domingo, 27 de noviembre de 2011

Dos películas sobre el lado oculto

   En los últimos días he visto dos películas que, siendo muy distintas, tenían algo muy importante en común: ambas se ocupaban de inclinaciones y comportamientos humanos que se agazapan de forma latente en nuestro interior, pero no salen a la luz o intentamos impedir que salgan, porque los consideramos peligrosos, destructivos, inmorales, incívicos, indecentes...: una larga serie de adjetivos cuyo denominador común es este: resultar amenazadores para la armonía social. Estas películas son Un dios salvaje y Un método peligroso. Ambas tienen también en común unos fenomenales repartos y unas buenísimas interpretaciones. Creo que las dos son muy recomendables.
   Un dios salvaje es una comedia ácida, y lo de comedia hay que tomarlo en toda su extensión, ya que esta película es adaptación de una obra teatral. A mí particularmente me gusta porque es una crítica del "buen rollito" y de memeces políticamente correctas como la mediación y otras formas hipócritas de arreglarse entre la gente. Empieza con dos matrimonios que quieren resolver de forma amistosa un conflicto: el hijo de unos ha golpeado con un palo en la cara al de los otros. A partir de ahí...
   Un método peligroso es, al contrario que la anterior, una historia muy dramática que toma como base las relaciones entre personajes reales: Sigmund Freud, Carl Jung y Sabina Spielrein. El mayor dramatismo lo aporta esta última, ya que la historia comienza presentándola como víctima de un terrible desequilibrio psíquico que Carl Jung consigue curarle. Pero la historia es muchísmo más compleja, porque en ella se mezclan rivalidades intelectuales y personales, confrontaciones de distintos modos de ver la pscología, relaciones personales, relaciones sexuales, relaciones matrimoniales y los consecuentes conflictos íntimos que esta madeja de tensiones generan en los personajes, más las aplicaciones que, para los más importantes (todos ellos, brillantes psicólogos), deberían deducirse de sus propias conductas sobre sus propuestas intelectuales. Una película, como veis, compleja, además de densa y dramática.     

domingo, 20 de noviembre de 2011

Análisis de fondo

   Como sé que tenía al mundo expectante, he hecho un supremo esfuerzo para sacar cuanto antes mi análisis de las elecciones de hoy. Aquí lo tenéis.
   1.- Como estaba cantado, mayoría absoluta del PP. Felicidades a los peperos por su incuestionable triunfo, pero hasta ellos estarán de acuerdo en que, una vez más, se ha producido lo que viene ocurriendo en la mayoría de las elecciones de nuestra democracia: no es que las gane uno muy bueno, sino que las pierde uno muy malo.
   2.- Vaya desde aquí todo mi agradecimiento a Cayo Lara por comparecer ante las cámaras con la chapa verde y acordarse del conflicto de la enseñanza en Madrid al hacer su valoración de los resultados electorales. No es ninguna tontería: el PP tendrá que demostrar que las cosas gravísimas que están pasando en Madrid van por cuenta de Esperanza Aguirre, no del partido.
   3.- Miren la injustísima proporción entre los votos recibidos y los escaños asignados. Perjudicados: IU y UPyD. Escandalosamente favorecidos: CiU, AMAIUR, PNV, ERC... La ley electoral debe cambiarse. 

martes, 15 de noviembre de 2011

Como en los tiempos del Caudillo... o peor

   La pérdida de papeles por parte del gobierno de la Comunidad de Madrid a causa del conflicto de la enseñanza está llegando -ya no es la primera vez que lo digo- a unos comportamientos que producen proecupación, ya que los dirigentes madrileños se están aficionando demasiado al peligroso deporte del abuso de poder y del desprecio a los principios más intocables del estado de derecho, tanto que recuerdan cada vez más los modos propios de la dictadura franquista. Al igual que entonces el rojo era un color sospechoso, hoy en Madrid ese dudoso honor se lo ha arrebatado el verde, ya que aquí pueden impedirte circular con camiseta verde, poner globos de color verde o hasta detenerte por ir de verde. Que un color se convierta en subversivo es algo que solo puede ocurrir en un régimen despótico. No digamos nada de los ataques a la libertad de expresión, cuyo máximo exponente está siendo el trato represivo que está recibiendo el director del IES "Maestro Matías Bravo". El último paso es la censura de recitales de cantautores, cosa que se ha hecho con el que se iba a celebrar el próximo día 16 en el IES "Barajas", que ya no tendrá lugar allí en virtud de una de aquellas prohibiciones gubernativas que creíamos felizmente olvidadas, por lo que ha tenido que trasladarse a una sede de CCOO.
   Como en los tiempos del Caudillo... o peor, porque, por lo menos, en los últimos años del franquismo, los recitales incómodos podían refugiarse con relativa facilidad en centros educativos, como colegios mayores o facultades. Ahora, por lo visto, ni eso.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Lo que no debe ser un maestro

   Amicus Plato, sed magis amica veritas. Esta frase proverbial, atribuida a Aristóteles, se utiliza cuando se quiere encarecer la importancia irrenunciable de la verdad, por lo que bien podría ser la enseña de todo maestro. Si hay algo que no debe ser un maestro, es enemigo de la verdad y sembrador de la falsedad y la mentira. Aquí encontraréis un buen ejemplo de lo que quiero decir.
   Sobran comentarios, ¿no?

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Lo que debe ser un maestro

   A través de un amigo, me llega noticia de un artículo De Xavier Antich que sale en defensa del profesorado y que me parece muy interesante. Aquí tenéis el enlace:
   Encuentro muy atinado lo que dice y emocionante la semblanza que hace de la figura de un gran profesor, Ramón Valls Plana. Trae, además, esta  definición de lo que debe ser un maestro:
  Pues, ¿qué es lo que define a un maestro? Por supuesto, el rigor y la potencia intelectuales, la imaginación creativa, el estímulo para provocar lecturas y pensamientos, la orientación preclara en medio de la dificultad, el sentido del valor de la transmisión cultural y, también, esa extraña cualidad que es la integridad. Valls Plana las tenía todas. Los que tuvimos el privilegio de ser alumnos suyos, sabemos que sólo tiene sentido dedicarse a la enseñanza si se aspira, sin reservas y con pasión, a todo esto, aun sabiendo que son ideales, para muchos de nosotros, inalcanzables. Porque también es cuestión de pasión, como decía el Hegel de la Enciclopedia, que él tradujo: "Sin pasión nada grande se ha llevado a cabo ni puede llevarse".
   Es a la vez hermosa y exigente. Bien merece la pena esforzarse cada día y hacer cuanto esté al alcance de uno por parecerse lo más posible a este retrato.