lunes, 28 de junio de 2010

Que se mueran los feos

Parece que llega el buen tiempo, así que hay que divertirse un poco. Id a ver Que se mueran los feos, os lo recomiendo por la siguiente valoración crítica: la sala entera sin parar de reír durante toda la película. ¿Hace falta más? ¡Que os divirtáis!

viernes, 25 de junio de 2010

Necesito mejorar

Necesito mejorar, sí. Con este mismo título he incluido un artículo en Deseducativos que podéis ver pulsando el enlace. Tiene que ver con la educación y con mi anterior artículo, el que habla de una repugnante columna sobre los funcionarios publicada en "El Mundo".

lunes, 21 de junio de 2010

Un "periódico" bastante penoso

Cuando la gente inicua la toma con alguien es implacable y los funcionarios tenemos la desgracia de que "El Mundo" la haya tomado con nosotros. Si sigue habiendo en España funcionarios que compran ese ¿periódico? es algo que no entiendo, ya que no es la primera vez que publica porquería calumniosa como la segregada hará cosa de un mes por la pluma de un intoxicador (me niego a llamarle periodista) llamado Salvador Sostres. Solo de panfletos como "El Mundo", capaces de sostener sin pudor montajes como toda su sucia y desestabilizadora "información" sobre los atentados del 11-M, se pueden esperar estos ejemplos de manipulación, mentira y ataque canalla a un enorme colectivo de trabajadores honestos. El linchamiento moral -y a algunos parece que les gustaría que no fuera solo moral- de los funcionarios continuará hasta Dios sabe cuándo, azuzado por personajilos como ese intoxicador que se expresa como un párvulo y gacetillas carentes de ética como "El Mundo". Les doy mi enhorabuena: si España se encuentra hoy en un laberinto, más que a dos millones de trabajadores funcionarios cuyo único pecado es ir todos los días a cumplir con su obligación, se debe a envenenadores de la vida pública como "El Mundo", sus sicarios y su ejemplar director, cuyas andanzas no es necesario recordar. Y la última: ni ese director ni el plumífero que firma esta basura pseudoperiodística durarían ni media hora como funcionarios: me los imagino atendiendo al público, gestionando intereses generales, concediendo becas, persiguiendo a delincuentes, dando clases, atendiendo a enfermos o apagando fuegos (cosas todas que son hechas por funcionarios) y me dan más miedo que risa, porque ellos solo valen para enevenenar y vomitar basura.  

domingo, 20 de junio de 2010

Un "movimiento artístico" bastante penoso

Hace un par de semanas, fui a la óptica a que me ajustasen las patillas de las gafas y me encontré a los dueños bastante disgustados. ¿La razón? La noche anterior, amprándose en la oscuridad como suelen hacer estos sujetos, algún indeseable les había pintarrajeado el escaparate con un grafiti de considerable tamaño. Lo había colocado además en todo el centro, con la más sana intención de perjudicar. "Bueno, eso lo limpiáis y ya está", les dije para animarle un poco, pero resulta que no, porque, según me explicaron, esas pinturas llevan unos productos que se incrustan en el cristal y hacen imposible su limpieza. "¿Tenéis seguro?", sí lo tienen, pero los seguros no cubren estos actos vandálicos. Resultado: les habían hecho un estropicio que les iba a salir por seis mil euros: ¿qué denominación darán mis amigos de la óptica al grafiti como actividad y a quienes lo practican? Seguro que no los colocarán en la cumbre del Arte. Como tienen algún sospechoso, les queda al menos la posibilidad de reconocerlo en los álbumes de fotografías de grafiteros que tiene la Guardia Civil, que es el catálogo en el que acaban todos estos virtuosos. 
Me viene a la memoria este incidente porque hoy, cuando iba a comprar el periódico, he visto un furgón frigorífico, uno de esos pequeños camiones que deben de costar su buen montón de dinero, emporcado con una firma de dimensiones gigantescas, tres letras enormes, feas y mal dibujadas. Sin duda, el artífice de tal creación vio la inmaculada superficie de los laterales de la cámara isotérmica y pensó que eran el receptáculo ideal para sus divinas iniciales, sin pararse a considerar pequeñeces como que a lo mejor el dueño del camión no pensaba lo mismo o que borrarlas iba a resultar imposible o costosísimo. O, mejor dicho, sí que se paró a considerarlo y no le importó o incluso le pareció bien, así que allí que dejó su sello para la posteridad.
La fiebre de los grafitis surgió en España allá por finales de los 80 y durante cinco o seis años constituyó una verdadera explosión en la que apenas quedó en muchos barrios extrarradiales un centímetro de pared libre de firmas ilegibles o murales deformes. En esta explosión coincidieron dos factores favorables: el impulso de la novedad y el esmerado papanatismo español, que, fiel a sus principios, no desperdició la oportunidad de impulsar un desastre y hacer el juego a unos impresentables. Así, como el grafiti era una cosa moderna, como se había puesto de moda, como eso molaba, como venía de América, como lo practicaban los malotes del barrio, como se consideraba a sí mismo, no ya un arte, sino el tope guay de la repera artística y contestaria, los medios culturales, educativos y hasta políticos a la vanguardia del país, es decir, las fuerzas vivas del papanatismo hispano, se lanzaron sin el menor titubeo a halagar el ego de los grafiteros, a estudiar el fenómeno y sus supuestas leyes internas, a sacarlo en los medios incluso con entrevistas a "figuras" del invento y a elevarlo a los altares del arte moderno. Casi ná; a ver quién es más listo, más moderno, más progre, más enrollao, más conectado con las corrientes de la calle y con más olfato para la novedad que un Papanatas español. Después de esa primera explosión, el grafiti empezó a decaer (aunque aún se mantiene muy activo), cuando las personas vulgares sin sensibilidad artística y las autoridades de todo tipo empezaron a entender que había que pararles los pies a unos individuos que, cuando les daba la gana, agarraban su espray y arruinaban una pared, un muro de contención, una caseta, un tren, un convoy del metro, un camión, un coche particular, un escaparate... o lo que les pareciera. Aun admitiendo que hay murales grafiteros de cierta calidad, no era tolerable que esta plaga de gamberros urbanos tomara los bienes de los demás (privados o públicos) como lienzo sobre el que plasmar sus pintarrajos y dejara luego (y siga dejando) para el ayuntamiento o para el particular el estropicio o la factura de gastos de reparación. Pensemos en mis amigos de la óptica o en el dueño del camión, pero también en otras cosas: nadie se hace idea de lo que se gastan los ayuntamientos en limpiar los furores de estos "artistas" en los muros de los institutos. Yo he visto tener que repintar dos veces en el transcurso de una semana una pared de unos cincuenta metros cuadrados o más solo por la gracia del mismo descerebrado.
Si hubo un error en el tratamiento que al principio se dio a los grafiteros fue el de halagarles el ego, porque precisamente eso es lo que le sobra al grafitero y porque las cosas que hace las hace precisamente para afirmar su personalidad. Durante cierto periodo, su hazaña cumbre fue la de juntarse un grupo numeroso de ellos y pintar un tren o un convoy de metro completo. Lo hacían con el siguiente guión: asaltaban en tromba el convoy cuando paraba en la estación, urgían a los viajeros a salir, intimidaban a los empleados y vigilantes de seguridad si los había y luego, bien organizados y en pocos segundos, pintaban los vagones. Hay varias denuncias de esto, incluso con agresiones a empleados, y yo mismo he visto en vías muertas muchos vagones de cercanías pintados por fuera con grandes letras. Y todo esto, ¿para qué? Pues muy sencillo: para grabarlo y colgarlo en Internet. Que se viera su obra, su hazaña; lo que digo: inflar el ego. Y, hasta cierto punto, es comprensible. Por razones de trabajo, he conocido a muchos chicos que eran grafiteros y puedo asegurar que el noventa por ciento de ellos o más eran gente menos que mediocre; lo que el grafiti les daba era esa notoriedad que por otros caminos no podían conseguir, y si era con mucho eco, mejor que mejor, de ahí que no les importe o incluso busquen el producir daños, porque eso inevitablemente dará que hablar. En este sentido, el grafiti sí es un arte: el arte de fastidiar. 

lunes, 14 de junio de 2010

ME COMUNICAN POR AQUÍ número 2 (14 de junio de 2010)

   Aunque con más tardanza de la que me hubiera gustado, aquí os ofrezco la segunda entrega del afamado boletín ME COMUNICAN POR AQUÍ, que solo podréis encontrar en La garita del guachimán.
   En el día de la fecha me comunican por aquí los siguientes asuntos: 

   1.- Los encantos de Afganistán. En los años 80, los soviéticos vieron en este país el típico estado satélite con el que proteger sus fronteras y exportar sus problemas; en los mismos años 80, EEUU entendió que "liberar" Afganistán era una extraordinaria forma de desgastar a su adversario soviético, y al servicio de esa estrategia tuvo la feliz idea de apoyar y sacar de la nada a los célebres talibanes, que entonces eran una panda de palurdos zarrapastrosos, pero con las mismas ideas que hoy tanto repudiamos; en 2001, EEUU invadió Afganistán, por considerar a los talibanes como parte implicada en los atentados del 11-S; en la actualidad, todos conocemos el conflicto que el mundo tiene en aquel país. Por si quedaba algún conejo en la chistera, resulta que Afganistán esconde importantísimos y estrategiquísimos recursos minerales, como podéis comprobar en estas dos noticias publicadas hoy en El País:



   Una pregunta inocente: ¿desde cuándo se sospechaba?

2.- En un periódico digital manchego, se pública una entrevista a Rosa Díez en la que, entre otras cosas, la política declara: "Lo que ha pasado es que la gente responsabiliza a los sindicatos de que hayamos llegado a esta situación y no tienen crédito para convocarles. Y es un problema, porque la gente no se siente representada, porque les responsabiliza de que hayan dejado que se hagan cosas en este país que se podrían haber frenado hace mucho tiempo, ya que Zapatero se ha apoyado en ellos para hacer todas las barbaridades que ha querido hacer desde el punto de vista de la política económica". Ya sé que es una cita un poco larga para un ME COMUNICAN POR AQUÍ, pero, como sé que los señores Méndez, Toxo y Zapatero leen a diario "La garita del guachimán", no he querido recortarla, ya que sin duda podrá servirles (en especial, a los dos primeros) como motivo de reflexión.

3.- Otra pregunta inocente: anda el Gobierno moviendo reformas en la Ley de Libertad Religiosa y hace unos días se filtró en El País el correspondiente globo sonda para ver cómo se recibían las ideas que se quieren llevar a cabo: ¿alguno de vosotros sabe si se va a quitar la Religión de los programas educativos? Lo que sí parece es que se van a ampliar los privilegios de algunas religiones que hoy se consideran marginadas y se va a hacer extensiva a otras (aparte de la católica) la posibilidad de cederles el 0'7 en las declaraciones de Hacienda. Lo sorprendente es que el la paisana filtración hablaba de avance en la laicización del estado.

   Y no habiendo más asuntos que comunicar, se cierra el ME COMUNICAN POR AQUÍ número dos en Madrid a catorce de junio de 2010, día de san Eliseo. 

jueves, 3 de junio de 2010

Roma sí paga traidores

Queridos amigos, sabéis que ando muy metido en una página bastante contestataria llamada Deseducativos. Hoy se ha publicado en ella un artículo sobre la jubilación anticipada de los docentes que es muy revelador en torno a las lamentables intenciones con que en su día esta medida se planeó y a las imperdonables complicidades que ha tenido, complicidades de sindicatos "de clase" que en los últimos años han prosperado mucho. Y ahora nos llaman a la huelga: ¡Ja, ja, ja, ja, ja! A los docentes y a quienes estéis interesados en la enseñanza, os recomiendo la lectura de este artículo.