martes, 29 de diciembre de 2009

Ocho nóminas

Veintinueve de diciembre, fun fun fun. Vengo escuchando la radio en el coche y oigo a un trabajador de Air Comet diciendo que están en una situación horrorosa, porque ni siquiera pueden entrar en otra empresa o apuntarse al paro, ya que tienen toda su documentación laboral estancada y es como si aún fueran de Air Comet. Eso sí: ya les deben ocho nóminas. Y mientras tanto, el señor Díaz Ferrán, sacando pecho: como siempre, unos la cagan y otros la pagan. Suerte para esos trabajadores.

A vueltas con la SER y el juez Francisco Serrano

Que la SER tenía en su punto de mira al juez Francisco Serrano ya me quedó claro hace un par de días, como podéis ver en la entrada en la que recientemente hablé de este magistrado y su llamada de atención sobre un hecho muy grave: el creciente número de hombres que se ven afectados por denuncias falsas de maltrato. Hoy mismo, Serrano ha sido entrevistado en Hora 25. Después ha salido el delegado del gobierno para la violencia de género, quien básicamente ha dicho que Serrano utiliza un concepto de violencia de género que no es el establecido en la práctica internacional, que no está criticando el mal funcionamiento de la ley, sino la propia ley, y que las cifras que maneja no son correctas. Éste mismo ha sido más o menos el argumento que ha usado el conductor del programa para descalificarle: que no aporta estadísticas.

¿Será que las injusticias sólo deben preocuparnos a partir de un reflejo en las estadísticas aceptable para la SER? El juez Serrano podrá equivocarse o acertar más o menos, pero parece poco probable que esté inventándose un problema donde no lo hay, ya que, entre otras cosas, casos de abusos y denuncias falsas han salido ya bastantes en los medios y, además, él no es el primer profesional de la justicia en dar la alarma sobre este asunto. Por otra parte, como él mismo ha dicho en su entrevista, no se puede frenar una injusticia con otra injusticia. Así pues, lo esperable en una sociedad serena, democrática y civilizada sería que se le escuchase y se le tomase en serio, ya que la denuncia que ha lanzado es grave y debería preocupar a los medios de comunicación, a los gobernantes y a la sociedad. Y, en todo caso, se equivoque o acierte, este señor tiene todo el derecho a hablar.
Es precisamente en este punto donde me inquieta la actitud de la SER. En el anterior programa, Carlos Carnicero comparó a Serrano con quienes hacen apología del terrorismo; en éste, al entrevistar al delegado del gobierno, el locutor ha deslizado la pregunta de si el juez podía ser sancionado, pregunta que era muy a las claras trasunto del ardiente deseo purificador de la emisora. ¿Qué está pasando con la SER? ¿Se ha olvidado de que existe la libertad de expresión? Por lo que parece, esta cadena aún cree en ella, pero el problema es que sólo a medias: para los que dicen cosas que a ellos no les gustan, la respuesta ha de ser el insulto o la sanción. Ésta no es mi SER, que me la han cambiao. Me preocupa la deriva que está tomando el progresismo en los últimos años: sumergido en el cada vez más emporcado ruedo político español, ha caído en una rigidez que dista mucho de sus orígenes dialogantes y democráticos, una rigidez de obediencia estalinista a unos dogmas acartonados que no se discuten, incluso aunque choquen con la realidad. El deseable debate de ideas falleció tiempo ha y ha sido sustituido por el lanzamiento cerril de consignas y anatemas, caigan donde caigan, eso da igual. La corrección política lleva camino de convertirse en la santa inquisición del siglo XXI.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Importante logro del PNV e Iñaki Anasagasti

Tengo que felicitarlos a ambos, sí señor, con su insistencia petarda han conseguido algo que ha ocurrido rara vez: que me leyera entero el discurso del Rey, cosa que acabo de hacer ahora mismo. Escucharlo en directo -como fue anoche mi intención- resultó tarea imposible: mi cuñada, mi hija y mi mujer charlando por un lado, mi hermano exigiéndome una cerveza, los sobrinejos pegando botes por ahí... Imposible, ya digo: yo creo que, en el ambiente de fiesta de las nochebuenas, deben de ser muy contados los españoles que puedan oír el discurso de don Juan Carlos. La gente está a otras cosas, la gente normal, digo, la gente como Anasagasti me figuro que estará encerrada en un sótano con una grabadora, un boli y un bloc, anotando las ofensas que el tirano vaya arrojando sobre la oprimida Euskadi. Bueno allá ellos, cada cual se organiza las fiestas a su manera. ¿Y qué ha dicho el Rey? Bien, que cada cual se quede con lo que más le interese, pero, como siempre, ha hablado de integración, de superación de diferencias y de esfuerzos unitarios. A lo mejor ésas son las cosas que cabrean tanto a Anasagasti y sus amigos.
¡Felices fiestas y próspero año nuevo para todos!

jueves, 24 de diciembre de 2009

El juez Serrano Castro y las realidades incómodas

Cuando en el año 2004 entró en vigor la Ley Orgánica de Protección Integral contra la Violencia de Género, muchos hombres nos sentimos entre perplejos, irritados y ofendidos, porque esta ley, que tiene el muy loable propósito de defender a las mujeres de la violencia y las agresiones de hombres prepotentes, violentos y maltratadores, escondía en sus planteamientos algunos rasgos que criminalizaban a todos los hombres por el hecho de ser hombres. El tiempo ha demostrado además que, gracias a la asimetría con que trata a hombres y mujeres, no es que pudiera ser, sino que, de hecho, era y es un inestimable instrumento en manos de las mujeres sin escrúpulos -que también las hay- que estuvieran dispuestas a hacer trampas y servirse de las normas para acusar en falso a sus parejas, ya fuera por obtener una situación de ventaja en los casos de separación o por el simple e inicuo placer de machacarlos. Éste es un problema serio que se comenta en la calle, pero el juez Francisco Serrano Castro, un magistrado con más de 20.000 sentencias a sus espaldas, ha dado la voz de alarma al señalar que miles de hombres han sido detenidos por el simple hecho de serlo tras una acusación de maltrato. Denuncia también este juez que nos hallamos ante una situación de injusticia generalizada puesta al servicio de los planteamientos del feminismo radical y se lamenta de hechos como el de que el Gobierno dejase de publicar desde 2007 las estadísticas de hombres asesinados por sus mujeres, o el de que muchos de los hombres que se suicidan hoy en España lo hacen empujados por la situación a que les ha llevado la injusticia de esta ley.
¿Se equivoca Serrano, miente o dice la verdad? Hay que empezar por decir que no parece un charlatán inepto y que, además, ha recibido premios de asociaciones de mujeres violadas o pro-derechos de la infancia. Sea lo que sea, si miente, ¿qué hace el Gobierno que no sanciona a este sembrador de discordia y falsedades?; si se equivoca, ¿qué hace el Ministerio de Justicia que no saca datos fiables desmintiéndole?; y si dice la verdad ¿por qué nuestros poderes públicos no toman ipso facto medidas contra la situación de terrible injusticia que denuncia, impropia de un estado de derecho? Desde luego, ante denuncias tan graves, lo que no cabe es mantener esa ley porque es "nuestra ley": si ha generado esas graves consecuencias, habrá que cambiarla o tal vez, incluso, derogarla. Y no estaría mal que Zapatero y el desaparecido y en su día prepotente Caldera diesen explicaciones. Tampoco basta con respuestas como la de esas cada vez menos creíbles feministas radicales de las que habla Serrano, que ya van a cargar contra él en los tribunales por el simple hecho de manifestar sus puntos de vista, o la de los medios afines al Gobierno y al partido responsable de esta delirante ley de violencia de género (el PSOE), como la SER, que ayer, por boca de Carlos Carnicero, equiparaba a Francisco Serrano Castro con quienes hacen apología del terrorismo, así con todas las letras, vivir para oír. En esta democracia de banderías y cada vez más rebajada que padecemos, da pena ver cómo los que son o dicen ser progresistas se van olvidando poco a poco de principios esenciales del progresismo, como el derecho a discrepar o la obligación de defender nuestras ideas con razones, y no con insultos o anatemas.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Y estarán orgullosos

Circula hoy por los medios la noticia de que Bertomeu Muñoz, ex-alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet imputado por corrupción urbanística en la operación Pretoria, podrá abandonar la cárcel en libertad provisional porque va a pagar la fianza de 500.000 euros que le impuso el juez. ¿Tenía el señor Muñoz los 500.000 euros? Unos pensamos que tal vez tendría eso y más, pero está claro que hay otros que piensan que no los tenía, y por eso han ingresado en la cuenta abierta por el propio Muñoz al efecto sus donativos para pagar la fianza. Lejos de mí la intención de prejuzgar la culpabilidad o inocencia de Bertomeu Muñoz, pero supongo que se me entenderá si digo que, estando como estaba imputado en un caso de corrupción urbanística, todos los que han aportado dinero para pagar su fianza han corrido un serio riesgo de ayudar a alguien de quien en su día quizás se demuestre que se enriqueció de forma ilícita en un sector económico como el de la vivienda, de tan innegable calado social y en el que en los últimos veinte o veinticinco años se ha producido un encarecimiento que ha perjudicado a millones de españoles. Insisto: la calidad de vida -ese bien que últimamente tanto se aprecia- de muchísima gente, en su gran mayoría, jóvenes, se ha visto en las últimas tres décadas sensiblemente empeorada por culpa de lo caros que se han puesto los pisos, y ese encarecimiento se ha debido en gran parte a que un buen número de políticos corruptos han contribuido a que los pisos subieran para beneficiar a sus partidos o beneficiarse ellos mismos. En estas circunstancias, no entiendo muy bien cómo ha podido el señor Muñoz reunir 500.000 euros en una colecta ciudadana. Muchos de los que han participado, al parecer, son vecinos de Santa Coloma: ¿cuántos estarán pasando importantes dificultades para pagar hipótecas que a lo mejor no representan ni la mitad de lo que este imputado por corrupción ha reunido en unas semanas? ¿Y si un día se demuestra que, en efecto, el señor Muñoz se enriqueció por los beneficios obtenidos en un mercado que a ellos les está asfixiando? ¿Qué pensarán entonces de sí mismos: que fueron solidarios con un falso inocente, que han sido cómplices de un chorizo o que son sencillamente idiotas? ¿No habría sido más prudente esperar a que se pronunciase la justicia? Y lo malo es que, encima, en España no son infrecuentes las respuestas colectivas de ciudadanos que apoyan a políticos que presunta o probadamente han robado dinero público, jamás llegaré a entenderlo. Francamente, estamos como estamos por méritos propios.

lunes, 21 de diciembre de 2009

No nos lo merecemos

Si queréis saber de qué y de quién hablo, pinchad este enlace de una noticia que acabo de leer en el diario Público:

http//www.publico.es/agencias/efe/279791/anasagasti/dice/mensaje/rey/aporta/absolutamente/sociedad/vasca

¿Me entendéis ahora? Ya está otra vez el Anasagasti, el modelo andante de indecencia política y humana, el que defiende a los violentos pero lloriquea cuando queman el autobús en que viaja su mamá, el que critica el sistema democrático español y al parecer lo aborrece y quiere marcharse, pero lleva más de treinta años viviendo de él: si es tan malo el sistema de la Constitución del 78, ¿por qué no deja usted de cobrar un sueldazo de sus instituciones?
Ahora, como han echado del poder a su banda de chorizos, le toca ponerse el disfraz de independentista flamígero y la emprende con el Rey, acusándole de no manejar las lenguas cooficiales, cuando él mismo no habla su adorado euskera, hasta aquí llega el cinismo del sujeto, pero aún va más allá: arguye que los mensajes reales no aportan nada bueno, olvidándose de que él y su partido no sólo no han aportado jamás nada bueno, sino que además llevan décadas aportando mucho malo: discordia, insolidaridad, silencios cómplices con los asesinos o incluso defensa de sus "vulnerados" derechos... Y termina rizando el rizo: saca a colación la memoria histórica y el régimen republicano, sin importarle lo más mínimo que, gracias a la memoria histórica, aún se recuerde y se habrá de recordar siempre cómo los valientes gudaris del PNV dejaron abandonada a la República en la Guerra Civil al primer envite. Cuesta hablar de este sujeto y a la vez moderar el lenguaje, ¡y que encima esté viviendo de los impuestos de los españoles!

Javier Tomeo

Repaso las cosas que he leído en los últimos meses y me encuentro con que, en broma en broma, ahí tengo tres novelas de mi admiradísimo Javier Tomeo: El gallitigre, Los enemigos y La patria de las hormigas. La verdad es que he dicho novelas porque se trata de obras en prosa con más de cien páginas, un narrador, unos personajes y una historia, pero... ¿qué es lo que escribe Tomeo? A mí, francamente, se me escapa. Tomemos, por ejemplo, El gallitigre. Se trata de una especie de crónica de la vida en el interior de un circo, de la interacción entre artistas y animales. ¿Hay realmente un argumento? Yo diría más bien que hay una desbocada sucesión de escenas que puede resultar a la vez caótica y coherente. ¿Hay personajes? Los personajes -personas y animales- son más bien soportes de sentimientos, conductas, anhelos y frustraciones del ser humano en general. Visto así, no hay novela. Podría haber teatro, y de hecho Tomeo tiene un gran éxito en este género, sobre todo, en Francia. Sí, esta obra es muy teatral, tiene mucho movimiento escénico, diálogo -Tomeo es un verdadero maestro del diálogo-, pero El gallitigre tampoco es teatro, su forma discursiva no es teatral. No lo sé, me desconcierta, y lo mismo podría decir de las otras dos: parecen novelas, pero no lo son, son otra cosa indefinida y fascinante, particularmente, Los enemigos, que relata la demencial huida de un padre y un hijo acosados por unos enemigos supuestos o reales, no se sabe muy bien, una obra lírica y patética, la que más me ha gustado de estas tres. Lírica, patética y cargada de ese humor de Tomeo, negro, corrosivo.
Así es en general la obra de este aragonés ya setentón que estudió criminología y que tiene una cara con la que podría protagonizar películas de gángsters o de boxeadores aporreados por los rivales y por la vida. Imprevisible, fascinante, capaz de mezclar con naturalidad los extremos más alejados: ternura y crueldad, lirismo y prosaísmo, cordura y locura, absurdo y realidad; esto último es una constante, porque quizás uno de los soportes de todo lo que escribe, paradójicamente, es que el factor que da coherencia a sus argumentos es la ruptura de los límites entre lo que es posible y lo que no lo es. Otros elementos constantes: lenguaje sencillo, situaciones simples, frase corta y ágil, facilidad para la lectura, perversión y humor, un humor genial y bastante borde por lo común. Otras cosas suyas que he leído son Amado monstruo y Diálogo en re mayor, dos de sus obras de mayor éxito y tan desternillantes como corrosivas ambas; Cuentos perversos, un libro surrealista con hallazgos increíbles, y El crimen del cine Oriente, la obra de las suyas que conozco que más se ajusta a los cánones de la novela. Pero la verdad es que me queda aún mucho por conocer, porque su producción es amplísima. Y pienso ponerme a ello, porque, de los escritores que conozco, es uno de los que más garantizan el disfrute de la lectura.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Es país para viejos

Ayer salí a dar un paseíto y, por una de esas neuras mías, se me ocurrió ponerme a hacer estadística de andar por casa y fijarme en las edades de la gente. Hasta que me metí por unos caminos ya más solitarios y dejé de contar, el resultado fue éste: me crucé con 36 personas, de las que 20 eran claramente mayores que yo, 5 aparentaban más o menos mi edad y las 11 restantes eran menores. Teniendo en cuenta que yo soy un chavalín de 52 años, la cosa, si fuera extrapolable, daría para pensar que mi barrio es un geriátrico (mi "estudio" arroja unas cifras de un 55% de la población por encima de los 60 años, y 69'5% por encima de los 50), lo cual sin duda es falso, pues Tres Cantos me parece que sigue siendo uno de los pocos pueblos de Madrid con una pirámide de población y un índice de natalidad que empujan al optimismo. De acuerdo, mis estadísticas caseras no son fiables, pero... ¿es el panorama poblacional de Tres Cantos tan optimista como hace diez años? Creo que no: está claro que nuestra población se ha envejecido, lo que preocupa un poco.
Pero, miren ustedes, resulta que en el conjunto de España la cosa es mucho peor, y esto ya preocupa mucho, porque además no me lo saco de estadísticas caseras, sino del estudio titulado Fecundidad y trayectoria laboral de la mujeres en España, realizado por Margarita Delgado, demógrafa del CSIC. Los datos más significativos de este trabajo son los siguientes: que la tasa de natalidad por mujer fértil en España era en 1975 de 2'8, mientras que hoy es 1'4; que esa tasa está lejos de asegurar el reemplazo generacional (creo haber oído por ahí que para eso tendríamos que estar en el 2'1); que el 75% de las trabajadoras han tenido problemas por su maternidad. Hay más datos, que podréis consultar en este enlace:
El viejo problema de la discriminación de la mujer ha terminado por confluir con el ya no demasiado reciente -y de muy gran calado a plazo tal vez no tan largo- del envejecimiento de nuestro país. Las mujeres no tienen hijos porque su futuro laboral es incierto y la maternidad era y sigue siendo un estigma en el mundo de la empresa. Y mientras estas cosas ocurren, tenemos ministerios de igualdad y no sé qué bobadas más, repletos/as de miembros y miembras. Los jóvenes -hombres y mujeres- no se casan hasta muy tarde porque el panorama laboral no es muy fiable y la vivienda está por las nubes: cuidado con los riesgos en que uno se mete. Y mientras esto ocurre -llevamos así muchos años- tenemos ministerios de la vivienda, planes de vivienda, institutos de la juventud y no sé que bobadas más. En todas estas situaciones injustas, un obstáculo que nunca se ha podido o querido superar es el de los sacrosantos intereses empresariales o económicos en general: tal vez necesitemos unas políticas sociales que afronten los problemas serios en vez de dedicarse a hacer campañas de imagen preciosistas y vacías, aunque sólo sea por puro egoísmo: cuando las políticas se hacen estúpidas de puro injustas, lo único que producen es daño.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La Sibila de Albacete

La Sibila de Cumas fue una célebre adivina de la Antigüedad que vivió cerca de mil años. Durante todo ese tiempo, esta sacerdotisa de Apolo suministró a los mortales un sinfín de profecías y claves que les sirvieron para desentrañar los más enconados enigmas, si bien bajo unos mensajes tan alambicados que a veces eran igual de abstrusos que los propios enigmas o más. Lamentablemente para la humanidad, tan imprescindible personaje acabó como es ley de vida doblando la servilleta, lo que no debe preocuparnos, especialmente, a los españoles, y más si somos docentes, porque en Albacete le ha surgido un digno sucesor bajo la figura de don José Bono, Presidente del Congreso.
Han causado cierto revuelo unas declaraciones suyas en las que consideraba denigrante para todo el cuerpo docente que tuvieran la misma consideración los que son ociosos y gandules que aquellos que son trabajadores y aplicados. Como profesor trabajador y aplicado que soy, no puedo estar más de acuerdo con don José Bono, pero querría llamarle la atención sobre un par de pequeños detalles:
1.- ¿No valdría esa reflexión suya absoutamente para todos los colectivos profesionales? Si es así, deberíamos andar con tiento al decir determinadas cosas en público, porque tal vez el aplicar esta reflexión sólo a los docentes induciría a más de uno a pensar que son los únicos que tienen ociosos y gandules entre sus filas, lo que sería una tremenda injusticia.
2.- ¿No tendría José Bono, como Presidente del Congreso, que estar más preocupado de los diputados absentistas y de los que van sólo a pulsar el botón que les mandan, o de esa penosa imagen que hemos visto tantas veces por televisión, la de un ponente hablando y el hemiciclo ocupado por diez o quince parlamentarios que bostezan o leen el periódico sin hacerle caso? Eso, además de ser antiejemplar, nos tiene perplejos y preocupados a los contribuyentes españoles, a quienes nos surgen dudas acerca de cómo se ganan nuestros representantes los sueldos que les pagamos entre todos. Digo con toda sinceridad que coincido con Bono en que se deberían buscar fórmulas para premiar el esfuerzo y penalizar la vagancia entre los profesores, pero, visto cómo tiene él su casa, sus palabras se vuelven poco creíbles.
Finalizo volviendo al título de este artículo. En la misma conferencia donde hizo esas declaraciones, Bono dijo también que es bueno que quienes enseñan "se reúnan y busquen nuevas verdades y las busquen en otros, y las busquen en los que discrepan, porque quien discrepa puede tener razón". Estoy convencido de que con estas palabras la tercera autoridad de nuestra nación quiso decir algo, y es más, sospecho que algo importante, pero el asunto es que no se sabe muy bien qué. ¿No podría haber sido más claro? La Sibila de Cumas fue una adivina de la Antigüedad, época en la que se llevaban los oráculos y enigmas; en un político del siglo XXI, quizás sería más deseable un machadiano hablar claro.