domingo, 27 de enero de 2013

La decepción del guachimán

   Ayer por la tarde acudí a la manifestación que se celebró en Madrid contra el proyecto de Eurovegas. Aquí os dejo la crónica del evento.

1. ILUSIONES
 
   La manifestación partía de Atocha. Mientras me dirigía hacia allá, iba haciendo especulaciones acerca del número de participantes: ¿20.000? ¿30.000 quizás? ¿Sería uno de esos días buenos y alcanzaríamos los 50.000? En cualquier caso, tenía que haber con toda seguridad mucha gente, ya que el asunto de Eurovegas es una infamia, una vergonzosa concesión de insultantes privilegios a una entidad (empresarial y no precisamente ejemplar en este caso), una apuesta tan vigorosa como carente de rubor por perpetuar el modelo económico que nos ha hundido... Partidos y sindicatos han dicho mil veces que rechazan este modelo, la ciudadanía ya no está para contemplar pasivamente más chanchullos de corrupción y ladrillazo, la ciudadanía española está HARTA, está INDIGNADA, ha recuperado su AUTOESTIMA, se ha PUESTO EN PIE... Sí, tenía que haber una gran multitud.
 
 
2. CHASCO
 
   Pues bien: héteme aquí que llego a unos doscientos metros de la glorieta de Carlos V y nada de multitud colapsándola, nada de multicolor y rugiente marea de manifestantes: lo que únicamente había era una poco nutrida manifestación que subía por el carril derecho de la calle Atocha. Queridos amigos: al guachimán se le cayó el alma a los pies y se acordó de Ñapa es, aquella cación de Ska-P que parece muy empeñada en no pasar de moda, en esa parte que dice:
                                                             ¡Vaya decepción,
                                                             en la manifestación:
                                                             solamente han ido
                                                             los antidisturbios! 
 
   Y en esta contra Eurovegas, tampoco es que hubiera muchos, ¿eh? Aquí os dejo un enlace con la canción de Ska-P, una cachondada como todas las suyas, y además, ya digo, muy actual, a pesar de ser de... ¡1996, es decir que llevamos con esta pesadilla al menos diecisiete años!:
 
 
 
3. VIDA SOCIAL
 
   Procedí entonces a poner en marcha los protocolos que el guachimán usa para calcular los asistentes a una manifestación, cuyos procedimientos secretos e infalibles no revelaré. Una vez aplicados, arrojaron este dato: cinco mil manifestantes. Puede que alguien me discuta esta cifra, puede incluso que, comforme la marcha avanzaba, se fueran agregando personas y, al final, hubiera más, pero no creo que la convocatoria haya superado (ni siquiera alcanzado) los diez mil participantes. Pero, ¿a qué se debía eso, quién convocaba, quién apoyaba? Me metí a observar. Alguien me dio un panfleto a cuyo pie figuraba una dirección electrónica que remitía a la plataforma Eurovegas no, que es la indudable convocante. ¿Nadie más? Casualmente, me crucé con un joven que llevaba una pegatina de Izquierda Unida, quien, a preguntas mías, me explicó que esta coalición ni convocaba ni apoyaba, pero dejaba libertad a sus afiliados para unirse a la plataforma. Y lo mismo debían de hacer, supongo, organizaciones como el PSOE, CCOO, UGT e iba a decir UPyD, pero no, de UPyD sé muy bien que sus planteamientos ecológicos (puede que también los económicos) no la llevan a una oposición frontal contra un proyecto así. El chico que me informó se llama Sergio e iba acompañado de un amigo, Satur (este, de la quinta del guachimán), y ya me pasé hasta que abandoné la manifestación departiendo con ellos sobre el estado de la nación; no, si al final hasta estuvo entretenido, no vayáis a pensar. Unos tíos majos de verdad, lo mismo que mi amiga Ruth, que también estaba allí, no sé cómo puede haber personas como las señoras Cifuentes o Aguirre que piensan que los que van a las manifestaciones son cafres o terroristas.
 
 
4. LAS INEVITABLES CONCLUSIONES
 
   Diréis (y no os falta razón) que tengo una fijación con este asunto de Eurovegas, pero los motivos son poderosos, os los recopilé en mi reciente artículo ¿Algo se mueve? y podéis ver más en el enlace de la plataforma Eurovegas no. Básicamente, ya los he dicho: especulación, perpetuación del modelo ladrillero para que hagan negocio los de siempre, más, ahora, Sheldon Adelson (son mentiras todos esos caramelitos de los puestos de trabajo que nos están vendiendo, y, si no, al tiempo), capitulación ante una empresa que trae muy mal currículum... Por eso, para mí es capital, y no solo por ser inadmisible, sino porque, si prospera, eso representará que seguimos igual, que los que se han forrado aun a costa de arruinar al país, han traído la crisis, se han adueñado de un poder político que manejan a su antojo y nos han robado muchos derechos siguen mandando e imponiendo su modelo, y van a seguir así por los restos. Es capital  también porque nos va a dar la medida de lo que son en realidad esas fuerzas que deberían impedir los abusos y dicen estar en favor de un modelo nuevo, esencialmente, CCOO, UGT, PSOE, IU ¿y UPyD?  Alguno me dirá que ya se han pronunciado claramente en contra de Eurovegas, pero yo le responderé: que no nos tomen por imbéciles, porque eso no basta, sino que, si de verdad están en contra, deberían dar muestras de una oposición frontal, con actos explícitos y concretos contra Eurovegas, tales como prometer que van a paralizar el proyecto si llegan al poder, tales como denunciar ante los tribunales las irregularidades ya anunciadas o cometidas, tales como organizar la protesta en la calle. Eurovegas es un símbolo, un megachanchullo infumable. Esas organizaciones  que he citado, ¿qué son: luchadoras contra el chanchullo o sus comparsas hipócritas y vergonzantes? El que ayer no estuvieran ni se las esperase en la manifestación, poco dice en su favor. Luego se extrañarán si cada vez creemos menos en ellas. 

viernes, 25 de enero de 2013

¿Para qué queremos FAES si tenemos IDEAS?

   Lo dicho: por si fuera poco el esperpéntico espectáculo que se está montando en la fundación IDEAS del señor Caldera con el señor Mulas y su esposa, a última hora, veo cuáles eran las ideas y los círculos del caballero que ha estado dirigiendo IDEAS. Pulsad y leed:
   ¿FMI? ¿Despido de 120.000 funcionarios? ¿Y este tío era el director de la fundación del PSOE? ¿A qué juega el PSOE?

Los refugios de la poesía

   Esta tarde he estado en un acto cultural en el que esperaba (ejem, ejem) encontrarme a mi amiga Patricia, pero no ha aparecido por allí. El acto consistía en un recitado de poemas de dos autores, Ariadna G. García y Jorge Riechmann, llevado a cabo por ellos mismos, o sea, poesía más poetas leyéndose en persona, doble exquisitez.
   A Ariadna G. García la conozco desde hace algún tiempo, ya que es también profesora, además de amiga. Es una chica joven, pero ya tiene publicados tres libros, Construyéndome en ti (1997), Napalm. Cortometraje poético (premio Hiperión 2001) y Apátrida (premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid 2004), ahí queda eso. En el recital nos ha leído un poema de Napalm titulado Imán y una serie de poemas inéditos, de temas diversos, desde la crítica social hasta  retratos de escenas situadas en las gélidas llanuras laponas. Lectura pasional la suya, con las mejillas encendidas, a pesar de que nos hallábamos en un local más bien apropiado para la evocación de Laponia.
   Si queréis conocer algo más acerca de Ariadna, su blog es El rompehielos.
   A Jorge Riechmann, en cambio, no lo conocía, pero, después de oírle hoy recitar sus poemas, ya puedo decir que estoy encantado de conocerlo. Es una persona de más edad y de rica andadura, no solo en la poesía, de la que tiene publicados varios libros. Ha sido también galardonado con algunos premios, en campos como la poesía o la traducción. Nos ha leído, con aire tranquilo y a veces meditativo, poemas de su libro "Poesía desabrigada", los cuales reflexionaban sobre asuntos relacionados con la guerra, la injusticia y otros de igual importancia en este loco mundo moderno.
   Este acto no se ha realizado en un salón institucional, en los locales de una editorial ni en una librería de moda, sino en un sitio que juzgo un tanto peculiar: El CSOA "La Morada", que es un edificio del distrito de Chamberí que ha sido ocupado para dedicarse, por lo que parece, a la dinamización cultural y social del barrio desde "abajo", es decir, desde los propios ciudadanos. Resultaba poético ver a dos  poetas recitando sus bellas composiciones, que hablaban de amor, de injusticias, de incongruencias humanas y de anhelos, en un salón bastante desvencijado, gélido, con una cincuentena de sillas de muy diversa filiación, con un tablero sobre dos caballetes como mesa y con un cristal rajado reparado con cinta adhesiva marrón. Que la poesía puede muy bien frecuentar los palacios y los salones enmoquetados es cosa que no se discute, lo que quiero señalar hoy es que su belleza no se resiente si la colocamos en un sotabanco, sino que, muy al contrario, brilla igual o más y lo ilumina. Por lo demás, lejos de mi intención el afirmar que el CSOA La Morada sea un sotabanco; muy al contrario, pienso que es dignísimo rescatar un edificio destartalado para dedicarlo a cosas como recitales de poesía: ese romántico empeño resulta también muy poético, de modo que, si no por sus cristales y por sus sillas, sí por el espíritu que los alienta, tal vez los sitios como La Morada sean los mejores refugios para la poesía.   

miércoles, 23 de enero de 2013

¿Algo se mueve?

   Me llegan de aquí y allá vientos de que la indignación y la perplejidad por el expolio que se está llevando a cabo en España por las élites políticas y económicas están creciendo tanto que vamos camino del estallido. Por lo pronto, se preparan una serie de concentraciones y manifestaciones, sobre las que encontraréis información más amplia en este artículo del blog de mi amiga Patricia:
 
 
   Llamo la atención sobre dos:
  -La convocatoria del 23-F (sábado) en Madrid, algo que puede acabar siendo una megaconcentración con exigencias muy fuertes de cambio ante la envergadura de los asuntos de corrupción y la caradura que se está gastando en ellos: lo de Bárcenas, por ejemplo, es muy gordo, pero que haya salido mezclado con él  el señor Sanchis, que estuvo envuelto en el caso Naseiro (uno de tantos cerrados en falso), revela que la cosa viene de muy muy lejos.
    -Una concentración también en Madrid contra la bochornosa operación de Eurovegas, que tendrá lugar el próximo sábado 26 de enero a las 18:00, entre Atocha y Sol. Sabéis que este asunto hiere particularmente la sensibilidad de vuestro amigo el guachimán, como se demuestra en esta serie de enlaces:
    -Carta publicada en "El País" el 29 de junio de 2012:
    -Versión ampliada en este blog con elementos interesantes que tuve que suprimir (sabéis que las cartas de "El País" tienen una limitación de extensión):
    -Otros artículos en este blog:
 
   ANIMAOS Y PARTICIPAD en estas convocatorias. Sería deseable, además, que fueran cuajando en algo de más alcance, alguna organización ciudadana, de base y democrática que tomase como meta el limpiar un poco el panorama político español. 
 
 


domingo, 20 de enero de 2013

La noche más oscura: me temo que Pakistán lo sabía

   Fui ayer a ver La noche más oscura, la película de Kathryn Bigelow acerca de la operación destinada a la ejecución de Osama Bin Laden. La película es bastante dura, pero interesante y bien realizada, por lo que os la recomiendo. Hace unos meses, vi casualmente en la televisión un reportaje sobre esa misma operación, el cual me informó de muchas cosas y me dejo también con unas cuantas dudas. En la película salen muchos elementos prácticamente iguales que los de aquel reportaje, por lo que paso a exponeros aquí mis dudas, a ver qué os parecen a vosotros:
   1.- La casa de Bin Laden estaba situada en Abbottabad, una ciudad de 148.000 habitantes que se halla 120 kilómetros al norte de Islamabad. Teniendo en cuenta que los helicópteros estadounidenses (fueron tres y volvieron dos) salieron de la base de Jalalabad, en Afganistán, y volvieron a ella, tuvieron que hacer por espacio aéreo pakistaní un recorrido de 250 kilómetros de ida y otros 250 de vuelta. Esto plantea una incógnita: ¿cómo es que no tuvieron ningún problema con la fuerza aérea de aquel país, sobre todo, a la vuelta, ya con todo el escándalo montado?
   2.- En Abbottabad, a solo 500 metros de la casa de Bin Laden, está la Academia Militar de Pakistán. Una institución de ese rango tiene por fuerza que tener excelentes sistemas de vigilancia y unidades de fuerzas armadas. ¿Cómo es posible que no acudieran? ¿Cómo es posible que no se enteraran de que a 500 metros habían aterrizado tres helicópteros (uno de ellos, mejor dicho, se había estrellado: más follón aún), habían sonado tiros, habían reventado varias puertas con explosivos y se había hecho volar con otra explosión -esta, bastante grande- el helicóptero siniestrado? ¿Acaso eran las Fallas en Abbottabad y en la academia pensaron que todo aquello era normal? Con ese sueño tan pesado, me temo que los arrestos a diana en aquella institución militar deben de ser muy abundantes.
   3.- Los vecinos, en cambio, parece ser que estaban más atentos y no tardaron en alarmarse, salir a sus ventanas e incluso aproximarse al lugar del incidente (este dato está en diversas fuentes). En los cuarenta minutos que duró la operación y los soldados estadounidenses estuvieron allí, ¿nadie llamó a la policía o incluso al poderoso ejército pakistaní? En una ciudad moderna como Abbottabad y de la ya respetable cifra de 148.000 habitantes, ¿no había unas fuerzas del orden que se enterasen por sí solitas de que algo estaba sucediendo?
   4.- Esta cuarta duda me la ha generado la película. La persecución a Bin Laden, según esta historia, gravitó sobre la constancia de una agente de la CIA que no perdió la fe en sus pistas, a pesar de no ser estas muy sólidas. En su entorno y el de sus jefes, la confianza ya no era tan alta: oscilaba entre un 60 y un 80 por cien de crédito. En la película se hace ver que el factor que desequilibró la decisión final hacia la realización de la operación fue, precisamente, la absoluta convicción de la agente Maya de que Bin Laden estaba en aquella casa. Con todos mis respetos para la importancia que sin duda tuvo la agente real, esto me parece una concesión al elemento poético, además de una cortina de humo. Sin duda, una operación tan delicada debió de generar precauciones entre quienes planeaban llevarla a cabo o desecharla. En tal situación, como es lógico, buscarían datos que confirmasen o descartasen la presencia de Bin Laden. De esos datos, algunos se podrán contar en los periódicos y en las películas, pero otros serán tan comprometedores que tal vez no se podrán revelar nunca. Uno de estos, a mi juicio, es el papel del Gobierno paquistaní en todo este asunto. Una decisión de tal envergadura no se toma por fe en la convicción de una agente, por brillante que sea; la política no funciona así, por lo que me parece que debió de haber otros apoyos más sólidos y, después de leer la prensa y de ver reportajes, viene ahora la película a confirmarme una sospecha: la de que el Gobierno pakistaní sabía que la operación iba a producirse y por ello no le puso ningún obstáculo, pero, ahora, además, creo que los pakistaníes conocían también desde hacía tiempo la presencia de Bin Laden en aquella casa y la toleraban no sé con qué grado de aceptación, placer o disgusto. ¿Qué pienso yo, por tanto, que debió de ocurrir? Pues que, cuando los norteamericanos empezaron a tomarse en serio la pista de Maya o como en realidad se llame, establecieron discretos contactos con los pakistaníes para ver qué había de eso. La respuesta, más o menos, también con mucha discreción, debió de ser: "Nosotros no queremos saber nada". Y entonces...
   Me temo que Pakistán lo sabía todo: de otra forma, no habrían sido posibles unos hechos como los que se nos están presentando. Señor Le Carré, desde aquí se lo digo: cuando escriba usted la estupenda novela, acuérdese de este humilde guachimán al que hoy se le ha ocurrido esta divagación dominguera.  

viernes, 11 de enero de 2013

La mitad, Pablo

   Un recentísimo estudio nos ponía al tanto de que la mitad de los adolescentes justifican la violencia para obtener algún fin; nótese: algún fin, lo que equivaldría a cualquier fin, ya fuera noble o indigno, y no estrictamente para defender la justicia o al más débil, para proteger la propia integridad o la propia vida, para evitar un abuso o para cualquier otro propósito razonable o justo, de esos que de toda la vida hemos considerado como únicos válidos para hacer aceptable una actuación violenta. En un comentario a mi anterior artículo, me llamaba la atención sobre esto mi amigo Antonio, quien, después de razonar sobre el hecho tan atinadamente como suele, emitía esta desolada queja: "La mitad, Pablo". 
   Antonio es uno de esos amigos que adquirí en mi paso por aquel pintoresco y hoy extinto universo de caballeros de armadura oxidada que se llamó Deseducativos, y mucho tengo filosofado con él a la manera de socráticos diálogos (el papel de Sócrates le tocaría a él) sobre asuntos muy diversos, pero especialmente acerca de educación, ética, justicia o la grosería, la insensibilidad, la falta de empatía y el materialismo que, a nuestro juicio, están hoy en el mundo bastante más extendidos de lo que a nosotros nos gustaría. En cierta ocasión, me contó que había oído un programa de radio al cual había llamado una oyente para desahogarse contando una dramática serie de vicisitudes por las que había pasado, no recuerdo ahora mismo cuáles, pero sí que eran horrendas, cosas de la envergadura de gravísimas enfermedades o terribles agresiones. Pues bien, en el cálido ambiente de esos programas de medianoche, mientras esa mujer volcaba con esfuerzo y entre sollozos lo que llevaba dentro, los locutores del programa, a todas luces unos imbéciles descerebrados de la peor calaña, se dedicaban a reírse de ella y a ridiculizar la historia. Esta anécdota me la recuerda Antonio en su comentario, queriendo decirme sin duda que ese par de autosatisfechos triunfadores de la posmodernidad (ámbito cultural por el que él siente especial "predilección") reunirían, si fueran adolescentes y no los dos patanes ya mayorcitos que para colmo debían de ser, el perfil idóneo para estar entre ese 55% que justificaría la violencia para obtener "algún" fin. ¿Alguno? ¿Cuál? ¿Un videojuego? ¿El aprobado en mates? Esto seguro que no: haberlo puesto aquí solo indica que, además de profesor, soy un iluso o no me entero de la vida. ¿La porción de pizza que lleva ese caraculo que va por ahí? ¿Un móvil guay? ¿Unas Nike?  Sé que a estas alturas algunos estaréis pensando que estoy poniéndome en plan predicador un poco plasta, pero no me importa, creo que merece la pena pagar ese peaje, porque las cosas de las que hablo no son tonterías, aun admitiendo también que esta reflexión parte de un simple y para nada definitivo dato estadístico. Pero aún os diré más: a propósito de las Nike, quizás alguno de vosotros recuerde que, cuando se lanzaron al mercado las míticas Nike Air asociadas a la figura del insuperable Michael Jordan, dio la vuelta al mundo la noticia de que en Nueva York alguien había matado a un chico para quitarle las Air que llevaba puestas. El asesino lo persiguió por la calle, lo alcanzó, lo mató de un navajazo y, finalmente, despojó al cadáver de las preciadas zapatillas. El autor de este crimen bestial debió de ser con toda seguridad alguien que justificaba la violencia para obtener algún fin, si bien no sé si se trataba de un adolescente o de un cuarentón. En todo caso, era un monstruo. Esta historia es de hace más o menos veinte años, lo que señala que el fenómeno no es nuevo ni pasajero.
   Otro de los quijotescos amigos que adquirí en Deseducativos sostiene que las sociedades y los países deben tener una religión, porque la peor religión es mejor que la no religión, ya que las religiones suministran principios. Este razonamiento le pone en la línea del "Si Dios no existe, todo está permitido" de Dostoievski, autor al que él conoce muy bien, como a toda la cultura rusa. No estoy muy de acuerdo con él en lo de las religiones, aunque admito que podemos encontrar en ellas muchos principios humanitarios, especialemente, en el cristianismo, pero también encierran dogmas arcaicos y a veces bárbaros que, por la rigidez que todas suelen tener, se niegan a eliminar, por no hablar del hecho de que en nombre de las religiones se han cometido y se siguen cometiendo actos atroces.
   Sin embargo, sí creo que es muy importante la existencia de unos principios. Unos principios claros, sólidos y humanitarios, basados en la ética de los derechos humanos, serían una buena medicina contra esta contemplación inicua de la violencia. Pero los principios no los traemos incorporados como la nariz o las orejas, nos tienen que educar en ellos, y no creáis que estoy hablando de una solución mágica como una asignatura de moral a partir de 4º de primaria, no soy tan ingenuo. Desde hace algún tiempo, a la vista de lo mucho que se roba en España, de la facilidad con que un niño le roba a otro unas pinturas o un compañero le birla a otro un móvil de 200 euros, con alegría y sin el menor remordimiento, me pregunto: ¿quién le dice a un niño que no hay que robar? A menudo se lo pregunto también a la gente y nadie me ha sabido responder con mucha exactitud. No basta con denostar contra la perversa televisión y los horribles videojuegos; no basta con esperar que el de Ética o el de Reli le pasen al niño un vídeo afeando el maltrato: hay que enunciar explícitamente lo que está bien y lo que está mal; no hay que reír las gracias de los "malotes"; hay que predicar con el ejemplo... Todo esto, desde el papá y el profe hasta el personaje público. Y tampoco estaría mal no relativizar; mi oficio es un buen observatorio para los estragos del relativismo: aquellas ñoñeces de "el pobre chico...", "la adolescencia, ya se sabe...", "sus padres se están separando...", "es una familia desestructurada...", "no tiene aún referencias claras...", "eso tampoco hay que tomárselo así..." para defender a uno que se porta como un energúmeno o no respeta a nadie son una puerta abierta para generar cavernícolas en lugar de educar ciudadanos: robar, pegar o faltar al respeto al profesor está mal lo haga quien lo haga y debe castigarse, porque los principios hay que fomentarlos, sí, pero además hay que defenderlos de forma efectiva, pues, de lo contrario, muchos los aceptarán solo de boquilla y se darán las paradojas que señala la noticia: un 55% de los jóvenes justifica la violencia, pero también hay un 56% que firmaría un manifiesto en su contra, y es que los mecanismos hipócritas de la corrección política se aprenden desde muy pronto. Sí, ya sé lo que estáis pensando: que esto vale también para aquel policía que se pasó en la comisaría, o para aquel alto ejecutivo bancario de mano larga, o para aquel político prevaricador, aunque sea de nuestro propio partido: se les debe condenar... y no se les debe indultar. Habiendo lo que hay, ¿cómo nos escandalizamos de que los adolescentes anden un tanto confusos? Tenemos mucha tela que cortar.      

lunes, 7 de enero de 2013

Justicia / Banca

   Hola, feliz año nuevo. No cabe duda de que, cuando los delincuentes son abundantes, poderosos y sin el menor escrúpulo, los que tienen la obligación de cazarlos, juzgarlos y, llegado el caso, condenarlos, deben poseer unas virtudes óptimas, de ahí que el guachimán deduzca, dado el colosal choriceo del que ha sido responsable la Banca en los últimos años, que en España urge una reforma y mejora a fondo de la Justicia. Me entenderéis mejor cuando veáis lo que les ocurrió a Rubén y Lourdes.
   Os lo cuento en resumen. En el año 2007 (prestad mucha atención a las fechas), ese joven matrimonio pidió una hipoteca al Banco Popular, entidad bancaria (uno estaría por poner "criminal") que, por su santa voluntad, les coló además un swap, producto financiero de alto riesgo (para Rubén y Lourdes, se entiende) que ellos ni querían, ni habían pedido, ni sabían que estaban contratando. Un buen día de 2008, descubrieron que el banco les había cargado un cobro de 4.000 euros que salía... de ese swap del que ellos ni tenían noción. Naturalmente, empezaron una cadena de reclamaciones que les llevó a los tribunales. En junio de 2012, una juez declaró nulo de pleno derecho el contrato/fraude y obligó al banco a devolver el dinero y pagar otras costas, lo que elevaba la cifra a 7.409'89 euros, pero el banco se limitó a no pagar, por lo que el 2 de enero de 2013, la magistrada ha emitido un auto de embargo de los bienes del Banco Popular por valor de 9.000 euros, para cubrir la deuda y otros gastos que pudieran surgir.
   Podemos congratularnos de ver que, en efecto, Lourdes y Rubén han ganado, pero... han pasado esos cinco o seis años que veis y ni siquiera han recibido su dinero, mientras que el Banco Popular, al que entre lo que gana y lo que parece que roba el dinero no debe de faltarle, ha estado alargando el proceso de una manera a mi juicio tan vil como la que usó para birlarles lo suyo a estas personas. ¿Es de justicia que su conducta se condene con una simple devolución de lo afanado? Sí, afanado, este término es pero que muy apropiado a la conducta de chorizos rastreros de nuestros bancos, ya hemos visto demasiado. ¿Es de justicia que las víctimas de la estafa hayan tenido que esperar cinco años más lo que les quede? El guachimán se reafirma: urge mejorar y reformar la justicia. Y, desde luego, la subida de las tasas no parece el camino.