que era todo? Pues no se pierdan el final: una sucesión de fotos de los soldados reales que participaron en los hechos en que se basa la historia, con una almibarada cancioncilla de fondo. Con todos mis respetos para esas personas: me parece impúdico sacar este homenaje a los caídos de los círculos más íntimos.
   -Porque, en efecto, la película se presenta como una historia basada en un hecho real. Después de ver el alarde de exageraciones destinadas a forjar una leyenda en torno a las hazañas de los suyos,  yo diría que estará basada en hechos reales, pero de verdadera debe de tener algo así como el diez por ciento, lo demás son fantasías propagandísticas.
   Miro hacia atrás y veo que me ha salido un comentario muy largo para una película tan floja. Reflexiono acerca de los motivos y me doy cuenta de una cosa: de que no estoy analizando una mala película, estoy desmontando un panfleto encubierto. Vuelvo a lo que dije al principio: para agitar el patriotismo norteamericano, los cines españoles no son el sitio más indicado.  
  

sábado, 11 de enero de 2014

Amina Filali

   Supongo que algunos recordaréis la historia de Amina Filali, una joven marroquí que fue violada por un hombre y, posteriormente, vio cómo el drama se "solucionaba" con un procedimiento que permiten las leyes de su país: casándola con el animal que la violó. Poco después, Amina se suicidó.
   Dentro de poco, el Parlamento de Marruecos va a votar si anula esa normativa o la mantiene. Tal vez conozcáis la comunidad Avaaz y por tanto os haya llegado ya esta petición internacional de firmas en favor de la derogación:
   Si pulsáis el enlace, no solo encontraréis una página para firmar, sino también más información sobre este asunto. 

Aitizaz Hassan

  
   Poco se puede decir cuando se habla de personas como Aitizaz Hassan, el chico de quince años que aparece en la foto, el cual, como sabéis, sacrificó valerosamente su vida al intentar detener a un suicida que intentaba introducirse en su instituto (en Hangu, localidad de Pakistán) portando un chaleco explosivo que detonó cuando Aitizaz se le interpuso. ¿A cuántos de sus dos mil compañeros salvó la vida con su valerosa acción? A muchos, sin duda, por eso su padre se mostraba orgulloso de él. Valentía, generosidad y abnegación son virtudes que sin duda adornaban a este joven héroe, y es de suponer que tendría algunas más.
   Aitizaz es además, como también señalaba su padre, un mártir, un mártir de la barbarie islamista que azota a su país y al mundo, en la cual figura el grupo Lashkar-e-Jhangvi, que está detrás del atentado que él impidió. Viendo su trágica historia, la de Malala Yousafzai, la de Beslán y otras que de vez en cuando nos llegan, parece claro que estos grupos tienen a la educación en su punto de mira, lo que da idea de su calaña. Aitizaz sí es un verdadero mártir, porque se inmoló por una causa tan noble como la de salvar las vidas de los demás; comparándolos con él, no parece que merezcan ese calificativo otros que suelen arrogárselo, especialmente, esos que cometen matanzas como la que él frustró en Hangu.   

miércoles, 8 de enero de 2014

Perder por goleada

   Sobre las preferencias de los españoles en lo referente a la organización territorial del país, las encuestas del CIS ya llevan tiempo señalando esto:
 Crecen los españoles partidarios de no cambiar el modelo de Estado, según el CIS
 
   El cuadro lo he obtenido en ABC, que suele dar importancia a este sondeo, al contrario que "El País", que acostumbra a ignorarlo. ABC señala cómo el grupo mayoritario, es decir, el de los que desean que las cosas sigan como están, incluso ha crecido 1'2 puntos desde la última vez que se hizo esta consulta. Quisiera por mi parte hacer algunas observaciones:
   1.- ¿Se dan cuenta Mas y los independentistas de que, de acuerdo con esto, su delirio pierde por goleada? Porque 8'8 frente 78'9 (lo que suman todos los que no quieren independencias) es perder por goleada. Y este es el verdadero ámbito de decisión, no el que ellos invocan porque les conviene. 
   2.- ¿Se da cuenta Rubalcaba de que hay un 65'6% de españoles que no quieren profundizar en aventuras de mayor autonomía? Pues que conste que ya no es la primera vez que el guachimán le avisa de esto. Es posible que él, Pere Navarro (y yo creo que también CiU y ERC) estén muy contentos con ese invento suyo del federalismo, pero también puede suceder que esté ahondando un poquito más la fosa del PSOE, por no hablar de otra cosa: ¡que Dios nos pille confesados si un día el PSOE llega al poder e intenta llevar a la práctica este disparate!
   3.- Vean ustedes que entre los que quieren más autonomía y los defensores del independentismo suman un 22'1%, es decir, lo mismo que el segundo grupo de opinión, el de los que creemos que lo mejor sería un estado central sin autonomías. Que no se pierda esto de vista. 
   4.- Menos mal que los independentistas son una minoría exigua, porque son gente abonada a la memez y al delirio, aunque, eso sí, tienen muy mala leche (con perdón) y además meten más ruido que una urraca en una tinaja. ¿Han visto que en los mapas de TV3 Cataluña ya es independiente? ¿Han oído la estúpida provocación con que se descuelga el diputado general de Vizcaya acerca de que la selección española en San Mamés debería jugar solo como visitante? ¿Pero se cree este señor que estas cosas las decide él? ¿Es que no sabe además que él es un alto cargo del Estado español? Decía mi madre que solo había una cosa que le daba más miedo que la gente mala: la gente mala y tonta. Esta visto que los nacionalistas, con tal de buscar discordia, no dejan pasar una.


martes, 7 de enero de 2014

Ha salido el número 2 de la revista "el ballet de las palabras"

   La revista de Patricia se va consolidando. Aquí tenéis el enlace para visitar el número 2, correspondiente a enero de 2014: