domingo, 31 de enero de 2010

Caulfield/Salinger

Acaba de morir J. D. Salinger, el autor de El guardián entre el centeno. Los rasgos más conocidos de este novelista son, básicamente, éstos: que escribía extraordinariamente, que se sabía muy poco de él, que fue él mismo quien se preocupó de que se supiera poco y que se entiende que así lo hiciera, a juzgar precisamente por lo poco que llegó a saberse, procedente en su mayor parte de una biografía para nada laudatoria que de él escribió su propia hija.
Hecha esta breve reseña sobre el hombre, quiero pasar al libro, pues Salinger escribió poco y de ese poco lo que destaca es la novela (en algún género hay que clasificarla) ya citada, una brillantísima narración cuyo éxito literario y comercial en todo el mundo fue y sigue siendo colosal, a la altura de sus méritos. Se estructura en torno al relato en primera persona que nos hace su protagonista, un joven de dieciséis años llamado Holden Caulfield, que nos cuenta sus andanzas en los dos o tres días que vaga suelto por Nueva York desde que decide largarse del internado donde estudiaba hasta que lo ingresan en una clínica psiquiátrica. Y, entreveradas con esas andanzas, introduce referencias a su pasado y a su entorno. Todos los méritos y los atractivos de la novela están también muy en deuda con ese personaje, con su persona desgarbada y estrafalaria, con su personalidad homérica, hiperbólica y llena de contradicciones (es endiabladamente inteligente, perspicaz, audaz, irónico, mentiroso, brillante, precoz, perverso... y, al mismo tiempo, tierno, indefenso, inseguro, débil, cobarde y vulnerable), con su palabra luminosa y enloquecedora, con los episodios en los que se mete, con los sitios a los que nos lleva, con la visión que nos da de las cosas...
Holden Caulfield es el guardián entre el centeno en dos sentidos: porque la novela descansa sobre sus hombros y porque, avanzado el libro y cuando ya el lector va adivinando la dramática naturaleza del relato y de su protagonista, él mismo nos revela el misterio del título y su anhelo íntimo: el de convertirse en su vida en eso, en un guardián entre el centeno, un centeno alto y traidor que impíde a los niños que juegan inocentemente entre sus tallos apercibirse de la mortal y no menos traidora presencia de un barranco por el que podrían despeñarse. Ahí es donde quiere estar el cínico y desengañado Holden: en medio de ese sembrado y para salvar a los desprevenidos niños. Resulta, entonces, que no era tan duro ni tan terrible, sino que es tan sólo un pobre muchacho de buen corazón que quiere ser útil a los demás, ayudar a los niños. Cuando el lector llega a este momento de la historia, la risa se convierte en llanto, si es que eso no había ocurrido ya antes. 
El guardián entre el centeno siempre me ha parecido un libro trágico. Holden Caulfield empieza a lo grande, envolviéndonos en su verbo, haciéndonos reír con sus travesuras y sus juicios sobre todo lo divino y lo humano, divirtiéndonos con sus disparatadas anécdotas. Sin embargo, poco a poco, a medida que la historia va avanzando, lo vemos decaer, tornarse cada vez más inseguro, más desamparado, más confuso. Y sus gracias y engaños, a base de repetirse hasta en los momentos más inoportunos, se van desvelando como un sinsentido, la patética coraza en la que el pobre Holden se envuleve para defenderse. Ésta es la cosa: Holden empieza haciendo reír y acaba dándonos mucha pena. Lo suyo no tenía gracia, la historia no es alegre, su caso es el de un pobre desequilibrado que necesitaba ayuda. Al final resulta que el que tenía razón era el risible profesor Spencer de las primeras páginas, y que Holden necesitaba que alguien le ayudase a tener un poco de juicio. Y así acaba como acaba.
Pero ¿qué le pasa a Holden Caulfield? ¿Por qué actúa así? Siempre he creído que la clave de su comportamiento y de su destino está  en un personaje que él mismo menciona varias veces como de pasada: su hermano Allie, del que nos dice que ha muerto y para el que sólo tiene elogios. Por el tono elusivo en que siempre lo menciona, creo que Allie es el centro de una enorme y trágica elipisis: Allie ha muerto por algo de lo que Holden fue o se siente culpable, y ése es el hecho que le ha convertido en un ser desequilibrado. ¿Puede ser también lo que está detrás de su vocación de guardián entre el centeno? ¿Puede ser su interés en salvar a los niños un deseo de expiación? No me parece descabellado. Visto desde esta perspectiva, Holden es absolutamente trágico y cobra completa coherencia su trayectoria desde los jocosos inicios hasta su dramático final.
El guardián entre el centeno suele ser considerado un libro juvenil e incluso está en los listados de lecturas recomendadas de numerosos institutos, pero, a mi entender, no lo es en absoluto, sino que debería contarse más bien entre esos libros que han sido catalogados como juveniles por la simple razón de que su protagonista es un joven. Hay quienes opinan que es desaconsejable para los jóvenes por el carácter escabroso de algunas de las ocurrencias y de las aventuras de Holden, pero mis motivaciones son distintas. A mi juicio, esta novela no es apropiada para jóvenes porque en su conclusión y su conjunto es una historia terriblemente desengañada y pesimista, como el propio Holden, que tiene dieciséis años, pero alcanza en ocasiones cotas de cinismo muy superiores a las de bastantes adultos. Parece que lo ha visto todo y que no espera nada de apenas nada; su concepto del mundo y de la vida es terriblemente corrosivo. Si personalmente el pesimismo me parece un elemento poco apropiado para la literatura juvenil, pienso además que el universo de este personaje es demasiado adulto: sus motivaciones, su visión de las cosas, la propia línea argumental no demasiado explícita de la historia, son a mi entender más propias de una novela dirigida a un público adulto.

sábado, 30 de enero de 2010

Un burka para Fátima

Eso es lo que debían de querer el imán de la comunidad musulmana de Cunit, el presidente de la asociación islámica del mismo pueblo y la mujer y la hija del imán (podéis consultar la historia en cualquier medio). Y como Fátima, musulmana y mediadora cultural del ayuntamiento de Cunit, estaba más bien atraída por otro tipo de moda, lanzaron sobre ella una campaña de acoso. Ya sabéis cuál fue la postura de la alcaldesa, ¿no?: no defender a su funcionaria, dejarla al pairo, tratar de parchear y de calmar al ofendido imán... en suma: eso que los políticamente correctos llaman mediar en el conflicto y otros llamamos ponerse del lado del infractor. Llegó incluso a pedir a Fátima que no denunciara a sus agresores, para quienes la fiscalía pide ahora penas que llegan a cinco años de prisión para el imán. Me imagino la angustia, el miedo y la perplejidad de Fátima: estar haciendo lo correcto, verse perseguida y... encontrarse con que las autoridades tiemblan y se dedican a intentar aplacar a la fiera aun en perjuicio de sus derechos de ciudadana. ¿Cuántas pruebas necesitarán algunos para darse cuenta de que esa "comprensión" con los déspotas, además de inicua, es contraproducente? Mi aplauso y mi apoyo moral a Fátima. Que se vista como quiera, no como disponga el guía ¿espiritual? de ninguna grey. Y quiero decirle que mi solidaridad viene desde la comprensión absoluta de quien, salvadas las proporciones con su lamentable caso de hostigamiento, también ha probado las mieles de la "mediación" de las autoridades inanes que practican la equidistancia. Ni Fátima ni nadie se merece algo así: el apoyo y la comprensión son para la víctima, lo que le toca al infractor es el castigo: como decían los romanos, a cada cual lo suyo.

El hijo puta y Esperanza Aguirre

Sobre las diversas connotaciones de la expresión "hijo puta", y a pesar de que en su época no había estudios de pragmática ni de semántica, ya nos dejó Cervantes unas acertadísimas observaciones en el Quijote, en el capítulo XIII de la segunda parte (Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos), a mi juicio, uno de los más graciosos.
Yendo al asunto de Esperanza Aguirre, parece claro que el término está usado con el valor de insulto, de ese insulto portador del mayor desprecio, la mayor ofensa y la mayor descalificación que es "hijo puta" en nuestra lengua. La cuestión yo la veo así:
En primer lugar, se está diciendo que la conversación de Esperanza Aguirre era privada, cosa con la que no estoy de acuerdo: Aguirre estaba en un acto promocional público y hablando con su vicepresidente, Igancio González, así que, por mucho que ella creyera estar secreteando, estaba en su calidad pública de Presidenta de la Comunidad de Madrid. Por si fuera poco, el tema de la conversación era de alcance público. A muchos nos inquieta que Caja Madrid (y cualquier institución donde mande doña Esperanza) se gobierne con el sesgo que puede deducirse de ese retazo de conversación.
En segundo lugar, volvemos con la expresión "hijo puta". Se ha criticado su vulgaridad, pero, a mi juicio, esto es secundario. Imaginemos que, en lugar de "hijo puta", la Presidenta hubiese usado términos como "bastardo", "malnacido", "perro" o cualquier otro posible sinónimo en teoría no malsonante. ¿Acaso habría sido menos inquietante la conversación? Por supuesto que no, porque aquí lo que importa no son unas "palabrotas" que nos obliguen a taparnos las orejas, aquí lo que asusta es la fobia que demuestra la señora Aguirre, su animosidad, la poca limpieza que gravita en sus palabras cuando habla del "hijo puta" o pregunta qué armas tienen contra él. ¿Éste es el nivel en que se mueve su reflexión política? No es el deseable en tan alta magistratura.

jueves, 28 de enero de 2010

¡Extra: el guachimán encuentra una medida buena!

Por medio de TEXTOS DESEDUCATIVOS (podéis entrar a través del enlace de la derecha), me ha llegado el borrador de la propuesta de pacto que ha publicado hoy el MEC. Le he echado un primer vistazo por encima y... ¡he encontrado una medida buena! Se trata de la número 54.a (página 17), que dice lo siguiente:
a. Asegurar la escolarización equitativa del alumnado con necesidades
educativas especiales, con especiales dificultades de aprendizaje,
alumnado inmigrante o procedente de minorías étnicas o culturales
entre todos los centros públicos y concertados.
Esto está muy bien y, como decían en misa, es justo y necesario, aunque no es nuevo en absoluto: en teoría, ya lo disponían así las leyes vigentes, de donde se deduce que, una de dos (o las dos): a) sacarlo hoy es un reconocimiento implícito de que hasta ahora no se cumplían las normas (lo que, en efecto, se ha estado haciendo: las juntas de escolarización, presididas por las inspecciones de zona, han permitido siempre la sospechosa casualidad de que el alumnado más problemático no fuese nunca a los centros concertados), o b) esta propuesta "nueva" está presentando medidas viejas. Verter vino viejo en odres nuevos, ¡qué bonito, pero qué poco adecuado a lo que se necesita! Por lo que he visto así en lectura rápida, hay bastante de esto, hay bastantes cosas que no sólo me suenan a ya vistas, sino incluso a probadamente inútiles o perniciosas. Voy a dedicar el fin de semana a mirar la propuesta con más detenimiento y ya os castigaré con más luengas apreciaciones. Buenas noches, que ya es tarde.

miércoles, 27 de enero de 2010

Disparate retirado

Ya lo habréis visto en los medios: la universidad de Sevilla ha retirado de sus estatutos el artículo que establecía que un alumno que fuera sorprendido copiando podría terminar el examen y vería conculcados sus sacrosantos derechos de tramposo si a cualquier profesor facha-autoritario-antipedagógico se le ocurría intentar arrebatarle el examen.
El rector de la universidad, Joaquín Luque, ha explicado que la norma se retira no por mala, sino por haber sido malinterpretada, mientras que algunos medios periodísticos andaluces todavía se preguntan qué pretendía la universidad con la instauración del artículo derogado.
Queridos amigos: la norma del rectorado sevillano no era mala, sino que había sido malinterpretada por el resto del mundo. El señor Luque demuestra poca firmeza en sus convicciones: si la norma era tan buena, debían haberla mantenido disgustase a quien disgustase.

domingo, 24 de enero de 2010

Malos tiempos para la lírica

Sabéis que el guachimán escribe libros y se los publica él mismo, los distribuye él mismo y él mismo es (quizás ya lo suponíais) el tipo que ejerce como representante de sus publicaciones, lo que de vez en cuando le obliga a hacer recorridos por las librerías donde han tenido el buen corazón de ponerlas a la venta.
El martes pasado, le tocó hacer la ruta de las librerías de Colmenar Viejo con las que tenía negocios, cinco en total, para ver cómo iban las ventas de La república mejor y El ángulo ocuro, las cuales arrojaron el siguiente resultado: un ejemplar vendido, del primero de los dos títulos. ¿Os imagináis acaso que el guachimán se entristeció por esto? ¡En absoluto! Con las ganancias obtenidas, se fue al Dia más próximo y allí compró dos barras de pan, 150 gramos de salchichón y cuatro yogures de fresa marca de la casa, con lo que él y su familia cenaron esa noche, para que luego digan que en España la literatura no da de comer.
Los más observadores os habréis fijado en que, unas líneas más arriba, me he referido a las librerías con las que tenía negocios, y he dicho bien, pues el número de éstas ya no era el mismo que yo esperaba: de las cinco donde habían cogido libros míos en depósito, una me la encontré cerrada y con el cartel de SE TRASPASA y en otra me recibieron diciéndome que qué casualidad, que me tenían preparados los libros para llamarme y devolvérmelos, porque iban a cerrar el negocio. Estuve charlando un rato con los dueños y me dijeron que no era posible, que cada vez era más complicado levantar el balance anual y que últimamente ya era de pérdidas, hasta tal punto, que me confesaron que cerraban la librería y no la traspasaban porque no querían mandar a nadie a la ruina.
El sector del libro está cada vez peor y esto tendrá unas repercusiones muy serias y muy negativas en la cultura. Y si a algún iluso se le ha ocurrido pensar en Internet, pongo en su conocimiento que, hace un par de años, las ventas de libros por este conducto representaban un 0'7%, mientras que las librerías tradicionales, máximas vendedoras, alcanzaban el 31%, nivel que va en descenso, pero en beneficio de las grandes cadenas de libros (FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro...) y de las grandes superficies. La situación es crítica, os doy un microdato: en Tres Cantos hay hoy cinco librerías, ninguna de las cuales vende sólo libros, y en los últimos seis o quizás ocho años he visto desaparecer seis. Algo parecido pasa en Colmenar. Podremos pensar que esto es ley de vida y que da igual, que lo único que ocurrirá será que los libros cambiarán de vendedor a causa de un nuevo concepto de la relación comercial, pero nos equivocaremos, porque la manera de vender el libro y la consideración hacia él por parte de un librero (y en esto puedo incluir entre ellos a establecimientos como la Casa del Libro) no es ni de lejos la misma que la de una gran superficie: aun con el debido sometimiento al mercado, el librero todavía sigue más o menos mirando al libro, mientras que la gran superficie mira exclusivamente al balance de ventas y lo que no hará nunca será vender un libro poco comercial. A simple vista parece de lo más lógico, pero, conociendo un poco el mundo de la edición y la tunda que les están dando en las editoriales los departamentos comerciales a los literarios (a ver si algún día profundizo en este asunto), esta tendencia nos aboca al definitivo adiós a la calidad literaria y al best-seller como especie única; el día que vayamos a comprar libros (por supuesto, ya no en una librería) y sólo podamos volver a casa con las recetas de Adriá, un manual sobre el cuidado de los geranios y la cuadragésima novena novelucha del Dan Brown, entenderéis lo que digo.
Bueno, se dirá alguno, ¿y las ayudas oficiales? Como ya me he extendido mucho, os responderé con una breve anécdota. ¿Sabéis por qué ya no se hace en Tres Cantos la feria del libro que se hacía en abril? Muy sencillo: porque el ayuntamiento decidió un año pedirles a los libreros un canon de 100 ó 120 euros por día, no recuerdo muy bien, y, como me decía alguien de una librería, ya sólo hacer la ganancia para pagar ese canon era harto complicado. Como os decía en el título, malos tiempos para la lírica; y para la épica, habría que añadir, y para la dramática y para todo aquello que vaya metido en un libro.

sábado, 23 de enero de 2010

A propósito de unas palabras de Cándida Martínez

El pasado día 19, en un acto celebrado en Toledo, el PP presentó algunas propuestas para el pacto educativo que en estos momentos se halla en una fase que podríamos llamar de tanteos previos entre el PP y el PSOE/Gobierno. Es de suponer que lo que acuerden estas dos grandes fuerzas políticas marcará de manera importante la orientación y contenidos de esas futuras reformas, pero no debemos perder de vista lo que posteriormente vayan a decir sindicatos, asociaciones de padres y comunidades autónomas (con barones, partidos nacionalistas, aspirantes a tales como el PSC y demás variables), sobre todo, estas últimas, ya que es de sobra conocida su capacidad de determinar sensiblemente las decisiones políticas que afectan al conjunto del país, en fin, no es éste el tema del que quiero hablar hoy. 
En su propuesta -no demasiado atractiva ni formulada de manera muy clara- el PP hablaba de ampliar el Bachillerato un año y de la posibilidad de iniciar los estudios de FP a los 15. De entre las múltiples reacciones que estas propuestas suscitaron, quisiera llamar la atención sobre una réplica casi a botepronto de Cándida Martínez, secretaria de educación  y cultura del PSOE, réplica que escuché en dos cadenas radiofónicas (RNE y la SER).  Según ella, el adelantar a los 15 años la entrada en estudios de formación profesional sería un acto al que su partido se opondría frontalmente por dos causas:
-Primera: tal adelanto supondría  una intolerable segregación de los alumnos.
-Segunda: puesto que las estadísticas demuestran que, a mayor nivel cultural, más posibilidades de encontrar trabajo, es irrenunciable dar a las personas la mayor formación cultural posible. Estoy absolutamente de acuerdo con esto, pero me temo que la señora Martínez da por supuesto que una enseñanza generalizada hasta los 16 años como la que plantea la LOGSE-LOE suministra esa formación cultural, rueda de molino con la que ya no puedo comulgar, más que nada porque los hechos, que tienen fama de ser tozudos, han demostrado rotundamente que es falsa.
Mal empezamos; primero, por presuponer que permitir que un chico de 15 años vaya a unos estudios profesionales es segregarle; segundo, por no querer ver que el café para todos hasta los 16 años ha sido un gravísimo error que ha perjudicado mucho a nuestra enseñanza, un error de magnitud tan grande como el equivocado e hipócrita concepto de segregación que ha guiado a la LOGSE y su secuela, la LOE. Los ortodoxos de la LOGSE vieron discriminación y segregación en las motivaciones más absurdas (ésta de la que hablo podría servir de ejemplo), con el resultado de que cualquier intento de cambio a la primera acusación que se enfrentaba era a ésta, que ha sido en buena parte motivadora de la rigidez fundamentalista e inquisitorial de este sistema.
No obstante, ahora soplan otros vientos; puede que algunos insistan en mantener la venda ante los ojos, pero ya es innegable que el sistema LOGSE ha fracasado y, de hecho, la llamada al diálogo del ministro Gabilondo es un reconocimiento implícito de ello. ¿Y quiénes son ésos que parece que tienen la venda pegada a los ojos con superglue 3? Lógicamente, los más comprometidos con la LOGSE, los que por convicción o conveniencia más han apostado por ella, como Cándida Martínez, que fue nada menos que Consejera de Educación en Andalucía desde 2000 hasta 2008, en sucesión del célebre Manuel Pezzi. ¡Vaya currículum, como para estar abierta cambios! Una cosa me preocupa: ¿hasta qué punto llegará la capacidad de poner palos en la rueda por parte de personas como ella? ¿No deberían ser apartadas de todo proceso de negociación? Mientras estén ahí en primera línea estas figuras y nadie hable de consultar seriamente al profesorado -al profesorado, no a los sindicatos- este pacto por la educación será muy poco creíble.

viernes, 22 de enero de 2010

Textos deseducativos

Gracias al consejo de un buen amigo que está muy al tanto de las cosas en general y de las de la enseñanza en particular, hace unos días me metí en una página muy interesante que se llama TEXTOS DESEDUCATIVOS, cuyo enlace, que en breve añadiré a la lista que tengo en la columna de la derecha, es el siguiente:

Se trata, como podréis ver si entráis, de una especie de macropágina, un blog que se dedica al análisis crítico del actual momento de la enseñanza en España y que tiene además la particularidad de admitir colaboradores. Entre éstos se encuentran personas -algunas de ellas, bastante conocidas- cuyos escritos y blogs son enjundiosos y de calidad, lo que hace que este guachimán se sienta muy agradecido por el hecho de que se le haya admitido en la página. Para ello, he tenido que crear un blog nuevo, al que he llamado CRÓNICAS LOGSIANAS y que es el que se enlaza a TEXTOS DESEDUCATIVOS para incluir las colaboraciones. Cuando esté un poquito más maduro, añadiré también su enlace en la columna de la derecha.
A los que estéis interesados por la enseñanza, os recomiendo echar un vistazo a este portal, donde hoy me han dado la bienvenida publicando uno de los últimos artículos de La garita del guachimán, el que apareció hace unos días con el título de "Los cuatro magníficos".

lunes, 18 de enero de 2010

Regular (mal) lo innecesario

Hoy nos hemos quedado todos boquiabiertos con una iniciativa de la Universidad de Sevilla, de la que hemos sabido que ha implantado una norma según la cual, si un alumno es sorprendido copiando, el profesor no podrá arrebatarle el examen ni expulsarle y el alumno tendrá derecho a continuar el examen. Y recalco lo de que tendrá derecho, porque en todos los medios (periodísticos, radiofónicos y televisivos) donde he consultado la noticia, los defensores de esta aberración más propia de dementes que de responsables educativos han argumentado con todo el cinismo del mundo que esta medida servía para proteger el derecho del alumno a terminar su examen. Omitían el pequeño detalle de que eso representaba en la práctica defender también el derecho a copiar. Yo creía que ese derecho no existía, que en los exámenes el alumno estaba obligado a demostrar sus conocimientos, no a hacer trampas, pero me inclino a pensar que estaba equivocado y que ese derecho sí existe, tal y como se está poniendo últimamente esto de los derechos. Otro pequeño detalle que parece pasárseles por alto a estos celosos defensores de los derechos es la existencia de una figura: la infracción en flagrante, que es la que de toda la vida ha legitimado eso que hasta ahora parecía tan lógico de que un profesor que sorprendiera a un alumno copiando le quitase el examen, lo expulsase y le galardonara con un merecidísimo cero: a los tramposos hay que castigarlos, los centros educativos (muy en especial, las universidades), deben ser templos del saber donde se premie el conocimiento y el juego limpio, no antros tabernarios que, bajo el disfraz de la defensa de los derechos, amparen los comportamientos picarescos: que la Universidad de Sevilla haya decidido tomar como modelo el patio de Monipodio es algo que no nos satisface ni a los más empedernidos admiradores de Cervantes. Pero, en fin, también en esto debo de estar equivocado, porque ahora, al menos en la Universidad de Sevilla (aunque espero que el ejemplo no cunda), lo que habrá de hacer el profesor es, acabado el examen, llevarlo ante una comisión paritaria de alumnos y profesores, que decidirán si en efecto hubo o no copia. Que me perdonen si se sienten ofendidos, pero este procedimiento me parece llevar el garantismo a unos extremos de estupidez impropios de personas en plenitud de sus facultades.
Supongo que algún día parará esto, que algún día nos libraremos de los excesos de la corrección política y de la pesadilla de perversión de los derechos en que estamos metidos. Cuando ese día llegue, tendremos que evaluar los daños que esos excesos y esa pesadilla hayan producido en la vida pública. En el mundo de la educación, mucho me temo que esos daños van a ser escalofriantes. Y si es en ese reino taifa de la LOGSE en que han convertido Andalucía, prefiero ni pensarlo. A la conjura de los demagogos y los oportunistas sin escrúpulos se ha unido la de los necios, con resultados desastrosos. ¿Tendrán que rendir cuentas los responsables o serán juzgados por una comisión paritaria de chorizos y bufones?

sábado, 16 de enero de 2010

Sobre Haití

La tragedia que ha asolado a este país caribeño después del terremoto del día 12 es tan brutal que me he abstenido a propósito de hablar de ella, pues pienso que nada positivo puedo aportar a tan doloroso asunto. Sin embargo, por pura casualidad (estaba curioseando entre los blogs de Blogger), he encontrado un blog que se llama Física, Historia y Asuntos Universitarios. Aquí os adjunto el enlace:
Si lo consultáis, podréis ver que su primera entrada habla de Haití y es muy interesante, en especial, porque la sucinta historia de ese país que nos cuenta demuestra que, desde su nacimiento, no ha sido azotado sólo por los terremotos. Otra cosa que destaco: señala el artículo que ha habido un cierto impudor a la hora de mostrar los cadáveres de los afectados por este desastre. Estoy de acuerdo con ello.

miércoles, 13 de enero de 2010

Los cuatro magníficos

Resulta que en el IES "Universidad Laboral" de Toledo hubo cuatro alumnos que a finales del año pasado no tuvieron más digna ocurrencia que amenazar reiteradamente a una profesora de muerte y de violación. La profesora denunció el hecho y pidió la ayuda y la solidaridad de sus compañeros, muchos de las cuales, entre ellos, el sindicato CSIF, se la mostraron, y aprovecho esta oportunidad para expresarle la mía. A finales de noviembre, esos alumnos fueron expulsados durante quince días. En el momento en que escribo estas líneas (hay noticias en El País y en ABC), la profesora, que solicitó también el cambio de centro de tan ejemplares ejemplares, ejerce su trabajo en las condiciones de salud y presión que cualquiera puede imaginar y tomando tranquilizantes, entre otras cosas. Este suceso ha tenido otras dos consecuencias que merece la pena destacar:
Consecuencia número uno. La fiscalía de menores de Toledo ha abierto un expediente a esos cuatro dignísimos ciudadanos, cosa lógica, si se tiene en cuenta que su comportamiento cae de lleno en lo delictivo.
Consecuencia número dos. El viceconsejero de educación, un tal Pedro Pablo Novillo, ha declarado que el problema ya está resuelto (!), puesto que se ha propuesto y aceptado que los alumnos cambiasen de grupo (ver El País de hoy) para no coincidir con esa profesora, cosa también lógica, si se tiene en cuenta lo que corre hoy en día por ahí ostentando cargos en el sector educativo.
Quiero haceros un comentario muy personal: a juzgar por su nombre, el centro donde han ocurrido estos hechos en su día debió de ser una universidad laboral, es decir, uno de esos internados donde en mis tiempos estudiamos becados muchos españolitos, después de ganarnos tal privilegio superando una prueba. Os puedo asegurar que fueron centros con prestigio muy merecido, y que siempre me enorgulleceré de haber estudiado en dos de ellos, el de Cheste y el de Córdoba. De alguna manera, considero a estos caballeros de la noticia compañeros míos, aunque de este extremo no puedo decir que me enorgullezca.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Conversos o cínicos sin vergüenza?

De unos meses a esta parte, me lo estoy pasando como un auténtico enano, de verdad, y hay días que me río tanto que estoy a punto de que me dé un ataque. Los que estáis un poco al tanto de lo que ocurre en el mundo de la enseñanza, hasta los más despistados, os habréis dado cuenta de que soplan vientos de cambio, de que la catástrofe logsiana ha llegado por fin a ese punto de desmoronamiento al que tarde o temprano llegan todos los disparates que en el mundo han sido, ese punto en que se hacen tan insostenibles que hasta sus más conspicuos y encarnizados defensores empiezan a flaquear y a abjurar de los dogmas: sí, amigos, yo también lo he notado: las ratas pedagógicas están empezando a abandonar el barco de la LOGSE. La verdad es que en los últimos tiempos se las veía confusas y les temblaban las piernas, pero hace unos meses, cuando el ministro Gabilondo empezó a hablar de esfuerzo, respeto y todas esas cosas que, de momento -al menos, para mí-, suenan tan poco creíbles en boca de un ministro socialista, recibieron el definitivo toque de cornetín y empezaron, unas con más disimulo que otras, a deponer las armas del dogmatismo paidocéntrico y a emprender la retirada. Y aquí es donde viene lo de la risa: ¡cuántos partidarios les han salido de repente a la disciplina, al respeto, al orden en clase, a la dignidad del profesor, al esfuerzo y al conocimiento! Los malos profesores, fascistas, anticuados, tradicionales, autoritarios (todo esto nos han llamado) que hemos defendido siempre esas cosas no damos crédito a la conversión en masa, no podemos creer que determinados fulanos (cada vez más) que te menospreciaban o te condenaban por pretender que los alumnos se comportasen en clase como personas aparezcan ahora con expresión ceñuda reclamando disciplina en las aulas. Realmente tiene gracia, es como una apoteosis circense: un festival de payasos imbéciles. Verlos desdecirse porque ahora la consigna es otra y demostrar al final que ni siquieran creían en lo que proclamaban es para partirse de risa.
¿Pero son vientos de cambio auténtico o sólo de cambio de chaqueta? ¿A qué aspiran los políticos? ¿Ese gran pacto del que tanto se habla persigue de verdad el cambio radical que precisa nuestra enseñanza o es sólo una farsa destinada a instaurar un par de reformas cosméticas y dejar lo esencial tal y como está? Dos documentos procedentes por casualidad ambos de Andalucía me producen cierta inquietud, especialmente por el hecho de que esta comunidad autónoma ha sido una de las que con más ahínco y peores resultados han aplicado la fe logsiana, la extensión del embrutecimiento y la persecución del profesor. El primero es un artículo escrito por un inspector de educación, el cual se titula Señores padres con hijos en la ESO, aquí tenéis el enlace:
Como habréis visto quienes lo hayáis leído, el artículo viene a criticar el lamentable estado de la disciplina en los centros escolares, lo cual, viniendo de un inspector andaluz, es muestra o de estar en la inopia o de un cinismo sonrojante, pues en esta comunidad, por las noticias que tengo, el vandalismo escolar halló un gran aliado en la propia consejería de educación, que durante años ha maniatado a todo profesor que mostrase una cierta firmeza contra el mal comportamiento. Que finalmente este inspector lance una retahíla de consejos-reproches a los padres proteccionistas, aparte de recordar sospechosamente a un intento de cargar culpas sobre los padres que en su día protagonizó Zapatero, es para dejarte helado, porque todos sabemos muy bien quiénes han sido los mejores apoyos de este tipo de padres. Y si alguien duda de que las consejerías logsianas se han dedicado a halagar a los padres, que se lea este otro enlace:
Lo que se cuenta en esta noticia tuve ocasión de verlo por las televisión, sin apenas poder creérmelo: ¡una consejera de educación andaluza hablando de disciplina! Luego ella misma aclaró en qué términos la entendía, en los de siempre, por supuesto: aparentar y no hacer nada, podéis leerlo en el enlace: todo lo que propone es lo que ya hay y ha dado tan pésimos resultados: ¿me entendéis cuando digo que tengo mis dudas acerca de los propósitos de los políticos, y muy en especial, de los del PSOE? Que los que defendieron la LOGSE sean ahora los que defienden la disciplina y el esfuerzo desde las instancias oficiales no anima a ser optimista.