sábado, 31 de diciembre de 2011

ME COMUNICAN POR AQUÍ número 9 (31 de diciembre de 2011)

   En el día de la fecha, me comunican por aquí los siguientes asuntos:
   1. Odio a los funcionarios.- Esto ya no es nuevo: Esperanza Aguirre vuelve a criminalizar a los funcionarios a la hora de anunciar unas medidas; independientemente de la dureza de los recortes, el que use de nuevo expresiones como "privilegio" y que son "de justicia" revela una cierta fijación contra los funcionarios. Aguirre insiste en echarnos la culpa de algo, ¿de la crisis tal vez? Típica cortina de humo de una gobernante sin respuestas adecuadas, porque de la crisis los culpables son otros, entre ellos, los malos políticos como ella misma, ya que no es buen político quien ejerce su cargo demostrando abierta y continuamente su animadversión personal contra una parte de la ciudadanía. Tengamos paciencia: aunque ella se crea eterna, cuatro años pasan pronto, y está haciendo las cosas tan disparatadamente mal que se derrumbará en las próximas elecciones, si es que su partido vuelve a presentarla, cosa que yo dudo. Pagará estas extralimitaciones, aunque sea tarde y a un precio no demasiado alto.  
   2. Reparto desigual de las cargas.- Tampoco esto era inesperado: el nuevo gobierno ha repartido mal los sacrificios frente a la crisis. Si miráis las medidas, hay de todo, pero lo más duro, cosas como la subida del IBI, la congelación de los sueldos de un colectivo ya tan machacado como los funcionarios, la congelación de la tasa de reposición de los funcionarios públicos o la subida del IRPF, recaen sobre la ciudadanía en general o sobre los asalariados, mientras que se echan de menos sacrificios para los empresarios, las rentas más altas o la banca, por ejemplo. Mal comienzo.
   3. Drive.- Este es el título de una película que acabo de ver. No es que no os la recomiende, es que os recomiendo encarecidamente que no la veáis, por incongruente, mal interpretada, aburrida (el protagonista es un palo seco que, cuando le preguntan, en lugar de hablar, se queda largamente mirando en silencio a su interlocutor) y, sobre todo, repulsivamente violenta: es una orgía de sangre y cruel brutalidad. Id a ver Bambi, que es Navidad.
Y no habiendo más asuntos que comunicar, se cierra el ME COMUNICAN POR AQUÍ número nueve en Tres Cantos a treinta y uno de diciembre de 2011, día de san Silvestre, santa Melania la joven y san Barbaciano.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Caverna = discriminación por razones de sexo

   La igualdad entre todos los seres humanos es un factor esencial de la civilización y esto es un principio tan indiscutible que ni siquiera es necesario que una autoridad en derecho como yo se ponga ahora a razonarlo. De entre las odiosas discriminaciones que siguen azotando al mundo, hay una que, lamentablemente, está muy bien aferrada a todo lo largo y ancho de él: la discriminación por razones de sexo, que nos ofrece realizaciones concretas tan brutales como la africana ablación del clítoris, el burka afgano o la universal violencia de género. En estos días, los medios de comunicación están dando cuenta de algunas noticias aberrantes en este terreno.
   -En Israel, en una pequeña localidad llamada Beit Shemesh, un reducido grupo de esos ultraortodoxos tan fanáticos como hiperáctivos de que disfrutan en aquel país tiene acorralados al resto de sus conciudadanos, a los que se empeñan en impedir cosas como que las mujeres lleven ropas que dejen al aire las rodillas o que hombres y mujeres circulen por la misma acera. Con su habitual gentileza, estos fulanos llegan a actos como escupir a niñas que no visten a su gusto. Tienen soliviantado a todo el país.
   -En Egipto, los militares han estado haciendo pruebas de virginidad a las mujeres que habían participado en manifestaciones. El episodio ha sido bastante repugnante y, para colmo, salió por ahí un general que lo justificó diciéndole a un peridista: "Esas mujeres no son como su hija o la mía, sino muchachas que han compartido tienda de campaña con manifestantes varones". Y no olvidemos que lo de Egipto tiene más recovecos, pues hace unos meses fueron los manifestantes quienes violaron a una periodista de la CBS: mal camino para hacer una revolución.
   -En Irán, país sobre el que todavía gravita la posibilidad de una ley que ampararía la poligamia, nos llegan recientemente nuevas noticias sobre Sakineh Mohammadi Ashtiani, cuyo calvario se está eternizando cual maldición divina. Lo último sobre este asunto es que sus piadosos enjuiciadores se están planteando no ejecutarla mediante lapidación, sino mediante ahorcamiento. Recordemos que está acusada de adulterio y de complicidad en el asesinato de su marido, pero que el hombre con el que llevó a cabo ambos hechos hace ya tiempo que está libre.
  -De todos modos, de estos males no se libra nadie, y así, hoy los medios nos informan de que, en las academias militares de Estados Unidosun 9% de las mujeres sufren acoso sexual y en el curso 2010 - 2011 ha habido 65 demandas de abusos sexuales, la mayoría, violaciones a mujeres. 
  Vemos, pues, que los abusos y la discriminación contra las mujeres no son cosa privativa del fanatismo religioso, aunque no cabe duda de que los países o los grupos donde tal postura predomina tienen más garantizada su permanencia en el fondo de la caverna oscurantista, ya que en ellos las conductas contra la mujer no solo están más extendidas, sino que lo están precisamente porque sus presupuestos ideológicos las toleran o las predican. Mucho tendrán que cambiar en este terreno ciertas religiones, ciertas ideologías y ciertos regímenes para poder presumir de civilizados, pero, a los que estamos alejados de ellos, también nos conviene estar atentos contra el abuso y la discriminación. 
 

sábado, 24 de diciembre de 2011

Cuando la música se convierte en una tortura

   Veo en la prensa el caso de una pianista para la que se piden siete años y medio de prisión por las secuelas de todo tipo que produjo en una vecina la audición constante de sus ensayos durante varios años. Los ensayos comenzaron en octubre de 2003, pero la vecina puso su primera denuncia en 2006, aunque la familia de la pianista hizo caso omiso a los cuatro requerimientos para que insonorizara la vivienda que el ayuntamiento le hizo hasta febrero de 2007 y, solo en septiembre de ese mismo año, tuvo a bien darse por enterada. Para ese momento, la vecina denunciante ya había pasado por un calvario que incluía cuatro  años aguantando ruidos por encima de lo permitido durante ocho horas al día cinco días por semana, trastornos psíquicos de diversos tipos, tener que someterse a tratamientos con ansiolíticos,  bajas laborales, cambio temporal de residencia y problemas de gestación en un embarazo.
   Ante esto, se me ocurren algunas preguntas: ¿puede alguien negar que la prometedora pianista Laia Martín y su familia sometieron durante casi cuatro años a su vecina Sonia Bosom a una auténtica tortura? ¿Habría incluso alguien capaz de negar que la señora Bosom debe de ser una verdadera santa, pues aguantó durante tres años este calvario sin denunciarlo?
   Me encantan la música y el piano y estoy seguro de que Laia Martín debe de ser una auténtica artista, pero no se puede tratar así a una persona. Mandar a esta joven y a sus padres a la cárcel durante siete años sería una barbaridad, pero lo que han hecho ellos con Sonia Bosom es gravísimo, y debe por tanto pagarse, porque también es justicia que las faltas se paguen de una manera proporcionada, así que insinuar, como hace la mejorable noticia de El País, que a esta chica se le pide la pena por tocar el piano es un alarde de incomprensión con la verdadera víctima de este asunto, ignorancia de las graves secuelas que el ruido puede producir en las personas, demagogia, parcialidad y mal periodismo. En todas esas cosas (salvo en la última) cae el defensor de la familia, quien, en el paroxismo de la estupidez y de la demagogia, desliza que pedir cárcel para Laia es "una hostilidad hacia una joven promesa del panorama musical catalán y, por extensión, un agravio hacia el talento y la cultura musical de este país": ¡ostras Pedrín, con la senyera hemos topado!, pero no es de extrañar, poque este profesional del derecho pertenece al despacho de Roca Junyent y porque además sus declaraciones (extractadas en El País) son un monumento de manipulación, mala intención y falta de empatía con la que (repito) es la verdadera víctima: Sonia Bosom. Quizás habría que recordarle a este señor que el machacar a un preso sometiéndole a una audición constante de música es una conocida tortura.    
   En España, el problema de los ruidos es muy grave, no solo por lo muy extendidas que están la falta de sensibilidad y la creencia de que perturbar la paz del vecino no es pisotear sus derechos, sino porque también es muy común la pasividad de los poderes públicos. Todo esto suele, además, provocar en las víctimas de los terroristas acústicos una indefensión y una confusión que las hace doblemente víctimas. Por fortuna, poco a poco nos vamos haciendo conscientes de la gravedad de las agresiones acústicas y cada vez hay más ayuntamientos y órganos judiciales que las combaten en serio, así como entidades de información y ayuda sobre el tema. Espero que mejoremos, porque eso será bueno para la salud mental del país y para su habitabilidad. Y, en cuanto a Laia Martín y su familia, no me gustaría que se les machacase, pero sería lo adecuado que la justicia les pusiera una pena proporcionada al daño que ellos conscientemente han hecho a Sonia Bosom, a la que sí han machacado. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Un mundo perfecto

   No me estoy refiriendo en esta ocasión a la extraordinaria película de Clint Eastwood, sino al vídeo que me acaba de llegar, cuyo enlace es el siguiente:
   Ya sé que no dice cosas nuevas, pero conviene recordarlas de vez en cuando, y más, en los tiempos que corren y con los sapos que nos están haciendo tragar. Y, por cierto, no perdáis de vista el dato de que el orador es un economista, no cualquier vecino cabreado porque le acaba de llegar el recibo de la luz.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Unos artículos de Félix de Azúa y Rafael Argullol

   El sábado 10 de diciembre, publicó Félix de Azúa en El País un artículo titulado Un descalabro, en el cual hacía unas reflexiones muy críticas acerca de las razones que han traído al PSOE a su actual situación y de cómo se está encarando en el partido el posicionamiento ante el futuro. Las cifras del desastre socialista son inobjetables: de 2008 a 2011, ha pasado de 169 escaños a 110 y, lo que quizás sea peor, de 11.289.335 votos a 6.973.880, es decir, que ha perdido 4.315.445 votos, lo que representa simplemente que el PSOE ha perdido la confianza del electorado y que ya solo le votan los muy fieles. Y ante esto, para pasmo de muchos, una de las propuestas que se alzan con fuerza en el PSOE de cara a ese futuro que se le proyecta muy crudo es la continuidad del zapaterismo, abanderado ahora por Carmen Chacón. Leamos las contundentes palabras con las que Azúa fulmina esta insensatez en las primeras líneas de su artículo:
   Creo que la alarma debería haberse disparado hace ya bastantes años, pero en todo caso un partido socialista capaz de considerar como valor indudable para la sucesión de Zapatero a una profesional del humo como Carme Chacón, de la que nadie conoce una sola idea, es un partido que da señales de parálisis.
   Elocuentes y precisas, ¿verdad? Hay una cosa clara: esto ya no puede mantenerse, esto ya no cuela. Los españoles hemos pagado caro  el zapaterismo (y aún vamos a pagar más, me temo), algunos de cuyos mayores errores los señala Azúa: desconcierto, Eguiguren, Montilla, compra de voluntades con subvenciones en Andalucía, superficial demagogia "progre", excesiva preocupación por el sueldo de sus jerarcas... Y al final, hemos llegado donde hemos llegado. ¿Es, entonces, la mejor fórmula para el PSOE más zapaterismo y Chacón al frente? Pudiera, yo me inhibo, pero quizás le valdría más hacer caso de Azúa, quien sostiene que "la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia". A mí, de verdad, este programa me mola más. Convendría que el PSOE anduviera fino y eligiera bien, porque nos jugamos mucho de cara al futuro, todos, no solo ellos.
   ¿Y qué nos jugamos? Pues me temo que hasta la ropa interior, a juzgar por la falta de escrúpulos que están demostrando los canallas y sinvergüenzas que están agitando la crisis y enriqueciéndose con ella, unos sujetos que van a por la cochina pela sin pararse a pensar ni un segundo en las personas. Su catadura se retrata muy bien en Margin call, una película que os recomiendo, y también se refiere a ella Rafael Argullol en un artículo que publicó ayer en El País, el cual, elocuentemente, se titulaba El molesto factor humano. Según nos cuenta (poco importa que sea verdad o artificio literario), Argullol se hallaba en un bar de Londres y se limitó a poner la oreja a la alegre conversación de tres jóvenes ejecutivos financieros de esa City que tan encarnizadamente ha defendido Cameron. Entresaco algunos párrafos de su artículo:
   El emprendedor actual es un ser etéreo y casi invisible que anhela la pureza absoluta del beneficio sin ataduras de ningún tipo: sin una empresa repleta de inútiles trabajadores, sin patria que reclame bondades nacionales, sin religión que apele a inservibles comuniones, sin moral que proclame trasnochados imperativos. A ese negociante que pasea sus ávidos ojos por el planeta le basta con manejar a su antojo el sismógrafo de los beneficios y de las pérdidas. Ni siquiera debe pecar porque no debe darse por enterado de las consecuencias de sus acciones, sean estas el cierre de no sé cuántas fábricas o el desencadenamiento de no sé cuántas guerras. [...]
  Los destinos individuales se desvanecen para dar paso a la eclosión de las magnitudes. Y naturalmente han surgido por todos lados profetas de las magnitudes, tipos que nos informan de lo que es eficiente y útil, y simultáneamente nos amenazan con el advenimiento de catástrofes apocalípticas, causadas siempre, no por la codicia y la especulación, sino por un abuso exagerado del factor humano por parte de individuos que cometieron el error de considerarse individuos en lugar de componentes de una cifra. Que los profetas de las magnitudes -o los catedráticos de Economía- actúen en esta dirección puede formar parte del espectáculo al que nuestra época es tan aficionada; más grave es que los denominados representantes del pueblo se hagan eco de sus profecías.  
   También muy clarito, ¿no? ¡Y cómo nos suena! A diario nos llegan mensajes del tipo: despidos, aumento del paro, miniempleos, aumento de la edad de jubilación, recortes de sueldos, cierre de casas de acogida de maltratadas, congelación de pensiones, sobran 900.000 funcionarios, privatización de la sanidad, recortes en sanidad, recortes en la educación pública mientras se favorece a la privada... El último invento: dinamitar los puentes, como si fueran los culpables de que haya choriceo y especulación en el mundo: ya molesta hasta el ocio, el neoliberalismo quiere mano de obra barata, desechable y disponible 24 horas al día 365 días al año. Aprovechando la excusa de la crisis, raro es el día que no sale un agorero de turno a amenazar los derechos de ese factor humano que tanto estorban y que tanto ha costado conseguir. ¿Para qué? Para mantener un sistema que los estratos privilegiados (banqueros, empresarios, políticos, financieros...) consideran ideal y al que parecen no estar muy dispuestos no ya a renunciar, sino tan siquiera a permitir que se le roce la pintura, aunque sea al precio de la miseria de otros.
   Que la situación es complicada lo sabemos todos, pero también sabemos quiénes se forran y quiénes padecen, así como las responsabilidades de cada cual. Ya cansa y ni siquiera engaña el bombardeo de mentiras intentando confundir y señalar falsos culpables mientras los buitres se aprestan al negocio. Hasta el momento, están pagando justos por pecadores: como creo que señalan tanto Azúa como Argullol, evitar que estas cosas sucedan es tarea de los políticos, estén o no en el poder. A ver cuándo se ponen a ello.     
  

sábado, 3 de diciembre de 2011

Los privilegiados son otros

   Después de que el afortunadamente pasado a la historia José Luis Rodríguez Zapatero descubriese una solución -mejor dicho, una tirita- fácil para la hemorragia de la crisis llamada recortes sociales, estaba claro que entre los gobiernetes autonómicos la moda iba a hacer furor más pronto que tarde, y ahí tenemos para demostrarlo a los de Madrid, País Vasco, Galicia y Valencia, más los que se me hayan olvidado o los que estén por venir. Los funcionarios les debemos además a Zapatero y a su portavoz José Blanco el que, para exonerarse ellos un poco de su fracaso, nos presentaran ante la opinión pública como unos privilegiados y poco menos que unos parásitos que se merecían cualquier maldad que se les echase encima. A esta segunda corriente se apuntaron con alegría esbirros como un tal Salvador Sostres, desinteresados empresarios como un tal Isak Andic o presidentas autonómicas como una tal Esperanza Aguirre. Nunca podremos los funcionarios agradecer lo suficiente a todos estos sectores políticos, informativos y empresariales lo que han hecho en favor de nuestro bienestar y nuestro buen nombre.
   La última en unirse a la fiesta ha sido Dolores de Cospedal, quien ha anunciado para Castilla La Mancha el conjunto de durísimas medidas que podéis ver en el enlace. En favor de Cospedal hay que decir -por más que los socialistas le reclamen ahora cínicamente no sé muy bien qué- que la ruina que heredó del gobierno de Barreda (muy mal tenemos que estar en España si no hemos sido capaces de encontrar gestores mejores que este señor) hacía prever que iba a tener que emprender una política de austeridad, pero ideas como rebajar un 3% los sueldos de los ya apaleados funcionarios o emprender la privatización de la sanidad y la extensión de los conciertos educativos en su región, más que medidas contra la crisis, parecen un nuevo capítulo del ataque despiadado contra lo público que se está extendiendo por España y por Europa. No obstante, de lo dicho por Cospedal, lo que quiero destacar es que se haya unido a los que sostienen que los funcionarios, por tener un puesto de trabajo seguro, son unos privilegiados, lo cual es una lamentable mentira. Tener trabajo no es un privilegio, es UN DERECHO. Los privilegios son otra cosa, como ella debe de saber muy bien, basta ya de criminalizar a un colectivo por tener asegurados sus derechos. Si los políticos tienen tanto interés en encontrar privilegiados, en esta España convertida en los últimos años en paraíso de canallas, no lo van a tener difícil, les doy unas pistas:
   -Privilegiados y sinvergüenzas a montones encontrarán en la banca, que se forró con los repugnantes precios y trapicheos del boom inmobiliario, que sigue teniendo sus pisos a unos precios de antes de la crisis, que ve cómo sus ejecutivos son indultados por un gobierno ya en funciones, que ha recibido elevadísimas ayudas en dinero público sacado de los sacrificios de la ciudadanía y que sigue sin embargo teniendo ejecutivos con sueldos estratosféricos y jubilaciones escandalosas.
   -Privilegiados, ineptos y canallas encontrarán a patadas entre los propios políticos, que están gestionando la crisis de manera que queden intactos los intereses de sus causantes y de los poderosos (que viene a ser lo mismo), mientras se cargan sin pestañear el estado de bienestar, recortan ayudas, sueldos y derechos, despiden a gente y desmantelan el sector público en beneficio del capital; que, al tiempo que bajan los sueldos de los demás, se siguen subiendo los suyos -ya muy altos- en porcentajes desmesurados; que tienen los juzgados llenos de casos de corrupción.
   -Privilegiados y ventajistas en cantidad encontrarán entre los defraudadores y favorecidos fiscales, en un país con un nivel de fraude muy por encima de la media europea, y no estará de más recordar que este factor ha sido clave en la crisis española ni que se produce mayoritariamente en sectores empresariales, desde los más pequeños a los más grandes, esos que ahora van a ser beneficiados con exenciones y que van a encontrar muchas opciones de negocio con el pretendido desmantelamiento de lo público. Sin olvidar, por supuesto, que el sector de la construcción está ligado a la mayoría de los casos de corrupción que se han producido en nuestro país.
    -Privilegiados, parásitos y vividores los hallarán en abundancia en ese confuso enjambre de VIP's, conseguidores y advenedizos pertenecientes a sectores de la propia política, del mundo del lujo, del famoseo, del espectáculo, de la prensa rosa y/o de la high life cuyas pobladas agendas y asidua presencia en saraos, fiestorros ibicencos, yates de lujo y demás escenarios propicios los han convertido en un material conductor ideal para el tráfico de influencias. ¡Cómo han medrado estos con negocios de todos los colores y olores!  
   Que los políticos, pues, se dejen ya de mentiras, manipulaciones y lapidaciones. Que no busquen privilegiados entre los funcionarios ni entre los parados o los asalariados de cualquier tipo, porque ahí, si excluimos a minúsculos sectores como los superdeportistas excelentmente pagados, no los van a encontrar. Que busquen donde yo les digo, y no les hace falta romperse la cabeza, les bastará con abrir un periódico o ver un telediario. Hace nada me llegó un correo de un amigo en el que se decía que la crisis actual es un auténtico golpe de estado, no con tanques ni aviones, sino con movimientos de capitales y siembra del terror acerca de nuestro futuro. Estoy absolutamente de acuerdo: los sectores del poder, es decir, multinacionales, banca, inversores, grandes empresas, imperios informativos, partidos políticos y demás colosos del neocapitalismo, se han propuesto someternos a la renuncia a cosas como nuestros derechos, la aspiración a sueldos dignos y seguros, nuestra capacidad de respuesta y de protesta, etc., bajo la amenaza de que, si nos movemos, hundirán nuestras economías y nos dejarán en la miseria. Por debajo de toda la crisis y los vaivenes actuales, está esto: o tragan ustedes y aceptan ser explotados, o les dejamos en la ruina, es decir, un ataque contra los estados de derecho y de bienestar. Parte de este guión es convencernos de que los hospitales y las escuelas deben estar en manos privadas, de que tenemos que pagar por circular por las autovías construidas con nuestros impuestos, de que es necesario volver a la pesadilla del ladrillo aunque haya miles de pisos vacíos en España o de que el privilegiado es el guardia, el maestro, el oficinista o el médico, no el banquero, el especulador, el inversor, el político que gana un sueldazo por organizar las fiestas de una aldea o ese constructor que se forró vendiendo pisos diez veces más caros de lo que le costó construirlos.
   A mí, personalmente, me preocupa el papel de los políticos, porque creía y quería vivir en una democracia, régimen en el cual el político es un servidor público que se ocupa de velar por los derechos y los intereses de los ciudadanos, pero cada vez veo más claro que los nuestros han perdido los principios y solo se ocupan de sostener un sistema nada justo del que se han convertido a la vez en siervos  y casta de beneficiarios. Así no es de extrañar que cada vez sea menos la gente que cree en ellos. En realidad, lo que está en crisis y lo que se están cargando todos estos es el sistema, lo cual no resulta muy alentador, porque ese sistema, la democracia, siempre había pasado por ser el menos malo de todos los conocidos: ¿qué es lo que quieren traernos en su lugar?

viernes, 2 de diciembre de 2011

Para los que detestan el verde

   Vale, os concedo que jamás en la vida les darán un Grammy, pero...
http://www.youtube.com/watch?v=nlSxztEXAWI&feature=youtu.be