jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Será esto lo que tenemos que aprender de los alemanes?

   Queridos amigos:
   Os invito a leer esta noticia que he leído en la prensa deportiva, a ver las imágenes y a sacar conclusiones:
 
 
    Aunque el comentarista habla en árabe, hay un momento en que se entiende perfectamente cómo dice: "Armando Maradona", es evidente que comparando este episodio con el famosísimo de "la mano de de Dios" del astro argentino en el mundial de México 86. Pues eso: compárense ambos episodios, las conductas de ambos jugadores (y ojo, que Klose tampoco es ningún tuercebotas), los resultados finales... ¿Tendrán que ver cosas como esta con el diferente lugar que ocupamos en el mundo por un lado los alemanes y por otro los españoles y los argentinos? Como mentes muy preclaras han sostenido, la picaresca es muy rentable para el vuelo alicorto, pero el que quiere volar alto desecha esa miserable herramienta y se decanta por la ética.  


Hablar y obrar con sensatez

   Supongo que no os extrañaréis si os digo que soy de los que ven el actual estado de cosas en España con enorme preocupación, no solo por lo mal que estamos ahora, sino por cómo pinta el futuro, que ya nos conformaríamos con que fuera incierto, porque la realidad es que existen síntomas de que podría ser extremadamente oscuro. Si interpretamos la actual situación del país, podríamos definirla en pocas palabras como la suma de una tremenda crisis económica,  más un agotamiento del sistema pólítico y de una clase política con el prestigio hundido muchísimos metros en el subsuelo, más una sociedad desencantada e indignada por los abusos a que se nos ha sometido durante años, más una irremediable incapacidad para sacarnos del agujero por parte de los dirigentes actuales, ya sea por falta de ideas, por falta de aptitud o, sobre todo, porque sacarnos del agujero requiere acabar con la superestructura de privilegios y mangoneo que ha hundido a España y de la que ellos son parte muy señalada, junto con sus amigos los banqueros.
   Ahora bien, sea como sea, los que mandan están ahí y les toca ejercer el liderazgo y decidir lo que se hace, cosas que deben hacerse siempre con extremada prudencia e inteligencia, pero más aún en situaciones delicadas como la que atravesamos.
   No ha sido prudente ni inteligente que Dolores de Cospedal comparase el 25-S con el 23-F, primero, por que es un disparate; segundo, porque es ofensivo y tercero, porque la deja en muy mal lugar: ¿es que no conoce la historia, es que tenía ganas de provocar o es que ha heredado de su amiga Esperanza Aguirre la manía de insultar a los ciudadanos y de molestarse porque tengan derechos? Los gobernantes deben tener mejores modales y un poco más de juicio: puedo asegurarle a la señora Cospedal que en la plaza de Neptuno no había golpistas.
   No ha sido prudente ni inteligente la alegría con que los políticos del PP han calificado de modélica la actuación policial del día 25. Ya solo el haber cargado dentro de la estación de Atocha deja la actuación policial en muy mal lugar, pero es que parece ser que ese error no fue el único.
   No es una muestra de inteligencia ni de ética política tergiversar burdamente los datos, de modo que la Delegación del Gobierno en Madrid no tuvo su momento cuando comunicó que los participantes en el 25-S fueron 6.000. Estuve esa tarde en Madrid con un amigo, entre las 18:30 y las 21:00 aproximadamente, y lo primero que debo decir es que debe de resultar muy difícil cuantificar con exactitud el número de personas que respondieron a la convocatoria, primero, porque la disposición del bolqueo policial obligó a que la concentración se fragmentase; segundo, porque, debido a ello, la gente se movió mucho; tercero, porque me consta que a mucha gente que quiso acudir desde fuera de Madrid se le obstaculizó la llegada. En todo caso, había concentraciones permanentes en Sol, Alcalá y Neptuno, más gente constantemente moviéndose: a uno como yo, al que las últimas políticas nacionales y autonómicas han empujado a ir últimamente a muchas manifiestaciones, se le ha afinado el ojo de calcular multitudes y, desde luego, afirmo que allí había bastates más de 6.000 participantes. Si al final hubiesen ido solo esas pocas personas, la tremenda movilización policial (por ejemplo: ante el edificio de la bolsa, había un número de furgonetas significativamente alto) habría resultado una extralimitación ridícula. 
   Es indignante lo que acaba de decir Rajoy acerca de esa mayoría silenciosa que no va a las manifiestaciones, eso de que está trabajando para salir de esta crisis. Por mucho que a Rajoy le agrade esa mayoría que no le importuna, no hace falta ser muy quisquilloso para entender que con esas palabras pretende extraer la implicación de que los que van a las manifiestaciones no están trabajando para salir de la crisis. Que son unos malos patriotas, vamos, que no están cumpliendo con su deber, o sea, un plato con el que los políticos nos han machacado hasta la náusea: la criminalización de los que no se someten. Empezaré por formular una pregunta: ¿cuál es el deber de la ciudadanía, agradar a Rajoy? Le diré que muchos de los que vamos a las manifestaciones llevamos años sosteniendo al país con nuestro esfuerzo y nuestros impuestos, esos impuestos que la clase política a la que él pertenece ha dilapidado en despilfarros faraónicos, asuntos de corrupción o beneficio de millares de amiguetes, así que sabemos muy bien lo que es cumplir con nuestro deber y quizás serían sus colegas los que deberían recibir el mensaje. También se da el caso de que otros muchos que van a manifiestaciones no trabajan, pero no porque sean unos holgazanes, sino porque las políticas de los últimos 20 años han creado el desastre actual, en que contamos con más de cinco millones de parados y un número creciente de emigrantes. Insistiré, por último, en algo que ya he dicho antes: no vamos a manifestaciones porque seamos unos yonquis de la pancarta o unos manifestantes compulsivos, sino porque años ya de sufrir injusticias nos empujan a ejercer el derecho y el deber ciudadano de rebelarnos. ¿Quiere el señor Rajoy, por ejemplo, que los funcionarios dejemos de manifestarnos? Pues, con la congelación de sueldos para 2013 que su Gobierno nos acaba de anunciar, nos lo pone muy difícil. A los que nos manifestamos se nos lleva machacando muchos años, y por parte de quienes se han enriquecido a la par que creaban esta crisis, ¿cómo nos siguen viniendo con linchamientos morales? Un presidente de gobierno debería saber no tocar las narices al ciudadano.
   Termino esta antología del disparate con Artur Mas y su chulesco desafío: este señor dice que va a convocar un referéndum sea o no legal. Esto sí que es la repanocha: la policía apaleando en la calle a unos insumisos de tres al cuarto y resulta que aquí los grandes antisistema ejercen altos cargos estatales y viven (muy bien, por cierto) del propio sistema. Sería cómico si no tuviese un claro aspecto alarmante. Yo personalmente ya estoy hasta la coronilla de la serie de incendiarios descerebrados que nos ha suministrado el nacionalismo, esa corriente política tan nefasta como totalitaria y que tanto ha perjudicado a la España democrática. El poder excesivo y la barra libre que parecen tener estos señores es otra de las cuestiones que urge solucionar.
   Por si tuviéramos pocos problemas, nuestros gobernantes no parecen muy inclinados a hablar y obrar con sensatez, ¿qué podemos esperar?

lunes, 24 de septiembre de 2012

Dos preguntas metafísicas

   Queridos amigos:
   El Universo es tan ancho y tan largo que, incluso aunque alcanzara la edad de 100 o 200 años, ningún ser humano, aunque se pasase su dilatada existencia viajando en una ultrarrápida nave intergaláctica, sería capaz de acabar de salir del primero de sus infiniiiiiiiiiiiiiiiiiiiitos baldosines. Así pues, nos pongamos como nos pongamos, esta inmensa y constelada casa en la que arrastramos nuestras viles existencias jamás dejará de ser para nosotros un misterio, ya sea el hombre contemplado como individuo, ya como especie. Una de las grandes preguntas que desde los albores de la humanidad (o sea, desde el día aquel de los monos de Kubrick olfateando un monolito) se nos han planteado es la siguiente:
¿EXISTE DIOS?
   Llevamos milenios dándole vueltas y aún no hemos sido capaces de responderla, y ahora va y se nos plantea otra de similar envergadura:
¿EXISTE STEFANIE CLAUDIA MÜLLER?
   Anda circulando estos día por la red un artículo que se presenta con este título: El ignorado artículo publicado en Alemania sobre la situación real de España, el cual se presenta como la autorizada visión de una "corresponsal en Madrid y economista" (sic), o sea, la señora Müller, que expondría la imagen que en Alemania se tiene de España y las razones (subsiguientes a tal imagen) por las que Alemania se fía de España lo mismo que usted y yo nos fiaríamos de un burrero de feria. El artículo no es que sea infumable ni radicalmente embustero, pero plantea un problema no de fondo, sino de autoría: conforme uno va avanzando en su lectura y captando en él rasgos subjetivos de cabreo que serían lógicos en un español pero chirrían en un alemán o alemana, se van haciendo mayores estas interrogantes metafísicas: ¿quién es esta Stefanie Claudia Muller? ¿Existe? En caso afirmativo, ¿de verdad ha escrito ella este artículo? Tales cartesianas dudas no se despejan con la vitola de "corresponsal en Madrid y economista" con que se presenta esta señora, sino que más bien se acrecientan, ya que eso es tan vago como si yo mañana publicara un artículo afirmando que el Quijote lo escribió Santa Teresa y lo firmase como Pablo López Gómez, profesor en Colmenar Viejo y filólogo. No, por favor, hay que ser un poquito más explícitos, sobre todo porque, cuando uno se huele que algo no funciona y pone en Google Stefanie Claudia Müller, se mete en un bucle que le lleva a páginas que remiten a este mismo artículo o poco más, salvo si caemos en Cotizalia, donde dicho artículo aparece con una extraña firma doble de la señora Müller y don Roberto Centeno y, además, con la opción de ser leído en alemán. Tirando de los hilos que me han ofrecido algunos de estos artículos, llego a un blog con esta minuciosa explicación del artículo como una intoxicación obra del señor Centeno, que incluso se habría permitido el lujo de manipular a su conveniencia el original alemán. En este blog, por cierto, se señalan las inclinaciones ultraconservadoras de Müller y de Centeno. Tales inclinaciones son tan legítimas como las que más, aunque, en lo referido al señor Centeno, les pongo un pero: en la actual vorágine que atraviesa España, es muy lícito criticar a nuestra deplorable clase política, y él lo hace incansablemente con artículos de argumentos a menudo irreprochables, pero, cuando uno hace este tipo de análisis, debe dejar muy claro si su trinchera es la de los que creen en la democracia y piensan que en España se nos está hurtando y debemos reponerla o, por el contrario, la de los que no creen en la democracia y piensan que nos hallamos en una ocasión pintiparada para cargarse la poca que hemos llegado a disfrutar. El señor Centeno debería definirse, porque me consta que muchos (incluso de los bien informados) no lo tienen claro.        


sábado, 22 de septiembre de 2012

¡Vais a morir, hijos de puta!

   Me he levantado a las 4:30 de la madrugada para llevar a mi hija al aeropuerto y ya no me duermo, así que aquí me tenéis pegado al ordenador. En "El País" me encuentro la noticia de que hace unas horas se ha montado un buen disturbio en Madrid, en un festival que se llama MTV Beach, con enfrentamientos entre jóvenes y la policía, sesenta heridos y once detenidos. Si veis el vídeo que acompaña a la noticia, oiréis que su final es esa onerosa frase del título: "¡Vais a morir, hijos de puta!", pronunciada con rabia por una voz juvenil.
   No seré yo quien olvide que todos hemos sido jóvenes y hemos hecho de las nuestras, ni caeré en la inicua y estúpida injusticia de descalificar a toda nuestra juventud por un comportamiento descerebrado y vandálico, porque conozco a muchos jóvenes y sé (y no lo digo por quedar bien) que la mayoría no son así, pero, sinceramente, a mí, como a muchas personas y sectores de la opinión pública, me preocupan ciertas posturas y conductas cavernícolas en que cae una parte no insignificante de nuestra juventud de forma para nada esporádica. Aún añado que cualquier marco festivo, ya sea un simple fin de semana o un evento musical, corre con demasiada facilidad el riesgo de acabar en actos incívicos o, peor aún, en manifestaciones de vandalismo.
   Hoy, cuando a las 4:30 me he levantado, he podido oír el jaleo de gritos que estaba armando algún grupo de energúmenos obtusos por algún lugar que ni siquiera debía de ser cercano, pero los gritos tenían que ser muy fuertes, porque yo los oía. Cuando volvía del aeropuerto, eran las 6. A esa hora, al pasar por una avenida medular y muy ancha, he visto a tres caballeros de no menos de veinte años que se entretenían abriendo las bocas y aparatos de riego y chapoteando como gansos beodos en el césped. Diré que en Tres Cantos, ciudad que presume de poseer el nivel formativo más alto de España, estas escenas, lejos de ser raras, se producen con esta periodicidad: todos los fines de semana, más las fiestas. Hubo una época en que la marquesina de cristal de cierta parada de autobús aparecía hecha añicos TODOS los lunes; hubo otra en que se puso de moda destrozar porque sí cristales de coches; en ciertas zonas, dejar aparcado el coche por la noche supone un alto riesgo de que te bailen encima de él; lo de que un grupo de dos, tres, cuatro o quince jovenzuelos tan imbéciles como borrachos complete de madrugada un largo recorrido callejero dando gritos con el exclusivo fin de molestar a los que duermen se produce varias veces a lo largo de una noche, puedo dar fe porque me acuesto muy tarde; que una panda de alcohólicos motorizados aparque el coche en una esquina y salga a apurar los restos del botellón con el portón trasero abierto y el equipo musical a todo trapo no es un hecho inhabitual; el parque que tengo junto a mi casa es el escenario de las berreas nocturnas de jóvenes y no tan jóvenes: este verano, en varias ocasiones he salido y he hablado con ellos, ¿sabéis cuál ha sido su rerspuesta? Pues bien, siempre había uno o varios que eran sensatos y hasta pedían disculpas, pero, invariablemente, tampoco faltaban los listillos que, unas veces con chulería y otras con cinismo, pero siempre apestando a alcohol, me decían que tenían derecho a gritar como animales a las tres de la madrugada o que no se habían dado cuenta de que fuera tan tarde: lamento decir que ganado de este tipo tampoco escasea entre nuestros jóvenes. ¿Que por qué no llamo a la policía? Porque ya estoy harto de hacerlo y no siempre con buenos resultados; ya estoy harto de ser el único imbécil que se molesta por el civismo y la tranquilidad nocturna, cuando me consta que son muchísimos los perjudicados. Y es que, reconozcámoslo, España para estas cosas es un país bastante cabileño, donde el aspirar al silencio nocturno es cosa de señoritos "delicaos", así que las que empiezan por no estar muy sensibilizadas son las propias autoridades, os diré que una vez me tocó incluso pararle los pies a un policía municipal de profesionalidad dudosa, el cual, en lugar de proteger la paz nocturna como le imponen las ordenanzas municipales que él debería hacer cumplir, la tomó conmigo, supongo que porque así se sentiría más "guay".
   Así pues, no debemos extrañarnos de lo que ha pasado en el MTV Beach, eso de que un grupo de jovenzuelos se hayan ofendido porque no se les dejaba entrar a un sitio que ya estaba lleno y la hayan tomado con todo lo que se les pusiera por delante, incluidos esos "hijos de puta" que venían a meterlos en vereda. Esa chavalería está muy acostumbrada a beber por las noches, a pasárselas enteras (y cuantas más, mejor) fuera de casa soplando, a hacer lo que le dé la santa gana, incluyendo, ni que decir tiene, molestar o destrozar, y ojito  con venir a llamar la atención, que yo tengo todos los derechos del mundo y tú vas a morir, hijo de puta. ¡Vas a ver qué fotos más cojonudas les voy a enseñar a los colegas!  

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Doña Cecilia se autorretrata

   Esta visto que Celtiberia solo deja de ser un país de show para rizar el rizo y convertirse en un megaparque temático de supershow. Señor Carandell, allá donde se encuentre: ¡cuánto se le añora! A nadie le hará falta que le recuerde el circo que se montó este verano con la patética restauración de un fresco del Ecce Homo perpetrada en Borja por una espontánea de los pinceles llamada Cecilia Giménez. A la vista de la avanzada edad de esta señora, la tendencia unánime fue la de ser benévolos con su patochada, y a lo más que llegamos algunos fue a censurar las frívolas reacciones que este episodio había provocado, pero héteme aquí que ahora doña Cecilia se siente legitimada para reclamar una parte de las ganancias que su "producción artística" parece estar generando. ¡Caramba con doña Cecilia!, a ver si va a resultar que no es la ancianita timorata e ingenua que nos habíamos imaginado. ¿Es que alguien le ha metido en la cabeza que es la Picassa del siglo XXI y ella ha sido tan mema de creérselo? ¿Es que no se ha dado cuenta de que su "artística intervención" ha generado interés no por su excelencia sino por su ridícula ineptitud? ¿Es que ella y los allegados que me figuro que la están aconsejando no se han parado a pensar que su "restauración" no ha sido un arreglo, sino un lamentable estropicio? ¿Es que pretende que se le pague por cargarse por su cuenta y riesgo algo sobre lo que no tenía el menor derecho a intervenir? Pretender recompensas por cualquier cosa, hasta por no hacer nada o por cometer desastres: muy español de los últimos tiempos, de la España de la LOGSE y del buenismo que ha desembocado en lo que hay.
    En mi anterior artículo señalé que quienes celebraban la ocurrencia de doña Cecilia porque podría ser la fuente de la que manasen cuatro céntimos malamente ganados demostraban padecer la inescrupulosa avidez de sacar perrillas fuera como fuera que nos ha traído a la actual crisis; entonces dejaba a salvo de esta crítica a la "pobrecita" doña Cecilia, pero ahora no tengo más remedio que incluirla con todos los honores y uno más: el de tener la desvergüenza de reclamar recompensas por haber llevado a cabo un despropósito. La España demente del pelotazo, con sus más que dudosos "principios", parece que sigue vivita y coleando hasta en los más profundos estratos de nuestra sociedad.   

lunes, 17 de septiembre de 2012

La marcha de Esperanza Aguirre

   Hace apenas tres horas, Esperanza Aguirre ha presentado su dimisión como presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid y como diputada regional. Por la importancia de su cargo y por el peso de su presencia en la vida política española, esta noticia ha causado un gran impacto y ha generado multitud de artículos y comentarios en los medios de comunicación, más los que quedan por venir. Los que conozcáis este blog, sabréis que he sido siempre muy crítico con la presidenta madrileña, aquí os dejo enlaces para algunos de los artículos en los que hablo de ella: Aguirre 1, Aguirre 2 y Aguirre 3. Sabed que estos artículos son nada menos que 43 de los 268 que componen el blog, pero que nadie piense que es que yo la tenga tomada con Esperanza Aguirre, sino que es más bien al revés: en los últimos tiempos, por mi condición de funcionario y de profesor, me he sentido literalmente perseguido, injuriado y apaleado por la presidenta madrileña.
   Esperanza Aguirre no ha sido una buena presidenta, y no necesito hacer grandes filigranas para demostrar esto, me basta con señalar el hecho de que se marcha dejando en su comunidad una fuerte agitación y un alto grado de descontento en amplios sectores de la sociedad madrileña (y de ningún modo hablo solo de los funcionarios), que se sienten, y con razón, víctimas de la política de una dirigente que a todas luces se ha guiado, antes que por el deseo de justicia y de favorecer al bien común, por sus fobias, por un fuerte clasismo y por el propósito de favorecer a los sectores que le eran ideológica y económicamente afines, en suma, por una parcialidad inadmisible en cualquier dirigente que se tenga por democrático. No será ocioso recordar que accedió a la presidencia por el lamentable episodio del tamayazo, lo que debería hacernos a todos reflexionar sobre el PP, sobre el PSOE y sobre cómo rula la política en España, y también para recordar a los idólatras de Esperanza Aguirre que su llegada no se produjo en unos términos muy gloriosos. Su sentido predatorio de la economía ha representado que sus grandes apuestas fueran del tipo Ryder Cup o Eurovegas, en esta última, con constantes y abiertos anuncios de que se plegaría a cualquier exigencia de Sheldon Adelson, sin que ello pareciera producirle el menor sonrojo, con lo que dejó muy claro que le importaba más una inversión muy dudosa que las leyes de su país. Se marcha diciendo que su mayor orgullo ha sido la implantación del bilingüismo en la escuela (ver 1 y 2) , pero no estará de más recordar que, además de las serias fisuras que aparecen en los anteriores enlaces, esta iniciativa, ya cuando la lanzó, la planteó trufada con un deliberado plan de infiltración  de submarinos privados en la enseñanza pública, el cual sigue hoy inicuamente adelante.  
   Dado, pues, su perfil, parece una buena noticia que Esperanza Aguirre abandone la presidencia de la Comunidad de Madrid, pero... resulta que su sucesor va a ser Ignacio González , un político del que lo poco que sale no es muy tranquilizador, ni ahora en 2012 ni en aquel extraño asunto de 2009 (no os perdáis la película), y al que parece ser que los primeros que vigilan son sus propios correligionarios. Permanezcamos atentos, como diría Miguel Ángel Aguilar.     

jueves, 13 de septiembre de 2012

País "ni-ni"

 Acaba de publicarse el dato (al parecer, de 2010) de que el 23'7% de los españoles de entre 15 y 29 años ni estudian ni trabajan, o sea, que se hallan en esa categoría social que ha sido bautizada con el término de "ni-nis", de la que tenemos uno de los porcentajes más altos de la OCDE. No recuerdo exactamente cuándo se acuñó el término "ni-ni", pero sí sé que nació hace pocos años, con unas connotaciones inequívocamente reprobatorias hacia la postura de cierto segmento minoritario de nuestra juventud que ni se esmeraba en los estudios ni estaba por la labor de trabajar (entonces había muchas ofertas). En consecuencia, la figura del "ni-ni" constituía esencialmente un problema educativo, así solía enfocarse y así se ha tratado generalmente en los medios de comunicación hace unos días. Quisiera, sin embargo, subrayar una cosa: que, en en el momento actual, ese 23´7% de "ni-nis", más que un asunto educativo, es un problema laboral, por culpa del paupérrimo estado a que nuestros gobernantes y ciertos sectores económicos han llevado al país. Pondré algunos ejemplos. Soy profesor de insitituto y, en los últimos dos años, he visto cómo las políticas de recortes mandaban a la calle a muchos profesores interinos, bastantes de los cuales eran jóvenes de entre 25 y 29 años. Muchos de ellos ahora ni estudian ni trabajan, ya que han tomado la decisión de no apuntarse a esa filfa de los cursos de formación permanente, cataplasma que se han inventado nuestros dirigentes en vista de su incapacidad para traer soluciones verdaderas. ¿Qué son estos ahora? ¿"Ni-nis" con sus licenciaturas, sus másteres y su solvencia intelectual y profesional? Algo parecido le ocurre a una hija mía de 28 años, que, después de haberse pasado seis preparándose las oposiciones a judicatura y estudiando a una media de 10 horas diarias, ahora se encuentra con que, para su perfil académico, el Gobierno ha suspendido esas y todas las demás oposiciones. Otra "ni-ni", dirán ustedes, pero, tranquilos: dentro de unos días se va al extranjero a trabajar, así que se convertirá en una emigrante, que no es lo mismo. Por cierto: ¿cuántos "ni-nis" de más de 29 años hay en España? Mejor no los contamos. ¿Acabaremos siendo un país de "ni-nis"? Lo que sí vamos pareciendo es un país "ni-ni": ni estado de bienestar, ni salida de la crisis. Los que mandan deberían pensar a cuántas personas se les está machacando la existencia.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Astracanada en Borja

   No sé si sabréis que en la provincia de Zaragoza existe un pueblo llamado Borja que está situado en un magnífico entorno y que tiene una riqueza cultural, museística, monumental y natural más que notable, tomaos un tiempo para explorar el enlace que os facilito y veréis que no miento. Puede que estéis al tanto de que una señora de 81 años llamada Cecilia Giménez, a la que he visto por ahí calificada como la anciana más famosa de Internet, tuvo la ocurrencia de restaurar un freso del Ecce Homo que había en el santuario de la Misericordia de Borja, con el resultado artísitico que podéis ver en el enlace. Ahora hablando ya en serio, sabéis el revuelo mediático que se ha montado con este asunto, la variedad de reacciones que ha suscitado y el alcance de la noticia, que ha sido universal.
   Independientemente de la edad y el estado mental en que se encuentre doña Cecilia, lo que nadie puede negar es que se tomó unas libertades excesivas y la emprendió con mucha determinación y nulo arte con el fresco pintado por Elías García, que pasó de ser una pintura en mal estado (si no de gran valor, como mínimo, digna) a la condición de grotesco esperpento. Hay razones para pensar que sus intenciones no eran malas, hay razones para pensar que el cura sabía que estaba allí (otra cosa es que supiera el horror que estaba perpetrando), hay razones para pensar que todo es el fruto de una desdichada concatenación de errores, hay razones para pensar que tampoco se puede arremeter contra doña Cecilia, pero...: es innegable que este asunto no tiene gracia.
   Y aquí es donde viene mi preocupación: la sensata postura del que siente que esto no tiene gracia he visto que la mantenían el concejal de cultura de Borja o el Centro de Estudios Borjanos, cuyo blog denunció el desaguisado; sin embargo, nuestros simpáticos medios de comunicación y las ocurrentes redes informáticas, quizás por aquello de que estamos en el veranito guasón, lo que han generalizado ha sido un enfoque frívolo de este asunto, en el que hemos visto de todo: ingeniosísimos retocados de los frescos, alegres turistas haciéndose fotos ante el disparate de moda, sesudos opinadores que proponían con una sonrisa de oreja a oreja que se dejase el fresco sin arreglar... Hasta tal punto ha calado esta opinión, que, si es verdad lo que he leído, las restauradoras profesionales que ha contratado el ayuntamiento de Borja barajan la posibilidad de conservar las dos imágenes, supongo, naturalmente, que presionadas por la autorizada opinión de tanto filósofo del arte.
   En España parece que somos poco dados a aprender. Los que se tomaban a risa este asunto y los que proponían la no restauración se basaban esencialmente en dos motivaciones: que tenía más gracia el engendro perpetrado por doña Cecilia y/o que atraía ingresos por turismo. En pocas palabras: por frivolidad o por ganancia a cualquier precio. Convendría recordar que la frivolidad nos ha llevado a ridiculos universales como el que hicimos con Rodolfo Chikilicuatre y que la ensoñación de ganancia a cualquier precio ha otorgado el poder por mandato de las urnas a unos cuantos corruptos de los que han hundido a España. Esa frívola falta de responsabilidad y esa corrupción son en buena medida causantes de la crisis de la que ahora (con razón) tanto nos quejamos. Bueno, pues basta que una viejecita obnubilada convierta una imagen sacra en una mona deforme para que nos pongamos a aplaudir la ocurrencia meándonos de risa o nos digamos con guiños cómplices: "hombre, si trae pasta..." De seriedad siempre he tenido claro que andábamos justitos, pero ahora empiezo a temer también por la diginidad. Así nos va.